En la etiqueta de un arce del vivero puede leerse Acer palmatum var. dissectum 'Seiryu', y cada uno de esos cuatro elementos significa una cosa distinta. Los dos primeros son el género y la especie; el tercero es una variedad botánica; el que va entre comillas simples es un cultivar. Confundirlos es lo normal, porque en el lenguaje corriente llamamos "variedad" a todo, pero son categorías con reglas propias, códigos de nomenclatura diferentes y consecuencias prácticas muy concretas a la hora de sembrar, multiplicar o comprar una planta.
La variedad botánica: un rango por debajo de la especie
La variedad —varietas en latín, abreviada var.— es un rango taxonómico infraespecífico regulado por el Código Internacional de Nomenclatura para algas, hongos y plantas. Se usa para nombrar poblaciones silvestres de una misma especie que presentan diferencias morfológicas constantes y hereditarias, pero no suficientes para separarlas como especies distintas.
La jerarquía completa, de mayor a menor, es esta:
- Especie: Olea europaea.
- Subespecie (subsp. o ssp.): poblaciones bien diferenciadas y, sobre todo, separadas geográficamente. Olea europaea subsp. cuspidata en Asia y África oriental.
- Variedad (var.): diferencias morfológicas menores, con poblaciones que pueden convivir en el mismo territorio. Olea europaea var. sylvestris es el acebuche, el olivo silvestre.
- Forma (f.): variaciones puntuales y esporádicas, a menudo un solo carácter, como una flor blanca en una especie de flor azul. Es un rango en desuso en la taxonomía moderna.
Dos detalles de escritura que se equivocan constantemente. Primero: la abreviatura var. no va en cursiva, aunque sí el epíteto que la sigue. Es Acer palmatum var. dissectum, nunca Acer palmatum var. dissectum entero en cursiva. Lo mismo vale para subsp. y f. Segundo: en cuanto se describe una variedad dentro de una especie, la población tipo pasa a nombrarse repitiendo el epíteto. Por eso existe Olea europaea var. europaea, que es el olivo cultivado frente al acebuche silvestre. Ese nombre repetido, llamado autónimo, no es una errata.
El caso más didáctico de variedades es la col. Repollo, coliflor, brócoli, colinabo, col rizada y coles de Bruselas son todos Brassica oleracea: la misma especie, capaz de cruzarse entre sí, diferenciada en formas hortícolas que se nombran como B. oleracea var. capitata, var. botrytis, var. italica, var. gongylodes, var. sabellica y var. gemmifera. Todo ese catálogo de verduras que parecen no tener nada que ver procede de una planta costera de hoja dura del litoral atlántico.
El cultivar: la planta que ha elegido el ser humano
Un cultivar —contracción del inglés cultivated variety— es un conjunto de plantas seleccionado por sus características ornamentales o productivas, distinguible del resto, uniforme y estable al multiplicarse. No lo regula el código botánico, sino el Código Internacional de Nomenclatura para Plantas Cultivadas, que impone unas reglas de escritura muy distintas:
- El nombre del cultivar va entre comillas simples y sin cursiva: Acer palmatum 'Seiryu', Lavandula angustifolia 'Hidcote', Rosmarinus officinalis 'Prostratus'.
- Se escribe con inicial mayúscula en cada palabra significativa.
- Desde 1959, los epítetos nuevos no pueden estar en latín. Los que sí lo están son anteriores a esa fecha.
- Cuando varios cultivares comparten un carácter se agrupan en Grupos, escritos con inicial mayúscula y sin comillas: Acer palmatum (Grupo Dissectum).
Los cultivares aparecen por tres vías. Por selección, cuando alguien detecta en el campo o en un semillero un individuo con algo especial y lo perpetúa. Por mutación de yema, esos brotes espontáneos con hoja variegada, porte llorón o color distinto que a veces salen en una rama y se propagan aparte. Y por hibridación dirigida, que es de donde procede casi todo el material moderno de rosal, hortensia o tomate.
Lo que esto significa cuando siembras
Aquí está la consecuencia práctica que más disgustos evita: la semilla de un cultivar no reproduce el cultivar. Si se recogen semillas de un Acer palmatum 'Bloodgood', nacerán arces palmados, sí, pero la mayoría con hoja verde y ninguno idéntico al padre. Un cultivar clonal solo se mantiene por vía vegetativa: esqueje, injerto, acodo o cultivo in vitro. Es la razón de que los arces japoneses de color, los frutales de variedad conocida y los rosales se vendan injertados y no de semilla.
Con las hortalizas pasa algo parecido pero por otro motivo. Las etiquetas que dicen F1 corresponden a híbridos de primera generación obtenidos cruzando dos líneas puras. Son muy uniformes y vigorosos, pero su descendencia segrega: si guardas semilla de un tomate F1 y la siembras al año siguiente, la cosecha será un muestrario desigual. Las variedades llamadas de polinización abierta o tradicionales sí se pueden reproducir de semilla manteniendo el tipo, siempre que se eviten cruces con otras variedades cercanas. Por eso el intercambio de semillas gira en torno a estas últimas.
Un tercer aviso, para plantas variegadas: los cultivares con hoja jaspeada o de borde blanco tienden a revertir. Cada cierto tiempo emiten una rama de hoja completamente verde que, al tener más clorofila, crece más deprisa y termina comiéndose la planta. Esa rama hay que cortarla desde la base en cuanto aparece.
Híbridos, marcas comerciales y otras letras pequeñas
La equis de algunos nombres indica hibridación. Colocada entre el género y el epíteto señala un híbrido entre dos especies del mismo género: Platanus × hispanica, el plátano de sombra de nuestras calles, o Mentha × piperita, la menta piperita. Delante del nombre del género indica un híbrido entre géneros distintos, como el conocidísimo ciprés de Leyland de los setos, × Cupressocyparis leylandii en la nomenclatura clásica.
Y luego está la fuente de confusión más molesta del vivero: el nombre que aparece en la etiqueta no siempre es el nombre del cultivar. Muchos obtentores registran el cultivar con un código impronunciable y lo comercializan bajo una denominación de venta distinta, que además cambia de un país a otro. Las casas rosalistas francesas y alemanas llevan décadas haciéndolo: sus cultivares se registran con epítetos que empiezan por las letras de la empresa y se venden con un nombre de fantasía diferente en cada mercado. La denominación de venta es una marca comercial, se escribe sin comillas simples y suele ir acompañada de los símbolos ® o ™; el nombre válido del cultivar es el que va entre comillas. Si buscas información sobre una planta y no encuentras nada, prueba con el código: casi siempre es ahí donde está la ficha real.
Esos símbolos, además, no son decorativos. Una variedad puede estar amparada por un título de obtención vegetal, que es el equivalente a una patente en el mundo vegetal, gestionado en España por la Oficina Española de Variedades Vegetales y a escala europea por la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales. La protección dura veinticinco años en general y treinta en árboles y vides, y durante ese tiempo prohíbe multiplicar la variedad para venderla sin licencia. Hacer esquejes para el jardín propio no da problemas; producir plantas protegidas para comercializarlas, sí.
Entonces, ¿el tomate Raf es una variedad?
En rigor botánico, no: es un cultivar. Pero conviene no ser purista de más, porque la palabra "variedad" tiene un tercer uso perfectamente legítimo, el legal y agronómico. En la normativa de semillas y en los registros oficiales, "variedad" designa el material vegetal inscrito en el Registro de Variedades Comerciales o en el catálogo común europeo, con independencia de su rango taxonómico. Cuando un agricultor habla de la variedad de trigo que ha sembrado, está empleando el término con toda propiedad en ese contexto.
De modo que hay tres capas superpuestas: la variedad botánica del código de nomenclatura, el cultivar del código de plantas cultivadas y la variedad registrada de la legislación de semillas. En una conversación de jardín se pueden mezclar sin drama. En una etiqueta, en un catálogo o en un texto que pretenda ser preciso, no: ahí las comillas simples, la cursiva y la abreviatura var. están diciendo exactamente qué tipo de planta tienes delante y cómo se puede multiplicar.
En resumen
Una variedad botánica es un rango por debajo de la especie que nombra poblaciones silvestres con diferencias morfológicas menores; se abrevia var., y la abreviatura va en redonda mientras el epíteto va en cursiva. Un cultivar es una selección hecha y mantenida por el ser humano, se escribe entre comillas simples y sin cursiva, y desde 1959 no puede llevar nombre latino nuevo.
Lo que hay que llevarse a la práctica: los cultivares clonales solo se conservan por esqueje, injerto o acodo, nunca por semilla; los híbridos F1 no se pueden resembrar manteniendo el tipo, y las variedades de polinización abierta sí; el nombre grande de la etiqueta puede ser una marca comercial y no el cultivar; y una variedad protegida no se multiplica para vender sin licencia. Aprender a leer los cuatro trozos de un nombre completo ahorra más disgustos que cualquier otro conocimiento teórico de jardinería.