Hay un arbusto que en mayo perfuma media España a azahar sin que casi nadie sepa cómo se llama. Está en las rotondas, en los paseos marítimos, en los setos de las urbanizaciones y en los jardines de los hoteles de costa. Es el Pittosporum tobira, el pitosporo o azahar de la China, y si tuviera que elegir un solo arbusto perenne para un jardín mediterráneo difícil, probablemente sería este.

Aguanta la sequía, la sal marina, el suelo calizo, la contaminación urbana y la tijera. Sus problemas son pocos y concretos, y conviene conocerlos porque casi todos tienen que ver con dos cosas: el agua de más y las cochinillas.

Qué es y de dónde procede

Pittosporum tobira es un arbusto perenne de la familia Pittosporaceae, originario de Japón, Corea y el sur de China, donde crece de forma natural en zonas litorales. Ese origen costero explica casi todo su comportamiento en el jardín.

El nombre del género es descriptivo y muy acertado: viene del griego pitta (pez, resina) y sperma (semilla), porque las semillas están envueltas en una sustancia resinosa y pegajosa. El epíteto tobira es el nombre japonés de la planta.

En español se le llama pitosporo o azahar de la China. Este segundo nombre induce a error: no tiene ningún parentesco con los cítricos. Se debe únicamente a que sus flores huelen de forma sorprendentemente parecida al azahar del naranjo.

Características

Porte. Arbusto denso y redondeado de 2 a 4 m de altura y anchura similar, que en ejemplares viejos y sin poda puede convertirse en un pequeño árbol de 5-6 m con tronco retorcido y corteza gris. Crecimiento moderado, de 20 a 40 cm al año.

Hojas. Es su rasgo más reconocible. Son obovadas o espatuladas, es decir, más anchas por la punta que por la base, de 5 a 10 cm, gruesas y coriáceas, de un verde oscuro muy brillante por el haz y más pálido por el envés. Tienen el margen entero y revuelto hacia abajo, y se agrupan en falsos verticilos apretados en el extremo de las ramillas, formando rosetas. Esa disposición en roseta terminal es un buen carácter para identificarlo de un vistazo.

Flores. En corimbos terminales, con cinco pétalos, de un centímetro y medio aproximadamente. Abren blancas y van virando a crema y amarillo conforme envejecen, de modo que una misma inflorescencia muestra los dos colores. Su perfume es intenso y dulce, de azahar, y se percibe a varios metros, sobre todo al anochecer. Florecen en España de abril a junio, con antelación en el sur y el levante y algo más tarde en el norte, y a veces con una segunda floración menor a finales de verano.

Frutos. Cápsulas globosas de 1 a 1,5 cm, verdes y algo tomentosas, que maduran en otoño-invierno y se abren en tres valvas mostrando un interior espectacular: semillas de un naranja rojizo intenso, envueltas en resina pegajosa. Es un elemento decorativo notable en la estación fría, aunque se pierde si se recorta el arbusto tras la floración.

Arbusto de Pittosporum tobira con follaje denso y brillante

Variedades: elegir bien la talla

Este es el punto donde más se falla al comprar, y es un error que se paga durante años.

La especie tipo alcanza 3-4 m sin dificultad. Es la adecuada para setos altos, pantallas y ejemplares aislados.

'Nanum' (o 'Nana') es una selección enana que se queda en 60-90 cm de alto y algo más de ancho, formando una bola compacta casi sin intervención. Es la variedad de las plantaciones masivas en rotondas, borduras bajas y jardines de mantenimiento reducido. Florece poco o nada, algo que decepciona a quien la compra buscando el perfume.

'Variegatum' tiene hojas verde grisáceo con un margen irregular blanco crema. Es más lenta, algo menos vigorosa y un punto más sensible al frío que la forma verde, porque tiene menos superficie fotosintética. Ilumina mucho rincones oscuros, pero no la elijas para un seto que deba cerrar rápido.

'Wheeler's Dwarf' es otra forma compacta, similar a 'Nanum' aunque de hoja algo más pequeña.

El error clásico es plantar la especie tipo en una bordura de 50 cm de ancho y luego pasarse la vida recortándola. Un pitosporo sometido a recorte permanente muy por debajo de su tamaño natural termina con la base leñosa y desnuda y una costra verde en la superficie. Si necesitas 70 cm, planta 'Nanum'.

Pittosporum tobira enano formando una mata compacta

Clima y ubicación

Frío. Es la limitación principal. El pitosporo resiste heladas de en torno a -8 o -10 °C siendo adulto y bien establecido. Por debajo de eso sufre defoliación y muerte de ramas, y con -12 °C mantenidos se pierde. Los ejemplares jóvenes y la variedad variegada son claramente más delicados. Esto lo sitúa cómodamente en toda la costa mediterránea, el sur, Baleares, Canarias y el litoral atlántico, y con precauciones en zonas interiores de invierno suave. En la meseta norte, Aragón o zonas de montaña no es una apuesta segura en tierra.

Luz. Admite desde pleno sol hasta semisombra, y tolera bastante más sombra que otros arbustos de seto como la fotinia. A pleno sol es más compacto y florece mucho más; en sombra se abre, alarga las ramas y apenas da flor. La combinación ideal en climas cálidos es sol de mañana y algo de alivio en las horas centrales del verano, aunque aguanta perfectamente el sol completo.

Viento y salinidad. Aquí es donde destaca sobre casi cualquier alternativa. Soporta el viento salino de primera línea de costa sin apenas quemaduras foliares, gracias a su hoja gruesa y cerosa. Es, junto al mirto, el aladierno y el tarajal, uno de los arbustos de referencia para jardinería litoral.

Contaminación. Tolera bien el ambiente urbano y los gases de tráfico, motivo por el que se usa masivamente en medianas y rotondas.

El suelo y el trasplante

El pitosporo es notablemente poco exigente. Se adapta a suelos arenosos, francos, pedregosos e incluso pobres, y tolera bien la caliza, con un pH cómodo entre 6 y 8. Esta tolerancia a los suelos básicos es una ventaja enorme en España y lo diferencia de otros arbustos ornamentales que se clorosan en cuanto el pH sube.

La condición innegociable es el drenaje. En suelos arcillosos que se encharcan, especialmente en invierno, aparecen podredumbres radiculares por Phytophthora y la planta se pierde. En terrenos pesados hay que plantar sobre caballón elevado de 15-20 cm y mejorar la estructura del hoyo con arena gruesa o grava, nunca solo con materia orgánica, que retiene todavía más agua.

Época de plantación. El otoño es la mejor opción en el litoral y el sur, de octubre a diciembre, porque aprovecha las lluvias y el suelo templado. En zonas con riesgo de heladas, mejor a principios de primavera, en marzo, para que llegue al invierno siguiente con un año de raíces hechas.

Cómo plantar. Hoyo del doble del cepellón, descompactando el fondo. Si el cepellón viene con raíces enrolladas por haber estado mucho tiempo en maceta, deshaz suavemente el exterior o haz tres o cuatro cortes verticales; de lo contrario, la raíz seguirá girando y el arbusto nunca se anclará bien. El cuello debe quedar a nivel del suelo o un centímetro por encima, nunca enterrado. Riego de asiento abundante y acolchado.

Aguanta bien el trasplante, incluso siendo un ejemplar de cierto tamaño, siempre que se haga con cepellón y en la estación adecuada.

En maceta, usa un sustrato universal aligerado con un 25-30 % de arena gruesa o perlita, y contenedor con buenos agujeros de drenaje. Trasplanta cada dos o tres años en primavera. Nunca dejes agua en el plato.

El riego y la humedad

Este es el apartado donde más pitosporos se matan, y siempre por exceso.

Durante el primer año y medio necesita riegos regulares para arraigar: cada cinco o siete días en verano en clima mediterráneo, con dosis abundantes, y muy espaciados o nulos en invierno.

Una vez establecido, es marcadamente resistente a la sequía. En el litoral mediterráneo, un seto adulto de pitosporo se mantiene perfectamente con dos o tres riegos profundos al mes en pleno verano, y en zonas con humedad ambiental alta, incluso con menos. En jardines de bajo consumo hídrico es una de las plantas que mejor rinde por litro aportado.

Lo que no perdona es el riego frecuente y superficial, sobre todo si comparte programación con un césped. Los síntomas del exceso de agua son engañosos porque se parecen a los de la falta: hojas amarillas que caen, ramas que se secan, decaimiento general. La reacción instintiva es regar más y eso acelera el final. Ante un pitosporo que amarillea, lo primero es comprobar si el suelo está húmedo a 15 cm de profundidad; si lo está, el problema es el agua, no la sed.

Sobre la humedad ambiental, la planta prefiere ambientes marinos húmedos pero se comporta bien en interior seco siempre que tenga agua en el suelo. En cultivo en maceta y en ambientes muy secos y cerrados, la baja humedad favorece la arañuela roja.

Tipo de abono

Sus necesidades son modestas. Lo razonable es:

En tierra: una aportación de compost o estiércol bien hecho, 3-4 cm en superficie a finales de invierno, extendida en la proyección de la copa y cubierta con el acolchado. Si el suelo es muy pobre o arenoso, añade un abono granulado de liberación lenta equilibrado, tipo 15-9-12 con microelementos, en marzo, a la dosis que indique el envase.

En seto recortado con frecuencia: un segundo aporte ligero después de la poda de junio ayuda a recuperar la vegetación perdida.

En maceta: abono líquido equilibrado cada tres o cuatro semanas de abril a septiembre, suspendiendo en otoño e invierno.

Dos advertencias. Evita el exceso de nitrógeno: produce brotes largos y blandos, mucho más atractivos para el pulgón y la cochinilla, y reduce la floración a favor de la hoja. Y no abones a partir de septiembre en zonas con heladas, porque el crecimiento tardío no lignifica a tiempo y se quema con el primer frío.

Para estimular la floración, si el arbusto crece mucho y florece poco, revisa dos cosas antes de tocar el abono: que reciba suficiente sol y que no lo estés podando en el momento equivocado. Es casi siempre una de las dos.

La poda

El pitosporo tolera la poda excepcionalmente bien, incluida la severa, y rebrota de madera vieja, lo que permite recuperar ejemplares abandonados. Eso lo hace apto para seto formal, topiaria, formas en bola y conducción a porte de arbolito con tronco limpio.

Cuándo. La regla que hay que respetar es que florece sobre la madera formada la temporada anterior. Por tanto, la poda principal se hace justo después de la floración, entre junio y julio. Si lo recortas en invierno o a principios de primavera, estarás cortando exactamente las yemas florales y tendrás un arbusto verde y sin perfume.

Para un seto formal, un segundo repaso ligero a principios de otoño mantiene la línea. No podes más tarde en zonas frías: la brotación tierna que provocas no aguantará las heladas.

Cómo. En seto, dale una sección ligeramente trapezoidal, más ancha en la base que en la cima. Si lo recortas con las caras verticales, la parte alta sombrea la baja y el seto se desnuda por abajo, ese defecto tan habitual de los setos veteranos. En arbustos aislados es preferible la poda con tijera de mano, aclarando y acortando ramas a distintas alturas, que el recorte a cortasetos: conserva mucho mejor el porte natural y evita el aspecto de bola artificial con el interior hueco.

Rejuvenecimiento. Un pitosporo viejo y desguarnecido se puede rebajar drásticamente, incluso a 40-50 cm del suelo, a finales de invierno o principios de primavera. Rebrota con fuerza desde la base, aunque sacrificarás la floración de ese año y tardará dos temporadas en volver a ser una masa densa. Si no quieres perder la pantalla visual, hazlo por caras, una cada año.

Para setos, un marco de plantación de 60-80 cm entre pies para la especie tipo, y de 30-40 cm para 'Nanum'. Resiste la tentación de apretarlos.

Multiplicación

La vía práctica es el esqueje semileñoso, tomado en verano y aprovechando el material de la poda, de julio a septiembre. Corta trozos terminales de 10-12 cm de brotes del año ya algo endurecidos, elimina las hojas de la mitad inferior y recorta a la mitad las superiores. Aplica hormona de enraizamiento y planta en una mezcla de turba y perlita al 50 %, con ambiente muy húmedo, sombra y calor de fondo. Enraíza en seis a diez semanas con buena tasa de éxito.

Por semilla también funciona, pero hay que hacer una cosa fundamental: lavar bien las semillas para eliminar la resina pegajosa que las envuelve, frotándolas con arena o con agua templada y jabón neutro. Esa resina inhibe la germinación y favorece los hongos. Siembra en primavera, en sustrato drenante, a 18-22 °C. Germina de forma lenta e irregular, entre uno y tres meses. Las plántulas tardan tres o cuatro años en dar un arbusto presentable, así que para setos siempre compensa el esqueje o la compra de planta de vivero.

Plagas y problemas

Cochinillas. Es su plaga principal y prácticamente la única que causa daño serio. Aparecen las de escudo y la algodonosa, sobre todo en el envés de las hojas, en las axilas y en las ramillas del interior de setos densos y mal ventilados. Producen melaza, sobre la que se desarrolla la negrilla, ese hollín negro que ennegrece las hojas y reduce la fotosíntesis.

El control es más eficaz si se entiende su ciclo: la cochinilla adulta está protegida por su escudo y los insecticidas de contacto apenas la afectan. El momento útil es la salida de las larvas móviles en primavera, cuando se tratan con jabón potásico o aceite de parafina, repitiendo a los quince días. Fuera de esa ventana, el aceite mineral aplicado a fondo en invierno también funciona. Y de manera preventiva: aclarar el interior del arbusto para que entre luz y aire reduce muchísimo la incidencia. La negrilla desaparece sola cuando se elimina la cochinilla, aunque tarda semanas en lavarse con la lluvia.

Pulgón. En la brotación de primavera, especialmente en plantas sobreabonadas. Suele controlarse solo con la llegada de mariquitas y sírfidos.

Arañuela roja. En veranos secos y calurosos y en plantas de maceta en ambientes cerrados. Punteado amarillento fino en el haz y telarañas muy sutiles. Aumentar la humedad y lavar el follaje ayuda.

Otiorrinco. Mordeduras semicirculares en el borde de las hojas. Poco dañino en el adulto; si las plantas de maceta decaen, revisa las larvas en el sustrato y aplica nematodos entomopatógenos en primavera u otoño.

Podredumbre radicular por Phytophthora. Ya comentada: es el problema más grave y es siempre de origen cultural, por exceso de agua o mal drenaje.

Daños por frío. Tras una helada fuerte, es normal que el pitosporo pierda hojas y presente ramillas secas. No lo podes de inmediato: espera a la primavera, cuando se vea con claridad dónde ha rebrotado, y corta entonces por encima de la primera yema viva.

Usos en el jardín

Seto y pantalla. Su uso más frecuente, tanto en forma libre como recortada, de 1,5 a 3 m. Como cortavientos en jardines de costa es difícil de superar.

Masas y borduras bajas. Con 'Nanum', plantado en grupo, forma superficies compactas de mantenimiento casi nulo. Es la razón de su omnipresencia en jardinería pública.

Ejemplar aislado y topiaria. Conducido a bola, a cono o a arbolito de tronco limpio, tiene una presencia muy limpia y ordenada.

Maceta grande. Funciona bien en terrazas y patios en clima suave, y permite acercar la floración perfumada a la zona de estancia.

Verde de corte. Su follaje se emplea mucho en floristería porque dura semanas en jarrón sin marchitarse.

Una nota antes de terminar. En jardines del norte peninsular y en las islas conviene distinguir esta especie de Pittosporum undulatum, un pariente australiano de hoja más larga y ondulada que se convierte en árbol y que ha mostrado un comportamiento invasor en Madeira, Azores y algunos enclaves atlánticos, desplazando a la vegetación autóctona. Pittosporum tobira no tiene ese problema: apenas se resiembra y se mantiene donde se planta. Y si buscas un pitosporo para clima más frío y húmedo, la opción habitual es Pittosporum tenuifolium, de hoja pequeña y ondulada y ramillas negruzcas, que resiste mejor el frío pero no tiene esa floración perfumada.

En resumen

El Pittosporum tobira es un arbusto perenne mediterráneo por adopción, de hoja coriácea y brillante en rosetas terminales y floración blanca y crema con aroma de azahar entre abril y junio. Su mayor virtud es la rusticidad: tolera sequía, suelo calizo y pobre, viento salino y contaminación urbana, y solo tiene dos límites reales, las heladas por debajo de -8 o -10 °C y el encharcamiento, que es lo que mata a la mayoría de los ejemplares que se pierden.

Riega poco una vez arraigado, abona con moderación y sin excesos de nitrógeno, y poda siempre después de la floración, en junio o julio, para no quedarte sin flores el año siguiente. Elige la variedad por tamaño desde el principio, 'Nanum' para masas bajas y la especie tipo para setos altos, y vigila las cochinillas tratándolas cuando salen las larvas móviles en primavera. Con eso, es probablemente el arbusto perenne más agradecido que puedes plantar en el litoral español.


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