Un vaso de agua en la ventana no va a enraizar una rama de olivo. Se pudre por la base a las dos o tres semanas y no hay nada que hacer. El olivo (Olea europaea) es una especie que enraíza razonablemente bien, pero exige unas condiciones concretas de época, de tipo de madera y de humedad ambiental, y fuera de ellas el porcentaje de éxito se desploma. Con esas condiciones cubiertas, un aficionado puede sacar adelante la mitad o más de lo que planta.

La época correcta: dos ventanas al año

Hay dos momentos claramente mejores que el resto, y los dos comparten una característica: la madera está en estado semileñoso, ni tierna y herbácea ni completamente endurecida.

Finales de primavera, de mayo a principios de julio. Es la ventana principal. La brotación de primavera ya se ha alargado y ha empezado a lignificar por la base, pero sigue teniendo tejido activo. Las temperaturas acompañan el enraizamiento y quedan varios meses de crecimiento por delante antes del invierno.

Principios de otoño, de septiembre a mediados de octubre. La segunda ventana, aprovechando la madera de la brotación de verano. Enraíza algo más despacio porque el suelo se va enfriando, pero las plantas parten con ventaja la primavera siguiente. En zonas de invierno duro conviene tener protección, porque las plantas recién enraizadas no aguantan una helada fuerte.

Los dos periodos que hay que evitar son el pleno verano, con brotes tiernos que se deshidratan antes de emitir raíz y calor que dispara los hongos en el propagador, y el invierno profundo, cuando el árbol está parado y no hay actividad cambial para formar callo.

Aparte de esto existe la propagación tradicional por estaca leñosa gruesa, los llamados garrotes o estacas, trozos de rama o de tronco de cuatro a ocho centímetros de grueso y medio metro de largo que se plantan directamente en el terreno a finales del invierno, en febrero o marzo. Es el sistema con el que se plantaron los olivares antiguos. Funciona, pero es lento, ocupa mucho material y da porcentajes irregulares. Para un jardín o unos pocos árboles, el esqueje semileñoso es más eficiente.

Ramas jóvenes de olivo aptas para esquejar

Qué rama cortar (y de qué árbol)

La elección del material es la mitad del resultado. Busca brotes vigorosos del año, sin flor ni fruto, de un grosor entre cuatro y siete milímetros, más o menos como un lápiz o algo menos. Un brote que ha florecido está volcado en el fruto y enraíza mucho peor.

La madera de la parte baja y del interior de la copa suele responder mejor que la de las puntas altas y expuestas, porque conserva un carácter más juvenil. Y por la misma razón los chupones o varetas de la base del tronco son un material excelente: brotan de tejido joven y con frecuencia enraízan por encima del setenta u ochenta por ciento, bastante más que una rama de la copa del mismo árbol. Si estás quitando chupones en la poda de primavera, ahí tienes tu material sin gastar nada.

Sobre el árbol madre: elige uno sano, productivo y bien identificado. Un esqueje reproduce exactamente la variedad de la planta de la que sale, sin patrón de por medio, así que si el árbol da mala aceituna la copia también la dará.

Y hay dos avisos que conviene no saltarse. Primero, muchas variedades modernas de olivar en seto están protegidas por títulos de obtención vegetal: multiplicarlas, aunque sea para uso propio en cantidad, no es libre. Segundo, y más importante, el material vegetal de olivo tiene restricciones fitosanitarias de movimiento por Xylella fastidiosa en España. No traigas ramas de zonas demarcadas ni las muevas entre comunidades: es la vía más habitual de dispersión de la bacteria y la normativa lo regula.

La variedad manda más de lo que parece

Este es el dato que casi nunca aparece y que explica muchos fracasos atribuidos a la técnica. La capacidad de enraizamiento del olivo depende enormemente del cultivar.

Enraízan con facilidad 'Arbequina', 'Manzanilla de Sevilla', 'Picual' y 'Empeltre'. Son las que hay que elegir si es tu primer intento. En cambio, 'Cornicabra', 'Gordal Sevillana' y 'Hojiblanca' tienen fama merecida de rebeldes: con los mismos cuidados pueden quedarse en porcentajes muy bajos, y en vivero se recurre para ellas a nebulización, calor de fondo y hormona en dosis alta.

Si estás intentando multiplicar una 'Gordal' del abuelo y no sale ninguna, el problema probablemente no eres tú.

Cómo preparar y plantar el esqueje

Corta las ramas a primera hora de la mañana, cuando el árbol está turgente, y métela de inmediato en una bolsa con un papel húmedo. Trabaja el mismo día. Un esqueje que ha pasado unas horas al sol dentro del coche ya no sirve.

Prepara trozos de diez a quince centímetros con tres o cuatro pares de hojas. El corte de la base, limpio y justo por debajo de un nudo, que es donde se concentra la mayor capacidad de emitir raíces. Deshoja los dos tercios inferiores y deja únicamente los dos pares de hojas superiores; toda hoja que quede enterrada se pudre y contamina el sustrato. No hace falta partir las hojas por la mitad, como se recomienda en otras especies: la hoja del olivo es pequeña y transpira poco.

Moja la base en hormona de enraizamiento a base de ácido indolbutírico (AIB). El olivo responde muy bien a ella, y aquí las dosis suaves se quedan cortas: en vivero se usa un baño rápido de unos segundos en solución concentrada, del orden de 2.000 a 4.000 partes por millón. Con los productos comerciales en polvo para aficionado, aplica generosamente y sacude el exceso. Sin hormona también se obtienen raíces en las variedades fáciles, pero tardan más y salen menos.

El sustrato tiene que ser inerte y muy aireado: perlita sola, o perlita con turba rubia al cincuenta por ciento, o arena de río gruesa y lavada. Nada de tierra de jardín ni de sustrato con abono, que es un cultivo de hongos garantizado. Entierra unos cuatro centímetros, haciendo antes el agujero con un palillo para no arrastrar la hormona, y aprieta el sustrato alrededor.

Las condiciones que deciden el resultado

El olivo enraíza si se cumplen dos cosas a la vez: humedad alta en la hoja y calor en la base.

La humedad ambiental se consigue con un propagador cerrado, un miniinvernadero o, en su versión casera, una bolsa transparente sobre la maceta sujeta con un aro de alambre para que no toque las hojas. Hay que ventilar unos minutos cada dos o tres días para renovar el aire y evitar la botritis. El sustrato debe estar húmedo, nunca empapado: la asfixia radicular mata más esquejes de olivo que la sequedad.

El calor de fondo es lo que marca la diferencia entre enraizar en seis semanas o no enraizar. Lo ideal es tener la base entre 20 y 25 °C y la parte aérea más fresca, en torno a los 18 a 20 °C. Con un cable o una manta calefactora de semillero es sencillo; sin ellos, un sitio muy luminoso pero sin sol directo, en primavera avanzada, se acerca lo suficiente.

Luz sí, sol directo no. Un esqueje bajo plástico a pleno sol se cuece en una tarde de junio. Media sombra o una malla de sombreo del cincuenta por ciento.

Cuánto tardan en enraizar

Con nebulización y calor de fondo, entre cuatro y ocho semanas. En condiciones caseras, sin calor en la base, lo normal es irse a dos o tres meses, y en los esquejes de otoño, hasta cuatro.

La tentación de tirar del esqueje para ver si ha agarrado hay que resistirla: cada tirón rompe las raicillas nuevas. Las señales fiables son otras. La primera es que las hojas se mantengan verdes, turgentes y bien sujetas pasado un mes; un esqueje que va mal amarillea y suelta las hojas. La segunda, definitiva, es la aparición de un brote nuevo, aunque conviene esperar un poco porque el olivo puede brotar con las reservas de la propia rama antes de tener raíz. La tercera, y la mejor, es ver raíces asomando por los agujeros de drenaje.

Detalle de las hojas de olivo, Olea europaea

Qué hacer después del enraizamiento

El trasplante llega cuando la planta tiene un cepellón cohesionado, no antes. En cuanto veas raíces, empieza a ventilar cada vez más durante una o dos semanas hasta retirar del todo el plástico. Pasar de golpe de un ambiente saturado al aire seco del exterior deshidrata la planta en horas; es el momento en el que se pierden esquejes que ya estaban hechos.

Pásalo entonces a una maceta de un litro y medio o dos, con un sustrato que drene bien: dos partes de sustrato universal, una de perlita y una de arena gruesa. Riega sin encharcar y espera tres o cuatro semanas antes del primer abonado, que debe ser suave y equilibrado. Un esqueje recién enraizado abonado fuerte se quema.

Los dos primeros años, riego regular. Aquí hay otro malentendido extendido: el olivo es resistente a la sequía de adulto y con la raíz profunda hecha, no de joven. Una planta de esqueje tiene el sistema radicular en los primeros veinte centímetros de tierra y se seca sin remedio si la dejas sin agua un verano.

El paso a terreno definitivo, cuando alcance de sesenta a ochenta centímetros y tenga tronco propio, normalmente al segundo año. Se planta en otoño o a finales del invierno, con hoyo amplio, tutor y protección frente a conejos y liebres, que se ceban con la corteza tierna del olivo joven. Para el primer aceite, calcula entre cinco y siete años desde el esqueje.

Errores que se repiten

Poner el esqueje en agua. Ya está dicho, pero es el más frecuente. El olivo no es un potos: la base pierde oxígeno, se pudre y se acabó.

Elegir madera demasiado vieja. Una rama de tres años, gris y dura, no tiene ya capacidad de emitir raíces adventicias en esas condiciones. La madera del año es la que funciona.

Dejar demasiadas hojas. Un esqueje con ocho pares de hojas transpira más de lo que puede reponer sin raíces. Dos pares es lo correcto.

Regar por encima. Mojar el sustrato hasta encharcarlo mientras la hoja está seca es exactamente lo contrario de lo que hace falta. La humedad se necesita en el aire alrededor de la hoja, no en el fondo de la maceta.

Plantar uno solo. Ni en vivero se enraíza el cien por cien. Prepara diez o quince esquejes por cada árbol que quieras tener; el material no cuesta nada y el trabajo es prácticamente el mismo.

En resumen

Los esquejes de olivo se hacen en dos ventanas: de mayo a comienzos de julio, que es la mejor, y de septiembre a mediados de octubre. Se toman de brotes del año sin fruto, de grosor de lápiz, o mejor todavía de los chupones de la base del tronco, y se preparan en trozos de diez a quince centímetros dejando solo los dos pares de hojas superiores.

Hormona de enraizamiento a base de AIB, sustrato inerte y muy drenante, ambiente cerrado y húmedo, entre 20 y 25 °C en la base y sin sol directo. En esas condiciones enraízan en seis a ocho semanas, y en condiciones caseras en dos o tres meses. Ten en cuenta la variedad antes de culparte del fracaso: 'Arbequina', 'Manzanilla' y 'Picual' son agradecidas, mientras que 'Cornicabra', 'Hojiblanca' y 'Gordal' se resisten. Y no muevas material de olivo entre zonas por la normativa de Xylella fastidiosa.


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