Pocos árboles definen tanto un paisaje como el pino piñonero. Su copa aparasolada, ancha y aplanada, es la silueta de los arenales de Doñana, de los pinares de Valladolid, del litoral catalán y de media costa mediterránea. Se planta por la sombra, por el porte y por los piñones, y en ese orden de realismo: quien lo planta pensando en cosechar debe saber que la espera se mide en décadas y que la producción tiene hoy un enemigo serio.

Origen y características

Pinus pinea es una conífera de la familia de las pináceas, propia de la cuenca mediterránea. Su área natural exacta es discutida porque el hombre lo ha plantado desde época romana por sus piñones, pero se acepta que la Península Ibérica forma parte de ella: España concentra alrededor de la mitad de la superficie mundial de la especie, con masas importantes en la Meseta Norte, Andalucía occidental, Cataluña y la costa levantina.

Alcanza de 15 a 25 metros de altura, ocasionalmente 30. El tronco es recto en los pies de monte cerrado y tortuoso en los ejemplares aislados, con una corteza pardo-rojiza que se agrieta en placas grandes separadas por surcos oscuros. La copa es lo más característico: cónica y densa de joven, redondeada en la madurez y finalmente aparasolada, con las ramas principales dirigidas hacia arriba y hacia fuera y el follaje concentrado en la parte superior. Esa transformación tarda entre 30 y 40 años, y es la razón de que un piñonero joven no se parezca en nada a la imagen mental que tenemos de él.

Ejemplar adulto de Pinus pinea con la copa aparasolada característica

Las acículas van en pares, envainadas de dos en dos, miden de 10 a 20 cm, son rígidas, algo punzantes y de un verde vivo. En estado juvenil, durante los primeros años, la planta produce hojas aisladas, cortas y glaucas, muy distintas de las adultas: es normal y no indica ningún problema.

La piña es grande, casi esférica u ovoide, de 8 a 15 cm, brillante y de un pardo rojizo cuando madura. Tarda tres años en completar su desarrollo desde la floración, de modo que en un mismo árbol conviven piñas de tres cosechas distintas. Cada piña contiene entre 50 y 100 piñones, semillas con una cáscara leñosa muy dura, gruesa y de color negruzco por el hollín que las recubre; dentro está la semilla comestible, blanca y alargada.

Cómo se cuida

Ubicación

A pleno sol y con espacio. Este es el punto donde más se falla en jardines particulares: un piñonero adulto ocupa una copa de 10 a 15 metros de diámetro y desarrolla un sistema radicular potente. Plantarlo a tres metros de la casa, sobre una acometida o junto a una piscina es garantizar un problema en veinte años. Cuenta con al menos 8 metros libres a cualquier construcción, y valóralo bien antes de decidirte en una parcela pequeña.

Es muy resistente al viento y a la maresía, lo que lo convierte en un árbol de primera línea de costa excelente.

Tierra

Prefiere suelos sueltos, arenosos y de reacción ácida o neutra. Es el pino de los arenales por antonomasia y prospera en terrenos pobres donde poco más se sostiene. Tolera cierta caliza, pero en suelos con mucha caliza activa aparece clorosis férrica: agujas amarillentas, crecimiento corto y decaimiento progresivo. Si tu terreno es margoso y muy calizo, este no es tu pino; el carrasco (Pinus halepensis) hará ese papel mucho mejor.

Lo que no tolera en absoluto es el encharcamiento ni los suelos arcillosos compactados y mal drenados.

Riego

Los dos o tres primeros años, riegos espaciados y profundos: cada diez o quince días en verano, aportando bastante agua de una vez para que la raíz baje. A partir del cuarto año, en clima mediterráneo peninsular, no necesita riego. Un piñonero establecido es una especie de secano estricto.

Si buscas producción de piñón, un riego de apoyo en junio y julio mejora el llenado, pero no es imprescindible.

Abonado

Innecesario en suelo de monte. En jardín, un aporte de compost en superficie bajo la copa cada primavera durante los primeros años acelera el establecimiento. Nada de abonos ricos en nitrógeno: producen crecimientos blandos y desproporcionados que se rompen con el viento.

Plantación y trasplante

El momento es el otoño, de octubre a diciembre, o el final del invierno en zonas frías. Planta siempre a partir de contenedor, nunca a raíz desnuda: los pinos tienen micorrizas obligadas y una raíz pivotante que no soporta el destrozo del arranque. Elige un ejemplar joven, de 2 o 3 savias, de porte proporcionado y sin raíces enrolladas en el fondo de la maceta.

Un consejo que ahorra disgustos: un pino pequeño alcanza antes un porte bonito que uno grande trasplantado. Los ejemplares de gran tamaño tardan años en recuperarse del trasplante, si es que lo hacen, mientras que uno de 60 cm arranca de inmediato.

Poda

Cuanto menos, mejor. Los pinos no rebrotan de las ramas viejas: donde cortas, no vuelve a salir nada, y una rama eliminada es un hueco definitivo. Limítate a suprimir ramas secas, rotas o mal insertadas, y a levantar la copa progresivamente si quieres pasar por debajo.

Hazlo a finales de otoño o en invierno, cuando la circulación de resina es menor. Corta a ras del cuello de la rama sin dejar tocones y sin herir el rodete de cicatrización. Nunca desmoches un pino: pierde la forma para siempre y se convierte en un árbol peligroso a medio plazo.

Plagas y enfermedades

Procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa). La plaga clásica. Las orugas construyen bolsones de seda en las puntas de las ramas durante el otoño-invierno, defolian el árbol y en primavera descienden en fila india para enterrarse. Sus pelos urticantes son un peligro real para personas y sobre todo para perros, que pueden sufrir necrosis en la lengua al olfatearlas.

El control tiene varias vías según el momento del año: tratamiento biológico con Bacillus thuringiensis var. kurstaki en septiembre-octubre, cuando las orugas son pequeñas; retirada mecánica de los bolsones en invierno, siempre con protección y quemándolos después; y trampas de anillo colocadas en el tronco en febrero, que interceptan a las orugas cuando bajan y son la solución más limpia en jardín particular. Las trampas de feromona para machos en verano ayudan a reducir la población pero no sustituyen a lo anterior.

Chinche americana del pino (Leptoglossus occidentalis). Es la novedad que ha cambiado el panorama. Introducida en Europa a principios de este siglo y presente ya en toda España, esta chinche pica las piñas en desarrollo y vacía los piñones, que quedan reducidos a una cáscara sin contenido. Ha provocado caídas de rendimiento muy severas en los pinares productores españoles. En jardinería no daña al árbol, pero si te preguntas por qué tus piñas dan piñones huecos, esta es casi siempre la respuesta. No existe un tratamiento doméstico eficaz.

Otros problemas menores son el perforador Tomicus en árboles debilitados y hongos de raíz en suelos encharcados. Un piñonero sano en suelo drenante rara vez tiene problemas graves.

Rusticidad

Resiste heladas de hasta unos -15 °C ya adulto, aunque los ejemplares jóvenes son más sensibles los dos primeros inviernos. Es apto para casi toda la España peninsular salvo zonas de alta montaña y de inviernos continentales extremos. Aguanta muy bien el calor y la sequía estival, y también los incendios de baja intensidad gracias a su corteza gruesa, aunque un fuego de copas lo mata.

Multiplicación

Por semilla. Recoge piñas maduras en invierno, déjalas al sol para que se abran y extrae los piñones. Rompe la cáscara con cuidado o siembra el piñón entero, que también germina aunque más despacio. Conviene una estratificación fría: unas cuatro semanas en nevera a 4 °C entre arena húmeda, o simplemente sembrar en otoño en el exterior y dejar que el invierno haga el trabajo.

Siembra en macetas altas y estrechas, tipo forestal, porque la raíz pivotante crece deprisa y se deforma en recipientes anchos y bajos. El sustrato debe ser muy drenante: arena y turba a partes iguales. Germinan en tres o cuatro semanas con temperatura suave.

En cultivo profesional para piñón se emplea el injerto de púas tomadas de árboles selectos sobre patrones jóvenes, lo que adelanta la entrada en producción de forma notable. Un piñonero de semilla empieza a dar piñas a partir de los 15-20 años y no alcanza producción plena hasta los 40-50; injertado puede producir en menos de diez.

Usos

Ornamental y de sombra. Es su papel principal hoy. La copa aparasolada da una sombra amplia y de calidad, filtrada pero efectiva, y bajo ella crece poca cosa —la combinación de sombra, sequedad y acículas ácidas lo impide—, lo que en realidad es cómodo para zonas de estar. Se usa en paseos marítimos, grandes jardines, parques y como árbol singular en fincas.

Alimentario. El piñón mediterráneo es uno de los frutos secos más caros del mundo, y con razón: la piña tarda tres años, la extracción del piñón exige romper una cáscara durísima y el rendimiento en peso es bajísimo, en torno al 3-4 % de piñón blanco sobre peso de piña. Se recolecta de noviembre a marzo. En la cocina española es ingrediente de espinacas a la catalana, salsas, rellenos y repostería.

Madera y protección del suelo. La madera es de calidad media, blanda y con nudos, usada en carpintería basta, cajas y encofrados. Su función más valiosa en el litoral no es esa sino la fijación de dunas y arenales, papel para el que se repobló masivamente el litoral atlántico y mediterráneo durante el siglo XX.

Dónde conseguirlo

Se encuentra en viveros forestales y en centros de jardinería de toda España, normalmente en contenedor de 3 a 15 litros y a precios modestos. En comunidades autónomas con programas de restauración forestal es posible obtener planta a bajo coste o gratuita en viveros públicos para plantaciones en finca. Elige siempre planta de procedencia adecuada a tu zona y comprueba el estado del cepellón antes de comprar.

En resumen

Pinus pinea es un árbol de secano, sol pleno y suelo arenoso o ácido, resistente al viento, la maresía y el frío hasta unos -15 °C, que solo pide riego los primeros años y prácticamente ninguna poda. Reserva espacio: su copa aparasolada pide 8 metros libres como mínimo. Vigila la procesionaria con trampas de anillo o Bacillus thuringiensis, no lo plantes en suelo muy calizo ni encharcadizo y, si tu objetivo es cosechar piñones, sé consciente de que tardará dos décadas y de que la chinche americana está reduciendo drásticamente los rendimientos. Como árbol de sombra y de paisaje, sigue siendo insuperable.


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