El estoraque es un arbolito discreto once meses al año y espectacular durante el que le queda. En abril o mayo se cubre por completo de flores blancas colgantes, con un perfume que recuerda al azahar, y durante unas semanas es una de las plantas más bonitas que pueden tenerse en un jardín mediterráneo. El resto del tiempo pasa desapercibido, y quizá por eso apenas se planta. También ayuda que arrastre una confusión histórica de siglos sobre su propio nombre, que conviene aclarar de entrada.

Flores blancas colgantes del estoraque, Styrax officinalis

Qué es el estoraque

Styrax officinalis es un arbusto o arbolillo caducifolio de la familia Styracaceae, un grupo pequeño y poco representado en Europa. Alcanza entre 2 y 7 metros, habitualmente en torno a 3 o 4 en cultivo, con porte abierto, ramificación irregular y una copa poco densa que deja pasar la luz.

La corteza es lisa y grisácea, con lenticelas visibles. Las hojas son alternas, ovadas o casi redondeadas, de 4 a 8 cm, de un verde mate por el haz y notablemente blanquecinas y afieltradas por el envés, cubiertas de pelos estrellados. Ese contraste entre el haz verde y el envés blanco es su rasgo de identificación más fácil: basta con que sople algo de viento para que el arbusto parezca cambiar de color.

La floración ocurre entre abril y mayo, a veces alargándose a junio en zonas frescas, y es su gran atractivo. Las flores nacen en racimos cortos y colgantes de 3 a 6 unidades, con corola blanca de cinco pétalos, de 2 a 3 cm, y anteras amarillas en el centro. Son fragantes, con un olor dulce y limpio que se ha comparado siempre con el del azahar. Un ejemplar adulto en plena flor queda literalmente blanco.

El fruto es una drupa globosa de 1 a 1,5 cm, verde grisácea y afieltrada, que contiene una sola semilla dura y brillante. Madura en otoño y permanece a veces colgando tras la caída de la hoja.

De dónde viene y dónde crece

Su área natural es el Mediterráneo oriental: Grecia, Turquía, Chipre, Siria, Líbano e Israel, donde forma parte del matorral y de los encinares abiertos, generalmente sobre suelos calizos y en laderas soleadas. Es una planta muy asociada a esa región y aparece citada repetidamente en textos antiguos del Próximo Oriente.

En España tiene presencia natural en un enclave muy localizado de Cataluña, en la zona del Vallès y el Bages, en la provincia de Barcelona. Se discute desde hace décadas si se trata de una población relicta, superviviente de una distribución mediterránea antes más amplia, o de una introducción antigua ligada al cultivo medieval. Sea cual sea la respuesta, es una población escasa y de alto valor botánico, protegida en la normativa catalana de flora amenazada. Si te la encuentras en el monte, mírala y déjala donde está.

El malentendido del estoraque

Este es el punto que conviene aclarar, porque se repite mal en casi todas partes.

El epíteto officinalis indica que la planta figuraba en las farmacopeas antiguas, y tradicionalmente se ha dicho que de ella se extrae el estoraque o storax, una resina balsámica muy usada en perfumería, incienso y medicina desde la Antigüedad. La realidad es más enredada.

El estoraque líquido del comercio, el bálsamo aromático que se usa en perfumería, no procede de Styrax officinalis sino del Liquidambar orientalis, un árbol de la familia Altingiaceae propio del suroeste de Turquía, y en América del Liquidambar styraciflua. No tienen nada que ver botánicamente con el género Styrax.

El benjuí, la otra resina aromática clásica, sí procede del género Styrax, pero de especies asiáticas: Styrax benzoin y Styrax tonkinensis, del sudeste asiático.

Y Styrax officinalis, la especie mediterránea que nos ocupa, produce muy poca resina y de escaso interés comercial. Probablemente hubo un uso antiguo del que derivó el nombre, y luego el comercio sustituyó el producto por otros más abundantes manteniendo la denominación. Es un caso típico de nombre que sobrevive al producto.

Conclusión práctica: si plantas un Styrax officinalis esperando cosechar resina de incienso, vas a llevarte una decepción. Plántalo por la floración, que es motivo más que suficiente.

Otras especies de Styrax que puedes plantar

El género tiene unas 130 especies, y varias son excelentes plantas ornamentales que se encuentran en viveros españoles.

Styrax japonicus, el estoraque japonés, es el más cultivado en jardinería. Árbol pequeño de 6-9 metros, con ramificación horizontal muy elegante y una floración de mayo-junio en la que las flores blancas cuelgan por debajo de las ramas, de modo que hay que mirarlo desde abajo para apreciarlo. Necesita suelo ácido y clima fresco, así que en España va bien en el norte y mal en el interior seco. Tiene cultivares interesantes como 'Pink Chimes', de flor rosa, y 'Fragrant Fountain', de porte llorón.

Styrax obassia, también japonés, con hojas mucho más grandes, casi redondas, de hasta 20 cm, y racimos florales largos y colgantes. Mismas exigencias que el anterior.

Styrax americanus, del sureste de Estados Unidos, arbustivo, de 2-4 metros, y adaptado a suelos húmedos, incluso encharcadizos, lo que lo diferencia de todo el resto del género.

Styrax redivivus, de California, muy próximo a S. officinalis y durante mucho tiempo considerado una variedad suya. Es el más resistente a la sequía.

Styrax benzoin y S. tonkinensis, tropicales, cultivados en el sudeste asiático por el benjuí. No son plantables al aire libre en España.

Para clima mediterráneo español, la elección lógica es S. officinalis. Para el norte húmedo y suelos ácidos, S. japonicus. Confundirse en esa elección es la causa de la mayoría de fracasos con el género.

Clima y ubicación

Styrax officinalis es una planta de clima mediterráneo y como tal está preparada para veranos secos e inviernos suaves. Resiste heladas de en torno a -10 °C ya establecida, lo que la hace cultivable en buena parte de la península, aunque en zonas de inviernos duros y prolongados sufre y florece peor.

Quiere pleno sol o sombra ligera. A pleno sol florece mucho más y mantiene un porte compacto; en semisombra crece más abierta y con menos flor. En el sur peninsular, con veranos de 40 °C, una sombra de tarde le sienta bien y reduce el estrés hídrico.

Conviene protegerla del viento fuerte, sobre todo durante la floración: las flores son delicadas y una racha de poniente en mayo puede acabar con el espectáculo en un día.

Suelo

Es una de las buenas noticias de esta especie: tolera bien la caliza, a diferencia de sus parientes japoneses. Crece sin problema en suelos calcáreos, pedregosos y pobres, que es exactamente lo que hay en gran parte del territorio español.

Lo que sí exige es drenaje. No soporta suelos que retengan agua en invierno. Si tu terreno es arcilloso, plántala sobre un pequeño montículo y enmienda con grava o arena gruesa. Y no la sobrealimentes: en tierra demasiado rica crece rápido, blanda y con menos flor.

Plantación

La época correcta en España es el otoño, de octubre a diciembre, para que aproveche las lluvias invernales y llegue al verano con raíces. En zonas frías, febrero o marzo también sirven.

Un detalle importante: los Styrax resienten mucho el trasplante cuando ya tienen cierto tamaño. Sus raíces son sensibles y se recuperan lentamente. Es preferible comprar un ejemplar joven en contenedor y plantarlo definitivo que mover uno grande, y es preferible acertar con el sitio a la primera que tener que trasladarlo dentro de cinco años.

Al plantar, abre un hoyo de al menos el doble del cepellón, descompacta el fondo, no entierres el cuello y riega abundantemente para asentar la tierra.

Riego

Riego regular durante los dos primeros años: cada 4-5 días en verano, semanal en primavera y otoño. Es el periodo crítico y no conviene escatimar.

Ya establecida, es bastante resistente a la sequía, como corresponde a una planta del matorral mediterráneo oriental. Un riego profundo cada 10-15 días en julio y agosto la mantiene en buenas condiciones; en zonas costeras con humedad puede pasar sin nada.

Hay un matiz que merece la pena tener en cuenta: la sequía intensa en primavera afecta a la floración del año siguiente, porque es cuando la planta acumula reservas. Si quieres una buena flor cada mayo, no la dejes pasar sed entre marzo y junio.

Un acolchado de grava o de corteza sobre el alcorque reduce mucho las necesidades de riego y mantiene la raíz fresca.

Abonado

Muy poco. Una aportación de compost maduro en superficie a finales de invierno es suficiente para toda la temporada. Si el ejemplar está en un suelo especialmente pobre, un abono equilibrado de liberación lenta en marzo, a dosis moderada.

Evita los nitrogenados fuertes: producen brotación exuberante y poca flor, que es justo lo contrario de lo que se busca en esta planta.

Poda

Poca y bien orientada. El estoraque tiene un porte natural agradable y no necesita intervención salvo para formarlo como arbolito de tronco único, cosa que hay que decidir pronto: en los primeros tres o cuatro años se selecciona un eje y se van suprimiendo los brotes basales.

El momento de podar es inmediatamente después de la floración, entre finales de mayo y junio. Como florece sobre madera del año anterior, podar en invierno significa eliminar los botones florales. Es el error clásico y arruina la temporada entera.

Limítate a suprimir ramas secas, cruzadas, chupones y algo de aclareo interior para que entre luz. No tolera especialmente bien las podas severas y las heridas grandes cierran mal.

Multiplicación

Es una planta de propagación exigente, y esa es la razón principal de que se encuentre poco en viveros.

Por semilla, hay que contar con una doble latencia: la cubierta es dura e impermeable y el embrión tiene además latencia fisiológica. El protocolo que funciona es escarificar mecánicamente la semilla o remojarla 24 horas en agua tibia, seguido de una estratificación cálida de 2-3 meses a unos 20-25 °C y después una estratificación fría de 3 meses a 4 °C. Incluso así, la germinación es irregular y no es raro que parte de las semillas espere al segundo año. Sembrar en otoño en maceta a la intemperie y tener paciencia es la vía más simple para el aficionado.

Por esqueje, se usan esquejes semileñosos de verano, en junio o julio, de 10-12 cm, con hormona de enraizamiento y ambiente de alta humedad, preferiblemente con calor de fondo. El porcentaje de éxito es bajo y variable.

El acodo aéreo en primavera es una alternativa razonable para obtener uno o dos ejemplares sin depender de la semilla.

Plagas y enfermedades

Es una planta sana y con pocos enemigos específicos en España. Pueden aparecer pulgones en la brotación primaveral, controlables con jabón potásico, y cochinillas en ejemplares poco vigorosos o en ambientes cerrados.

El riesgo real es la asfixia radicular y las podredumbres de raíz asociadas a suelos mal drenados o a riegos excesivos. Es, de nuevo, un problema de manejo y no de patógeno.

En primaveras muy húmedas puede haber manchas foliares fúngicas sin importancia; basta con retirar hojas afectadas y mejorar la ventilación.

Una advertencia sobre los frutos

Los frutos y las semillas de Styrax officinalis contienen saponinas y otros compuestos tóxicos, entre ellos derivados del egonol. Históricamente se han usado en varios países del Mediterráneo oriental como veneno para pescar: se machacaban los frutos y se echaban al agua, donde las saponinas afectan a las branquias de los peces y los aturden.

En términos prácticos: no son comestibles y conviene tenerlo en cuenta si hay niños pequeños en el jardín. No es una planta peligrosa al tacto ni por proximidad, pero sus frutos no se comen bajo ningún concepto.

Dónde encaja en el jardín

Por su tamaño moderado y su floración, funciona muy bien como ejemplar aislado en jardines pequeños, donde un árbol grande no cabe. Su copa ligera permite plantar debajo, cosa que no ocurre con especies de sombra densa.

En macizos de arbustos mediterráneos aporta el estrato alto y aguanta la misma pauta de riego que lentiscos, coscojas, mirtos, laureles o Viburnum tinus.

Cerca de una terraza o de una ventana que se abra en mayo, para aprovechar el perfume, es donde mejor se disfruta.

Y es una buena planta melífera: su floración masiva y fragante atrae abejas y otros polinizadores en un momento del año en el que hay mucha actividad en la colmena.

En resumen

Styrax officinalis es un arbolillo caducifolio mediterráneo de 3 a 5 metros cuyo mérito es una floración blanca, colgante y perfumada en abril y mayo. Tolera la caliza y la sequía, quiere sol, drenaje y poco abono, y se planta en otoño. La única poda que necesita es de limpieza y debe hacerse justo después de florecer, porque florece sobre madera del año anterior. Conviene saber dos cosas antes de plantarlo: que el estoraque resinoso del comercio no sale de esta especie sino del Liquidambar orientalis, y que sus frutos son tóxicos. Con eso claro, es un arbolito muy recomendable para jardines mediterráneos pequeños, y el Styrax japonicus queda como alternativa para el norte húmedo de suelo ácido.


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