Muerde un trozo de hoja de Kalanchoe a las siete de la mañana y sabrá francamente agria. Muerde la hoja de al lado a las siete de la tarde, del mismo ejemplar y el mismo día, y no sabrá prácticamente a nada. Ese cambio de sabor a lo largo de la jornada no es una anécdota: es la prueba casera de un mecanismo fotosintético completo, el metabolismo ácido de las crasuláceas, que en la literatura aparece siempre por sus siglas en inglés, CAM (Crassulacean Acid Metabolism).

Entender cómo funciona una planta CAM cambia bastante la forma de cultivarla. Explica por qué un cactus crece tan despacio, por qué una Phalaenopsis necesita noches frescas para florecer, por qué regar suculentas a mediodía en agosto tiene poco sentido y por qué el famoso consejo de poner una sansevieria en el dormitorio "porque da oxígeno de noche" está mal contado.

Echeveria, planta CAM de la familia de las crasuláceas

El problema que resuelve el CAM

Toda planta terrestre se enfrenta al mismo conflicto: para captar CO₂ tiene que abrir los estomas, y cada estoma abierto es una salida de vapor de agua. En una planta C3 corriente —la mayoría de las de nuestros jardines— los estomas se abren de día, justo cuando el aire está más caliente, más seco y con mayor déficit de presión de vapor. El resultado es un gasto enorme: los valores clásicos de relación de transpiración sitúan a las C3 en torno a 400-900 gramos de agua por gramo de materia seca producida, y a las C4 (maíz, sorgo, muchas gramíneas de verano) en la mitad aproximadamente.

Las plantas CAM le dan la vuelta al reloj. Abren los estomas de noche, cuando la temperatura ha bajado, la humedad relativa ha subido y la pérdida de agua por cada molécula de CO₂ capturada es mucho menor. Con eso bajan la relación de transpiración a cifras del orden de 20-150, es decir, entre cinco y veinte veces más eficientes en agua que una C3 equivalente. El precio lo veremos después, porque lo hay.

Cómo funciona, fase a fase

El CAM se describe habitualmente en cuatro fases a lo largo de un ciclo de 24 horas.

Fase I, la noche. Los estomas se abren. El CO₂ que entra no lo fija la Rubisco (la enzima universal de la fotosíntesis, que necesita la energía de la luz), sino la PEP carboxilasa, una enzima con mucha más afinidad por el carbono inorgánico y que no depende de la luz. El producto se convierte en ácido málico, que se bombea a la vacuola de la célula y allí se acumula durante toda la noche. Por eso la hoja está ácida de madrugada: literalmente está llena de ácido.

Fase II, el amanecer. Un rato corto de transición en el que todavía hay estomas abiertos y ya hay luz; funcionan las dos vías a la vez.

Fase III, el día. Los estomas se cierran a cal y canto. El malato sale de la vacuola, se descarboxila y libera CO₂ dentro de la hoja, en una cámara estanca. Ahí la Rubisco trabaja con una concentración interna de CO₂ altísima, muy por encima de la atmosférica, con la energía del sol y sin perder ni una molécula de agua. La acidez cae en picado a lo largo de la mañana, de ahí la hoja insípida de la tarde.

Fase IV, el atardecer. Agotado el malato, si las condiciones son benignas la planta puede reabrir los estomas un rato y fijar algo de CO₂ directamente, como una C3 normal.

Cuando la sequía se vuelve extrema aparece un quinto modo, el CAM idling: la planta mantiene los estomas cerrados las 24 horas y se limita a reciclar el CO₂ de su propia respiración. No crece nada, pero mantiene el aparato fotosintético vivo y puede reactivarse en cuanto llueva. Es lo que hace un cactus en un verano sin agua, y explica que sobreviva meses sin ganar un gramo.

Qué caracteriza a una planta CAM

Suculencia y vacuolas enormes. Todo el ácido málico de la noche tiene que caber en algún sitio. La capacidad de la vacuola es el auténtico depósito del sistema, y por eso las CAM tienden a tener células grandes, jugosas, con poca proporción de espacio aéreo. La suculencia no es solo reserva de agua: es capacidad de almacenamiento de carbono nocturno.

Crecimiento lento. Aquí está el precio. La cantidad de carbono que una CAM puede fijar en 24 horas está limitada por cuánto malato le cabe en la vacuola. Por eso una Echeveria tarda años en hacer lo que una lechuga hace en seis semanas. Ninguna cantidad de abono va a cambiar eso; forzar el riego y la fertilización de una crasa para acelerarla solo produce tejido blando, entrenudos alargados y pudriciones.

Cutícula gruesa y pocos estomas. Ceras abundantes, epidermis reforzada y una densidad estomática baja, a menudo con los estomas hundidos. Esa capa cerosa azulada de las Echeveria —la pruina— es parte del sistema, y es la razón por la que no conviene manosear las hojas ni pulverizarlas con agua dura: se marca y no se regenera.

Relación superficie/volumen mínima. Formas globosas, columnares, rosetas apretadas. Menos superficie expuesta por unidad de tejido vivo.

Sensibilidad a la temperatura nocturna. La PEP carboxilasa trabaja mejor con la noche fresca, y una diferencia térmica día-noche de unos 8-10 °C mejora notablemente la acumulación de malato. Este dato tiene aplicación directa: es la razón por la que muchos cactus del desierto no engordan bien en un piso con calefacción a 22 °C constantes, y por la que a una Phalaenopsis se le recomienda un bajón nocturno de temperatura en otoño para inducir la vara floral.

CAM facultativo. No todas las especies son CAM las 24 horas de su vida. Muchas funcionan como C3 mientras tienen agua y cambian a CAM cuando pasan sed. Portulacaria afra, varias Clusia, Mesembryanthemum crystallinum o algunas Peperomia hacen precisamente eso. Es decir, que el CAM no es una etiqueta rígida de especie sino un modo de funcionamiento que se enciende y se apaga.

Ejemplos de plantas CAM

Se calcula que el CAM ha aparecido de forma independiente decenas de veces en la evolución y está presente en más de 30 familias de plantas vasculares, con miles de especies. Los grupos que más nos interesan en cultivo son estos:

Crassulaceae. La familia que da nombre al mecanismo. Sedum, Sempervivum, Echeveria, Crassula, Kalanchoe, Aeonium, Graptopetalum. Los Sempervivum y muchos Sedum son además perfectamente rústicos en la Península, aguantan por debajo de -15 °C y son la base de las cubiertas vegetales extensivas.

Roseta de Sempervivum, crasulácea rústica con metabolismo CAM

Cactaceae. Prácticamente toda la familia, salvo algunos géneros basales de hoja plana como Pereskia, que son C3. Aquí entra también el nopal, Opuntia ficus-indica, cultivado en el sureste peninsular y en Canarias.

Asparagaceae y Asphodelaceae. Agave, Yucca (algunas), Dracaena trifasciata —la antigua Sansevieria—, Aloe vera y buena parte del género Aloe.

Bromeliaceae. La piña, Ananas comosus, es CAM, igual que la práctica totalidad de las Tillandsia epífitas y muchas Aechmea, Neoregelia o Guzmania. Aquí conviene fijarse: una Tillandsia no tiene nada de suculenta a la vista y sin embargo es CAM.

Orchidaceae. Un porcentaje enorme de las orquídeas epífitas: Phalaenopsis, Cattleya, Dendrobium, Vanilla. El agua es escasa sobre la rama de un árbol tropical aunque llueva todos los días, y el CAM resuelve ese problema tan bien como el de un desierto.

Euphorbiaceae, Apocynaceae, Aizoaceae, Didiereaceae. Las euforbias suculentas africanas, los Stapelia y Huernia, los Lithops y Conophytum, Adenium, Pachypodium.

Y un caso raro que merece mención: Isoetes, un género de licofitas acuáticas sumergidas, hace CAM bajo el agua porque el CO₂ disuelto se agota en el agua estancada durante el día. Nada que ver con la sequía.

Dos ideas equivocadas que conviene desmontar

"CAM y suculenta son lo mismo." No. Hay plantas CAM que no son suculentas —las Tillandsia, muchas orquídeas epífitas, algunos helechos como Pyrrosia— y hay suculentas que no son CAM, empezando por buena parte de las Peperomia de interior en condiciones de riego normal o los Pereskia de la familia del cactus. La suculencia es una solución anatómica; el CAM es una solución bioquímica. Coinciden mucho, pero no son sinónimos.

"Las plantas CAM dan oxígeno de noche, ponlas en el dormitorio." Este circula muchísimo con el aloe y la sansevieria y está mal. Lo que hacen de noche es absorber CO₂ y fijarlo como ácido málico; la liberación de oxígeno depende de la fotólisis del agua en el fotosistema II, que necesita luz y por tanto ocurre de día. De noche, como cualquier otro ser vivo, la planta respira y consume oxígeno. Que absorba algo de CO₂ nocturno es cierto; que "produzca oxígeno mientras duermes", no. Y en cualquier caso las cantidades implicadas son irrelevantes frente al volumen de aire de una habitación: abrir la ventana cinco minutos hace infinitamente más.

Consecuencias prácticas en el cultivo

Riega al atardecer en verano, no a mediodía. Si los estomas se abren de noche, lo que interesa es que el sustrato esté húmedo justo entonces. Un riego a las nueve de la noche de julio da a la planta una noche entera de trabajo aprovechable; el mismo riego a las tres de la tarde se evapora en buena parte antes de servir de nada. Con las plantas de exterior en zonas de veranos muy secos —Extremadura, valle del Ebro, interior andaluz— la diferencia es apreciable.

Riega poco pero riega. El error más frecuente con las crasas en España no es el exceso de agua a secas: es el exceso de frecuencia con poca cantidad. Lo correcto es empapar el cepellón entero y luego dejarlo secar del todo antes de repetir. En verano puede ser cada 10-15 días en maceta de barro al exterior; en invierno, con las crasuláceas de interior en reposo, una vez al mes o incluso nada. Una CAM que entra en idling por sequía prolongada no está creciendo: sobrevive, pero no engorda. Si la quieres bonita, tiene que beber.

Cuidado con el invierno húmedo. En la cornisa cantábrica y en Galicia el problema de una Echeveria o un Aeonium no es el frío, es el frío con el sustrato encharcado. Sustrato muy drenante (un tercio largo de árido: pómice, arlita fina, arena silícea gruesa), maceta de barro y, si es posible, techo. Los Sempervivum y los Sedum rústicos aguantan la lluvia sin despeinarse; los Aeonium, que además crecen en invierno y descansan en verano —al revés que casi todo lo demás—, no toleran la combinación de encharcamiento y helada.

La aclimatación al sol importa mucho. Una CAM tiene los estomas cerrados a mediodía y, por tanto, no puede refrigerarse por transpiración. Ahí la protección la dan las ceras, los pelos y los pigmentos, que se producen con la exposición gradual. Una planta que viene de invernadero sombreado y se saca a pleno sol de junio se quema en 48 horas, y esa quemadura no se cura, solo se tapa con crecimiento nuevo. Muévela por etapas a lo largo de dos o tres semanas.

Abona flojo. Un fertilizante equilibrado o algo bajo en nitrógeno, tipo 5-10-10, a un cuarto o la mitad de la dosis de etiqueta, cada 3-4 semanas de primavera a principios de otoño. Nada en invierno. El crecimiento lento es constitutivo, no un síntoma de hambre.

En invernadero, el CO₂ se aporta de noche. Un detalle para quien produzca: si en un cultivo C3 se enriquece el ambiente con CO₂ durante las horas de luz, en un cultivo CAM eso no sirve de nada, porque a esa hora los estomas están cerrados. La ventana de absorción es nocturna.

En resumen

Las plantas CAM separan en el tiempo lo que las demás hacen a la vez: capturan CO₂ de noche con la PEP carboxilasa y lo almacenan como ácido málico en la vacuola, y de día lo liberan puertas adentro, con los estomas cerrados, para que la Rubisco trabaje sin perder agua. A cambio de una eficiencia hídrica que multiplica por diez la de una planta corriente, aceptan un crecimiento lento y un tope de carbono fijado por el tamaño de sus vacuolas.

Reconocerlas es fácil en el grupo obvio —crasuláceas, cactus, agaves, aloes— y menos evidente en Tillandsia, piñas y orquídeas epífitas, que también lo son. En cultivo, la traducción práctica se resume en poco: riego copioso y espaciado, mejor al atardecer que a mediodía, sustrato muy drenante, sol conquistado poco a poco, abonado flojo y noches frescas cuando se pueda. Y descartar de una vez la idea de que dan oxígeno mientras dormimos: absorben CO₂ de noche, que es otra cosa.


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