Un césped de Zoysia japonica sembrado en junio no estará cerrado hasta el verano siguiente, y a veces hasta el segundo. Ese dato, que rara vez aparece en la etiqueta del saco de semilla, explica por qué esta gramínea genera tantas decepciones al principio y tanta fidelidad después. Quien la instala esperando el resultado inmediato de un ray-grass lo pasa mal los primeros meses; quien entiende que está montando un césped para quince años acaba regando la mitad y segando la mitad de veces que su vecino.
Merece la pena entender bien qué es esta hierba, en qué zonas de España tiene sentido y cuáles son sus dos puntos flacos reales, porque no son los que suelen contarse.
Qué es la zoysia y de dónde viene
Zoysia japonica Steud. es una gramínea perenne de la familia Poaceae, originaria del este de Asia: Japón, Corea, el norte de China y el sureste de Rusia. En su medio natural coloniza taludes costeros, arenales y pastizales pobres, y de ahí le viene buena parte de su carácter.
Es una especie de metabolismo C4, es decir, de las llamadas hierbas de estación cálida. Fotosintetiza con eficiencia cuando la temperatura del aire ronda los 27-35 °C y detiene su crecimiento por debajo de unos 15 °C de temperatura en el suelo. Esto la coloca en el mismo grupo que la grama común (Cynodon dactylon), el kikuyu (Cenchrus clandestinus) o el Paspalum vaginatum, y en las antípodas de las mezclas de festuca, ray-grass y poa que dominan los céspedes españoles tradicionales.
Se extiende a la vez por rizomas (tallos subterráneos) y por estolones (tallos rastreros superficiales). Esa doble estrategia es la que le da su textura característica: un tapiz muy denso, tan compacto que la mala hierba encuentra pocas oportunidades para instalarse una vez cerrado.
Dentro del género conviene distinguir tres especies que se venden mezcladas en el lenguaje comercial:
- Zoysia japonica: la de hoja más ancha y basta de las tres, la más rústica al frío y la única que se propaga bien por semilla. Cultivares como 'Zenith', 'Compadre' o 'Companion' son los que encontrará en saco.
- Zoysia matrella: hoja bastante más fina, aspecto de alfombra de calidad, menos resistente al frío y de propagación exclusivamente vegetativa (tepe, plantones o estolones).
- Zoysia tenuifolia: la de hoja más fina, de crecimiento muy lento y tendencia a formar montículos ondulados. Se usa más como tapizante ornamental de bajo tránsito que como césped pisable.
Si alguien le ofrece "zoysia de semilla de hoja finísima", desconfíe: la semilla comercial es de japonica, y japonica tiene hoja media, no fina.
Lo que de verdad la hace interesante en España
El argumento principal es el agua. Con el césped instalado y bien enraizado, la zoysia consume del orden de un 30-40 % menos que una mezcla de estación fría en las mismas condiciones. Su sistema radicular baja con facilidad por debajo de los 60 cm cuando el suelo se lo permite, y a diferencia del ray-grass no colapsa en cuanto pasa una semana de calor seco: entra en un estado de espera, pierde brillo y vuelve al verde con el siguiente riego.
El segundo argumento es la densidad. Un tapiz maduro de zoysia deja tan poco espacio libre que la presión de malas hierbas cae en picado. En un césped de festuca hay que estar encima de las anuales todos los otoños; en zoysia cerrada, el trabajo se reduce a vigilar los bordes y las zonas de sombra.
El tercero es la tolerancia a la salinidad, moderada pero real, lo que la hace utilizable en zonas litorales con agua de riego de conductividad alta, donde las mezclas clásicas amarillean sin remedio. Aquí el Paspalum vaginatum sigue siendo superior, pero la zoysia se defiende bien.
Y el cuarto, la resistencia al pisoteo. Aguanta mucho tránsito sin desgarrarse. Ojo, aguantar y recuperarse no es lo mismo: si llega a hacerse un calvo, tardará semanas o meses en cerrarlo. La grama se repara mucho más deprisa.
El precio a pagar: dos inconvenientes reales
Se pone marrón en invierno. Este es el punto en el que hay que ser honesto. La zoysia entra en dormancia cuando el suelo se enfría, y ese color pajizo no es enfermedad ni descuido: es la planta protegiéndose. En el interior peninsular (Madrid, Castilla, Aragón, Navarra) el césped estará dorado desde finales de octubre o noviembre hasta bien entrado abril, o sea cinco meses largos. En el litoral mediterráneo y en el valle del Guadalquivir la dormancia es más corta y más incompleta, de diciembre a marzo, y en algunos inviernos suaves conserva un verde apagado. En el norte atlántico, con veranos frescos, la zoysia sencillamente no tiene bastante calor para lucirse: ahí no es la elección adecuada.
Antes de decidirse, conviene preguntarse si se va a usar el jardín en enero. Si el césped se disfruta de mayo a septiembre, la dormancia invernal es irrelevante. Si se mira todos los días desde el salón, quizá pese demasiado.
Tarda una eternidad en instalarse. El segundo inconveniente es la lentitud. Con semilla, la germinación tarda de 14 a 21 días y la cobertura completa llega en una o dos temporadas de crecimiento. Durante ese periodo hay que desherbar a mano lo que salga, porque el tapiz aún no defiende el terreno. Con tepe el problema desaparece, pero el coste se dispara.
Cómo implantarla
Hay tres vías, y la elección condiciona todo lo demás.
Semilla. Solo para Zoysia japonica. La dosis razonable está entre 10 y 15 g/m². La semilla necesita luz para germinar, así que se siembra al voleo sobre el terreno refinado y se pasa el rulo, sin enterrarla: un mantillo de 2-3 mm es el máximo admisible. La condición innegociable es la temperatura del suelo por encima de 20 °C, lo que en España sitúa la siembra entre finales de mayo y mediados de julio. Sembrar en marzo, como se hace con las mezclas de estación fría, es tirar la semilla. Durante la nascencia hay que mantener los primeros centímetros del suelo húmedos con riegos cortos y muy frecuentes, tres o cuatro al día si aprieta el calor.
Plantones o estolones. Se plantan tacos cada 20-30 cm en primavera avanzada. Cuanto más juntos, antes cierra. Es la opción intermedia en precio y la única forma de instalar matrella o tenuifolia sin comprar tepe.
Tepe en rollo o en placa. Césped instantáneo desde el primer día. Se coloca sobre suelo bien nivelado, con las juntas trabadas, se pasa el rulo y se riega copiosamente durante las tres primeras semanas. La época buena es de abril a septiembre, siempre en crecimiento activo.
En cualquiera de los tres casos, la preparación previa manda: eliminar la vegetación existente (con especial atención a la grama, que después es imposible de sacar de dentro de la zoysia), labrar 20-25 cm, refinar, y corregir el suelo si hace falta. Tolera un pH amplio, entre 5,5 y 7,5, y agradece un suelo que drene. En arcillas pesadas encharcadizas vive, pero peor.
Ubicación y luz
Pleno sol. La zoysia tolera la sombra mejor que la grama, y eso ha creado la leyenda de que es una hierba de sombra: no lo es. Con menos de cuatro o cinco horas de sol directo se afina, se ralea y se vuelve vulnerable a las enfermedades foliares. Bajo la copa densa de un árbol grande no prosperará ningún césped C4, y ahí es mejor renunciar y poner tapizantes de sombra o corteza.
La sombra parcial de una pared que solo tapa el sol de la tarde, en cambio, la lleva sin problemas.
Riego
El error más común es regarla como si fuera festuca. La zoysia pide riegos espaciados y profundos, no diarios y superficiales. El riego diario y corto mantiene las raíces en los primeros cinco centímetros y anula precisamente la ventaja por la que se eligió esta especie.
Una pauta razonable en pleno verano peninsular, con el césped ya establecido, son dos o tres riegos por semana aportando entre 15 y 20 litros por metro cuadrado cada vez, ajustando según suelo y viento. En suelos arenosos habrá que fraccionar más; en arcillosos, regar en dos tandas separadas veinte minutos para evitar la escorrentía.
La forma de saber si va bien es mirar el césped a media tarde: cuando la hoja empieza a plegarse y las pisadas quedan marcadas sin recuperarse, toca regar. Regar antes es desperdiciar agua.
De noviembre a marzo, con la planta dormida, el riego se suspende salvo en inviernos excepcionalmente secos y ventosos, donde un aporte cada tres o cuatro semanas evita la deshidratación de los rizomas.
Abonado
Menos del que se cree. La zoysia se abona solo durante el crecimiento activo, es decir de abril a septiembre, y con dosis totales de 15 a 25 g de nitrógeno por metro cuadrado y año, repartidos en tres o cuatro aplicaciones. Un abono de liberación lenta de fórmula equilibrada, tipo 20-5-10 con magnesio y hierro, es lo más cómodo.
Abonar en octubre o en febrero no la despierta: solo alimenta a las malas hierbas de invierno y aumenta el riesgo de hongos. Y pasarse de nitrógeno en verano tiene un castigo específico en esta especie: acelera la acumulación de fieltro.
El fieltro, el problema que nadie anticipa
La zoysia produce mucha materia vegetal lignificada y la descompone despacio, así que entre la hoja verde y el suelo se va formando una capa esponjosa de restos parcialmente descompuestos. Cuando esa capa supera el centímetro y medio, empiezan los problemas: el agua de riego no llega al suelo, las raíces se instalan dentro del fieltro y quedan expuestas, y el césped se vuelve blando al pisar.
La solución es escarificar o verticutar cada dos o tres años, con la máquina bajando de verdad hasta el fieltro y no solo peinando la hoja. Y hay que hacerlo a finales de primavera o principios de verano, con la planta creciendo a pleno rendimiento, para que cierre las heridas en pocas semanas. Escarificar zoysia en marzo, cuando aún está dormida, es la forma más rápida de arruinar un césped: se abre el tapiz y no tiene capacidad de regenerarlo hasta mayo.
El aireado con huecos (pinchado y extracción de canutos) en junio complementa muy bien la escarificación, sobre todo en zonas compactadas de paso.
Siega
La altura recomendable está entre 2 y 4 cm para Zoysia japonica de uso doméstico. Más bajo se puede, pero exige helicoidal y mucha disciplina.
Aquí aparece un detalle práctico que sorprende: la hoja de la zoysia es dura y silícea, y desafila las cuchillas mucho más deprisa que otras gramíneas. Con una cuchilla roma, la rotativa desgarra en lugar de cortar y el césped queda con las puntas deshilachadas y blanquecinas dos días después de segar. Afilar con frecuencia no es un consejo de manual, es una necesidad real con esta especie.
La frecuencia en pleno verano es de una siega cada siete o diez días, bastante menos que el ray-grass. Respete siempre la regla del tercio: no retire más de un tercio de la altura de la hoja en un solo pase. Si el césped se ha disparado, baje en dos siegas separadas por tres días.
En invierno, con la planta dormida, no se siega. La única excepción es un rapado bajo a finales de marzo o principios de abril, retirando la hoja seca para que el sol caliente antes el suelo y adelante la salida de la dormancia una o dos semanas.
Multiplicación
Para ampliar un césped existente o rellenar zonas, lo más eficaz es aprovechar la propia planta. En mayo o junio se levantan con azadón tepes de 15 x 15 cm de una zona bien poblada, se trocean y se replantan en los huecos, enterrando el taco a ras y apisonando. Riego generoso durante tres semanas y a esperar.
También funciona el estolonado: se recogen estolones largos, se trocean en fragmentos con dos o tres nudos y se entierran a 1-2 cm dejando asomar la punta. Necesita el suelo constantemente húmedo hasta que enraícen.
La división es siempre de primavera-verano. En otoño no hay tiempo material para que la planta arraigue antes del frío.
Rusticidad y comportamiento invernal
Zoysia japonica es la más resistente al frío de su género. Los rizomas sobreviven sin daño a heladas de -12 a -15 °C, lo que la hace viable en prácticamente toda la España peninsular salvo zonas de montaña. Pero resistir el frío y tener buen aspecto son cosas distintas: cuanto más al norte y más al interior, más larga será la fase marrón.
Sobre la resiembra de invierno con ray-grass inglés para mantener el verde, la práctica existe y funciona, pero tiene una factura. El ray-grass compite en abril y mayo justo cuando la zoysia intenta rebrotar, y la retrasa. Si se hace, hay que segar muy bajo en marzo para debilitarlo y no abonar en primavera. En jardines particulares, lo sensato suele ser aceptar el color pajizo del invierno como parte del trato.
Plagas y enfermedades
Es un césped notablemente sano. Los problemas que sí aparecen:
- Gusanos blancos, larvas de escarabeidos que roen las raíces. Se detectan porque el tapiz se levanta como una alfombra, sin raíces que lo sujeten, y porque aparecen pájaros picoteando en esa zona. Se tratan en verano, cuando la larva es pequeña.
- Rosquilla negra (Spodoptera spp.) y otras orugas que siegan la hoja a ras en verano, dejando manchas amarillentas de bordes irregulares.
- Large patch, causado por Rhizoctonia solani. Es la enfermedad típica de la zoysia y aparece en primavera y otoño, con temperaturas templadas y humedad prolongada, formando rodales circulares de borde anaranjado. Se favorece con exceso de nitrógeno y riegos nocturnos. La prevención pasa por regar de madrugada, no abonar fuera de temporada y controlar el fieltro.
Los nematodes pueden ser un problema en suelos muy arenosos del litoral, y se manifiestan como un decaimiento general sin causa aparente que no responde ni al riego ni al abono.
Errores frecuentes
Creer que no hay que segarla. Circula la idea de que la zoysia es un césped que no crece. Crece menos en altura que un ray-grass, pero crece: en julio necesita corte semanal.
Sembrar demasiado pronto. Si el suelo no está a 20 °C, la semilla no germina o germina desigual. Paciencia hasta finales de mayo.
Tratarla como enferma en invierno. Abonar, regar o aplicar fungicidas sobre un césped dormido no lo reverdece; solo gasta dinero.
No poner barrera de contención. Los rizomas invaden macizos, alcorques y juntas de pavimento con mucha tranquilidad. Una barrera rígida enterrada 20-25 cm en el límite de los parterres ahorra un trabajo anual de recorte.
Mezclarla con especies de estación fría. Sembrar zoysia dentro de un césped de festuca da como resultado un mosaico de dos texturas y dos colores distintos en cada estación. Si se cambia de especie, se cambia entera.
En resumen
Zoysia japonica es una gramínea de estación cálida que forma un tapiz denso, duro y con un consumo de agua sensiblemente menor que las mezclas tradicionales. A cambio pide paciencia durante la instalación, que puede llevar una o dos temporadas desde semilla, y obliga a convivir con varios meses de color pajizo en invierno, tanto más largos cuanto más al interior o al norte se esté.
Sus cuidados se concentran en el semestre cálido: siembra o plantación entre mayo y julio con el suelo por encima de 20 °C, riegos espaciados y profundos, entre 15 y 25 g de nitrógeno por metro cuadrado repartidos de abril a septiembre, siega semanal a 2-4 cm con la cuchilla bien afilada y escarificado cada dos o tres años a principios de verano para controlar el fieltro. Fuera de ese periodo, casi todo se reduce a dejarla en paz.
Para un jardín mediterráneo o de interior con veranos calurosos, con sol directo y uso estival, es una de las opciones más razonables que existen. Para un jardín del norte húmedo y fresco, o para quien necesite verde los doce meses sin resiembra, hay especies mejores.