Las crasas tienen fama de indestructibles y por eso se venden tanto, pero también por eso se mueren tantas. La mayoría no fallece por descuido: fallece por atención excesiva. Son plantas adaptadas a sobrevivir con muy poco, y tratarlas con la generosidad que se le da a un potos es la forma más rápida de pudrirlas.
De dónde vienen y qué significa
Suculenta quiere decir que almacena agua en hojas, tallos o raíz. Vienen de sitios donde llueve poco y de golpe, con suelos pedregosos que se secan en horas y muchísima luz.
Todo lo que necesitas hacer es reproducir eso: luz abundante, sustrato que no retenga y riegos generosos pero muy espaciados. La palabra clave es ciclo, no constancia.
Luz: mucha más de la que crees
Es la carencia más frecuente y la más visible. Una crasa con poca luz se etiola: se estira hacia arriba, los tallos se alargan, las hojas se separan y pierde el color. Ese aspecto no se corrige; la parte estirada se queda así para siempre.
Necesitan la ventana más luminosa de la casa, y muchas agradecen algunas horas de sol directo. Los Echeveria, Sedum y Crassula desarrollan sus colores rojizos y anaranjados justo con sol; a media luz se quedan verdes y sosas.
Si la sacas al exterior en primavera, hazlo progresivamente. Una crasa de interior puesta al sol de golpe se quema, y la quemadura es una mancha marrón permanente.
Riego: empapar y olvidar
El método correcto se llama «remojo y sequía». Cuando el sustrato esté completamente seco, riega hasta que salga agua por los agujeros. Después, no vuelvas a regar hasta que vuelva a estar seco del todo.
En la práctica, en verano puede ser cada diez o quince días, y en invierno cada mes o incluso menos. Olvídate del riego semanal: es la principal causa de muerte.
Riega al sustrato, no sobre la planta. El agua que se queda en la roseta de un Echeveria pudre el centro.
Cómo saber si tiene sed: las hojas de abajo se ponen ligeramente blandas y arrugadas. Ese es el momento. Una crasa deshidratada se recupera en un día; una encharcada no se recupera.
Distinguir el exceso del defecto
Se confunden y llevan a hacer justo lo contrario de lo que hace falta:
Falta de agua: hojas arrugadas pero firmes, empezando por las de abajo, con aspecto de pasa. Se arregla regando.
Exceso de agua: hojas translúcidas, blandas, amarillentas, que se desprenden al tocarlas, y a menudo el tallo oscuro en la base. Aquí regar más la remata. Saca la planta, revisa la raíz, corta lo podrido y deja secar varios días antes de replantar.
El sustrato, que es media batalla
La tierra normal de maceta retiene demasiada agua y es responsable de buena parte de las pérdidas. Aunque riegues bien, un sustrato que tarda una semana en secarse mantiene la raíz húmeda todo ese tiempo.
Una mezcla que funciona: un tercio de sustrato universal, un tercio de arena gruesa o pómice y un tercio de perlita o arlita fina. Debe secarse en dos o tres días.
Los sustratos comerciales «para cactus y crasas» suelen ser demasiado ricos en turba. Añádeles material mineral.
La maceta
Con agujero de drenaje, siempre. Esas composiciones en cuencos de cristal sin salida de agua son bonitas y condenan a la planta.
El barro sin esmaltar es lo ideal, porque transpira y ayuda a secar. Y del tamaño justo: en una maceta grande sobra sustrato húmedo que nadie usa.
Invierno: el periodo de reposo
La mayoría entra en reposo con el frío y los días cortos. En ese periodo hay que reducir el riego drásticamente —una vez al mes o menos— y no abonar.
Muchas agradecen pasar el invierno fresco, entre 5 y 12 grados, y algunas lo necesitan para florecer. Lo que no toleran es el frío húmedo: seco y fresco sí, húmedo y frío no.
Cuidado con las que están junto a un radiador: se deshidratan y además atraen cochinilla.
Abonado y multiplicación
Poco abono: uno específico para cactus, diluido a la mitad, una vez al mes de primavera a final de verano. El exceso produce crecimiento blando y aguado.
Multiplicarlas es muy fácil y es parte de la gracia. Corta una hoja o un esqueje, déjalo secar dos o tres días hasta que cicatrice el corte, y ponlo sobre sustrato ligeramente húmedo sin enterrarlo. En unas semanas echa raíces. Plantar un esqueje fresco sin cicatrizar es la forma más segura de que se pudra.
Plagas
Cochinilla algodonosa, esa pelusa blanca en las axilas: bastoncillo con alcohol de 70 grados. Cochinilla de raíz, que solo se ve al desenterrar y parece harina blanca entre las raíces: lava la raíz y cambia todo el sustrato. Y mosquitos del sustrato, que son señal inequívoca de que estás regando demasiado.
En resumen
Mucha luz, sustrato mineral que seque en dos días, maceta con agujero, y riego solo cuando esté completamente seco —empapando y luego olvidándote—. En invierno, casi nada de agua. Si dudas entre regar o no regar, no riegues.