Treinta metros de altura, veinte de copa y dos siglos de vida por delante: ésas son las dimensiones reales del árbol que produce la nuez pecana. Conviene tenerlas presentes antes de comprar uno, porque el pecanero se vende con frecuencia en maceta de dos litros y con una etiqueta que no advierte de nada.

La nuez pecana, también llamada pacana, pecán o nuez de pacana, es el fruto de Carya illinoinensis, un árbol de la familia de las juglandáceas emparentado con el nogal común pero de género distinto. De ahí vienen buena parte de los malentendidos que rodean su cultivo.

Nueces pecanas con y sin cáscara

Qué es exactamente y de dónde viene

Carya illinoinensis es originaria del centro y sur de Norteamérica: la cuenca del Misisipi, Texas, Luisiana y el norte de México, donde crece de forma natural en las vegas de los ríos, sobre suelos profundos, aluviales y con el freático cerca. Ese detalle de su hábitat original no es anecdótico; condiciona buena parte de lo que luego exige en cultivo.

Es un árbol caducifolio, de porte muy grande, tronco recto y corteza gris agrietada en placas. Las hojas son imparipinnadas, de 30 a 50 cm, con entre 9 y 17 folíolos lanceolados y algo curvados en hoz. En otoño viran a un amarillo limpio antes de caer.

El fruto no es botánicamente una nuez verdadera sino una drupa seca: la semilla comestible va dentro de una cáscara leñosa relativamente fina, y ésta a su vez está envuelta en un ruezno carnoso que al madurar se seca y se abre en cuatro valvas, dejando caer la nuez. La semilla tiene la forma alargada y los dos lóbulos surcados que la hacen inconfundible frente a la nuez común, que es redondeada y de cáscara más gruesa y rugosa.

Floración y polinización: el punto que arruina más plantaciones

El pecanero es monoico: lleva flores masculinas y femeninas en el mismo pie. Las masculinas son amentos colgantes que nacen en la madera del año anterior; las femeninas, espigas discretas en el extremo de los brotes nuevos. La polinización es anemófila, por viento, no por insectos.

Y aquí llega lo importante: la especie presenta dicogamia, es decir, los dos sexos no maduran a la vez en el mismo árbol. Hay dos tipos:

Protándricos (tipo I): sueltan el polen antes de que sus propias flores femeninas sean receptivas. Es el caso de 'Western Schley', 'Desirable' o 'Pawnee'.
Protogínicos (tipo II): las flores femeninas son receptivas antes de que el árbol suelte su polen. Aquí entran 'Wichita', 'Stuart' o 'Mahan'.

La consecuencia práctica es directa: un pecanero solo puede florecer durante veinte años y no darte apenas nada. Hay que plantar al menos dos variedades de tipos opuestos —la combinación clásica es 'Western Schley' con 'Wichita'— y a una distancia razonable para que el polen llegue. Plantar un solo pie, o dos del mismo tipo, tira a la basura veinte años de riego y de espera, y nadie lo descubre hasta que el árbol llega a edad de producir y no produce.

Qué necesita para prosperar en España

Se cultiva bien en el valle del Guadalquivir, Extremadura, el valle del Ebro y algunas zonas del interior valenciano y murciano con riego. En la cornisa cantábrica y en el norte húmedo crece, pero fructifica mal: le faltan calor e insolación estival, y le sobra humedad ambiental en verano.

Clima. Necesita veranos largos, muy cálidos y secos y un periodo libre de heladas amplio, del orden de 200-220 días, para completar el llenado de la nuez. También requiere frío invernal, aunque moderado: unas 300-600 horas por debajo de 7 °C según variedad. El árbol adulto en reposo aguanta bien por debajo de -15 °C, pero los ejemplares jóvenes y los brotes tiernos son sensibles, y una helada tardía de abril puede llevarse la brotación entera. La sequedad del verano peninsular es, curiosamente, una ventaja: reduce mucho la incidencia de la roña o sarna del pecanero (Venturia effusa), que es la enfermedad limitante en las zonas húmedas de Estados Unidos.

Suelo. Aquí está la otra piedra en el camino. Quiere suelos profundos —dos metros o más—, sueltos, bien drenados y sin suela de labor, porque desarrolla una raíz pivotante potente. Y prefiere pH entre 6 y 7. En los suelos calizos que abundan en media España aparece con facilidad clorosis férrica, y de forma casi sistemática carencia de zinc, que se manifiesta como hojas pequeñas, amarilleamiento entre nervios y entrenudos acortados en el extremo de los brotes, lo que se conoce como «roseta». Se corrige con aplicaciones foliares de sulfato o quelato de zinc durante la primavera, repetidas cada dos o tres semanas mientras el brote crece.

Agua. No es un árbol de secano, por mucho que su aspecto rústico sugiera lo contrario. Viene de riberas fluviales y en verano consume mucho. El momento más crítico es el llenado de la nuez, entre agosto y septiembre: un estrés hídrico ahí produce nueces vanas, con la almendra encogida o sin llenar, aunque la cáscara tenga tamaño normal. En plantación comercial se riega por goteo o microaspersión prácticamente a diario en pleno verano.

Espacio y marco. Los marcos habituales van de 10 × 10 m a 12 × 12 m, y en plantaciones densas se aclarea a la mitad de árboles cuando las copas se tocan. En un jardín particular, la cifra que hay que asumir es que un pecanero adulto ocupa el equivalente a una vivienda unifamiliar. No es árbol para parcelas pequeñas, ni para plantar cerca de muros, saneamiento o piscinas.

Plantación, injerto y entrada en producción

Se multiplica por semilla para obtener el patrón y luego se injerta la variedad, normalmente de parche o anillo en primavera-verano, o de púa a la salida del invierno. Un pecanero de semilla sin injertar dará fruto igualmente, pero muchos años más tarde y con calidad impredecible.

La plantación se hace en reposo, de diciembre a febrero, y conviene usar plantas jóvenes: la raíz pivotante hace que los ejemplares grandes se trasplanten mal y arranquen con años de retraso. Al plantar, hay que colocar la raíz principal recta, sin doblarla en el fondo del hoyo.

La paciencia es parte del cultivo. Un árbol injertado empieza a dar unas pocas nueces hacia el sexto u octavo año, entra en producción seria a los diez o doce y alcanza su plenitud pasados los quince o veinte. A cambio, puede seguir produciendo durante más de un siglo. Y como buena parte de las especies nogaleras, muestra vecería: alterna años de gran cosecha con otros flojos, tendencia que se suaviza con riego regular y poda anual moderada.

La recolección llega entre octubre y noviembre, cuando el ruezno se abre. Después hay que secar la nuez hasta alrededor del 4 % de humedad; si se guarda húmeda, enmohece.

Para qué sirve: los usos de la pecana

En la cocina

Es su destino principal. La pecana es más dulce, más mantecosa y menos amarga que la nuez común, porque tiene menos taninos en la piel que envuelve la semilla. Se come cruda, tostada o garrapiñada, y funciona muy bien en repostería —el pecan pie estadounidense es el ejemplo obvio—, en helados, en panes y en ensaladas con queso curado.

Nutricionalmente ronda las 690-700 kcal por 100 g, con un 70-75 % de grasa de predominio monoinsaturado (ácido oleico). Aporta fibra, magnesio, zinc, fósforo y vitamina E en forma de gamma-tocoferol, y figura entre los frutos secos con mayor capacidad antioxidante medida en laboratorio.

Ese contenido graso tan alto tiene una contrapartida práctica: se enrancia con facilidad. Una vez pelada, la pecana debe guardarse en recipiente hermético en la nevera (varios meses) o en el congelador (más de un año). A temperatura ambiente y a la luz, en pocas semanas coge sabor a rancio.

Postre elaborado con nueces pecanas

Como árbol ornamental y de sombra

Donde hay sitio, es un árbol de sombra excelente: copa amplia, follaje ligero de textura fina y color otoñal amarillo. Se ha usado en alineaciones de paseos y en fincas grandes.

Dos advertencias antes de decidirse. La primera, ya dicha, es el tamaño. La segunda es que, como otras juglandáceas, produce juglona, una sustancia alelopática que dificulta el crecimiento de ciertas plantas bajo su copa —tomate, pimiento, patata y berenjena son especialmente sensibles—. El pecanero es bastante menos agresivo en este aspecto que el nogal negro (Juglans nigra), pero conviene no planificar el huerto justo debajo. Bajo su copa van mejor gramíneas, bulbosas y vivaces de sombra.

La madera

Se comercializa dentro del grupo de las maderas de hickory: dura, densa, elástica y muy resistente al impacto. Se ha empleado tradicionalmente en mangos de herramienta, palos de hockey, tarima y ebanistería. También se aprecian sus virutas para ahumar carnes, con un humo más suave y dulce que el de otras maderas. En cualquier caso, sacrificar un pecanero productivo por su madera rara vez compensa.

Usos tradicionales

Los pueblos nativos de Norteamérica usaban la corteza y las hojas en preparaciones de uso astringente, y la nuez fue durante siglos un alimento básico de invierno por su densidad calórica. Sobre esos usos tradicionales conviene ser prudente: no sustituyen tratamiento médico alguno. Lo que sí está bien documentado es su interés dietético como fuente de grasa insaturada dentro de una alimentación variada, en raciones moderadas de unos 25-30 g, que es lo que cabe en un puñado.

Errores frecuentes

Plantar un solo árbol. Sin una variedad polinizadora del tipo opuesto, la cosecha será testimonial.

Tratarlo como al nogal común. Son géneros distintos, con exigencias de calor estival muy diferentes. La pecana necesita bastante más verano.

Suponer que aguanta la sequía. Su aspecto robusto engaña; es una especie de ribera y sin riego de verano no llena la nuez.

Ignorar el zinc. Es la carencia clásica del cultivo y aparece prácticamente siempre en suelos calizos.

Comprarlo para un jardín urbano. A los quince años el problema ya no tiene solución barata.

En resumen

La nuez pecana es el fruto de Carya illinoinensis, un árbol enorme y longevo de las vegas fluviales norteamericanas que en España se cultiva bien en el sur y en los valles del Guadalquivir y del Ebro, siempre con riego. Da una semilla dulce y muy grasa, apreciada en repostería, rica en grasa monoinsaturada, vitamina E y zinc, que hay que conservar en frío porque se enrancia pronto. Su madera de hickory y su valor como árbol de sombra completan sus usos.

Si lo vas a plantar, tres condiciones no negociables: espacio de sobra, suelo profundo y poco calizo, y dos variedades de tipos de floración opuestos para que haya polinización. Y paciencia: la primera cosecha seria llegará una década después de plantarlo, pero el árbol seguirá dando nueces mucho después de quien lo plantó.


Contenidos relacionados