Escarificar es rasgar el césped verticalmente para arrancar el fieltro: esa capa de restos de siega, estolones y raíces muertas que se acumula entre la hierba viva y la tierra. Parece una agresión brutal —el césped queda hecho un desastre— y es justo lo contrario: sin ella, un césped viejo se ahoga poco a poco.

Escarificador trabajando sobre un césped

Qué es el fieltro y por qué molesta

Una capa fina, de medio centímetro, es buena: amortigua, conserva humedad y protege la corona de la planta. El problema empieza cuando pasa del centímetro.

A partir de ahí actúa como un impermeable. El agua de riego resbala y no llega a la raíz, el abono se queda arriba, el aire no penetra y la humedad retenida en superficie favorece los hongos. La raíz, además, empieza a crecer dentro del propio fieltro en vez de en la tierra, con lo que el césped se vuelve dependiente del riego diario y se muere al primer verano duro.

Cómo saber si el tuyo lo necesita

Corta un taco con una pala, de unos diez centímetros de lado, y míralo de perfil. Verás claramente la capa marrón esponjosa entre el verde y la tierra. Si pasa de un centímetro, toca escarificar.

Otras señales: el césped se hunde y se nota mullido al pisarlo, el agua tarda en penetrar y forma charcos, aparecen hongos con frecuencia, o el color amarillea aunque abones.

Cuándo hacerlo

Dos ventanas, y hay que respetarlas porque el césped queda muy debilitado y necesita crecer rápido para cerrar.

Primavera, de finales de marzo a mayo, cuando el césped ya está en crecimiento activo. Es el momento principal.

Principios de otoño, en septiembre, que es aún mejor si tu césped es de mezcla fría, porque combina con la resiembra.

Nunca en verano ni en invierno: en verano no tiene fuerza para recuperarse y en invierno no crece, así que dejas el suelo desnudo durante meses para que lo colonice la mala hierba.

Frecuencia: una vez al año en un césped normal, cada dos si es joven o poco pisado.

Paso a paso

1. Siega bajo unos días antes. Deja la hierba a dos o tres centímetros, más corta de lo habitual, para que las cuchillas lleguen bien al fieltro.

2. Riega dos días antes, y deja secar. El suelo debe estar ligeramente húmedo, no encharcado ni duro como una piedra. En suelo seco la máquina rebota; en barro, arranca matas enteras.

3. Ajusta la profundidad. Las cuchillas deben rasgar el fieltro y apenas rozar la tierra, entre 2 y 5 milímetros dentro del suelo. Este es el error más común: bajar demasiado destroza el césped sin ganar nada.

4. Pasa en dos direcciones. Primero en un sentido, y luego perpendicular al anterior. Si el fieltro es poco, con una sola pasada basta.

5. Recoge todo. Vas a sacar una cantidad de material que asusta. Rastrilla y retíralo, no lo dejes encima.

6. Resiembra los claros. Es el mejor momento del año para hacerlo, porque la semilla cae sobre suelo abierto y hace buen contacto.

7. Abona y riega. Un abono de liberación lenta rico en nitrógeno ayuda a cerrar rápido. Y riega a diario hasta que la resiembra haya nacido.

El aspecto después

Va a quedar espantoso: pelado, arañado, con la tierra a la vista en muchos sitios. Es completamente normal y es la señal de que se ha hecho bien. En dos o tres semanas de crecimiento activo estará cerrado y bastante mejor que antes.

Si el resultado no te asusta un poco, probablemente te has quedado corto.

Escarificar no es airear

Se confunden y son cosas distintas. Escarificar es cortar en vertical para sacar fieltro. Airear es hacer agujeros —idealmente extrayendo cilindros de tierra— para descompactar el suelo y que llegue oxígeno a la raíz.

Un suelo pisado y compactado necesita aireado, no escarificado. Muchos céspedes necesitan las dos cosas, y el orden lógico es escarificar primero y airear después.

Cómo evitar que vuelva

No abones de más. El exceso de nitrógeno produce crecimiento rápido y blando que se convierte en fieltro.

Siega a menudo y sin cortar más de un tercio de la altura de una vez.

Cuidado con el mulching continuado en céspedes que ya tienden a acumular fieltro; alterna con recogida.

Un recebo de arena y compost tras escarificar mejora el drenaje y activa la descomposición natural del fieltro.

En resumen

Corta un taco, mide el fieltro y si pasa de un centímetro escarifica en primavera o en septiembre. Siega bajo antes, cuchillas apenas 2-5 mm dentro del suelo, dos pasadas cruzadas, recoge todo y resiembra. Quedará horrible dos semanas y mucho mejor después.


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