El laurel de Portugal es, probablemente, el mejor arbusto de seto perennifolio que se puede plantar en España, y sin embargo se planta menos que su primo el laurel-cerezo. La razón es histórica y comercial más que agronómica: el Prunus laurocerasus crece más deprisa y sale más barato en vivero. Pero el lusitanica es una planta ibérica, tolera la caliza, resiste mejor la sequía y tiene un follaje bastante más elegante. Merece la pena conocerlo.
Un superviviente de otro clima
Prunus lusitanica pertenece a las rosáceas, la familia del ciruelo y del cerezo, y es una especie relicta: un resto vivo de los bosques laurifolios subtropicales que cubrieron la Península antes de que el clima mediterráneo se instalara, hace unos dos o tres millones de años. Cuando llegaron los veranos secos, esos bosques desaparecieron salvo en refugios de umbría con humedad permanente.
Ahí sigue. Las poblaciones ibéricas se concentran en gargantas y riberas de umbría del oeste peninsular —Sierra de Gata, Las Villuercas, Monfragüe, el norte de Cáceres y zonas de Salamanca, así como enclaves de Andalucía occidental y del norte de Portugal—, donde forma las llamadas loreras, bosquetes densos junto a arroyos permanentes. Son formaciones raras, protegidas como hábitat de interés comunitario y de gran valor biogeográfico. Hay además subespecies en Canarias y en el norte de África.
El nombre popular es loro o lauro en su área natural, y laurel de Portugal en jardinería.
Este origen explica dos cosas del cultivo: tolera muy bien la sombra, porque evolucionó bajo dosel y en fondos de garganta; y agradece la humedad edáfica, aunque adulto aguanta bastante más sequía de lo que su procedencia sugeriría.
Cómo es
Arbusto grande o arbolillo perennifolio de 3 a 8 metros, que en condiciones óptimas y con muchos años puede pasar de 10. Porte denso, redondeado, ramificado desde la base si no se conduce.
La hoja es su mejor rasgo: alterna, oval-lanceolada, de 7 a 12 cm, coriácea, de un verde oscuro muy brillante por el haz, más pálida por el envés, con el margen finamente aserrado y la punta acuminada. El detalle que permite identificarlo sin dudar es el pecíolo y el nervio central de color rojo intenso, que contrasta con el verde de la lámina. Los brotes nuevos también salen rojizos, lo que le da un aspecto bicolor muy vistoso en primavera.
Florece de mayo a julio en racimos erectos y alargados, de 15 a 25 cm, con numerosas flores blancas pequeñas y muy perfumadas, extremadamente visitadas por abejas. Después vienen los frutos: drupas ovoides de menos de 1 cm que pasan del rojo al púrpura casi negro en otoño, muy apreciadas por los mirlos y otras aves.
Una advertencia necesaria: como buena rosácea, hojas y semillas contienen glucósidos cianogénicos. No es una planta para comer y conviene tenerlo en cuenta si hay niños pequeños. Al triturar las hojas frescas desprenden un olor característico a almendra amarga.
Cuidados
Ubicación
Aquí está su gran ventaja. Vive bien a pleno sol, a media sombra y a sombra franca, algo que muy pocos arbustos perennes de calidad ofrecen. En el norte y noroeste peninsular acepta sol pleno sin problema. En el interior y el sur, con veranos de 38-40 °C, es mucho mejor darle sombra durante las horas centrales o exposición norte: a pleno sol de Extremadura o La Mancha sufre quemaduras foliares y detiene el crecimiento.
Ese es precisamente su nicho en jardinería española: el seto de la fachada norte, el rincón sombrío bajo árboles grandes, el patio interior, sitios donde otras opciones se quedan raquíticas.
Tolera bien el viento y la proximidad al mar, lo que lo hace útil como pantalla cortavientos en jardines costeros.
Tierra
Poco exigente, con dos condiciones: que drene y que tenga algo de materia orgánica. Prospera en suelos francos, arenosos y arcillosos ligeros. La diferencia importante frente al laurel-cerezo es que Prunus lusitanica tolera bien los suelos calizos y no desarrolla la clorosis férrica que arruina al laurocerasus en media España. En suelo básico de pH 8 vive sin problema.
En maceta, sustrato universal de calidad con perlita, en contenedor amplio y con trasplante cada dos o tres años. Como seto en jardinera vive bien varios años si el volumen de tierra es generoso.
Riego
Regular durante los tres primeros años: en verano, dos riegos semanales en clima mediterráneo, mojando bien. Establecido, resiste bastante mejor la sequía de lo que se suele decir, pero no es un arbusto de secano estricto: en veranos duros y sin riego pierde brillo, se para y puede defoliar parcialmente. Con un riego semanal profundo en julio y agosto está perfecto.
Un acolchado de corteza o restos de poda de 5-8 cm bajo la copa reduce a la mitad la necesidad de riego y mantiene fresca la raíz superficial. En este arbusto en concreto marca mucha diferencia.
Abonado
Aporte de compost o estiércol maduro en superficie a finales de invierno, y para setos en crecimiento activo un abono granulado equilibrado de liberación lenta en marzo. Un exceso de nitrógeno da brotes largos y blandos que estropean la densidad del seto y atraen pulgón.
Poda
Tolera la tijera excepcionalmente bien, incluida la poda severa sobre madera vieja, de la que rebrota. Eso lo hace idóneo para seto formal.
Como seto, dos pasadas al año: una a finales de invierno, antes de la brotación, y otra a finales de verano para retocar. Si quieres disfrutar de la floración, sáltate la poda de invierno y recorta justo después de florecer, en julio. Da el seto ligeramente más ancho en la base que en la parte alta, en sección trapezoidal, para que la luz llegue abajo y no se desnude por el pie: es el error que arruina la mayoría de los setos.
Como ejemplar aislado o formado en copa, basta con eliminar chupones de la base, ramas cruzadas y madera seca. Si lo quieres con tronco visible, ve suprimiendo las ramas bajas progresivamente durante los primeros años.
Un apunte práctico: al recortar con tijera de setos las hojas grandes quedan cortadas por la mitad y se ponen feas durante unas semanas. En setos que se ven de cerca, compensa recortar rama a rama con tijera de podar.
Plantación
Otoño en la mitad sur y en zonas de verano duro, para que arraigue durante el invierno; final del invierno o primavera temprana en zonas frías. Para seto, una distancia de 60-80 cm entre plantas da un cierre en tres o cuatro años; a 50 cm cierra antes pero encarece bastante la obra. Cava una zanja continua en lugar de hoyos individuales cuando plantes seto: la diferencia en velocidad de establecimiento es notable.
Rusticidad
Resiste heladas de hasta unos -15 °C, y ejemplares establecidos han soportado puntualmente algo más. Es claramente más rústico que el laurel-cerezo y apto para prácticamente toda la Península salvo la alta montaña. Los ejemplares recién plantados son más sensibles el primer invierno; un acolchado grueso sobre la base ayuda.
Plagas y enfermedades
Es una planta sana. Puede sufrir pulgón en los brotes tiernos de primavera, controlable con jabón potásico, y cochinilla en ejemplares con poca ventilación. Ocasionalmente aparece oídio en primaveras húmedas, con un polvillo blanco sobre las hojas jóvenes, que se combate mejorando la aireación y con azufre mojable.
El problema más grave, como en casi todos los Prunus, es la asfixia radicular en suelos encharcados, que abre la puerta a hongos de raíz. No hay tratamiento fiable: la prevención es el drenaje.
Multiplicación
Por esqueje semileñoso a finales de verano, de agosto a septiembre: trozos de 12-15 cm de brotes del año, retirando las hojas inferiores y reduciendo a la mitad las dos superiores, con hormona de enraizamiento y en mezcla de turba y perlita bajo ambiente húmedo. Enraízan en unas seis a ocho semanas. Es la vía normal en vivero y funciona bien también para el aficionado.
Por semilla: recoge los frutos maduros en otoño, retira la pulpa y estratifica en frío, entre arena húmeda a 4 °C, durante dos o tres meses. Siembra en primavera. Es más lento y las plantas resultantes son heterogéneas, pero da ejemplares muy bien adaptados.
Usos en el jardín
Seto perennifolio, formal o informal, de 1,5 a 3 metros. Es su uso estrella y donde no tiene apenas competencia en umbría.
Pantalla visual y cortavientos en jardines expuestos y en costa.
Ejemplar aislado o en grupo, dejándolo crecer libremente, donde se aprecia la floración en racimos y la fructificación otoñal.
Formado en copa o en bola sobre pie, un uso muy extendido en jardinería de porte clásico y en macetones a la entrada de edificios.
Jardín para fauna: flores muy melíferas en junio, frutos para aves en otoño y follaje denso que ofrece refugio y sitio de nidificación durante todo el año.
En resumen
Prunus lusitanica es un arbusto ibérico perennifolio, de hoja brillante con pecíolo rojo, que tolera sol y sombra, resiste hasta unos -15 °C, vive bien en suelo calizo y se deja podar sin protestar. Riégalo con regularidad los tres primeros años, acólchalo, plántalo en otoño a 60-80 cm si es para seto y podalo a finales de invierno o justo tras la floración. Frente al laurel-cerezo, crece algo más despacio pero es más rústico, más resistente a la caliza y bastante más elegante. Sus hojas y semillas son tóxicas por ingestión: tenlo presente y, por lo demás, es de los arbustos más agradecidos que se pueden plantar en España.