El género Ornithogalum reúne a unas doscientas especies de plantas bulbosas que tienen en común unas flores estrelladas de una limpieza notable y, en muchos casos, una facilidad de cultivo que las convierte en candidatas ideales para quien empieza. Aquí caben desde la humilde leche de gallina que crece silvestre en los prados españoles hasta el Ornithogalum dubium naranja fosforito que se vende en macetitas en las floristerías.
El problema es precisamente ese: bajo un solo nombre de género se venden plantas con calendarios opuestos y resistencias al frío incompatibles. Confundirlas es el origen de casi todos los fracasos. Vamos por partes.
Qué es un Ornithogalum
Pertenece a la familia Asparagaceae, dentro de la subfamilia Scilloideae —lo que hasta hace poco se clasificaba como familia Hyacinthaceae—, junto a jacintos, escilas y muscaris. Su distribución abarca Europa, la cuenca mediterránea, el suroeste asiático y, muy especialmente, Sudáfrica, donde está la mayor diversidad de especies.
El nombre es una de las etimologías más bonitas de la botánica: del griego ornis (pájaro) y gala (leche), «leche de pájaro», por el blanco lechoso de las flores. En español se les llama ornitógalos, leche de gallina o estrella de Belén, según la especie y la región.
Forman bulbos tunicados, blanquecinos, de 2 a 5 cm de diámetro según la especie, muy dados a producir bulbillos alrededor. Las hojas son lineales, acintadas, a menudo con una franja blanca central por el haz, y suelen aparecer antes que las flores. El escapo, sin hojas, sostiene un racimo o una umbela de flores de seis tépalos abiertos en estrella.
Los dos grupos que hay que distinguir
Esta es la idea central del artículo.
Grupo 1: las mediterráneas y europeas. Son rústicas, resisten el frío, se plantan en otoño y florecen en primavera. Se dejan en el suelo indefinidamente y se naturalizan. Aquí están O. umbellatum, O. nutans, O. arabicum y O. narbonense.
Grupo 2: las sudafricanas delicadas. No resisten heladas de consideración. Son de crecimiento invernal en su tierra, pero en el comercio europeo se manejan de dos formas: como planta de maceta de interior o invernadero, o plantadas en primavera al aire libre para que florezcan en verano y arrancadas después. Aquí están O. dubium y O. thyrsoides.
Si compras un ornitógalo y no sabes de cuál se trata, mira el color: si la flor es naranja o amarilla intensa, es O. dubium y no aguanta el invierno fuera salvo en la costa más templada.
Las especies que merece la pena conocer
Ornithogalum umbellatum, la leche de gallina o estrella de Belén. Europea y mediterránea, presente de forma silvestre en buena parte de España. Mide de 15 a 30 cm y da umbelas de flores blancas con una línea verde muy marcada en el reverso de los tépalos, de modo que cerrada parece verde y abierta parece blanca. Es rústica hasta unos -15 °C y se multiplica sin descanso.
Tiene una peculiaridad divertida: las flores solo abren con sol y bien entrada la mañana, y se cierran a media tarde. En inglés se la llama eleven o'clock lady, la dama de las once, por esa costumbre. Si un día nublado ves la mata cerrada, no le pasa nada.
Una advertencia sincera: es invasora en un jardín pequeño. Produce docenas de bulbillos por temporada y, plantada en un césped o en un arriate mullido, en cinco años está por todas partes y es muy difícil de erradicar, porque cada bulbillo que se queda en la tierra rebrota. Plántala donde no te importe que se extienda, o confínala en maceta.
Ornithogalum arabicum. Mediterránea, de 40 a 70 cm, con umbelas de flores blancas de 4 a 5 cm y un ovario central negro brillante que le da un aspecto gráfico inconfundible. Es perfumada y una flor de corte excelente. Bastante rústica —aguanta hasta unos -8 °C— y muy adecuada para el clima peninsular. Si vas a plantar una sola especie de este género en un jardín español, esta es la apuesta segura.
Ornithogalum nutans. De flores colgantes, blanco plateado con anchas franjas verdes, en racimos laxos de 30 o 40 cm. Es la más elegante del grupo y, además, la que mejor tolera la sombra: es la indicada para naturalizar bajo árboles caducifolios. Rústica.
Ornithogalum thyrsoides, la chincherinchee. Sudafricana, con un racimo piramidal y compacto de flores blanco crema con el centro más oscuro, sobre tallos de 30 a 45 cm. Su fama viene del jarrón: es una de las flores cortadas más duraderas que existen, con facilidad tres semanas, y abre botones incluso después de haber viajado en seco. No es rústica.
Ornithogalum dubium. La de las flores naranjas, amarillas o anaranjadas, con centro oscuro, que se venden en maceta pequeña. Sudafricana, compacta (20-30 cm), floración larguísima. No tolera heladas: por debajo de 0 °C se pierde.
Ornithogalum saundersiae. Más grande, hasta un metro, con corimbos blancos y ovario negro. Espectacular al fondo de un arriate en clima suave.
Cuándo y cómo plantar
Especies rústicas. De octubre a noviembre, o hasta diciembre en el litoral cálido. Profundidad de 5 a 8 cm hasta la parte alta del bulbo, a 10 cm de distancia entre bulbos. Florecen entre marzo y mayo.
Especies sudafricanas al aire libre. En marzo o abril, cuando ya no hay riesgo de heladas, a la misma profundidad. Florecen entre junio y agosto. Se arrancan en otoño y se conservan en seco a unos 15 °C.
Especies sudafricanas en maceta. Se plantan en otoño, se cultivan en un lugar muy luminoso y protegido —invernadero frío, galería, ventana orientada al sur— y florecen a finales de invierno y en primavera.
En todos los casos: la punta hacia arriba, y en grupos de al menos diez o quince bulbos. Un ornitógalo suelto no se ve; quince juntos forman una mancha de flores blancas muy vistosa.
Ubicación
Casi todos quieren pleno sol o sombra ligera. Como en las especies de flor diurna los pétalos solo abren con luz directa, cuanto más sol reciban más horas del día estarán en flor. La excepción es O. nutans, que prefiere media sombra y va bien bajo la copa de árboles de hoja caduca, donde recibe sol en primavera y sombra en verano.
O. dubium en interior necesita la ventana más luminosa de la casa. Es la causa habitual de que se ahíle y de que deje de florecer: se compra en flor, se coloca en una mesa lejos de la ventana y en dos semanas se estira y se tumba.
Tierra y sustrato
El requisito real es uno solo: que drene. Los ornitógalos son poco exigentes en fertilidad y viven en suelos pobres y pedregosos, pero no perdonan el agua estancada en invierno.
En jardín: si la tierra es franca o arenosa, no hace falta hacer nada. Si es arcillosa, mezclar arena gruesa o grava fina en el hoyo y en la zona de plantación, o levantar un caballón de 15-20 cm.
En maceta: una mezcla de dos partes de sustrato universal y una de arena gruesa o perlita funciona bien. Si usas turba, mejor una turba negra o un sustrato con buena estructura antes que una turba rubia muy fina, que se apelmaza y retiene demasiada agua alrededor del bulbo. Y siempre con agujeros de drenaje amplios y sin plato con agua debajo.
Riego
Se rige por el ciclo de la planta, no por el calendario:
Desde que brota hasta que florece: el sustrato debe estar fresco. En jardín y con lluvias normales, poco o ningún riego adicional. En maceta, riego cuando los primeros dos o tres centímetros de sustrato estén secos.
Durante la floración: se mantiene la misma pauta. No es una planta que pida mucha agua.
Tras la floración: se va reduciendo a medida que el follaje amarillea.
En reposo: nada de agua. En las especies rústicas en jardín, esto ocurre en verano; en O. dubium de maceta, según cuándo se le haya forzado el ciclo.
Riega siempre al pie y evita mojar el cuello del bulbo y el centro de la roseta de hojas.
Abonado
Muy poco. Estos bulbos vienen de suelos pobres y un exceso de abono produce follaje exuberante y flores escasas.
Basta con un aporte de compost bien maduro en superficie a la salida del invierno, y un abono líquido rico en potasio, a media dosis, cada dos o tres semanas desde que asoma el escapo hasta un mes después de la floración. En maceta, ese último tramo importa más que en jardín, porque el sustrato se agota rápido.
Nunca estiércol fresco. Quema el bulbo y favorece las pudriciones.
Después de la floración
Se corta el escapo floral marchito por la base. Las hojas se dejan hasta que se sequen del todo. Es la norma de siempre en bulbosas, y en los ornitógalos se cumple sin excepción: son plantas que engordan mucho el bulbo en esas semanas finales y de ahí sale la floración del año siguiente.
Si la mata lleva cuatro o cinco años en el mismo sitio y florece menos que antes, es señal de que se ha llenado de bulbillos y compiten entre sí. La solución es dividirla en verano, con el follaje ya seco.
Multiplicación
Por bulbillos. Es la vía natural y desbordantemente eficaz. Se levanta la mata en verano, se separan los bulbos hijos —que se desprenden solos— y se replantan a la profundidad habitual en otoño, o inmediatamente si están enraizando. Los mayores florecen la temporada siguiente; los pequeños, en dos años.
Por semilla. Se siembra en otoño, en bandeja con sustrato arenoso, cubriendo apenas medio centímetro, a temperatura fresca. Germina en tres o cuatro semanas. Tardan de dos a cuatro años en florecer. Es la vía interesante para especies raras que no se encuentran como bulbo.
Rusticidad y protección invernal
O. umbellatum y O. nutans aguantan sin problema -12 a -15 °C y se cultivan al aire libre en toda España, incluidas las zonas frías de interior.
O. arabicum resiste en torno a -8 °C; en la meseta conviene acolcharlo o cultivarlo en maceta que se pueda resguardar.
O. thyrsoides tolera solo heladas ligeras y puntuales, del orden de -2 °C. Al aire libre solo en la costa mediterránea, Andalucía y Canarias.
O. dubium es el más delicado: por debajo de 0 °C se pierde. Se cultiva en maceta y se resguarda.
Como siempre en bulbosas, la resistencia al frío que aparece en las tablas asume suelo seco. La misma planta que aguanta -10 °C en tierra bien drenada puede morir a -3 °C con el bulbo empapado.
Plagas, enfermedades y toxicidad
Son plantas muy sanas. Lo poco que las afecta:
Pudrición del bulbo por exceso de agua o sustrato apelmazado. Es el problema número uno y es de manejo, no de patógeno.
Pulgón en los escapos tiernos de primavera. Jabón potásico al atardecer.
Babosas y caracoles sobre los brotes recién emergidos.
Cochinilla algodonosa en los ejemplares de interior, escondida entre la base de las hojas.
Y una advertencia que no se puede omitir: los Ornithogalum son tóxicos. Contienen glucósidos cardiotónicos, concentrados sobre todo en el bulbo pero presentes en toda la planta. Ha habido intoxicaciones documentadas de ganado que pastó en zonas invadidas por O. umbellatum. En un jardín doméstico el riesgo real es bajo, pero conviene no plantarlos donde un perro escarbe con costumbre, ni dejar bulbos al alcance de niños pequeños, ni confundirlos con bulbos comestibles: se parecen bastante a un ajo pequeño y se han dado casos de confusión.
Usos en el jardín y en el jarrón
Su fuerte es el blanco, que en jardinería es un color de mucho valor: ilumina rincones sombríos, une combinaciones de colores que chocan y se ve al anochecer, cuando el resto del arriate ya se ha apagado.
O. umbellatum y O. nutans son excelentes para naturalizar bajo árboles caducifolios o en pradera rústica que no se siegue hasta junio. O. arabicum y O. saundersiae funcionan mejor en el arriate, plantados en grupos entre vivaces que ocupen su hueco cuando desaparezcan.
Y como flor de corte son de lo mejor que existe: se cortan con los primeros botones de la base abiertos, se cambia el agua cada dos o tres días y duran entre dos y tres semanas abriendo escalonadamente el resto del racimo.
En resumen
Los Ornithogalum son bulbosas de flores estrelladas, casi siempre blancas, repartidas en dos grupos que se cultivan de forma distinta: las mediterráneas y europeas (umbellatum, nutans, arabicum), rústicas, que se plantan en otoño a 5-8 cm y se dejan en el suelo; y las sudafricanas (dubium, thyrsoides), sensibles al frío, que se cultivan en maceta o se plantan en primavera y se levantan en otoño. Todas quieren sol, suelo drenado, riego moderado y poco abono, y todas exigen respetar el follaje hasta que se seque solo. Ten en cuenta dos avisos: O. umbellatum se multiplica hasta volverse invasora en jardines pequeños, y todo el género es tóxico por ingestión. A cambio, son de las bulbosas más fáciles que puedes cultivar y dan una de las flores de corte más duraderas del jardín.