Los nombres científicos parecen una complicación innecesaria hasta que intentas comprar una planta concreta. «Geranio» puede significar dos géneros distintos, y bajo el nombre de «malvaloca» o «pacífico» se venden cosas diferentes según la región. El nombre científico es el único que identifica una especie sin ambigüedad, y escribirlo bien tiene reglas sencillas que casi nunca se respetan.

Etiqueta botánica con el nombre científico de una planta

La estructura: dos palabras, no una

El sistema se llama nomenclatura binominal y lo estableció Linneo en el siglo XVIII. Cada especie se nombra con dos palabras:

El género, que agrupa especies emparentadas, siempre con inicial mayúscula: Rosa, Quercus, Lavandula.

El epíteto específico, que distingue a la especie dentro del género, siempre en minúscula, incluso si procede de un nombre propio o de un país: Rosa gallica, Quercus ilex, Lavandula angustifolia.

Un error muy extendido es escribir el epíteto con mayúscula cuando deriva de alguien: es Magnolia soulangeana, no Soulangeana. Ninguna de las dos palabras lleva mayúscula por respeto a la persona.

Y el epíteto nunca va solo. Decir «la angustifolia» no significa nada, porque hay decenas de especies con ese epíteto en géneros distintos.

Cursiva o subrayado

El nombre completo va siempre en cursiva: Olea europaea. Si escribes a mano o en un medio sin cursiva, la convención es subrayarlo.

Esto vale para género y especie. No se aplica a los rangos superiores —familia, orden, clase—, que van en redonda y con inicial mayúscula: Rosaceae, Fabaceae, Asteraceae.

Abreviar el género

Cuando ya has citado el nombre completo en un texto, puedes abreviar el género a su inicial seguida de punto, siempre que no haya ambigüedad: Rosa gallica primero, y después R. gallica, R. canina.

La inicial va en cursiva como el resto, y solo se abrevia si el género ya ha aparecido escrito entero.

El autor, y por qué a veces va entre paréntesis

En textos técnicos aparece el nombre de quien describió la especie, después del binomen y en redonda: Olea europaea L., donde esa L. es la abreviatura estándar de Linneo.

Si el autor va entre paréntesis, significa que esa especie fue descrita originalmente en otro género y luego trasladada. Es un detalle que en un texto divulgativo puedes omitir sin problema, pero explica por qué a veces ves paréntesis y a veces no.

Por debajo de la especie

Aquí hay tres cosas que se confunden mucho:

Subespecie, variedad y forma son categorías naturales. Se indican con una abreviatura en redonda seguida del epíteto en cursiva: Olea europaea subsp. sylvestris, Thymus vulgaris var. albus.

El cultivar es una selección hecha por el hombre, y se escribe muy distinto: en redonda, con inicial mayúscula y entre comillas simples. Así: Lavandula angustifolia 'Hidcote'. Nunca en cursiva y nunca con comillas dobles.

El híbrido lleva el signo de multiplicación: Platanus × hispanica. Si el híbrido es entre géneros, la × va delante del nombre del género.

Los apaños cuando no sabes la especie

sp. — una especie indeterminada del género: Rosa sp.

spp. — varias especies del género: Rosa spp.

cf. — cuando crees que es esa especie pero no puedes confirmarlo: Quercus cf. faginea.

aff. — cuando se parece a esa especie pero probablemente sea otra.

Todas estas abreviaturas van en redonda, no en cursiva.

Por qué cambian los nombres

Es una fuente habitual de frustración: compras una planta y ves que su nombre «ha cambiado». Ocurre por dos motivos legítimos.

Uno, porque los estudios genéticos revelan que un grupo estaba mal clasificado. El caso más conocido en jardinería es el de Chrysanthemum, cuyas especies se repartieron en varios géneros nuevos.

Dos, por la regla de prioridad: si se descubre que la especie ya había sido descrita antes con otro nombre, prevalece el más antiguo válido.

El nombre viejo se convierte entonces en un sinónimo, y muchas bases de datos lo mantienen listado para que puedas encontrar la planta por cualquiera de los dos. Es habitual que el comercio siga usando el antiguo durante décadas.

Los errores más frecuentes

Escribir el epíteto con mayúscula. No poner cursiva. Poner en cursiva el cultivar. Usar comillas dobles en el cultivar. Citar el epíteto sin género. Poner la familia en cursiva. Y abreviar el género la primera vez que aparece.

En resumen

Género con mayúscula, epíteto en minúscula, ambos en cursiva: Lavandula angustifolia. El cultivar, en redonda entre comillas simples: 'Hidcote'. Las abreviaturas —subsp., var., sp., cf.— siempre en redonda. Y si el nombre que conoces ya no aparece, búscalo como sinónimo: probablemente la especie se ha reubicado.


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