Una umbela adulta de Scadoxus multiflorus reúne más de cien flores en una esfera de hasta veinticinco centímetros de diámetro, sostenida por un escapo desnudo que sale del suelo antes que las hojas. Es una de las inflorescencias más rotundas que se pueden conseguir en una maceta, y sin embargo se ve poquísimo en los jardines españoles, en parte porque se vende mal y en parte porque quien la compra suele matarla el primer invierno regándola.
Ese es el resumen del cultivo de este género: acertar con el ciclo. Todo lo demás —sustrato, luz, abono— es sencillo.
Qué es un Scadoxus y por qué ya no se llama Haemanthus
El género Scadoxus agrupa unas nueve especies de bulbosas y rizomatosas de la familia de las amarilidáceas, repartidas por el África tropical y subtropical, desde Senegal hasta Sudáfrica, con alguna presencia en la península arábiga. Casi todas viven en el sotobosque de bosques húmedos o en barrancos umbríos, no en sabana abierta, y eso condiciona la ubicación que hay que darles aquí.
Durante mucho tiempo estas plantas se incluyeron dentro de Haemanthus, y todavía hoy se venden con ese nombre en catálogos y garden centers. La separación se hizo en los años setenta y no es un capricho de herbario: las diferencias se ven a simple vista. El Scadoxus tiene hojas con peciolo claro y un nervio central marcado, dispuestas en espiral sobre un pseudotallo formado por las vainas foliares, a menudo moteado de púrpura. El Haemanthus auténtico produce dos hojas gruesas, opuestas, casi sin peciolo y sin nervio medio destacado, tumbadas sobre el suelo. Si le venden un "Haemanthus katharinae" que levanta medio metro de falso tallo manchado, tiene un Scadoxus.
El nombre de género alude a la umbela: una gloria de sombrilla. Los nombres populares en inglés —blood lily, paintbrush lily— describen bien las dos formas de inflorescencia que se dan en el grupo, la bola de estambres rojos y el pincel envuelto en brácteas.
Las especies que merece la pena buscar
Scadoxus multiflorus subsp. katharinae es la más cultivada y la más agradecida. Alcanza cerca de un metro de altura, con pseudotallo moteado, hojas onduladas de buen tamaño y una umbela esférica de color rojo coral que abre en verano, ya con las hojas desarrolladas. Procede del este de Sudáfrica y de Mozambique, en ambientes bastante húmedos.
Scadoxus multiflorus subsp. multiflorus, de África tropical, es más pequeña y florece habitualmente antes de emitir las hojas, con lo que la umbela aparece sola sobre un escapo pelado. El efecto es más llamativo aún, pero exige más calor y un reposo más marcado y seco.
Scadoxus puniceus es la más interesante para climas menos benignos. En lugar de una esfera abierta forma un cono compacto envuelto por brácteas anchas verdosas y rojizas, con aspecto de brocha, y florece a la salida del invierno o a principios de primavera. Es la que mejor tolera el fresco del género y la que se puede intentar en tierra en el litoral peninsular.
Scadoxus cinnabarinus es otra cosa. Viene de los bosques lluviosos de África occidental y central, tiende a ser siempreverde y no forma un bulbo bien definido, sino una base rizomatosa. Sus flores son rojo cinabrio, de umbela más laxa. No hace reposo seco, exige humedad ambiental alta y no baja de los quince grados de buena gana: es una planta de invernadero cálido o de un baño luminoso, no de patio.
Hay además especies grandes y raras como Scadoxus pole-evansii, con escapos que superan el metro y medio, y Scadoxus membranaceus, más compacta y de brácteas rojas vistosas. Ambas se ven casi solo en colecciones.
El ciclo anual manda sobre todo lo demás
Antes de hablar de riegos o abonos hay que tener claro qué tipo de Scadoxus se tiene, porque hay dos comportamientos incompatibles.
Las especies caducas —S. multiflorus en sus dos subespecies, S. puniceus, S. membranaceus— tienen un ciclo cerrado: brotan en primavera, crecen y florecen en primavera o verano según la especie, amarillean en otoño y desaparecen bajo tierra durante el invierno. En ese periodo de reposo el bulbo tiene que estar seco. No un poco húmedo por si acaso: seco. La causa de muerte más frecuente en estas plantas es el riego de mantenimiento durante el letargo, que pudre el bulbo en semanas sin que se vea nada desde fuera hasta que en primavera no brota.
Las especies siempreverdes o semiperennes, con S. cinnabarinus a la cabeza, nunca se secan del todo. Reducen el crecimiento en los meses fríos, pero conservan las hojas y necesitan riegos espaciados y humedad ambiental durante todo el año. Aplicarles el reposo seco de las otras las mata igual de rápido.
En caso de duda, observe la planta en su primer otoño: si las hojas amarillean por sí solas sin que haya habido sequía ni plaga, es caduca y toca cortar el agua.
Luz, temperatura y dónde ponerlo en España
Sombra clara o semisombra con sol filtrado de primeras horas. En su hábitat crecen bajo árboles, y el sol directo del verano en Andalucía, Levante o el valle del Ebro les quema las hojas y les acorta la floración. Al mismo tiempo, en penumbra profunda el escapo sale endeble y la umbela se queda pequeña. El sitio ideal en un patio es el que recibe luz indirecta abundante y quizá una hora de sol suave por la mañana.
En temperatura son claramente subtropicales. Durante el crecimiento están cómodos entre 18 y 28 grados y agradecen humedad ambiental; por debajo de 10 grados en actividad se paran y las hojas se estropean. El bulbo en reposo seco tolera bastante más frío, en torno a 7 u 8 grados, siempre que no reciba agua.
En la práctica, en la Península solo tiene sentido plantarlos en tierra en la franja litoral mediterránea sin heladas, en la costa de Cádiz y Huelva, o en Canarias, donde funcionan muy bien al pie de plataneras o bajo arbolado. En el resto del país es planta de maceta que pasa el invierno en un porche cerrado, una galería o un invernadero frío, y sale al patio a partir de abril o mayo, cuando ya no hay riesgo de heladas tardías.
Sustrato y maceta
Quieren un sustrato de sotobosque: rico en materia orgánica pero muy drenante y sin compactar. Una mezcla de mantillo de hojas o sustrato de calidad con fibra de coco, corteza de pino de calibre fino y arena gruesa o perlita, más o menos a partes iguales, cumple perfectamente. El pH ligeramente ácido a neutro les va mejor que el alcalino.
La maceta debe ser ajustada. Un bulbo de ocho centímetros de diámetro va sobrado en un tiesto de dieciocho o veinte. Estas plantas florecen mejor cuando las raíces llenan el cepellón, y en un contenedor grande el sustrato periférico se queda húmedo mucho tiempo, que es justo lo que hay que evitar. Materiales porosos como el barro cocido ayudan.
Al plantar, deje el cuello del bulbo asomando por encima de la superficie, aproximadamente un tercio fuera. Enterrarlo del todo, como se hace con un tulipán, favorece la podredumbre del cuello y retrasa la floración.
Riego y abonado
Con las caducas, la secuencia es esta. En primavera, cuando asoma el brote o el escapo, empiece con riegos ligeros y espaciados; el bulbo todavía tiene pocas raíces activas y el exceso de agua en ese momento es peligroso. A medida que el follaje se desarrolla, aumente la frecuencia: en pleno verano, con la planta a pleno rendimiento, puede necesitar agua dos veces por semana, siempre dejando que se seque la capa superior entre riego y riego. A finales de verano vaya reduciendo, y en cuanto las hojas empiecen a amarillear, corte el agua del todo. De noviembre a marzo, el bulbo permanece seco.
Riegue el sustrato, no el pseudotallo. Y evite los platos con agua estancada, un clásico de las macetas de patio en agosto.
El abonado acompaña al crecimiento: cada quince días, desde que salen las hojas hasta finales de agosto, con un fertilizante líquido para plantas de flor, rico en potasio y sin exceso de nitrógeno. En cuanto empieza el amarilleo se suspende. Abonar un bulbo en reposo no sirve para nada y solo aporta sales al sustrato.
Trasplante y multiplicación
Trasplante lo menos posible: cada tres o cuatro años, y siempre al final del reposo, justo antes de la brotación, cuando el bulbo está inactivo y el riesgo de dañar raíces en funcionamiento es mínimo. Los años intermedios basta con renovar los centímetros superiores de sustrato.
La forma cómoda de multiplicarlos es por hijuelos. Los bulbos adultos generan bulbillos laterales que se separan en ese mismo momento, antes de brotar, y se plantan en macetas individuales pequeñas. Tardan dos o tres años en alcanzar tamaño de floración.
Por semilla hay un detalle que da muchos disgustos: las semillas de Scadoxus son recalcitrantes, es decir, no soportan la desecación. No se pueden guardar en un sobre hasta la primavera siguiente como las de una caléndula. Hay que extraerlas de la baya carnosa nada más madurar, limpiarlas de pulpa y sembrarlas inmediatamente, apenas hundidas en la superficie de un sustrato ligero, a 20-24 grados y con humedad constante. Germinan en pocas semanas. La floración llega a los tres o cuatro años, a veces cinco.
Problemas frecuentes
No florece. Las tres causas habituales son un reposo invernal insuficiente o inexistente, una maceta demasiado grande y una sombra excesiva. Un bulbo joven que aún no ha alcanzado tamaño tampoco florecerá por mucho que se le abone: hay un calibre mínimo por debajo del cual la planta solo hace hojas.
El bulbo se pudre. Casi siempre por riego durante el letargo o por sustrato compactado. Si al sacarlo la base está blanda y huele mal, corte hasta tejido sano, deje orear varios días en seco y replante en mezcla nueva; a veces se salva.
La oruga de las amarilidáceas. En el litoral mediterráneo, Brithys crini —una oruga negra con bandas amarillas y blancas— ataca a los narcisos, los amarilis y también a los Scadoxus. Empieza minando el interior de la hoja, dejando una galería transparente, y luego devora la lámina entera y baja al bulbo. Es voraz y rápida. Revise las hojas en verano, recoja las orugas a mano y, si hay muchas, trate con Bacillus thuringiensis.
Cochinillas y caracoles. Las cochinillas se instalan entre las vainas del pseudotallo, donde cuesta verlas; se limpian con alcohol o jabón potásico. Los caracoles y las babosas hacen destrozos serios en los brotes tiernos de primavera, sobre todo en plantas al aire libre.
Conviene añadir un aviso: todas las partes de la planta son tóxicas. Contienen alcaloides del tipo de los que abundan en la familia, y en África varias especies se han empleado tradicionalmente para preparar venenos de flecha y para envenenar peces. La savia puede irritar la piel sensible, así que use guantes al dividir bulbos y mantenga las bayas fuera del alcance de niños y mascotas.
En resumen
El Scadoxus es una bulbosa africana de sombra, fácil de cultivar en maceta si se respeta su calendario. Sustrato aireado con mantillo y corteza, maceta ajustada, bulbo medio asomado, semisombra luminosa y riegos crecientes con abono potásico de la brotación hasta finales de agosto. Después, agua fuera: las especies caducas pasan el invierno secas y a resguardo de las heladas, y solo S. cinnabarinus y compañía se mantienen húmedas todo el año. Empiece por S. multiflorus subsp. katharinae si busca la bola roja de verano, o por S. puniceus si quiere la floración de finales de invierno y algo más de resistencia al fresco.