Una cica con hojas amarillas es la consulta más repetida sobre esta planta, y la respuesta útil pasa por una pregunta previa: ¿qué hojas amarillean? Porque según sean las de abajo, las del centro o todas a la vez, la causa es distinta y el tratamiento también, hasta el punto de que lo que arregla un caso empeora otro.

Cycas revoluta con hojas amarillentas

Si amarillean solo las de abajo: probablemente nada

La cica renueva el follaje por coronas. Saca una tanda de hojas nuevas y, al cabo de un tiempo, retira las más antiguas de la parte inferior, que amarillean y se secan.

Si es un proceso lento, afecta al anillo exterior y el resto de la planta está verde y firme, no hay nada que corregir. Corta esas hojas a ras del tronco cuando estén completamente secas, no antes: mientras siguen amarillas todavía están trasladando nutrientes al resto.

Si amarillean muchas a la vez y el sustrato está húmedo: exceso de riego

Es la causa más frecuente y la más grave. La raíz asfixiada deja de absorber, y la planta responde amarilleando.

Señales: hojas blandas más que secas, a veces con manchas oscuras, base del tronco que cede al apretarla, sustrato que lleva días mojado, mosquitos alrededor, y en casos avanzados olor a podrido.

Qué hacer: deja de regar de inmediato y deja secar por completo. Si el tronco está blando, saca la planta, retira todo el sustrato, corta con cuchillo limpio las raíces marrones y blandas, deja secar los cortes un par de días al aire y replanta en mezcla muy drenante. No riegues hasta pasada una semana, y no abones en meses.

Aquí es donde mucha gente empeora las cosas: al ver amarillo, riega más. Si el sustrato está húmedo, regar es lo peor que puedes hacer.

Si amarillean entre los nervios quedando estos verdes: falta hierro o magnesio

Las cicas son propensas a carencias, sobre todo en suelos calizos y en macetas con años sin renovar.

Si afecta a las hojas nuevas, con el foliolo amarillo y la nervadura verde, es hierro, y casi siempre por pH alto que lo bloquea. Se corrige con quelato de hierro EDDHA, que es el que aguanta en suelo calizo, en riego a finales de invierno.

Si afecta a las hojas viejas, amarilleando desde la punta hacia dentro y dejando verde la base, es magnesio. Se corrige con sulfato de magnesio disuelto en el riego.

Si el amarilleo es general y pálido, con crecimiento pobre, suele ser nitrógeno. Un abono equilibrado para palmeras en primavera lo resuelve.

Paciencia con esto: las hojas ya dañadas no vuelven a ponerse verdes. Lo que verás es que la siguiente corona sale bien. Doblar la dosis no acelera nada y sí puede quemar.

Si hay puntos amarillos y ves algo blanco: cochinilla

La cochinilla algodonosa y la de escudo son plagas habituales, y la cica las sufre bastante. Mira el envés de los foliolos y las axilas.

Señales: punteado amarillo disperso, pelusa blanca algodonosa o bultitos marrones adheridos, melaza pegajosa y a veces negrilla.

Qué hacer: en poca cantidad, bastoncillo con alcohol de 70 grados. Si está extendida, aceite de parafina o de neem, empapando bien el envés y repitiendo a las dos semanas. Hay una especie concreta, la cochinilla blanca de las cicas, que es especialmente agresiva y requiere insistir varias veces.

Si el amarilleo va con hojas quebradizas y sustrato seco: sed

Menos frecuente, porque aguanta mucho, pero pasa. Los foliolos se doblan hacia dentro, se vuelven secos y quebradizos, y las puntas se ponen marrones.

Riega a fondo y retoma un ciclo normal. Se recupera bien, aunque las hojas afectadas no revierten.

Otras causas menos obvias

Sol directo tras vivir en interior. Aparecen manchas amarillas y luego blanquecinas, que son quemaduras. Aclimátala de forma progresiva.

Frío. Por debajo de unos −5 grados el follaje se daña y amarillea. Suele rebrotar en primavera si el tronco no se ha helado.

Sales acumuladas. Costra blanca en la superficie del sustrato y puntas quemadas. Riega abundantemente varias veces para lavar, o cambia el sustrato.

Maceta agotada. Si lleva más de tres o cuatro años sin renovar, el sustrato está exhausto y compactado. Trasplanta en primavera.

Cómo diagnosticarlo en dos minutos

Toca el sustrato. Si está húmedo y las hojas blandas, es exceso de riego, y es lo urgente. Si está seco y las hojas quebradizas, es sed. Si el sustrato es normal, mira el patrón: nervios verdes con foliolo amarillo es carencia; punteado con algo blanco es cochinilla; solo el anillo exterior de forma lenta es envejecimiento normal.

En resumen

Mira qué hojas y toca el sustrato antes de hacer nada. Las de abajo amarilleando despacio son normales; muchas a la vez con sustrato húmedo es podredumbre de raíz y hay que dejar secar, no regar; el amarillo entre nervios verdes es carencia y se corrige con quelato o magnesio; y las hojas dañadas no se recuperan aunque aciertes con el tratamiento.


Contenidos relacionados