En junio la mata amarillea, se afloja y en dos semanas ha desaparecido del arriate sin dejar rastro. No se ha muerto: el corazón sangrante entra en reposo estival en cuanto aprieta el calor, y esa desaparición programada explica casi todo lo que hay que saber para cultivarlo bien.

Su nombre científico actual es Lamprocapnos spectabilis. Durante décadas se llamó Dicentra spectabilis, y así sigue etiquetado en muchos viveros y catálogos, de modo que las dos denominaciones se refieren a la misma planta. Pertenece a las papaveráceas, en la subfamilia de las fumarioideas, y es originaria del noreste de Asia: Siberia oriental, norte de China, Corea y Japón.

Antes de plantarlo: es tóxico

Toda la planta contiene alcaloides isoquinolínicos, la misma familia de compuestos que da su carácter a amapolas y fumarias. La consecuencia práctica es doble. Por vía interna es tóxica: ninguna parte de esta planta se come, ni las flores, ni las hojas, ni las raíces carnosas, que son lo más cargado. Y por contacto, la savia provoca dermatitis en pieles sensibles, con enrojecimiento y picor que aparecen horas después de dividir o arrancar matas.

Por eso conviene trabajarla con guantes siempre que se manipulen las raíces, y colocarla donde perros que roen y niños pequeños no tengan acceso directo a la mata. También la comen mal los herbívoros domésticos. Dicho esto, no es una planta peligrosa de tener: no desprende nada, no irrita a distancia y se puede podar y regar sin más precaución que lavarse las manos después.

Cómo es la planta y cómo son sus flores

No es un arbusto, aunque se venda a menudo en la sección de arbustos y su porte lo aparente en mayo. Es una vivaz herbácea rizomatosa: cada primavera emite tallos nuevos, carnosos y quebradizos, desde una corona de raíces gruesas, y cada verano los pierde por completo. Alcanza entre 60 y 90 cm de alto y otro tanto de ancho en una mata bien establecida, con hojas divididas de un verde azulado que ya son decorativas por sí solas.

La inflorescencia es un racimo arqueado del que cuelgan, alineadas en una fila, entre ocho y quince flores. Cada flor tiene dos pétalos externos rosados formando el corazón y dos internos blancos que asoman por abajo como una gota. Ese detalle —el corazón atravesado por una lágrima blanca— es lo que le ha dado el nombre en casi todos los idiomas.

Racimo arqueado con flores rosadas en forma de corazón

Hay variedades que conviene conocer antes de comprar a ciegas. 'Alba' es enteramente blanca, algo menos vigorosa y muy luminosa en rincones oscuros. 'Gold Heart' tiene el follaje dorado y contrasta fuerte con la flor rosa, pero ese follaje se quema con dos horas de sol de mediodía en el interior peninsular. 'Valentine' da flores de un rojo cereza sobre tallos oscuros. Las tres se comportan igual en cuanto a cultivo.

Cuándo florece y cuánto dura

En el norte húmedo florece de abril a principios de junio; en el centro peninsular arranca antes, a finales de marzo o primeros de abril, y termina también antes porque el calor acorta la floración. Cuenta con unas cuatro o cinco semanas de flor en condiciones normales, menos si llega una racha seca de más de 25 °C.

La floración se produce sobre brotes del año que emergen ya cargados de yemas, así que no hay poda de formación que hacer ni ramas viejas que renovar. Lo que sí influye es lo que pasó el verano anterior: una mata que perdió las hojas en mayo por sequía llega a la primavera siguiente con menos reservas y florece la mitad.

El reposo de verano: lo que hay que entender

Cuando el follaje se pone amarillo en junio o julio, la planta está retirando reservas hacia el rizoma. Reaccionar regando más para "salvarla" es exactamente lo contrario de lo que necesita: con las hojas fuera de servicio no consume agua, el suelo se mantiene empapado y las raíces carnosas se pudren en agosto. La mata desaparece de verdad y no vuelve en marzo.

Lo correcto es reducir el riego a la mitad en cuanto empieza el amarilleo, dejar que las hojas se sequen del todo sin cortarlas en verde, y retirar los restos secos solo cuando se desprendan solos. Un segundo detalle nada trivial: marca el sitio con una caña o una etiqueta. En agosto no queda nada visible y es fácil clavar ahí un bulbo, un plantón o una azada.

Ese hueco se resuelve plantando alrededor especies que rellenen el verano: hostas, helechos, Epimedium, Brunnera macrophylla, aguileñas. Cierran el espacio justo cuando el corazón sangrante se retira y no compiten en primavera.

Dónde plantarlo en España

El frío no es el problema. Resiste sin daño temperaturas de -25 o -30 °C y de hecho necesita un invierno frío para acumular horas de reposo y brotar con fuerza. En la costa mediterránea templada, donde el invierno apenas baja de 8 °C, brota desigual y se va agotando año tras año.

El problema aquí es el verano. Prospera de forma natural en la cornisa cantábrica, Galicia, Pirineo y áreas de montaña, donde el ambiente se mantiene fresco y húmedo. En el resto de la Península hay que fabricarle el sitio: sombra de árbol caduco o exposición a levante, con sol de mañana hasta las once y sombra el resto del día. A pleno sol en Castilla, Aragón o Andalucía se agosta en mayo antes de terminar de florecer.

El suelo debe ser fresco, profundo y rico en materia orgánica, con drenaje real. Le va bien un pH entre ligeramente ácido y neutro; tolera calizas suaves, pero en suelos muy calcáreos y compactos amarillea. Si tu tierra es arcillosa y encharcadiza, planta en caballón elevado o incorpora compost y grava gruesa antes: el encharcamiento invernal, con la planta dormida, es lo que mata las matas adultas.

Plantación, riego y abonado

Se planta en otoño (octubre-noviembre) o a finales de invierno, en cuanto la tierra sea manejable. Coloca la corona con las yemas a unos 3-5 cm bajo la superficie —enterrar más retrasa la brotación, dejarla al aire la expone a heladas y a las babosas— y respeta 60-70 cm entre plantas.

El riego debe ser regular durante la primavera, manteniendo el suelo fresco pero nunca embarrado, y decreciente desde el amarilleo. Una capa de 4-5 cm de mantillo, hojas o compost sobre el suelo hace más por la planta que cualquier abono: conserva la humedad y amortigua la temperatura del suelo, que es el factor que decide cuánto tarda en entrar en reposo.

De abonado necesita poco. Un aporte de compost maduro en superficie a finales de invierno basta. Los abonos ricos en nitrógeno son contraproducentes: dan tallos largos, blandos, que se doblan con la primera tormenta y se llenan de pulgón.

En cuanto a plagas, lo que de verdad hace daño son las babosas y caracoles sobre los brotes tiernos de marzo, capaces de decapitar una mata entera en una noche húmeda. Después del brote, la planta ya no les interesa. El pulgón aparece en primavera avanzada y se controla con jabón potásico.

Multiplicación

La división de mata es el método fiable. Se hace a finales de invierno, antes de que broten los tallos, o en otoño una vez pasado el verano. Se levanta el cepellón, se separan porciones de rizoma con al menos dos o tres yemas visibles y se replantan de inmediato: las raíces son carnosas y se deshidratan en minutos. Divide cada cuatro o cinco años; las matas muy viejas florecen menos por el centro.

Los esquejes de tallo basal funcionan en primavera: brotes jóvenes de 10-12 cm cortados a ras de la corona, con hormona de enraizamiento, en perlita y turba, a la sombra y con humedad ambiental alta. Enraízan en tres o cuatro semanas.

Por semilla es posible pero lento y desigual. Necesita estratificación en frío húmedo durante dos o tres meses a unos 4 °C y germina de forma escalonada, con plantas que tardan dos o tres años en dar la primera flor. Además, las variedades seleccionadas no salen iguales de semilla. Si buscas un ejemplar concreto, divide.

Cuidado con el nombre

Existe otra planta que responde al mismo nombre popular: Clerodendrum thomsoniae, una trepadora tropical de hoja perenne con flor blanca acampanada y corola roja saliente. Si lo que compras es una trepadora que no pierde la hoja, no es Lamprocapnos y no sobrevive a un invierno peninsular en el jardín. La diferencia se ve en cinco segundos: el corazón sangrante de arriate es herbáceo, caduco y sus flores cuelgan en fila de un tallo arqueado.

También circulan como corazones sangrantes las Dicentra formosa y Dicentra eximia americanas, más bajas (30-40 cm), de follaje finamente dividido que aguanta todo el verano sin entrar en reposo y con floración repetida hasta el otoño. Son buena alternativa si te molesta el hueco veraniego, aunque sus flores son bastante más pequeñas.

En resumen

El corazón sangrante es una vivaz herbácea de sombra fresca, no un arbusto, y su ciclo termina en junio por diseño y no por descuido. Plántalo en suelo profundo y con materia orgánica, a media sombra, riega bien mientras tiene hoja y corta el agua cuando amarillee. Marca su posición antes de que desaparezca, mantén los guantes puestos al dividirlo y no esperes gran cosa de él en la costa mediterránea cálida. Bien situado, en un rincón de sombra que se mantenga húmedo, vuelve cada primavera durante décadas sin pedir nada más.


Contenidos relacionados