Más de tres mil especies repartidas por el continente americano, y una sola excepción al otro lado del Atlántico: Pitcairnia feliciana, en las areniscas de Guinea. Esa rareza africana resume bastante bien lo que son las Bromeliaceae, una familia que evolucionó casi por completo aislada en el Nuevo Mundo y que allí ensayó formas de vida que casi ningún otro grupo de plantas ha repetido: rosetas que hacen de estanque, hojas que beben por su superficie y raíces que dejaron de absorber agua para dedicarse solo a agarrarse.

En jardinería llamamos «bromelias» a un puñado de géneros de interior —Guzmania, Vriesea, Aechmea, Neoregelia— y a los claveles del aire. La familia real es mucho más amplia e incluye desde la piña tropical hasta plantas de alta montaña andina que aguantan heladas nocturnas todo el año.

De dónde vienen las bromelias

El centro de origen y de mayor diversidad de la familia está en el Escudo Guayanés y en la vertiente andina del norte de Sudamérica. Desde ahí las Bromeliaceae se repartieron por casi todos los ambientes americanos: la selva húmeda amazónica y atlántica, el bosque nuboso, la caatinga y el cerrado brasileños, los desiertos costeros de Perú y Chile, los páramos y punas por encima de los 4.000 metros y, hacia el norte, hasta el sur de Estados Unidos, donde Tillandsia usneoides —el musgo español, que ni es musgo ni es español— cuelga de los robles de Luisiana.

Buena parte de esa expansión es geológicamente reciente. La familia es antigua, pero su gran radiación coincide con el levantamiento de los Andes, que creó en pocos millones de años una cantidad enorme de hábitats nuevos, muchos de ellos secos, luminosos y con roca desnuda. Ese es justamente el escenario donde las adaptaciones bromeliáceas funcionan mejor.

El contacto con Europa fue temprano: la piña (Ananas comosus) llegó con los primeros viajes de Colón y se convirtió en un objeto de lujo que los jardineros ingleses y holandeses del siglo XVIII cultivaban en estufas calientes con enorme esfuerzo. Las bromelias ornamentales de hoja son mucho más recientes como plantas de maceta: se popularizaron en Europa a partir de los años sesenta del siglo XX, cuando la producción holandesa aprendió a inducir la floración a voluntad.

Bromelia con inflorescencia de brácteas coloreadas

Cómo son por dentro: las claves de la familia

Las Bromeliaceae son monocotiledóneas, emparentadas de lejos con las gramíneas y las ciperáceas. Casi todas comparten un mismo plan corporal: hojas alargadas, de nervadura paralela y muchas veces con margen espinoso, dispuestas en roseta apretada. Esa disposición no es decorativa, es el órgano funcional de la planta.

La roseta-cisterna

En muchos géneros las bases foliares se solapan formando un embudo estanco capaz de retener agua de lluvia: es el tanque o fitotelmo. Ahí se acumulan hojarasca, insectos ahogados, excrementos y el agua misma; la planta absorbe todo eso por la parte interna de las hojas. Un tanque de Aechmea puede almacenar más de un litro, y en la selva esos depósitos son ecosistemas en miniatura donde crían ranas dendrobátidas, larvas de mosquito y utricularias.

Los tricomas: beber por la hoja

La superficie foliar de las bromelias está cubierta de tricomas peltados, escamas microscópicas con forma de paraguas que actúan como válvulas: cuando se mojan absorben agua y sales disueltas hacia el interior de la hoja, y cuando se secan forman una capa de aire que refleja la luz y frena la transpiración. Son los responsables del aspecto grisáceo y harinoso de muchas Tillandsia: cuanto más gris es una tillandsia, más densos son sus tricomas y más sol y sequedad tolera. Las verdes y lampiñas, en cambio, vienen de bosques húmedos y sombreados.

Raíces que no absorben

En las especies epífitas la raíz ha perdido casi por completo la función de absorción y se ha convertido en un anclaje leñoso. Este es el punto que más problemas causa en cultivo: una bromelia de tanque enterrada en un sustrato pesado y regada por abajo se pudre, porque su cuello no está preparado para vivir mojado. Las tillandsias sin tanque llevan la especialización al extremo y algunas ni siquiera desarrollan raíces adultas.

Metabolismo CAM

Una parte importante de la familia, sobre todo las de hojas duras y muy escamosas, funciona con metabolismo ácido crasuláceo: abre los estomas de noche para captar CO₂ y los mantiene cerrados de día. Es la misma estrategia de cactus y crasas, y explica por qué una tillandsia gris sobrevive semanas sin agua. También explica un detalle práctico: pulverizar a última hora de la tarde es más eficaz que hacerlo a mediodía.

Floración única y relevo por hijuelos

Aquí está el gran malentendido doméstico. Cada roseta de bromelia florece una sola vez en su vida y después muere lentamente; la planta no está enferma ni mal cuidada. Lo que hace es emitir hijuelos laterales en la base que sustituyen a la madre. La forma correcta de mantener la planta es dejar que los hijuelos alcancen un tercio o la mitad del tamaño de la roseta agotada y separarlos entonces con un corte limpio, no antes.

Lo que llamamos «flor» suele ser una inflorescencia sostenida por brácteas de colores intensos, rosa, escarlata o naranja, que duran meses; las flores verdaderas son pequeñas, trímeras y efímeras. La polinización corre a cargo de colibríes en la mayoría de los casos, y de murciélagos o polillas en algunos géneros nocturnos, lo que explica la forma tubular y los colores cálidos.

La floración se induce con etileno. De ahí el viejo truco de encerrar la planta unos días en una bolsa con una manzana madura, que es exactamente lo que hacen los viveros a escala industrial con gas etileno o carburo: una bromelia adulta y bien alimentada florece a los pocos meses del tratamiento.

Frutos y semillas

Hay dos modelos. Los géneros de fruto carnoso, como Ananas, Aechmea o Billbergia, producen bayas dispersadas por aves; el resto forma cápsulas secas con semillas provistas de apéndices plumosos o alados que vuelan y se enganchan en las cortezas. La piña, además, es una infrutescencia: decenas de frutos individuales fusionados en torno a un eje común.

Las subfamilias, antes tres y ahora ocho

Durante casi todo el siglo XX la familia se dividía en tres subfamilias según el fruto y la semilla: Pitcairnioideae (cápsula, semilla alada, terrestres), Tillandsioideae (cápsula, semilla plumosa, hoja sin espinas) y Bromelioideae (fruto carnoso, hoja espinosa). Los estudios moleculares desmontaron ese esquema, porque las Pitcairnioideae resultaron ser un cajón de sastre artificial. La clasificación aceptada desde 2007 reconoce ocho subfamilias:

Brocchinioideae. Un solo género, Brocchinia, endémico del Escudo Guayanés y hermano de todas las demás bromelias. Incluye especies carnívoras o próximas a serlo, como Brocchinia reducta, cuyo tanque atrapa y digiere insectos.

Lindmanioideae. También guayanesa, con Lindmania y Connellia; plantas de tepui, rarísimas en cultivo.

Tillandsioideae. La más numerosa y la más importante en jardinería: Tillandsia, Guzmania, Vriesea, Werauhia, Racinaea. Hojas de margen liso, semillas con vilano plumoso y la mayor proporción de epífitas de la familia.

Hechtioideae. Hechtia, casi todas mexicanas, terrestres, dioicas y suculentas, propias de matorral xerófilo.

Navioideae. Navia y géneros afines, otra vez del norte de Sudamérica, con rosetas pequeñas sobre roca.

Pitcairnioideae. Ya en sentido estricto: Pitcairnia, Dyckia, Encholirium, Deuterocohnia, Fosterella. Terrestres o rupícolas, con raíz funcional de verdad; las Dyckia, de hoja rígida y dentada, son las bromelias más resistentes al frío junto con las puyas.

Puyoideae. Solo Puya, andina y de alta montaña. Puya raimondii, en la puna peruana y boliviana, forma rosetas de tres metros y una inflorescencia de más de diez de altura con miles de flores, tras varias décadas de crecimiento, y muere después de florecer.

Bromelioideae. La subfamilia de fruto carnoso: Ananas, Aechmea, Billbergia, Neoregelia, Cryptanthus, Nidularium, Bromelia, Fascicularia, Ochagavia. Hojas casi siempre con espinas marginales y tanque bien desarrollado.

Bromelia creciendo como epífita en su hábitat natural

Qué implica todo esto en el cultivo en España

La anatomía de la familia se traduce en unas cuantas reglas bastante inflexibles.

El agua va en el tanque, no en el sustrato. En las especies de roseta-cisterna se llena el embudo central y se mantiene con agua; el sustrato solo se humedece de vez en cuando y debe secar entre riegos. En interiores muy cálidos conviene vaciar y renovar el agua del tanque cada dos o tres semanas para que no fermente ni críe larvas de mosquito.

La cal es el enemigo. Los tricomas absorben el agua con todo lo que lleve disuelto, y buena parte del agua de red peninsular es dura. El calcio se deposita en la superficie foliar y quema los ápices. Con agua de lluvia, agua destilada o agua osmotizada el problema desaparece. Es la causa número uno de las puntas secas y marrones que se achacan a «falta de humedad».

Luz abundante pero filtrada. Las de hoja blanda y verde (Guzmania, Vriesea) quieren mucha claridad sin sol directo; las grises y duras (Tillandsia xerófilas, Dyckia, Puya) toleran sol pleno. Una tillandsia gris en un cuarto de baño sin ventana no muere de sed: muere de falta de luz.

Temperatura. Las bromelias tropicales de interior van bien entre 18 y 28 °C y sufren por debajo de 10-12 °C. Hay excepciones interesantes para el jardín: Fascicularia bicolor y Ochagavia carnea, chilenas, aguantan heladas ligeras de hasta unos −5 °C en suelo drenado y viven perfectamente al aire libre en la cornisa cantábrica, Galicia y el litoral mediterráneo; Dyckia y Puya resisten frío seco pero no encharcamiento invernal.

Sustrato y abonado. Nada de tierra de jardín ni de sustrato universal compactado. Corteza de pino, fibra de coco, perlita, esfagno: mezclas aireadas y de retención media. El abonado es escaso, a un cuarto o un tercio de la dosis de etiqueta, y nunca concentrado dentro del tanque, donde puede provocar quemaduras en las bases foliares.

Y la maceta pequeña no es un descuido. Trasplantar una bromelia a un tiesto grande «para que crezca» solo consigue un volumen de sustrato permanentemente húmedo alrededor de unas raíces que no lo necesitan. El resultado habitual es pudrición basal.

En resumen

Las Bromeliaceae son una familia americana de unas 3.700 especies que resolvió el problema del agua por una vía distinta a la del resto de las plantas: acumularla en la roseta y absorberla por escamas foliares, dejando la raíz como simple anclaje. De ahí salen su tolerancia a la sequía, su vida epífita y también sus manías en cultivo. Se agrupan hoy en ocho subfamilias, de las que Tillandsioideae y Bromelioideae reúnen casi todo lo que se vende en vivero. Riego en el tanque con agua sin cal, luz clara sin sol quemante, sustrato suelto y maceta ajustada, abono flojo y paciencia con los hijuelos: la roseta que ha florecido no volverá a hacerlo, pero la planta continúa en sus retoños. Entenderlo evita tirar a la basura ejemplares que solo estaban haciendo lo que hace su familia desde hace millones de años.


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