De todos los bulbos de primavera, el narciso es el más agradecido. Se planta una vez, no lo tocan los topillos ni los conejos porque es tóxico, se multiplica solo y puede seguir floreciendo veinte años en el mismo sitio sin que hagas nada. Si buscas un bulbo que se naturalice de verdad en el jardín, es este.

Narcisos amarillos en flor

Cuándo y cómo plantarlos

En otoño, de septiembre a noviembre, cuanto antes mejor dentro de esa franja: necesitan tiempo para echar raíz antes del invierno.

La profundidad es lo que más se falla. Van hondos: tres veces la altura del bulbo, que en un narciso grande son unos 15 o 20 centímetros. Plantados someros salen igual el primer año, pero se agotan antes, se tumban y se multiplican peor. Con la punta hacia arriba y unos 10-15 centímetros entre bulbos.

Suelo que drene; es prácticamente el único requisito serio. En arcilla pesada añade arena o levanta el nivel. Sol o semisombra, y toleran bien estar bajo árboles de hoja caduca, porque florecen antes de que el árbol tenga hoja.

Para que quede natural, no los plantes en fila. Tira un puñado al aire y plántalos donde caigan.

Riego y abonado

En el jardín, en la mayor parte de España la lluvia de otoño e invierno basta. Riega si el invierno viene muy seco y, sobre todo, durante la floración y las semanas siguientes.

En verano, con el bulbo dormido, cuanto menos agua mejor. Es el motivo por el que un narciso plantado dentro de un macizo con riego automático de verano se acaba pudriendo.

Abonar no es imprescindible, pero si quieres mantener el vigor a largo plazo, un abono bajo en nitrógeno y alto en potasio al empezar a brotar y otro justo después de florecer. Nada de nitrógeno alto: da hoja y favorece la podredumbre del cuello.

Después de la flor: la regla que lo decide todo

Corta la flor marchita para que no forme semilla, pero deja el follaje intacto hasta que amarillee y se seque solo, entre seis y ocho semanas después de la floración.

Esas hojas están cargando el bulbo para el año que viene. Cortarlas antes, segarlas con la cortacésped o hacerles la famosa trenza para que «queden ordenadas» reduce la floración del año siguiente de forma muy visible, y repetido dos o tres años deja el bulbo en nada.

Si el follaje amarillo te molesta, la solución es plantarlos entre vivaces que broten más tarde —hemerocallis, hostas, geranios— y los tapen justo cuando empiezan a afearse.

En maceta

Funcionan bien, con sustrato drenante y algo más juntos que en tierra. La maceta se seca y se congela más, así que protégela del frío extremo y no la dejes sin agua en primavera.

En maceta se agotan antes que en tierra. Lo habitual es disfrutarlos dos o tres años y luego pasarlos al jardín para que se recuperen.

Dividir las matas

Con los años forman grupos densos y llega un momento en que salen muchas hojas y pocas flores: es la señal de que están apretados y compiten.

Cada cuatro o cinco años, cuando el follaje se haya secado, desentiérralos con una horca, sepáralos con la mano —se despegan solos— y replántalos enseguida, o guárdalos en un sitio seco y aireado hasta el otoño. Aprovecha para descartar los blandos.

Cosas que conviene saber

Son tóxicos. Todo el bulbo lo es, y ahí está su gran ventaja: ni topillos, ni ardillas, ni conejos, ni ciervos los tocan. Por lo mismo, mantenlos lejos del alcance de niños y mascotas, y no los guardes cerca de cebollas, que es un error con consecuencias.

No los pongas en el mismo jarrón que otras flores. El tallo cortado suelta una savia que acorta muchísimo la vida de tulipanes y rosas. Si quieres combinarlos, ten los narcisos en agua sola durante un día, cambia el agua y luego ya puedes juntarlos.

Salen hojas pero no flor. Bulbos demasiado apretados, plantados poco profundos, follaje cortado antes de tiempo o demasiada sombra. Por ese orden de probabilidad.

En resumen

Plántalos hondo en otoño, en suelo que drene, y no vuelvas a preocuparte salvo por una cosa: no cortes las hojas hasta que se sequen solas. Divide la mata cada cuatro o cinco años y tendrás narcisos durante décadas.


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