Un injerto de cactus se gana o se pierde en los treinta segundos que van del primer corte a la unión de las dos piezas. Todo lo demás (elegir el patrón, sujetar, esperar) admite margen de error; ese medio minuto, no. Si las superficies cortadas se secan, se llenan de mucílago o se ensucian, la unión no soldará por muy bien que hagas el resto.

Injertar consiste en unir el tejido vascular de dos plantas distintas para que funcionen como una sola: el patrón aporta raíces y savia, y la variedad o púa aporta la parte que queremos conservar. En cactáceas es una técnica sencilla, rápida y con un porcentaje de éxito alto cuando se hace en la época correcta.

Para qué sirve injertar un cactus

No se injerta por capricho. Hay cuatro motivos que lo justifican de verdad:

Plantas que no pueden vivir por sí solas. Los famosos cactus de bola roja, naranja o amarilla que se venden en cualquier centro de jardinería son Gymnocalycium mihanovichii con una mutación que suprime la clorofila. Sin clorofila no hay fotosíntesis, así que dependen del patrón para comer. Sobre sus propias raíces no sobrevivirían ni unas semanas.

Acelerar especies lentísimas. Un Ariocarpus, un Aztekium o un Astrophytum asterias de semilla pueden tardar años en alcanzar un tamaño presentable. Injertados sobre un patrón vigoroso multiplican su velocidad de crecimiento varias veces. Ojo: el ejemplar resultante crece más rápido pero también más blando y con la forma algo deformada respecto al que crece a su ritmo.

Salvar una planta que se está pudriendo. Si la podredumbre sube desde el cuello y todavía queda tejido sano arriba, cortar por encima de la zona dañada e injertar esa parte sana es a menudo la única salida.

Formas crestadas y monstruosas. Las crestas suelen tener sistema radicular débil y se pudren con facilidad; sobre un patrón robusto se mantienen mucho mejor.

Fuera de estos casos, un cactus normal se cultiva mejor de raíz propia. Injertar por injertar añade un punto débil a la planta.

Qué patrón elegir

Aquí es donde se decide si tu planta durará un año o veinte. Los patrones más usados:

Hylocereus undatus (el de la pitaya) es el que traen casi todos los cactus injertados de importación. Crece muy deprisa y suelda con facilidad, pero es de origen tropical: por debajo de 8-10 °C empieza a sufrir, y con riego invernal se pudre. Ese es el verdadero motivo de que los cactus de colores duren poco en casa, y no que la bola de arriba "se agote": lo que se pudre es el tallo verde de abajo.

Myrtillocactus geometrizans es la alternativa sensata para la península. Crece algo más despacio, tiene un tallo azulado grueso, aguanta bien el frío seco y es muy longevo. Si vas a injertar algo que quieres conservar, este es el patrón por defecto.

Tallos azulados de Myrtillocactus geometrizans, uno de los mejores patrones para injertar cactus

Echinopsis pachanoi (el antiguo Trichocereus pachanoi) y Echinopsis spachiana son patrones muy vigorosos, fáciles de conseguir aquí y bastante resistentes al frío. Su tallo es ancho, lo que facilita alinear el anillo vascular con púas grandes.

Pereskiopsis spathulata se usa exclusivamente para plántulas diminutas, de pocas semanas de vida y apenas un par de milímetros. Es el patrón de los coleccionistas que siembran especies raras y quieren adelantar años de crecimiento.

Para Schlumbergera, Epiphyllum y demás cactus de hoja se recurre a Pereskia aculeata o Selenicereus, sobre los que se forman esos ejemplares "de pie alto" con la copa colgante.

El patrón debe estar bien enraizado, en plena actividad y regado un par de días antes: un tallo turgente da un corte limpio y savia suficiente para pegar.

Herramientas y preparación

La lista es corta: una cuchilla de acero inoxidable bien afilada (bisturí, cúter nuevo o cuchillo fino), alcohol de 96° para desinfectarla, unas gomas elásticas o cinta de injertar, guantes y, si el patrón es espinoso, pinzas y papel de periódico para manejarlo.

Desinfecta la hoja antes de empezar y entre planta y planta. La causa más frecuente de fracaso, después del secado del corte, es la infección de la herida por hongos y bacterias que iban en la cuchilla.

Trabaja sobre una mesa despejada, a la sombra y sin corriente de aire. El aire seco reseca el corte en segundos.

La época: mayo a septiembre

El injerto solo suelda si las dos plantas están creciendo. En clima peninsular eso significa de mediados de mayo a mediados de septiembre, con temperaturas entre 20 y 30 °C. El rango ideal está alrededor de los 25 °C.

Evita los días de ola de calor: por encima de 35 °C los cortes se deshidratan antes de que puedas unirlos. En pleno verano, injerta a primera hora de la mañana. Y descarta por completo el otoño y el invierno: la planta está parada, la herida no cicatriza y acaba pudriéndose.

El injerto plano, paso a paso

Es el método estándar y sirve para el 90 % de los casos.

1. Decapita el patrón con un corte horizontal limpio, de un solo pase. Deja altura suficiente (8-15 cm en un cereus columnar) y no cortes por la parte más ancha de la base: busca una zona donde el diámetro sea parecido al de la púa.

2. Rebaja el canto del patrón en bisel, quitando el filo exterior de las costillas. Al deshidratarse, el tejido del corte se encoge y tiende a levantar la púa por el centro; ese bisel evita que la separe.

3. Corta la púa de forma igualmente horizontal por su base. Si es una bola, córtala por la parte inferior; si es un tallo, por donde el grosor sea mayor.

4. Localiza el anillo vascular. En la sección de un cactus se ve un círculo de tejido más claro y firme, situado a la mitad o dos tercios del radio, no en el borde ni en el centro. Ese anillo es el que tiene que coincidir, no las superficies enteras. Si la púa es mucho más pequeña que el patrón, colócala descentrada de modo que ambos anillos se crucen al menos en un tramo del recorrido. Un injerto centrado "a ojo" con anillos que no se tocan no prende nunca.

5. Une las dos piezas inmediatamente y gíralas ligeramente una sobre otra, un cuarto de vuelta a un lado y a otro, para expulsar burbujas de aire y repartir la savia. Si has tardado y las superficies ya han formado una película seca, refresca ambas con un corte finísimo y vuelve a empezar.

6. Sujeta con gomas elásticas pasadas por encima de la púa y por debajo de la maceta, cruzadas. La presión debe ser firme pero suave: si la goma marca la carne, aflójala. También sirve poner un pequeño peso encima, como una tuerca o una piedra plana.

Injerto de cuña y injerto lateral

El injerto de cuña o de hendidura se usa cuando la púa es plana o crestada, o cuando se trata de un cactus de hoja. Se hace una hendidura en V en el ápice del patrón, se talla la base de la púa en cuña y se encaja, fijándola con una espina larga del propio cactus atravesada o con cinta. Es el método clásico para poner una Schlumbergera sobre Pereskia.

El injerto lateral, con ambos cortes en diagonal, se emplea cuando patrón y púa tienen diámetros muy distintos: al cortar en oblicuo se aumenta la superficie de contacto y es más fácil hacer coincidir los anillos.

Cuidados después del injerto

Durante los primeros diez días la planta va a un sitio protegido, con luz filtrada y sin sol directo, y no se moja bajo ningún concepto la zona de unión. Nada de pulverizar: la humedad sobre la herida es una invitación a la podredumbre.

El riego del sustrato se reanuda a los cinco o siete días, moderado y sin encharcar. Retira las gomas entre los diez y los veinte días, cuando al empujar suavemente la púa notes que no se mueve. Si al quitar la sujeción el injerto se separa, ha fallado: recorta ambas superficies y repítelo, todavía estás en temporada.

A partir de ahí, dos tareas de mantenimiento. Primera: elimina los hijuelos que broten en el patrón. Cada brote que sale por debajo desvía savia y termina asfixiando al injerto. Segunda: devuelve la planta al sol de forma progresiva a lo largo de dos o tres semanas, porque una púa aclimatada a la sombra se quema con facilidad.

Cactus injertado sobre un patrón columnar con la unión ya soldada

Errores frecuentes

Cortar con sierra o con la cuchilla mellada. Un corte con arrastre deja la superficie machacada y no suelda. Un solo pase, hoja nueva.

Apretar demasiado. La goma solo tiene que mantener el contacto. Con exceso de presión se aplasta el tejido tierno y se estrangula la circulación.

Confundir el borde con el anillo. Emparejar los contornos exteriores es lo intuitivo y suele ser justamente lo que hace fracasar el injerto en púas pequeñas.

Regar por encima o meterlo en un invernadero húmedo. El cactus injertado necesita ambiente seco en la herida y calor, no humedad.

Injertar sobre un patrón sediento o recién trasplantado. Sin savia en movimiento no hay soldadura posible.

Desinjertar más adelante

Pasados unos años, muchas púas emiten raíces propias y pueden separarse del patrón. Se corta por debajo de la unión en verano, se deja secar el corte una o dos semanas en sombra y se apoya sobre sustrato mineral apenas humedecido hasta que enraíce. Con especies sin clorofila no funciona, claro; con un Astrophytum o un Ariocarpus adulto sí, y suele mejorar el aspecto de la planta, que recupera su forma natural.

En resumen

Injertar cactus es cuestión de tres cosas: hacerlo entre mayo y septiembre con la planta en crecimiento, cortar limpio y unir sin demora, y hacer coincidir los anillos vasculares en lugar de los bordes. Elige un patrón duradero como Myrtillocactus geometrizans o Echinopsis pachanoi si quieres que la planta te dure, reserva el Hylocereus para injertos rápidos, mantén la unión seca las primeras semanas y quita los hijuelos que salgan por debajo. Con eso, la técnica prende sin dificultad y te permite cultivar especies que, de otro modo, tardarían una década en verse.


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