La clementina es, probablemente, el cítrico que mejor define la citricultura española moderna. España es el primer exportador mundial de mandarinas frescas, y dentro de ese grupo las clementinas son la columna vertebral: buena parte del campo de Castellón, Valencia, Tarragona, Murcia y Huelva está plantada con ellas.
Aun así, la confusión entre clementina, mandarina, satsuma y los híbridos modernos es constante, incluso en el mercado. Este artículo aclara qué es exactamente, en qué se diferencia de sus parientes, qué aporta nutricionalmente sin exageraciones, qué variedades se cultivan aquí y cómo se cuida un árbol en un jardín particular.
Qué es realmente una clementina
La clementina (Citrus × clementina) es un híbrido, y esa "x" en el nombre científico lo indica. Los estudios genómicos han establecido que procede del cruce entre una mandarina común (Citrus deliciosa, la mandarina mediterránea) y una naranja dulce (Citrus sinensis).
Su origen documentado está a finales del siglo XIX en el orfanato de Misserghin, cerca de Orán (Argelia), donde el hermano Clément Rodier seleccionó y propagó el árbol del que toma nombre. De ahí pasó a España, Marruecos y Córcega, y en un siglo se convirtió en un cultivo de primer orden.
El árbol es de porte medio, entre 3 y 5 m si no se controla, con copa densa y redondeada, ramas prácticamente sin espinas o con espinas cortas, y hojas lanceolatas, coriáceas, de verde intenso, con el peciolo apenas alado —a diferencia del naranjo amargo, que lo tiene muy alado—. Es perennifolio y muy ornamental durante todo el año. La floración, blanca y de aroma penetrante, se produce entre marzo y abril.
El fruto es un hesperidio pequeño, de 5-7 cm y 60-110 g, algo achatado por los polos, de corteza fina, lisa, brillante y de color naranja intenso, que se separa de la pulpa con facilidad —el famoso "pela fácil"— aunque menos suelta que la de una satsuma. Tiene entre 8 y 12 gajos de pulpa jugosa, aromática y con muy buen equilibrio entre azúcar y acidez.
Clementina, mandarina y satsuma: cómo distinguirlas
El primer matiz importante: la clementina es una mandarina. "Mandarina" es el nombre del grupo, y la clementina es uno de sus tipos. Preguntar si algo es "mandarina o clementina" es como preguntar si un fruto es "manzana o reineta".
Dentro del grupo mandarina hay cuatro tipos comerciales:
- Mandarina común (Citrus deliciosa): la clásica mediterránea. Corteza más rugosa y algo suelta, bastantes semillas, aroma muy intenso y característico, sabor más ácido y complejo. Ha ido perdiendo cuota precisamente por las pepitas.
- Satsuma (Citrus unshiu): de origen japonés. Es la más temprana —empieza en septiembre—, la más grande, con la piel muy floja y abombada, sin semillas y con sabor suave y poco ácido. Es la más resistente al frío de todos los cítricos comerciales. Se recoge todavía verde por fuera, con la piel desprendiéndose de la pulpa.
- Clementina (Citrus × clementina): tamaño medio-pequeño, corteza fina y adherida pero fácil de pelar, color naranja mucho más intenso, normalmente sin semillas, sabor dulce y equilibrado. De octubre a enero.
- Híbridos modernos (tangor, tangelo y similares): 'Nadorcott' o 'Murcott', 'Ortanique', 'Tango', 'Clemenvilla'/'Nova'. Suelen ser más tardíos —de enero a abril—, de piel más adherida y sabor más intenso.
Sobre las semillas conviene aclarar algo que genera muchas quejas de consumidor. La clementina es partenocárpica y autoincompatible: forma fruto sin fecundación y no se poliniza a sí misma, por eso normalmente no tiene pepitas. Pero si recibe polen de otra variedad compatible —traído por abejas desde una plantación vecina de híbridos o de otra clementina distinta— sí cuaja semillas. De ahí que a veces te encuentres clementinas con cuatro o cinco pepitas y otras del mismo cajón sin ninguna. No es un defecto ni una manipulación: es polinización cruzada.
Variedades que se cultivan en España
El sector español ha construido un calendario que va desde septiembre hasta febrero encadenando variedades. Estas son las principales:
Clemenrubí. Extratemprana. Se recoge desde mediados o finales de septiembre, con la piel todavía verdeando. Fruto pequeño, muy dulce y con poca acidez para ser tan temprana. Fue una revolución comercial por abrir la campaña.
Oronules. Mutación espontánea de Clemenules, temprana, de octubre a noviembre. Fruto achatado de color muy intenso y buen sabor. Tiende a producir frutos de calibre grande y algo de piel gruesa si se sobrecarga de riego.
Marisol. Temprana, octubre-noviembre. Fruto de calibre grande, achatado y de color rojizo. Es sensible al desprendimiento del pedúnculo y no aguanta bien en el árbol pasada su fecha.
Clemenules o clementina de Nules. La variedad de referencia mundial y la más plantada en España. Surgió como mutación en Nules (Castellón) hacia 1953. Se recoge de noviembre a enero. Fruto grande, achatado, de color naranja intenso, muy fácil de pelar, jugoso y de excelente sabor. Es el estándar frente al que se compara todo lo demás.
Orogrande. Mutación de Clemenules de calibre aún mayor y maduración similar o ligeramente anterior, de noviembre a diciembre. Piel algo más fina y con tendencia a ahuecarse si se retrasa la recolección.
Hernandina. La clementina tardía por excelencia, de enero a febrero. Aguanta muy bien en el árbol sin perder calidad, lo que permite escalonar la recolección. Fruto de tamaño medio y muy buen equilibrio.
Clemenvilla (también llamada Nova). Estrictamente no es una clementina sino un tangelo, cruce de clementina fina con tangelo Orlando. De diciembre a enero. Fruto grande, de color rojizo muy oscuro y piel más adherida, difícil de pelar, pero de sabor intenso y muy jugoso.
Otras que se encuentran en campo: 'Arrufatina', 'Loretina', 'Esbal', 'Oroval', 'Clemenpons' y 'Clemensoon'.
Qué aporta nutricionalmente (sin inflar la cifra)
Merece la pena ser sobrio aquí, porque sobre los cítricos circula una cantidad notable de afirmaciones sin base. La clementina es un alimento excelente, y para justificarlo no hace falta atribuirle propiedades que no tiene.
Valores aproximados por 100 g de porción comestible:
- Energía: unas 45-50 kcal.
- Agua: alrededor del 87 %.
- Hidratos de carbono: 9-12 g, en su mayoría sacarosa, glucosa y fructosa.
- Fibra: 1,5-1,8 g, buena parte pectina.
- Vitamina C: en torno a 35-50 mg. Dos clementinas de tamaño medio cubren de sobra la ingesta diaria recomendada de un adulto.
- Potasio: unos 170-190 mg.
- Folatos: 20-25 µg.
- Betacriptoxantina: es el carotenoide que le da el color y del que la mandarina es una de las fuentes dietéticas más importantes. El organismo lo convierte parcialmente en vitamina A.
Lo que esto significa razonablemente: es una fruta de baja densidad energética y alta densidad de micronutrientes, que aporta vitamina C, potasio, folatos, carotenoides y fibra soluble. Encaja bien en cualquier dieta, sacia por su volumen de agua y fibra, y consumirla entera es preferible a beberla en zumo, porque el zumo pierde la fibra y libera los azúcares de golpe.
Lo que no debería afirmarse: que la clementina "previene el cáncer", "mejora la vista" o "adelgaza". Ninguna fruta hace nada de eso por sí sola. Lo que sí está sólidamente establecido es que una dieta rica en fruta y verdura se asocia a menor riesgo cardiovascular y a mejor salud general, y la clementina es una forma cómoda y barata de contribuir a ese patrón. La vitamina C tampoco previene los resfriados en población general, por más que se repita cada invierno; a lo sumo acorta ligeramente su duración.
Una advertencia real que sí importa: si tomas medicación, la interacción documentada del pomelo con numerosos fármacos —estatinas, algunos antihipertensivos, inmunosupresores— no aplica a la clementina en la misma medida, pero ante cualquier duda con cítricos y medicación conviene consultar al farmacéutico.
Cultivar un clementino en el jardín
Clima. Es un cítrico de clima subtropical y mediterráneo cálido. Tolera heladas ligeras y breves de -2 a -3 °C en el árbol adulto, pero el fruto se daña a partir de -1,5 o -2 °C mantenidos varias horas: los gajos se cristalizan y luego se resecan. Es más sensible al frío que el naranjo y bastante más que la satsuma. En el interior de la Península solo prospera con protección invernal o en maceta que se pueda resguardar.
Exposición. Pleno sol, mínimo 6 horas diarias, y resguardado del viento frío y seco, que le provoca caída de fruto y daños en la piel.
Suelo. Es su punto crítico. Necesita suelo profundo, suelto y con drenaje impecable. Los cítricos mueren por asfixia radicular con enorme facilidad, y en jardín el enemigo número uno es un hoyo de plantación hecho en arcilla que actúa como una bañera. Planta ligeramente elevado, con el cuello del injerto claramente por encima del nivel del suelo, y jamás amontones tierra o mantillo contra el tronco.
El pH ideal está entre 6 y 7. En los suelos calizos habituales de gran parte de España aparece la clorosis férrica: hojas nuevas amarillas con la nervadura marcadamente verde. Se corrige con quelato de hierro EDDHA aplicado al riego en primavera, nunca con sulfato de hierro, que en suelo básico se insolubiliza en pocos días.
Patrón. Si compras el árbol, pregunta por él. Es un detalle técnico pero decisivo. El histórico naranjo amargo (Citrus aurantium) fue arrasado en España por el virus de la tristeza a partir de los años cincuenta y hubo que reinjertar millones de árboles. Hoy se usan citrange Carrizo y Troyer —buenos en general pero sensibles a la caliza—, mandarino Cleopatra y las selecciones españolas Forner-Alcaide 5 y 13, desarrolladas específicamente por su tolerancia a la caliza, a la salinidad y a la tristeza. En suelo calizo, un Forner-Alcaide te ahorrará años de clorosis.
Riego. Frecuente y moderado, mejor por goteo. Los cítricos tienen raíces superficiales y no soportan ni la sequía prolongada ni el encharcamiento. En verano mediterráneo, riegos cada 2-3 días en suelo ligero; en invierno, muy espaciados. El estrés hídrico durante el cuajado (mayo-junio) provoca la caída masiva de frutitos, y el exceso de agua cerca de la cosecha diluye los azúcares y agrieta la piel.
Abonado. De marzo a septiembre, con abono específico para cítricos rico en nitrógeno y con micronutrientes (hierro, manganeso, zinc). Reparte en tres o cuatro aplicaciones: al inicio de la brotación, tras la floración y a mitad de verano. A partir de octubre, suspende: abonar en otoño retrasa la coloración del fruto y deja brotes tiernos expuestos al frío.
Poda. Ligera y al final del invierno, después del riesgo de heladas y antes de la floración (febrero-marzo). Elimina chupones, madera seca, ramas que se cruzan y todo lo que salga por debajo del punto de injerto, que corresponde al patrón y no dará fruta buena. Airea el centro para que entre luz. Los cítricos fructifican en madera del año anterior y en la del año: una poda drástica cuesta una o dos cosechas.
Recolección. La clementina no madura una vez cortada. El color de la piel es mal indicador, porque depende del frío nocturno tanto o más que de la madurez interna: en años suaves puede estar dulce y todavía verdosa. Fíate del sabor y del peso. Corta con tijera dejando un trocito de pedúnculo, sin tirar del fruto, porque arrancarlo abre la piel en el pezón y por ahí entra la podredumbre.
Plagas a vigilar
Piojo rojo de California (Aonidiella aurantii): la cochinilla más dañina en cítricos españoles. Escudos circulares rojizos sobre fruto y ramas.
Mosca blanca algodonosa (Aleurothrixus floccosus) y cotonet (Planococcus citri y, más recientemente, Delottococcus aberiae, que en Valencia deforma el fruto): producen melaza y sobre ella crece la negrilla.
Minador de los cítricos (Phyllocnistis citrella): galerías plateadas serpenteantes en las hojas tiernas. Es espectacular pero rara vez grave en árbol adulto; en planta joven sí conviene controlarlo.
Araña roja (Tetranychus urticae): en veranos secos y calurosos, decoloración punteada de la hoja.
Psila africana (Trioza erytreae): presente en Canarias y en el noroeste peninsular. Importa porque es vector del huanglongbing (HLB), la enfermedad más grave de los cítricos a nivel mundial. Todavía no se ha detectado HLB en España, y evitar que llegue es la razón por la que no debe moverse material vegetal de cítricos entre zonas ni traerse plantones sin pasaporte fitosanitario. Compra siempre en vivero autorizado.
En resumen
La clementina es un tipo de mandarina, concretamente el híbrido de mandarina común y naranja dulce, de piel fina y naranja intensa, fácil de pelar y normalmente sin semillas salvo que reciba polen de otra variedad. Se distingue de la satsuma por ser más pequeña, más tardía y de piel más adherida, y de la mandarina común por no tener pepitas y ser más dulce.
En España el calendario va de Clemenrubí en septiembre a Hernandina en febrero, con Clemenules como variedad de referencia. Nutricionalmente aporta vitamina C, potasio, folatos, betacriptoxantina y fibra con menos de 50 kcal por 100 g, lo que la hace excelente sin necesidad de atribuirle poderes curativos que no tiene.
Para cultivarla necesitas sol pleno, suelo con drenaje perfecto y plantación elevada, un patrón adecuado al tipo de suelo, riego frecuente sin encharcar, abonado de marzo a septiembre y poda ligera a final de invierno. Si vives donde bajan de -2 °C con frecuencia, plántala en maceta y protégela.