Coge el tallo de una planta aromática y hazlo rodar entre el pulgar y el índice. Si notas cuatro caras y dos aristas marcadas, y las hojas salen enfrentadas de dos en dos girando un cuarto de vuelta en cada piso, tienes en la mano una labiada. Ese gesto de tres segundos identifica a la familia con más fiabilidad que la flor, y sirve igual con un romero del monte que con una Coleus de interior.
Las labiadas, familia Lamiaceae, reúnen alrededor de 7.000 especies repartidas en unos 230 géneros y son, con diferencia, la familia que más aporta a la cocina, a la perfumería y a la jardinería mediterránea de bajo riego. Vale la pena conocerlas como grupo, porque casi todo lo que sabes de una se aplica a las demás.
Dos nombres para la misma familia
Encontrarás escrito tanto Labiatae como Lamiaceae, y las dos formas son correctas. Labiatae es un nombre histórico, descriptivo, anterior a la norma que exige que los nombres de familia deriven de un género y terminen en -aceae. Cuando se impuso esa regla, se creó Lamiaceae a partir del género Lamium, pero el Código Internacional de Nomenclatura conservó unos pocos nombres tradicionales como alternativas válidas, y este es uno de ellos. En textos actuales domina Lamiaceae; "labiadas" es simplemente su versión castellana de uso corriente.
Cómo se reconoce una labiada
Tallo cuadrangular. El rasgo más práctico. La sección es cuadrada por engrosamiento de tejido de sostén en las cuatro esquinas. No es exclusivo del grupo —muchas verbenáceas y algunas cariofiláceas lo tienen— pero combinado con el resto no falla.
Hojas opuestas y decusadas. Salen por parejas enfrentadas, y cada pareja gira 90° respecto a la anterior. Visto desde arriba, el tallo forma una cruz perfecta. Es una disposición que reduce el sombreado entre hojas.
Flor bilabiada. De ahí el nombre. La corola tiene cinco pétalos soldados que se abren en dos labios: el superior, normalmente de dos lóbulos, hace de casco protector sobre los estambres; el inferior, de tres, actúa como pista de aterrizaje para el insecto. Es una arquitectura de precisión: obliga al polinizador a entrar por un único camino y a rozar anteras y estigma en el orden correcto. Las salvias llevan el mecanismo al extremo con una palanca articulada que empuja las anteras contra el lomo del abejorro cuando este presiona el labio inferior.
Cuatro estambres desiguales (dos largos y dos cortos, lo que se llama androceo didínamo), reducidos a dos en Salvia y Rosmarinus.
Fruto en cuatro nuececillas. El ovario se estrangula en cuatro lóbulos y el estilo nace del fondo, entre ellos —estilo ginobásico—. Cada flor deja cuatro semillitas secas independientes. Si abres un cáliz seco de tomillo o de menta, ahí están.
Aroma. Prácticamente todas llevan tricomas glandulares en hoja y cáliz, pequeñas vesículas que almacenan aceite esencial y se rompen al roce. Esos aceites —timol, carvacrol, linalol, cineol, alcanfor, mentol— son metabolitos de defensa contra herbívoros y hongos. Que huelan bien es, para nosotros, un efecto secundario afortunado.
Los géneros que vas a encontrarte
Salvia es el género mayor, con cerca de mil especies, desde la salvia de cocina (Salvia officinalis) hasta las mexicanas ornamentales de floración larguísima como Salvia microphylla o Salvia greggii, muy resolutivas en jardines secos. Aquí hay una novedad que sorprende a mucha gente: el romero ya no es Rosmarinus officinalis. Los estudios filogenéticos demostraron que el género Rosmarinus quedaba embebido dentro de Salvia, y desde 2017 el nombre aceptado es Salvia rosmarinus. Lo mismo le pasó a la falsa salvia rusa, hoy Salvia yangii en lugar de Perovskia atriplicifolia. Los viveros aún usan los nombres antiguos y no es un error grave, pero conviene saberlo.
Lavandula agrupa la lavanda o espliego (Lavandula angustifolia), el cantueso de la meseta (Lavandula stoechas, reconocible por el penacho de brácteas moradas en lo alto de la espiga) y el lavandín, híbrido estéril entre angustifolia y latifolia que es lo que ocupa los campos de Brihuega y del altiplano de Guadalajara.
Thymus, con el tomillo común (Thymus vulgaris), el serpol rastrero (Thymus serpyllum) y el tomillo limonero. Origanum, con orégano y mejorana. Mentha, un género tramposo que hibrida con facilidad: la hierbabuena (Mentha spicata) y la menta piperita (Mentha × piperita, híbrido de spicata y aquatica) son plantas distintas aunque se vendan indistintamente. Ocimum basilicum, la albahaca. Melissa officinalis, el toronjil. Satureja, la ajedrea. Nepeta, la hierba gatera y las nepetas ornamentales de macizo.
Entre las de flor: Phlomis (matagallo), Teucrium (T. fruticans es un seto azulado excelente para clima seco), Stachys byzantina con sus hojas afelpadas plateadas, Ajuga reptans como tapizante de sombra, Monarda, Scutellaria, Sideritis —las rabogatos ibéricas, muchas endémicas— y Lamium, el género que da nombre a la familia, con las ortigas muertas de flor rosa o blanca y las variedades de hoja plateada que resuelven zonas umbrías.
Y dos incorporaciones que descolocan: los estudios moleculares trasladaron a Lamiaceae varios géneros que se clasificaban en Verbenaceae, entre ellos Vitex (el sauzgatillo) y Callicarpa. Con ellos entró en la familia un árbol maderable de primer orden, la teca, Tectona grandis. La familia de la menta incluye, técnicamente, uno de los mejores árboles de madera del mundo.
Dos temperamentos dentro de una misma familia
Este es el punto donde se pierde más gente. Tratar a todas las labiadas igual condena a la mitad. El grupo se parte en dos ecologías opuestas.
Las mediterráneas leñosas —romero, tomillo, lavanda, salvia, ajedrea, Teucrium, Phlomis— vienen de laderas pedregosas, pobres y soleadas. Quieren sol directo mínimo de seis horas, drenaje enérgico y suelo flojo. En suelo arcilloso hay que plantarlas en caballón o con un buen aporte de grava, porque lo que las mata no es el frío sino el encharcamiento invernal: la raíz se asfixia, entra Phytophthora y la planta se seca de golpe en primavera cuando parecía sana. Riego escaso una vez arraigadas, y abonado casi nulo. El exceso de nitrógeno produce brotes largos, blandos y con menos aceite esencial: una lavanda muy abonada crece más y huele menos.
Las herbáceas de ambiente fresco —menta, melisa, albahaca, Lamium, Ajuga, Monarda— piden justo lo contrario: suelo con materia orgánica, humedad constante y, en el interior peninsular, sombra en las horas centrales del verano. Una menta a pleno sol de Toledo en julio se agosta; una lavanda a la sombra se ahíla y se pudre.
El error de poda que se paga caro
Las labiadas leñosas mediterráneas rebrotan mal o no rebrotan de madera vieja. Si cortas un romero, una lavanda o un tomillo por la parte inferior del tallo, esa zona gris, dura y sin hojas, no vuelve a echar nada: te queda un muñón muerto. Es exactamente lo contrario de lo que ocurre con un boj o un aligustre, y explica por qué tantas lavandas de jardín acaban convertidas en un tronco pelado con cuatro ramas verdes arriba.
La pauta correcta es podar todos los años, poco y sobre madera del año, en cuanto termina la floración —julio o agosto en lavanda, después del pico de floración en romero y tomillo—, retirando alrededor de un tercio y dejando siempre varios centímetros de tejido con hojas verdes por debajo del corte. Con ese ritmo la mata se mantiene compacta y productiva ocho o diez años. Si ya tienes una planta lignificada y abierta por el centro, no hay rescate por poda: lo eficaz es sacar esquejes y reponer.
Y ese esquejado es sencillo. A finales de verano se toman brotes semileñosos de 8-10 cm, se les quitan las hojas de la mitad inferior, se clavan en una mezcla muy drenante de arena y turba o fibra de coco y se mantienen a la sombra con humedad ambiental. Las labiadas leñosas suelen enraizar sin hormonas en tres o cuatro semanas.
Otra precaución práctica: la menta se planta siempre en maceta, o en un contenedor enterrado sin fondo. Se extiende por estolones subterráneos y en dos temporadas puede recorrer un bancal entero por debajo, apareciendo donde no toca.
Para qué sirven
Cocina. Buena parte del armario de especias mediterráneo sale de aquí: orégano, tomillo, romero, salvia, albahaca, mejorana, ajedrea, hierbabuena. Los aceites esenciales son volátiles, así que las de hoja tierna —albahaca, menta— se añaden al final del guiso, mientras que las coriáceas —romero, tomillo, laurel, que no es labiada— aguantan cocciones largas. De la familia sale también la chía, semilla de Salvia hispanica.
Aceites esenciales y perfumería. El lavandín se destila por arrastre de vapor para producir aceite de lavanda de uso cosmético e industrial; España es hoy uno de los mayores productores mundiales, con el grueso de la superficie en Guadalajara, Cuenca y Albacete. El pachulí (Pogostemon cablin) y la menta piperita, para mentol, son otros dos pilares industriales del grupo.
Farmacopea. El timol del tomillo es un antiséptico documentado y aparece en colutorios comerciales; el mentol tiene efecto refrescante y anestésico local suave; la melisa y la salvia acumulan ácido rosmarínico, antioxidante bien estudiado. Dicho esto, "planta medicinal" no equivale a inocua: la salvia y el ajenjo de mar contienen tuyona, neurotóxica a dosis altas, y las infusiones concentradas o el consumo prolongado de aceites esenciales puros no son buena idea sin criterio profesional.
Jardinería seca. En xerojardinería peninsular las labiadas leñosas son la columna vertebral: aguantan verano sin riego una vez establecidas, resisten el calor reflejado de muros y pavimentos, y muchas toleran suelos calizos y pobres donde poco más prospera.
Apicultura y polinizadores. Son plantas melíferas de primer nivel. La miel de romero y la de azahar de tomillo son mieles monoflorales reconocidas, y un macizo de Nepeta, Salvia o lavanda concentra abejorros y abejas solitarias como pocas cosas en el jardín. Si quieres favorecerlos, deja que una parte de las matas florezca sin recortar.
Aromática no significa labiada
Conviene deshacer una asociación automática. Muchas plantas del huerto aromático pertenecen a otras familias: el laurel es una laurácea; perejil, hinojo, cilantro, eneldo y comino son umbelíferas (Apiaceae); el estragón es una compuesta, pariente de la alcachofa; y la citronela y el lemongrass son gramíneas. Importa porque la rotación de cultivos, las plagas compartidas y las necesidades de riego se organizan por familia, no por olor. Un cilantro y un tomillo huelen los dos, pero no quieren ni el mismo suelo ni la misma agua.
En resumen
Las labiadas o Lamiaceae se identifican por tallo cuadrado, hojas opuestas decusadas, flor de dos labios, fruto en cuatro nuececillas y hojas glandulosas aromáticas. Dentro conviven dos grupos con exigencias opuestas: las leñosas mediterráneas, que piden sol, drenaje extremo y nada de abono, y las herbáceas de ambiente fresco, que piden humedad, materia orgánica y algo de sombra estival.
Si te quedas con dos ideas prácticas, que sean estas: no podes nunca romero, lavanda ni tomillo sobre madera sin hojas, porque no rebrotan; y planta la menta encerrada en un contenedor. El resto —esquejes en agosto, riego escaso, suelo pobre— viene solo.