El sustrato es la decisión que más condiciona el resultado de una planta en maceta y la que menos se piensa: la mayoría de la gente compra el saco más grande que ve y lo usa para todo. Y sin embargo, buena parte de los problemas de riego, de las raíces podridas y de los amarilleos empiezan ahí.
La idea clave es simple: un sustrato no es tierra, es una estructura. Tiene que sujetar la planta, retener agua, dejar pasar aire y no compactarse. Los componentes se combinan para conseguir ese equilibrio.
Los componentes y qué aporta cada uno
Turba rubia. Base de casi todos los sustratos comerciales. Retiene mucha agua y es ácida (pH 3,5-4,5), por eso viene corregida con caliza. Su gran defecto: si se seca del todo se vuelve hidrófoba y el agua le resbala.
Fibra de coco. Alternativa a la turba, más sostenible y que se rehidrata mucho mejor. Ojo con las sales: la de mala calidad viene sin lavar y quema raíces.
Perlita. Roca volcánica expandida, blanca y muy ligera. Airea y mejora el drenaje sin aportar nada químicamente. Es el aditivo más útil y más barato.
Vermiculita. Parece perlita pero hace lo contrario: retiene agua y nutrientes. Va bien en semilleros.
Pómice y arlita. Minerales, no se descomponen, aportan aire de forma permanente. Muy útiles en crasas y en plantas de larga permanencia.
Humus de lombriz y compost. Aportan nutrientes y vida microbiana. Nunca como base única —se compactan—, sino como una parte de la mezcla.
Corteza de pino. Estructura grande y duradera. Imprescindible en orquídeas.
Arena de río gruesa. Drena, pero pesa mucho y en exceso compacta. Que sea gruesa y lavada; la de playa lleva sal.
Mezclas según el tipo de planta
Plantas de interior y verdes en general: 60% sustrato universal, 20% perlita, 20% humus de lombriz. El añadido de perlita al saco comercial es la mejora más rentable que existe.
Cactus y crasas: un tercio de universal, un tercio de arena gruesa o pómice y un tercio de perlita. Debe secarse en dos o tres días.
Orquídeas: corteza de pino de calibre medio, con algo de perlita y carbón vegetal. Nunca tierra.
Acidófilas (hortensias, azaleas, camelias, arándanos): sustrato específico de pH ácido. En sustrato normal amarillean por clorosis irremediablemente.
Semilleros: mezcla fina y ligera, con poca fertilización. Turba o coco con vermiculita.
Huerto en maceta: más nutritivo y con más retención: 50% universal, 30% compost, 20% perlita.
Aromáticas mediterráneas (romero, tomillo, lavanda): pobre y muy drenante, con bastante mineral. En sustrato rico se ahílan y duran poco.
Tres errores caros
Usar tierra del jardín en maceta. En el suelo funciona porque hay lombrices, estructura y drenaje natural; en un tiesto se compacta en semanas y asfixia la raíz.
La capa de bolas de arcilla en el fondo. Es lo más extendido y no funciona: por un efecto físico llamado nivel freático suspendido, crea una franja saturada justo encima, es decir, retiene agua exactamente donde no la quieres. Lo que hace falta es que todo el volumen drene y que la maceta tenga agujeros.
No renovarlo nunca. El sustrato se agota, se compacta y acumula sales. En plantas de crecimiento normal toca cambiarlo cada dos o tres años.
El pH, que explica muchos amarilleos
La mayoría de las plantas quiere entre 6 y 7. Las acidófilas, entre 4,5 y 5,5.
Cuando el pH sube, ciertos nutrientes —sobre todo el hierro— quedan bloqueados aunque estén presentes, y aparece la clorosis: hoja nueva amarilla con los nervios verdes. Añadir más abono no arregla nada; hay que corregir el pH o aportar quelato de hierro EDDHA, que es el que aguanta en medio calizo.
En zonas de agua dura, el riego va subiendo el pH del sustrato con el tiempo aunque empieces bien.
Cómo saber si el tuyo va mal
El agua tarda en penetrar o se va por los bordes: compactado o seco e hidrófobo. Riega por inmersión para rehidratarlo y plantéate cambiarlo.
Tarda muchos días en secarse: demasiada retención. Añade perlita en el próximo trasplante.
Costra blanca en la superficie: sales acumuladas por abono o agua dura. Riega abundantemente varias veces para lavar.
Mosquitos revoloteando: exceso de humedad permanente y mucha materia orgánica.
Se hunde y baja de nivel: la materia orgánica se ha descompuesto. Toca renovar.
En resumen
No hay un sustrato universal por mucho que lo ponga el saco. Parte de un sustrato de calidad, añádele perlita casi siempre, ajusta la proporción de mineral según lo que la planta tolere de humedad, usa específico para acidófilas y orquídeas, olvídate de la capa de arcilla del fondo y renuévalo cada dos o tres años.