Las hojas brotan color berenjena a mediados de mayo, cuando el resto del jardín lleva ya un mes largo en verde. Ese retraso, que asusta a quien acaba de plantar el árbol y lo da por muerto, es la marca de la casa de Albizia julibrissin 'Summer Chocolate', un cultivar de acacia de Constantinopla seleccionado en Japón por su follaje oscuro. No es una acacia, dicho sea de paso, ni tiene parentesco con la falsa acacia: pertenece a las leguminosas, sí, pero al grupo de las mimosoideas, y ese detalle explica bastante de cómo se comporta en el jardín.
Qué es exactamente 'Summer Chocolate'
La especie botánica, Albizia julibrissin, se extiende de forma natural desde Irán y el Cáucaso hasta China y Japón, pasando por el Himalaya. En España se planta desde hace más de un siglo en paseos y jardines del litoral, y en muchos sitios se ha naturalizado. Su follaje es verde claro, muy dividido, bipinnado, con foliolos diminutos que dan a la copa un aspecto de encaje.
'Summer Chocolate' es una selección japonesa de esa misma especie que conserva el porte y las flores, pero cambia el color de la hoja: brota en tonos bronce-rojizos y va oscureciendo hasta un marrón chocolate muy profundo, casi negro a contraluz. Sobre ese fondo, los pompones de estambres rosados de julio y agosto destacan de una forma que la variedad verde no consigue.
Es un arbolito, no un árbol de sombra. En condiciones normales se queda en 4 a 6 metros de altura, con una copa aparasolada que puede ser más ancha que alta. Crece deprisa los primeros años y luego se frena. Conviene saber también que la especie no es longeva: veinte o treinta años es una vida normal para ella, y en suelos que no le gustan, bastante menos.
El color depende del sol, y esa es la clave
Aquí está el error que más disgustos da. El pigmento oscuro de 'Summer Chocolate' se expresa con luz directa. Plantada en sombra o semisombra, la hoja tira a verde bronceado y se pierde justo lo que se había comprado. Necesita sol pleno, y en el interior peninsular lo aguanta sin problema; en la costa mediterránea, también.
Segunda matización, que rara vez aparece en las descripciones de vivero: el chocolate no es idéntico de mayo a octubre. La brotación es lo más oscuro y lo más espectacular. A partir de agosto, sobre todo con noches cálidas y riegos abundantes, el follaje suele virar hacia un bronce más apagado con reflejos verdosos. No es una enfermedad ni un ejemplar defectuoso: es el comportamiento normal del cultivar.
Un detalle bonito que no se cuenta bastante: las hojas son nictinásticas. Al anochecer, y también en días de lluvia intensa, los foliolos se pliegan sobre el raquis y el árbol parece cerrarse. De ahí el nombre persa de la especie, y de ahí que en algunos sitios se la llame «árbol de la seda dormilón».
Suelo y plantación
Es exigente en una sola cosa: drenaje. Suelo suelto, arenoso o franco-arenoso, sin charcos que duren horas después de una tormenta. En terrenos arcillosos compactados va mal desde el principio y acaba muriendo, casi siempre por asfixia radicular o por hongos de suelo que aprovechan la debilidad.
Tolera bien el pH ligeramente básico, que es lo habitual en gran parte de España, pero en calizas activas fuertes puede clorosarse. Si el agua de riego es muy dura, conviene tenerlo en cuenta y corregir con quelato de hierro el primer par de años.
Época de plantación: otoño en zonas de invierno suave (litoral mediterráneo, valle del Guadalquivir, Levante), para que enraíce durante el invierno; final de invierno o principio de primavera en zonas frías del interior y del norte, para que no le pille una helada fuerte recién plantada. Hoyo amplio, sin enterrar el cuello, y tutor solo si el emplazamiento es ventoso.
Un aviso práctico sobre la ubicación. Las raíces son superficiales y trazadoras, y con cierta frecuencia emite rebrotes de raíz a metros del tronco, sobre todo si se ha dañado el sistema radicular con una zanja o una labor. No es el árbol que plantaría junto a un pavimento estrecho ni pegado a una piscina: además de las raíces, las legumbres secas y los estambres caídos ensucian bastante en verano.
Riego, abonado y poda
Los dos primeros veranos hay que regar en serio: dos o tres veces por semana en el interior peninsular, menos en la costa, mojando bien todo el cepellón y su entorno. Superado ese arraigo, se vuelve una planta notablemente resistente a la sequía y en muchos jardines del sur sobrevive con riegos ocasionales de refuerzo en julio y agosto.
Con el abonado, menos es más. Al ser leguminosa, se asocia con bacterias fijadoras de nitrógeno y no necesita aportes generosos de nitrógeno; al contrario, un exceso produce brotes largos, blandos, con hoja más verdosa, más floja de color y más apetecible para los pulgones. Un aporte de compost o estiércol bien hecho al final del invierno es suficiente.
La poda debe ser mínima. La Albizia no responde bien a los cortes gruesos: cicatriza mal y las heridas grandes son la puerta de entrada de los hongos que la matan. Lo único razonable es la poda de formación en los primeros años, para elevar la cruz y evitar horquillas cerradas que luego se desgarran con el viento, y la retirada puntual de ramas secas al final del invierno.
Frío: qué se puede esperar en España
La especie tipo resiste heladas de cierta entidad, del orden de –15 ºC en ejemplares adultos y bien establecidos. Los cultivares de hoja oscura suelen ser algo más delicados y conviene contar con un margen más prudente, en torno a –10/–12 ºC, especialmente en plantas jóvenes o cultivadas en maceta.
Con esos números, 'Summer Chocolate' funciona bien en todo el litoral mediterráneo y atlántico, en Andalucía, Levante, Cataluña, Baleares y Canarias, y en buena parte de la mitad norte con inviernos moderados. En zonas de meseta con mínimas por debajo de –12 ºC repetidas, o en montaña, puede perder ramas cada invierno y no llegar a formar un ejemplar decente.
Sobre la brotación tardía, insisto porque es la consulta más habitual de abril: este árbol es de los últimos en despertar. Verlo pelado cuando ya han brotado el resto de caducifolios del jardín no significa nada. La prueba fácil es rascar con la uña una ramita fina: si debajo de la corteza está verde, está vivo.
Plagas y el problema serio
La plaga habitual es la psila de la albizia (Acizzia jamatonica), un insecto chupador llegado de Asia que se instala en el envés y produce melaza y negrilla. Afea, pero no mata; jabón potásico bien aplicado en el envés y repetido a los diez días suele bastar, mejor a primera hora o al anochecer. También pueden aparecer pulgones en la brotación tierna.
El verdadero peligro es otro: la fusariosis vascular (Fusarium oxysporum f. sp. perniciosum), una traqueomicosis que obstruye los vasos del árbol. Se manifiesta como el marchitamiento súbito de una rama o de media copa en pleno verano, con las hojas colgando secas sin caerse; al cortar una rama afectada se ve un anillo pardo en la madera. No tiene tratamiento curativo. Lo único que se puede hacer es prevenir: no herir el tronco ni las raíces, no encharcar, no plantar en el mismo sitio donde ha muerto otra albizia, y desinfectar las herramientas de poda entre árboles.
Multiplicación: por qué no sirve la semilla
La especie se reproduce con facilidad por semilla. Las legumbres maduran en otoño, se dejan secar, se escarifican (un remojo en agua muy caliente que se deja enfriar durante 24 horas funciona bien) y germinan sin complicaciones en primavera.
Pero con 'Summer Chocolate' eso no vale, y conviene decirlo claro: es un cultivar y no se transmite fielmente por semilla. Quien siembre semillas recogidas de un ejemplar chocolate obtendrá plantas de hoja verde, o como mucho un puñado con un bronce pobre que se pierde al año siguiente. La multiplicación fiel se hace por injerto sobre patrón de Albizia julibrissin o, con más dificultad, por esquejes de raíz. Por eso el precio en vivero es sensiblemente más alto que el de la especie común.
En maceta
Se puede tener unos años en un recipiente grande, de 50 litros para arriba, con sustrato muy drenante a base de tierra vegetal, arena gruesa o pómez. Habrá que regar con regularidad en verano, porque en tiesto pierde toda su resistencia a la sequía, y proteger el recipiente del frío en invierno: las raíces en maceta se congelan a temperaturas que el árbol plantado en suelo ni notaría. A la larga es un árbol de terreno, y en maceta acaba floreciendo poco y estancándose.
En resumen
Albizia julibrissin 'Summer Chocolate' es un arbolito de 4 a 6 metros, caducifolio, de copa aparasolada, follaje bipinnado color chocolate y flores rosadas en pompón durante julio y agosto. Pide sol directo —sin él el color se vuelve verdoso— y suelo bien drenado; a cambio, una vez arraigado, apenas necesita riego y no quiere abonos nitrogenados.
Resiste en torno a –10/–12 ºC, brota muy tarde en primavera (paciencia hasta mayo antes de darlo por muerto) y no se reproduce por semilla: hay que comprar planta injertada. Sus dos puntos flacos son las raíces superficiales con rebrotes, que desaconsejan plantarlo en espacios estrechos, y la fusariosis vascular, incurable, que se previene evitando heridas y encharcamientos. Con esas cautelas, pocas plantas de su tamaño dan tanto contraste en un jardín mediterráneo.