En algunas laderas de laurisilva de La Palma, Tenerife o las Azores, bajo el dosel de laureles y viñátigos, el suelo ha dejado de ser suelo: es un colchón de rizomas entrelazados de veinte o treinta centímetros de espesor por el que ya no germina ninguna semilla de árbol. Ese colchón es Hedychium gardnerianum, una planta que llegó a los jardines por sus espigas amarillas perfumadas y que hoy figura entre las invasoras más problemáticas de la Macaronesia.

Conviene decirlo desde el principio, porque es la duda con la que se llega a esta planta: en España está prohibido poseerla, cultivarla, transportarla, comercializarla o regalarla. No es una recomendación, es una prohibición legal. Más abajo explico el detalle.

Mata de Hedychium gardnerianum con sus hojas dísticas y las espigas florales

Qué planta es exactamente

Hedychium gardnerianum Sheppard ex Ker Gawl. pertenece a las zingiberáceas, la familia del jengibre, y es originaria del Himalaya oriental: laderas húmedas de Nepal, Bután, Sikkim y el noreste de la India, entre unos 1.000 y 2.500 metros de altitud. Ese origen explica su comportamiento: tolera fresco, exige humedad constante y no es una planta tropical de calor puro, sino de bosque nuboso templado. Justo el clima de la laurisilva canaria y azoriana, y por eso allí encontró su segunda casa.

Se la conoce como jengibre de Kahili (por el nombre hawaiano que recibió en otro de los archipiélagos que colonizó), lirio de jengibre o simplemente hedychium amarillo. Nada de eso son bulbos: lo que tiene bajo tierra es un rizoma carnoso, aromático y superficial, muy parecido al del jengibre de cocina, que crece casi a ras de suelo y se ramifica lateralmente sin parar.

Cómo se identifica sin confundirse

Reconocerla importa, porque en Canarias hay varias plantas grandes de hoja ancha que se le parecen a distancia y solo una está catalogada como invasora en el listado estatal.

El porte. Forma matas densas de cañas verticales de 1,5 a 2,5 metros, que no son tallos leñosos sino pseudotallos formados por las vainas de las hojas, como en el plátano o el jengibre. Las cañas nacen apretadas unas junto a otras desde el rizoma.

Las hojas. Lanceoladas y grandes, de 30 a 60 cm de largo por 10-15 cm de ancho, con nervio central marcado y disposición dística: salen alternas en dos filas opuestas, en un mismo plano, dando a la caña un aspecto de abanico plano visto desde arriba. Son de verde algo glauco, más pálidas por el envés.

La flor, que es el rasgo decisivo. En el extremo de cada caña aparece una espiga cilíndrica y laxa de 25 a 45 cm, con muchas flores amarillo limón pálido, de labelo estrecho, y de cada una sobresale un estambre largo de color rojo o naranja intenso que se proyecta bastante más allá de los pétalos. Ese contraste amarillo pálido con filamento rojo saliente no lo tiene ninguna otra planta que se cultive habitualmente en jardín aquí. El perfume es fuerte y dulce, sobre todo al atardecer. Florece de finales de verano a otoño, con el grueso entre agosto y octubre.

El fruto. Cápsula que al madurar se abre en tres valvas y muestra el interior de un naranja llamativo, con semillas rojas rodeadas de un arilo carnoso. Ese envoltorio es el motor de la invasión: los mirlos y otras aves frugívoras se lo comen y dispersan las semillas por el interior del bosque, lejos del jardín de origen.

Con qué se confunde. Con Hedychium coronarium, la mariposa blanca, que tiene flores blancas anchas y muy fragantes y labelo ancho en forma de mariposa; con Hedychium coccineum, de flores anaranjadas o rojizas; con las cañas de indias (Canna indica), de hojas más anchas y espiraladas y flores rojas o amarillas con manchas, sin ese estambre rojo filiforme; y de lejos con Alpinia o con plataneras jóvenes. Si la espiga es amarilla con estambres rojos sobresalientes y huele fuerte en septiembre, es gardnerianum.

Detalle de la espiga de Hedychium gardnerianum con flores amarillas y estambres rojos

Por qué es tan dañina

No es un caso de planta "un poco vigorosa". El daño tiene una mecánica concreta y bien documentada.

Bloquea la regeneración del bosque. Los rizomas se sueldan entre sí formando una estera continua sobre el mantillo. Bajo esa estera no llega luz ni hay hueco físico para que arraiguen las plántulas de los árboles nativos. El bosque sigue en pie mientras vivan los ejemplares adultos, pero deja de renovarse: es una extinción a plazos.

Tolera la sombra. A diferencia de otras invasoras que solo prosperan en claros y bordes de pista, esta entra bajo el dosel cerrado. Le basta con un claro para instalarse y desde ahí avanza hacia el interior.

Se dispersa por dos vías a la vez. Las aves llevan las semillas a distancia, y los fragmentos de rizoma llevan la planta a corta distancia. Un trozo de rizoma de pocos centímetros con una yema rebrota sin problema, así que los restos de poda arrojados a un barranco o a un borde de camino fundan un foco nuevo.

Altera el suelo y el ciclo del agua. La biomasa acumulada cambia la descomposición de la hojarasca y el reparto de nutrientes, y el peso de las matas en laderas empinadas favorece desprendimientos superficiales.

Los archipiélagos afectados dan la medida del problema: Azores y Madeira, Canarias, Hawái, Nueva Zelanda, La Reunión, zonas de Sudáfrica y del sureste de Brasil. En algunos de ellos se destinan presupuestos anuales de control que se cuentan en cientos de miles de euros.

¿Se puede cultivar en España?

No. Hedychium gardnerianum está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013) y además en la lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión Europea, en el marco del Reglamento (UE) 1143/2014. La consecuencia práctica es una prohibición general que alcanza a la posesión, el cultivo, la reproducción, el transporte, la venta, el intercambio y la suelta al medio, con régimen sancionador detrás.

Esto sorprende a bastante gente porque durante décadas se vendió con normalidad en viveros y porque en jardines antiguos de Canarias o de la cornisa cantábrica todavía quedan matas heredadas. Que exista una planta vieja en un jardín no la legaliza: lo que corresponde es eliminarla, y en Canarias las administraciones han desarrollado campañas específicas de retirada.

Tampoco vale el argumento de que "en la Península no se hace invasora porque el verano la seca". En el norte húmedo, en el noroeste atlántico y en zonas de barranco o regadío del litoral tiene humedad de sobra para naturalizarse, y en cualquier caso la prohibición es estatal y no depende del clima local. Si quieres una planta tropical de gran porte y flor perfumada para un jardín húmedo, hay alternativas legales: Hedychium coronarium y Hedychium coccineum se siguen cultivando, y para volumen y hoja tropical funcionan Canna, Musa basjoo, Strelitzia o Alpinia zerumbet. Antes de comprar cualquiera de ellas, comprueba la normativa autonómica: en Canarias y Baleares hay listados propios más restrictivos que el estatal.

Cómo eliminarla si ya la tienes

El error más repetido es cortar las cañas y creer que ya está. Cortar la parte aérea solo retrasa; el rizoma rebrota con más fuerza en la temporada siguiente. Lo que funciona:

Actúa antes de que fructifique. El momento ideal es entre la primavera y el principio del verano, con la planta en pleno crecimiento pero antes de que las cápsulas maduren. Si ya hay espigas granadas, corta y embolsa primero las inflorescencias para no sembrar mientras trabajas.

Extrae el rizoma completo. Con azada y horca, levantando toda la estera. Es un trabajo pesado y hay que revisar el hoyo palmo a palmo: cada fragmento con una yema vuelve a brotar. En superficies grandes conviene planificar varias pasadas, porque siempre queda algo.

No compostes los restos ni los tires a un barranco, un descampado o el contenedor de restos vegetales sin más. Rizomas y frutos van en bolsa cerrada al punto limpio, indicando que se trata de una especie invasora, o al gestor de residuos que indique tu ayuntamiento. En Canarias, muchos cabildos y el Gobierno autonómico tienen protocolos y canales de aviso específicos para esta especie.

Revisa la zona durante dos o tres años. Los rebrotes aparecen finos y aislados, y se arrancan fácil cuando son pequeños. Ese seguimiento es lo que decide si el trabajo inicial sirvió de algo.

Si aparece en el medio natural, avísalo. Un foco nuevo detectado pronto se elimina con una mañana de trabajo; el mismo foco a los diez años cuesta campañas enteras. Las comunidades autónomas disponen de vías de comunicación de avistamientos de especies invasoras, y ese aviso vale más que cualquier tratamiento posterior.

En resumen

Hedychium gardnerianum es una zingiberácea rizomatosa del Himalaya, de 1,5 a 2,5 metros, hojas lanceoladas dispuestas en dos filas y espigas otoñales de flores amarillo limón con estambres rojos salientes y perfume intenso. Esa belleza es precisamente lo que la sacó de su área natural y la llevó a la laurisilva macaronésica, donde forma esteras de rizoma que impiden la regeneración del bosque y donde las aves dispersan sus semillas de arilo rojo monte adentro.

En España su cultivo, tenencia y comercio están prohibidos por su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y en la lista de la Unión Europea. Si la tienes en el jardín, lo correcto es retirarla extrayendo el rizoma entero antes de que fructifique, gestionar los restos como residuo controlado y vigilar los rebrotes durante un par de años. Para el efecto tropical que buscabas hay alternativas legales de sobra.


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