Buscar un saco de semilla de Stenotaphrum secundatum es perder la tarde. Esta gramínea prácticamente no produce semilla viable en cantidad comercial, y todo el material que se planta en España llega en forma de tepe, de estolón o de esqueje enraizado. Quien no lo sabe se pasa semanas preguntando en viveros por algo que no existe.

Se la conoce como grama americana, gramón, hierba de San Agustín o, en inglés, St. Augustine grass. Pocas gramíneas de césped encajan tan bien en el litoral español: aguanta la sal, aguanta la sombra mejor que ninguna otra hierba de verano y tapa el suelo con una densidad que deja pocas oportunidades a las malas hierbas.

Césped de Stenotaphrum secundatum o grama americana

Qué es exactamente

Stenotaphrum secundatum (Walter) Kuntze es una poácea perenne de metabolismo C4, es decir, de estación cálida: crece cuando aprieta el calor y se para con el frío, justo al revés que un raygrass o una festuca. Su distribución original abarca las costas del golfo de México, el Caribe, buena parte de África occidental y algunas islas del Pacífico, siempre en ambientes litorales.

Se reconoce sin dificultad. Los estolones son aplanados, gruesos y de color púrpura o verde violáceo, con nudos muy marcados de los que salen raíces y macollas nuevas. La hoja es ancha y basta comparada con cualquier césped fino: de 4 a 10 mm, con el ápice redondeado en forma de barquilla, sin punta aguda. Ese ápice romo es el detalle diagnóstico más fiable. La inflorescencia es una espiga aplanada y carnosa, muy poco vistosa, en la que las espiguillas quedan medio hundidas en el raquis.

Existe una forma variegada, con bandas longitudinales blanco-crema, que se cultiva como planta ornamental o tapizante en jardineras y macetas más que como césped, porque crece bastante menos.

Entre los cultivares que circulan por Europa, los nombres más habituales son 'Palmetto' (compacto, buena tolerancia a sombra y frío relativo), 'Floratam' (más basto y vigoroso, menos tolerante al frío), 'Bitterblue' y 'Sapphire'. Si compras tepe en España, lo normal es que te lo vendan simplemente como "grama americana" o "San Agustín", sin cultivar identificado.

Dónde tiene sentido plantarla

Este es el punto que decide todo lo demás. El Stenotaphrum no es rústico al frío. Empieza a perder color por debajo de unos 12-15 °C, entra en latencia y se pone de color paja cuando las mínimas rondan los 5-10 °C, y las heladas por debajo de −3 o −4 °C le producen daños serios. Heladas repetidas o intensas lo matan sin más.

Traducido a geografía peninsular e insular: es una elección muy buena en Canarias, litoral de Málaga, Cádiz, Almería, Murcia, Alicante, Valencia, Baleares y la franja costera catalana, y razonable en el litoral atlántico suave de Huelva o incluso puntos abrigados de la costa gallega y cantábrica, donde la humedad le gusta aunque el verano sea corto. En Madrid, Zaragoza, Burgos, Albacete o cualquier zona con heladas de −6 °C, no lo plantes: sobrevivirá dos inviernos benignos y desaparecerá al tercero.

Otra advertencia que conviene dar por escrito: en algunas zonas del litoral mediterráneo y de las islas, esta especie se comporta como invasora. Sus estolones colonizan dunas, ramblas y bordes de camino desplazando vegetación autóctona. Si tu jardín linda con un espacio natural costero, protegido o no, piénsatelo dos veces y usa una barrera perimetral o directamente otra especie.

Sus dos grandes virtudes

Sombra. Entre todas las gramíneas de estación cálida, ninguna tolera la sombra como esta. Un Cynodon dactylon se rinde por debajo del 60-70 % de luz plena; el Stenotaphrum mantiene un césped aceptable con cuatro o cinco horas de sol directo, o bajo la sombra tamizada de pinos, palmeras y árboles de copa clara. No hace milagros bajo un ficus denso, pero resuelve muchísimos jardines mediterráneos con arbolado.

Sal. Su tolerancia a la salinidad es alta, tanto en el suelo como en el agua de riego. Aguanta bien conductividades que arruinan a un raygrass, y encaja la brisa marina cargada de sal en primera línea de playa. Junto con Paspalum vaginatum, es la opción lógica para jardines costeros con agua de pozo salobre.

A esas dos hay que sumar una tercera, menos comentada: compite ferozmente con las malas hierbas. Una vez cerrado, el manto de estolones es tan denso y tan sombrío a ras de suelo que muy pocas anuales consiguen germinar. Un césped de grama americana establecido necesita mucho menos herbicida que casi cualquier alternativa, y eso es importante porque —como veremos— tolera muy pocos herbicidas.

Sus límites

Textura basta. Si buscas el aspecto de tapete de un césped fino, esta no es tu planta. La hoja es ancha y el conjunto se ve rústico. Visto de cerca no tiene nada que ver con un raygrass o una Agrostis.

Pisoteo. Tolera un uso familiar normal, pero no es una hierba deportiva. Sus estolones gruesos y superficiales se rompen con el tránsito intenso, y aunque rebrota, no lo hace con la velocidad de un bermuda. Para una pista, una zona de juego intensivo o un paso constante, elige otra cosa.

Colchón. Ese crecimiento estolonífero vigoroso genera con los años una capa de material vegetal semidescompuesto (el thatch o colchón) que puede alcanzar varios centímetros. Un colchón grueso hace que el césped rebote bajo el pie, retiene el riego en superficie, aloja plagas y hace que las raíces vivan en el colchón en lugar de en el suelo, con lo que la planta se vuelve mucho más sensible a la sequía.

Cómo se planta

Al no haber semilla, hay tres caminos:

Tepe o césped en rollo. Lo más rápido y lo más caro. Se coloca sobre suelo labrado, nivelado y ligeramente compactado, a junta encontrada como los ladrillos, se pasa rodillo y se riega a fondo. En dos o tres semanas ha soldado con el suelo.

Plantones o "plugs". Cepellones pequeños que se plantan en cuadrícula cada 30-40 cm. Con calor, riego y un abonado nitrogenado ligero cada tres semanas, cierran el terreno en una sola temporada. Es la fórmula con mejor relación coste-resultado para superficies medianas.

Estolones sueltos (sprigging). Se esparcen trozos de estolón con dos o tres nudos sobre el suelo preparado, se cubren con un centímetro de arena o mantillo y se mantienen constantemente húmedos hasta que enraízan. Es lo más barato y lo más delicado: si se secan un día, se pierden.

La época correcta es la primavera avanzada y el principio del verano, de mayo a julio, cuando el suelo supera con holgura los 18-20 °C. Plantar en octubre es tirar el dinero: la planta no tiene tiempo de enraizar antes de que el frío la pare.

Estolones aplanados de grama americana

Riego

Tiene fama de césped de bajo consumo y no del todo merecidamente. Es cierto que resiste la sequía mucho mejor que un raygrass y que, si se seca, entra en latencia y rebrota desde los estolones cuando vuelve el agua. Pero para mantenerse verde y denso pide un riego regular: en el litoral mediterráneo, del orden de 3-4 L/m² al día en verano, aplicados en dos o tres riegos semanales profundos en lugar de a diario.

La planta avisa antes de sufrir: las hojas se pliegan longitudinalmente, adquieren un tono azulado-grisáceo y las pisadas se quedan marcadas en el césped en lugar de recuperarse. Ese es el momento de regar, y regando en ese punto se educa una raíz profunda.

Como en cualquier césped, mejor de madrugada. La hoja ancha del Stenotaphrum retiene mucha humedad y un riego vespertino la deja mojada toda la noche, que es la condición ideal para los hongos foliares.

Siega

Aquí está el error más repetido con esta especie: segarla demasiado baja. La grama americana quiere una altura de corte alta, de 4 a 8 cm, bastante por encima de lo que se le da a un bermuda. Sus puntos de crecimiento no están todos pegados al suelo, sino elevados sobre los estolones, así que un corte bajo se los lleva por delante. Un césped de San Agustín rapado a 2 cm se abre, se apelmaza, deja entrar el sol al suelo y se llena de malas hierbas.

En zonas de sombra, sube todavía más la altura, hasta 7-8 cm: más superficie foliar es la única forma de compensar la falta de luz.

La frecuencia depende del vigor. En julio y agosto, con riego y abono, puede pedir siega semanal; en abril o en octubre, cada dos o tres semanas. Sigue la regla del tercio: nunca quitar más de un tercio de la altura en un corte.

Usa segadora rotativa, no helicoidal. Los estolones gruesos y aplanados se enganchan y se arrancan con los rodillos de una helicoidal, y el resultado es un desastre. Y mantén la cuchilla afilada, porque la hoja ancha desgarrada se vuelve blanquecina y es puerta de entrada para hongos.

Abonado y colchón

Necesidades moderadas: 15-25 g de nitrógeno por m² y año, repartidos entre abril y septiembre, que es cuando la planta está activa. Abonar con nitrógeno en pleno invierno no sirve de nada porque la planta está parada, y solo alimenta malas hierbas de invierno.

El exceso de nitrógeno tiene un castigo concreto en esta especie: acelera la formación de colchón y aumenta la sensibilidad a las enfermedades foliares. Menos es más.

Para el colchón, la solución no es un escarificado agresivo, que aquí destroza los estolones superficiales y puede dejar el césped irrecuperable. Lo adecuado es un recebo de arena (topdressing) de 3-5 mm en primavera, que favorece la descomposición del colchón desde arriba, junto con un aireado de púa hueca a principios de verano cuando la planta tiene todo el calor por delante para cerrar los agujeros. Si el colchón está ya muy grueso, un verticorte suave en pleno mayo o junio es asumible, pero siempre en época de crecimiento fuerte y nunca en otoño.

Le va bien un suelo de pH entre 6 y 7,5 y tolera bastante bien los suelos arenosos costeros. En suelos calizos y con riego duro es propensa a clorosis férrica: hojas amarillas con los nervios verdes, típicamente en verano. Se corrige con quelato de hierro (EDDHA para pH alto) o con sulfato ferroso foliar, que además da un verde intenso inmediato.

Plagas, enfermedades y herbicidas

En España tiene pocos enemigos serios. Los problemas más habituales son manchas foliares y podredumbres asociadas a exceso de riego, mala ventilación y colchón grueso; la corrección casi siempre pasa por el manejo (regar de madrugada, espaciar riegos, reducir nitrógeno, quitar colchón) antes que por un fungicida.

El apartado que sí exige atención especial es el de los herbicidas. El Stenotaphrum secundatum es notablemente sensible a muchos herbicidas selectivos de céspedes que se aplican sin problema sobre raygrass, festuca o bermuda. Aplicar sobre grama americana un producto pensado "para césped" sin comprobar la etiqueta es una de las formas más rápidas de arruinar un jardín entero. Antes de tratar, verifica explícitamente que el producto menciona Stenotaphrum o "San Agustín" como cultivo tolerante, y prueba siempre en una esquina pequeña antes de tratar toda la superficie.

La buena noticia, ya dicha: si el césped se mantiene denso y bien segado alto, apenas necesitarás herbicida.

El invierno: qué esperar

Cuenta con que, en la mayor parte del litoral peninsular, tu césped perderá color de diciembre a marzo. Pasará a un tono pajizo o verde apagado. No está muerto: está en latencia, y rebrotará desde los estolones cuando las temperaturas del suelo suban en abril.

Hay dos formas de convivir con eso. La primera es aceptarlo: un césped dorado en invierno es perfectamente normal en clima mediterráneo y muchos jardineros lo prefieren a gastar agua y abono a contracorriente. La segunda es pintarlo con los tintes verdes específicos para césped que se usan en campos de golf, una solución cosmética que dura unas semanas. La resiembra invernal con raygrass, que funciona bien sobre bermuda, es más problemática sobre Stenotaphrum: su hoja ancha y su rebrote lento en primavera hacen que el raygrass le gane la partida en la transición y lo debilite. Si aun así lo intentas, usa dosis bajas y elimina el raygrass pronto.

En resumen

El Stenotaphrum secundatum resuelve un problema concreto y lo resuelve mejor que nadie: un césped cálido, con sombra parcial, cerca del mar y con agua salobre. Se planta por tepe, plantón o estolón entre mayo y julio, se siega alto (4-8 cm) con rotativa, se riega profundo dos o tres veces por semana en verano y se abona con moderación entre abril y septiembre.

Sus tres reglas críticas son: no segarla baja, no aplicarle herbicidas sin comprobar que la toleran y no plantarla donde hiele de verdad. Fuera de eso es una hierba agradecida, que tapa el suelo con una densidad que ahorra trabajo de desbroce y que solo pide que asumas su color pajizo durante el invierno. Y si tu jardín toca un espacio natural costero, contén sus estolones: lo que es una virtud dentro de la valla puede ser un problema fuera.


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