En Savona, en la costa de Liguria, se embotella desde hace más de un siglo un refresco amargo llamado chinotto. El ingrediente que le da nombre y sabor es el fruto de un cítrico pequeño, de hoja diminuta y crecimiento lentísimo, que en los viveros españoles se vende sobre todo como planta ornamental: el chinoto, Citrus myrtifolia.
Quien lo compra suele hacerlo por su porte compacto y su floración perfumada, no por la fruta. Y hace bien, porque el chinoto es de los cítricos más agradecidos que se pueden tener en maceta. Pero conviene saber qué es exactamente esta planta, porque circula bastante confusión con su nombre.
Qué es el chinoto y qué no es
El chinoto no es un naranjo chino. El nombre despista, y en muchos garden centers se etiqueta como tal, pero el naranjo chino o kumquat es Citrus japonica (antes Fortunella), una planta distinta, con frutos ovalados de piel dulce que se comen enteros. El chinoto es otra cosa: se considera una variedad del naranjo amargo, Citrus aurantium, del que desciende y con el que comparte el amargor característico. De hecho aparece citado con frecuencia como Citrus aurantium var. myrtifolia.
Su rasgo más reconocible está en el nombre específico: myrtifolia significa "de hoja de mirto". Las hojas son pequeñas, de 3 a 5 cm, ovaladas, muy juntas y de un verde oscuro brillante, dispuestas con una densidad que ningún otro cítrico tiene. El pecíolo carece de las alas anchas típicas del naranjo amargo. Las ramas son cortas, casi sin espinas o con espinas mínimas, y el conjunto forma de manera natural una masa densa y redondeada sin necesidad de podarla.
El crecimiento es muy lento. Un ejemplar de vivero de 60 cm puede tardar diez años en llegar al metro y medio. En pleno suelo y con condiciones óptimas alcanza los 3 metros, rara vez más. Esa lentitud, que en un frutal sería un defecto, es aquí la principal virtud: permite mantenerlo décadas en la misma maceta y lo convierte en uno de los cítricos preferidos para bonsái y para patios pequeños.
Florece en primavera, principalmente entre abril y mayo, con flores blancas de cinco pétalos y un aroma a azahar intenso, del mismo tipo que el del naranjo amargo. En climas suaves suele dar rebrotes de floración en verano y otoño, de modo que no es raro ver flores y frutos maduros en la planta a la vez.
Los frutos son globosos y algo achatados, de 4 a 6 cm, verdes al principio y de un naranja intenso al madurar entre noviembre y enero. Aquí otra creencia que conviene corregir: no son venenosos ni "de adorno". Son comestibles pero muy amargos y ácidos, con corteza gruesa y pulpa escasa. No se comen frescos, y en eso se parecen al naranjo amargo, pero sirven para lo mismo: confitados enteros, mermelada, licores caseros y aromatizado de destilados. En Italia se recolectan verdes para confitar en salmuera y después en almíbar. El fruto aguanta meses colgado del árbol sin caerse, que es justamente lo que se le pide a un ornamental.
Ubicación y luz
Pleno sol, sin discusión. El chinoto tolera algo de sombra ligera mejor que un limonero, pero a media sombra florece poco, se espiga y pierde la densidad de follaje que lo hace atractivo. En interior no prospera a medio plazo: es una planta de exterior que se puede meter en una galería o porche cerrado durante las semanas frías del invierno y sacar en cuanto se atempera.
Agradece estar resguardado de vientos secos. En zonas de interior con viento continuo, las hojas se deshidratan por los bordes y el crecimiento, ya lento de por sí, se detiene. Junto a un muro orientado al sur o al sureste encuentra el sitio ideal, porque el muro le devuelve calor de noche.
Riego
El error que mata más chinotos en maceta no es la sequía: es el exceso de agua. Como todos los cítricos, tiene raíces que necesitan aire y se pudren rápido en sustrato encharcado, sobre todo si el plato del tiesto queda con agua estancada.
La regla práctica: regar cuando los 2 o 3 cm superiores del sustrato estén secos, comprobándolo con el dedo o con un palo de madera que se hunde y se saca. En maceta y en verano peninsular eso puede significar cada 2 días; en invierno, cada 10 o 15. No hay una pauta fija de "dos veces por semana" que valga todo el año.
Cuando se riega, se riega a fondo, hasta que salga agua por los agujeros de drenaje, y se vacía el plato a los diez minutos. Los riegos cortos y frecuentes salan el sustrato y dejan las raíces profundas secas.
El agua de grifo muy calcárea es un problema real en buena parte de España. Al ser un cítrico, el chinoto se clorosa con facilidad: las hojas nuevas amarillean entre los nervios, que siguen verdes. Si el agua de la zona es dura, conviene usar agua de lluvia, o dejarla reposar 24 horas y aprovechar solo los tres cuartos de arriba, o acidificarla ligeramente con unas gotas de vinagre o zumo de limón hasta pH 6-6,5.
Sustrato y trasplante
Necesita un sustrato suelto, drenante y ligeramente ácido, entre pH 5,5 y 6,5. Una mezcla que funciona bien en maceta: 60 % de sustrato para cítricos o turba rubia, 20 % de fibra de coco y 20 % de perlita o arena gruesa lavada. Nada de tierra de jardín arcillosa en tiesto, que se compacta y se convierte en un bloque impermeable.
En el suelo del jardín, el chinoto tolera terrenos calizos mejor que un limonero, pero no los suelos pesados y mal drenados. Si el terreno es arcilloso, hay que plantar en caballón o montículo elevado y enmendar con arena gruesa y materia orgánica bien hecha.
El trasplante se hace a finales de invierno o principios de primavera, antes de la brotación, cada 2 o 3 años mientras la planta es joven y luego cada 4 o 5. Dado lo lento que crece, no hay que subir mucho de tamaño: 4 o 5 cm más de diámetro por cambio. Una maceta demasiado grande mantiene el sustrato húmedo mucho tiempo y favorece la podredumbre radicular.
Abonado
Los cítricos son exigentes en nutrientes y el chinoto no es excepción, aunque su lentitud de crecimiento hace que consuma menos que un naranjo productivo. Se abona de marzo a septiembre, con un fertilizante específico para cítricos que aporte nitrógeno, potasio y, sobre todo, micronutrientes: hierro, magnesio, manganeso y zinc.
En maceta, un abono líquido cada 15 días a la dosis del envase durante la temporada de crecimiento funciona bien. Como alternativa cómoda, un abono granulado de liberación lenta aplicado en marzo y otra vez en junio. En pleno suelo, estiércol bien compostado o humus de lombriz a la salida del invierno más un aporte mineral en primavera.
Si aparece clorosis férrica —el amarilleo internervial de las hojas jóvenes—, se corrige con quelato de hierro en forma de EDDHA, que es la única que se mantiene disponible en suelos calizos. Regarlo disuelto, en la dosis del fabricante, y repetir a las tres semanas si no hay mejoría. Los quelatos EDTA baratos no sirven de nada por encima de pH 7.
A partir de octubre se suspende el abonado. Alimentar en otoño provoca brotaciones tiernas que llegan al invierno sin lignificar y se queman con el primer frío.
Poda
El chinoto casi no necesita poda, y esa es una buena noticia poco frecuente entre los frutales. Su ramificación natural ya es densa y equilibrada. Basta con retirar en febrero o marzo la madera seca, las ramas cruzadas hacia el interior y los chupones que salgan por debajo del punto de injerto, que son del patrón y no de la variedad.
Si se busca darle forma de arbolito o mantenerlo a una altura concreta, el momento es después de la floración principal, en junio, para no eliminar los brotes que llevan flor. Recortar en invierno con criterio de "dar forma" suele traducirse en un año sin flores ni frutos.
Al ser de crecimiento tan lento, cada corte tarda mucho en compensarse. Conviene ir poco a poco y con herramienta afilada y desinfectada.
Multiplicación
Hay tres vías, con resultados muy distintos:
Semilla. Germina con facilidad si se siembra fresca, recién extraída del fruto y lavada de pulpa, en primavera, a 20-25 ºC y sustrato húmedo. El inconveniente es el tiempo: una planta de semilla tarda entre 8 y 12 años en florecer, y arrastra una fase juvenil espinosa. Vale para hacer patrones, no para tener planta florida pronto.
Esqueje. Se toman esquejes semileñosos de 12-15 cm en verano, se les quitan las hojas inferiores, se impregna la base en hormonas de enraizamiento y se plantan en perlita con vermiculita, en ambiente húmedo y con calor de fondo. El enraizamiento es lento y el porcentaje de éxito, moderado. Paciencia: puede llevar dos o tres meses.
Injerto. Es el método profesional y el que da resultado antes. Se injerta de escudete (yema en T) a finales de primavera o a finales de verano, sobre patrones de Citrus aurantium o de Poncirus trifoliata y sus híbridos citranges, que aportan resistencia al frío y tolerancia al virus de la tristeza. La planta que se compra en vivero está injertada casi siempre.
Plagas y problemas
Los enemigos del chinoto son los de cualquier cítrico:
Cochinillas (algodonosa, de la tizne, serpeta). Son la plaga número uno en planta de maceta y patio. Se instalan en el envés y en las axilas de las hojas y segregan melaza, sobre la que aparece después la negrilla, ese hollín negro que ensucia el follaje. Con pocos ejemplares, se retiran con un bastoncillo mojado en alcohol. En infestaciones mayores, aceite de parafina o jabón potásico, aplicado a última hora de la tarde y repetido a los 10-12 días.
Pulgones. Atacan los brotes tiernos de primavera y los deforman. Jabón potásico y, sobre todo, no abonar en exceso con nitrógeno, porque la brotación blanda es lo que los atrae.
Araña roja. Aparece con calor y aire seco, típicamente en terrazas en julio y agosto. Deja un punteado amarillento y telarañas finas en el envés. Se combate subiendo la humedad ambiental con pulverizaciones de agua sobre el envés y con acaricidas o azufre si va a más.
Minador de los cítricos (Phyllocnistis citrella). Sus galerías plateadas y serpenteantes en las hojas nuevas son inconfundibles. En planta adulta el daño es sobre todo estético y no justifica tratar; en planta joven, cuya única masa foliar es la nueva, sí conviene actuar con trampas de feromona o con productos autorizados.
Y un problema que no es plaga: la caída masiva de hojas y frutos pequeños tras un cambio brusco de ubicación, un golpe de calor o un encharcamiento. El chinoto responde a casi cualquier estrés soltando hoja. Si el sistema radicular está sano, rebrota; si se ha regado de más durante semanas, no.
Rusticidad y frío
El chinoto es algo más resistente al frío que el limonero, y menos que el kumquat o el naranjo amargo. Aguanta bien heladas puntuales y cortas de hasta unos -3 o -4 ºC en planta adulta, bien establecida y con la madera madura. Por debajo de eso empieza a quemar hoja y brotes tiernos, y a partir de -6 ºC el daño puede alcanzar la estructura.
Eso lo hace cultivable sin protección en toda la franja mediterránea, Andalucía, el litoral atlántico andaluz, Levante, Baleares y Canarias, y en zonas resguardadas de valles interiores templados. En la meseta, el interior de Aragón, Castilla y León o zonas de montaña, hay que cultivarlo en maceta y resguardarlo en invierno: una galería fresca y luminosa, un invernadero frío o un porche orientado al sur.
Dos advertencias sobre el invernaje. La primera: no meterlo en un salón calefactado. Con 21 ºC y aire seco pierde hoja y coge araña roja en tres semanas. Lo que necesita es un sitio fresco (5-12 ºC) y muy luminoso. La segunda: en maceta, el cepellón se congela mucho antes que la parte aérea porque no tiene la inercia térmica del suelo. Envolver el tiesto con plástico de burbujas o arrimarlo a una pared protege más que cubrir las hojas.
En resumen
Citrus myrtifolia es un cítrico pequeño, densísimo y de crecimiento muy lento, emparentado con el naranjo amargo y distinto del kumquat con el que a menudo se confunde. Su valor está en el porte compacto, el follaje menudo perenne, el azahar muy aromático de primavera y los frutos naranjas que permanecen meses en la planta.
Pleno sol, sustrato drenante y ácido, riego cuando la capa superior se seque y nunca sobre plato con agua, abono para cítricos con micronutrientes de marzo a septiembre, quelato de hierro EDDHA si aparece clorosis, poda mínima después de florecer y vigilancia de cochinillas. Con eso y protección del frío por debajo de -3 ºC, es una planta que se cultiva sin sobresaltos durante décadas en la misma maceta.