Un corte mal dado en una magnolia tarda años en cerrarse, y a veces no cierra nunca. Este género compartimenta las heridas peor que un frutal o que un plátano de sombra: la madera expuesta se pudre desde el corte hacia dentro y el árbol responde con ramas chuponas desordenadas. Por eso la primera decisión no es cuándo cortar, sino si hace falta cortar. Con una magnolia bien plantada y con espacio suficiente, la respuesta suele ser que no hace falta casi nada.

Dicho eso, cuando hay ramas secas, roces, un desequilibrio en la copa o un ejemplar que se ha ido encima de un camino, sí hay que intervenir. Ahí la fecha importa mucho, y cambia según la magnolia que tengas delante.

Magnolia en plena floración

Primero identifica tu magnolia: caduca o perenne

El calendario de poda es distinto para los dos grandes grupos, así que conviene tenerlo claro antes de coger nada.

Las magnolias caducas florecen a finales de invierno o en primavera sobre madera del año anterior, y abren la flor antes de que salga la hoja. Aquí entran Magnolia × soulangeana (la clásica de flor rosada en forma de copa), Magnolia stellata, Magnolia liliiflora, Magnolia × loebneri o Magnolia denudata. En la Península florecen entre febrero y abril según zona: en el litoral cantábrico y en Galicia se adelantan, en el interior de Castilla se retrasan y a menudo se llevan un helada tardía por delante.

La magnolia perenne es Magnolia grandiflora, el magnolio de hoja grande y coriácea, verde oscuro por el haz y con el envés ferrugíneo en muchas variedades. Florece en verano, de junio a septiembre, sobre brotes del año en curso, y va soltando flores de forma escalonada. Es la que se ve en avenidas y jardines históricos de media España.

Esa diferencia de dónde salen las flores es la que manda: en una caduca, cualquier corte hecho en otoño o invierno se lleva por delante las yemas florales que el árbol formó el verano anterior. En una grandiflora eso no ocurre, porque la flor la produce sobre el crecimiento nuevo.

Cuándo podar una magnolia caduca

La ventana buena va de mediados de verano a principios de otoño, aproximadamente de julio a septiembre. Puede sonar raro, porque el reflejo del jardinero es podar en invierno, pero en las magnolias caducas ese reflejo es justo el equivocado.

Hay tres razones de peso:

Sangra menos. Podada a finales de invierno o al arrancar la primavera, la magnolia pierde savia por el corte de forma abundante y sostenida. Esa herida permanentemente húmeda es una puerta abierta a hongos de madera.

Cicatriza mejor. En pleno verano el árbol está en actividad y forma el rodete de cicatrización con rapidez, antes de que llegue el frío. Un corte hecho en noviembre se queda abierto durante meses, expuesto a la lluvia y a las heladas.

No pierdes floración. En julio las yemas florales para la primavera siguiente todavía se están diferenciando, pero al menos ves qué ramas quitas y no cortas a ciegas sobre madera cuajada de botones.

Si lo tuyo es solo un retoque menor —una rama cruzada, una guía torcida en un ejemplar joven— también puedes hacerlo justo después de la floración, en cuanto se caen los últimos pétalos, entre marzo y abril. Para cortes finos vale; para cortes gruesos, espera al verano.

Lo que hay que evitar de forma clara es podar entre octubre y febrero. Es la época en que peor cierran las heridas y en que más fácil resulta que una helada reseque los tejidos del corte y el daño progrese hacia la rama.

Cuándo podar Magnolia grandiflora

Con la perenne el momento es otro: final del invierno o principio de la primavera, entre finales de febrero y abril según la zona, justo antes o al principio del arranque vegetativo, con las heladas fuertes ya pasadas. El árbol reacciona enseguida, tapa el corte con crecimiento nuevo y todavía le queda toda la temporada por delante para florecer sobre esa madera.

La segunda opción razonable es después de la floración principal, ya en otoño temprano, siempre que sean cortes pequeños y no vengan heladas inmediatas.

La grandiflora aguanta la tijera bastante mejor que sus parientes caducas: rebrota con soltura y admite incluso formaciones en palmeta contra un muro. Aun así, sigue sin gustarle que la desmoches. Si el problema es que se te ha hecho demasiado grande, no hay poda que lo arregle de forma duradera; ese árbol pide de 8 a 15 metros de altura y de 6 a 10 de copa, y lo va a pedir siempre.

Qué cortar, y sobre todo qué no

La poda sensata de una magnolia se reduce a poco:

Madera muerta, rota o enferma. Esto se quita en cualquier momento del año, sin esperar fecha. Una rama seca no se cura sola.

Ramas que se cruzan y se rozan. El roce continuo abre la corteza y por ahí entra la infección. Se elige una de las dos y se elimina la otra desde su base.

Chupones y rebrotes de pie. Buena parte de las magnolias caducas de vivero van injertadas sobre patrón, con frecuencia sobre Magnolia kobus o similar. Todo lo que brote por debajo del punto de injerto o directamente del suelo hay que arrancarlo, no cortarlo: tirando de él en verde se elimina la yema basal y tarda mucho más en volver.

Faldón bajo, si molesta. Subir la cruz para pasar por debajo es legítimo, pero hazlo de forma gradual, una o dos ramas por temporada.

Y lo que no debes hacer: rebajar la copa cortando por lo grueso. Las magnolias caducas rebrotan mal desde madera vieja, sin yemas latentes fiables, y lo habitual es quedarse con muñones secos y un árbol arruinado estéticamente para el resto de su vida. Tampoco tiene sentido la "poda de aclareo" anual que se hace con los frutales: la magnolia no necesita renovar madera para florecer.

Herramientas y técnica de corte

Tijeras de poda para trabajar en la magnolia

Para ramillas de hasta 2 cm, tijera de bypass, la de dos hojas que cortan cruzándose. La tijera de yunque, con una hoja contra una plataforma, aplasta el tejido y deja un extremo machacado que cicatriza peor; para poda en verde no la uses.

De 2 a 4 cm, tijera de dos manos. A partir de ahí, serrucho de poda de hoja curva, que corta al tirar. La sierra de bricolaje desgarra la corteza.

Desinfecta el filo entre árboles, y también entre ramas si estás retirando madera claramente enferma: alcohol de 70º o lejía diluida al 10 %, dejando actuar unos segundos. Si usas lejía, aclara y engrasa después o te comerás el óxido.

Para cualquier rama que pese, aplica el corte en tres tiempos: primero un corte de abajo hacia arriba a unos 25-30 cm de la base, que llegue a un tercio del grosor; segundo, un corte desde arriba unos centímetros más afuera, que hace caer la rama sin que la corteza se desgarre en tira; y tercero, el corte definitivo del muñón restante.

Ese corte final va justo por fuera del cuello de la rama, el ensanchamiento que se ve en la unión con el tronco. Ni al ras del tronco, porque eliminarías el tejido que genera la cicatriz, ni dejando un tocón, porque se secará y se pudrirá hacia dentro.

Sobre los selladores y masillas cicatrizantes: no aportan nada en un corte bien hecho y los productos asfálticos llegan a empeorar las cosas, porque retienen humedad debajo. El árbol cierra la herida solo si la fecha y el corte son correctos. Si acaso, en zonas con presión de chancro o cuando has tenido que podar fuera de temporada, se puede usar una pasta cicatrizante moderna, pero no sustituye a podar cuando toca.

Errores frecuentes que arruinan una magnolia

Podarla como si fuera un seto o una bola. El recorte de silueta con tijera de setos en una grandiflora deja hojas cortadas por la mitad, que se secan por el borde y quedan feas durante meses. Si hay que reducir volumen, se hace rama a rama.

Podar en invierno "porque es cuando se poda todo". En las caducas, esa costumbre te deja sin flor toda la temporada y encima hace que el corte sangre.

Trabajar el suelo bajo la copa después de podar. Las magnolias tienen raíces carnosas y muy superficiales. Cavar, pasar el motocultor o instalar una pradera bajo la copa les hace más daño que una poda mal hecha. Acolcha con corteza o restos vegetales y déjalas en paz.

Podar y abonar fuerte a la vez. La combinación provoca una respuesta de brotación exagerada, con madera blanda que llega mal al invierno.

Impacientarse con un ejemplar joven que no florece. Muchas magnolias de semilla tardan más de diez años en florecer, y algunas de vivero necesitan tres o cuatro temporadas desde la plantación. Cortar no acelera nada; lo único que hace es retrasarlo.

En resumen

Las magnolias caducas —soulangeana, stellata, liliiflora— se podan de julio a septiembre, o con cortes muy ligeros justo tras la floración de primavera; nunca en pleno invierno, porque sangran, cicatrizan mal y pierdes la flor del año siguiente. La Magnolia grandiflora, de hoja perenne, se poda a finales de invierno o al arrancar la primavera, cuando ya no vienen heladas, porque florece sobre brote nuevo.

En ambos casos, poda poco: madera seca, ramas que rozan, chupones del patrón y poco más. Herramienta afilada y limpia, corte en tres tiempos para lo grueso, respeto al cuello de la rama y nada de selladores asfálticos. Una magnolia que no se toca casi nunca es, con diferencia, la que mejor aspecto tiene a los veinte años.


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