Huele a carne en descomposición, y lo hace a propósito. La Orbea variegata no tiene néctar dulce ni perfume que ofrecer: su estrategia consiste en imitar un cadáver pequeño para que las moscas la visiten y le lleven el polen. De ahí sus flores moteadas de amarillo y marrón, su textura de piel y ese olor que aparece durante unas horas los días de más calor. El resto del año es una mata baja de tallos suculentos que apenas pide nada.
Es, probablemente, la asclepiadácea suculenta más cultivada en España, y también la más maltratada por consejos que no le corresponden. Vamos por partes.
Qué planta es exactamente
La Orbea variegata (L.) Haw. pertenece a la familia Apocynaceae, dentro de la subfamilia Asclepiadoideae. Durante mucho tiempo se la conoció como Stapelia variegata, nombre con el que sigue vendiéndose en buena parte de los viveros, así que si te la encuentras etiquetada así no es un error grave: es sinonimia antigua. Popularmente se la llama flor de lagarto, flor estrella o flor de carroña.
Es originaria de la Provincia del Cabo, en Sudáfrica, donde crece en zonas de clima mediterráneo con lluvias de invierno, a menudo bajo el amparo de arbustos bajos o entre rocas. Este detalle del hábitat importa más de lo que parece, porque explica por qué no es una planta de solanera total pese a ser suculenta.
La mata está formada por tallos de cuatro ángulos, de entre 5 y 12 cm de alto y unos 2 cm de grosor, provistos de dientes blandos que no pinchan. No tiene hojas: la fotosíntesis la hacen los tallos, que son verde grisáceo y se tiñen de rojizo o púrpura cuando reciben mucha luz o pasan frío. Crece en horizontal, echando brotes desde la base, de modo que con los años forma una alfombra que rebosa por el borde de la maceta.
La flor es lo que justifica todo el cultivo. Mide entre 5 y 8 cm de diámetro, tiene cinco lóbulos triangulares extendidos como una estrella y un fondo amarillo pálido cubierto de manchas y rayas pardo púrpura, con un patrón distinto en cada clon. En el centro, un anillo carnoso y brillante —el annulus— rodea la corona. Precisamente ese anillo es lo que separa el género Orbea de Stapelia: las estapelias verdaderas suelen tener la corola peluda y carecen de él.
Florece de julio a octubre en la península, con el pico en agosto y septiembre. Las flores duran unos tres o cuatro días cada una y el olor solo es perceptible en las horas centrales, a poca distancia. Colocada en un balcón, casi nadie nota nada; dentro de un salón cerrado, sí. Si tienes previsto tenerla en interior, ese es el único inconveniente real que te vas a encontrar.
Luz y ubicación: el error más repetido
Se repite mucho que, por ser suculenta, aguanta pleno sol de mediodía sin problema. En la mitad sur de España y en el interior, con 38 o 40 ºC y radiación de julio, los tallos se queman: aparecen manchas blanquecinas o pardas hundidas que ya no se recuperan, porque el tejido dañado no cicatriza como una hoja que se cae.
Lo que quiere es mucha luz sin sol directo en las horas duras. Situaciones que funcionan bien:
- Exterior con sol de mañana hasta las 11 o 12 y sombra el resto del día.
- Bajo una malla de sombreo del 40-50 % en terraza despejada.
- En zonas de costa, con la humedad atmosférica alta y menos radiación, tolera bastante más sol que en Madrid, Zaragoza o Sevilla.
- En interior, pegada a una ventana orientada a sur o a este. Alejada un metro, ya se estira.
El síntoma de falta de luz es inequívoco: tallos alargados, delgados, de un verde intenso y uniforme, blandos al tacto y sin floración. Los tallos bien iluminados son cortos, gruesos, grisáceos y suelen mostrar tintes vinosos. Ese moteado rojizo no es una enfermedad; es la señal de que la planta está donde debe.
Sustrato y maceta
La Orbea tiene raíces finas y superficiales y un sistema radicular muy propenso a asfixiarse. El sustrato de cactus que se vende en grandes superficies casi siempre lleva demasiada turba y se apelmaza tras unos meses. Conviene corregirlo con material mineral: mitad sustrato de cactus, mitad pómez, arena de sílice gruesa (2-4 mm), akadama o incluso arlita machacada. Con esa mezcla el cepellón seca en tres o cuatro días en verano, que es justo lo que buscamos.
La maceta debe ser ancha y poco profunda, porque la planta crece a lo ancho y no tiene raíz pivotante. El barro sin esmaltar es una gran opción aquí: evapora por las paredes y perdona errores de riego. Y el agujero de drenaje no se discute.
Se trasplanta cada dos o tres años, a la salida del invierno, cuando el rizoma ha llenado el tiesto. Tras trasplantar, espera una semana antes del primer riego para que cicatricen las raíces rotas.
Riego: poco, pero de verdad
El patrón correcto es empapar bien y dejar secar por completo. Regar con un chorrito cada dos días, que es lo que suele hacerse por miedo, mantiene la capa superficial húmeda y las raíces profundas secas: lo peor de los dos mundos.
Orientativamente, en la península:
- Junio a septiembre: un riego abundante cada 7-12 días, según calor, viento y tamaño de maceta.
- Abril-mayo y octubre: cada 12-20 días.
- Noviembre a marzo: prácticamente nada si está por debajo de 12 ºC. Un riego ligero al mes basta, y si está en un lugar fresco y luminoso puede pasar el invierno completamente seca.
Un truco fiable: los tallos, cuando la planta tiene sed, pierden turgencia y se arrugan levemente en el ápice. Ese es el momento de regar, no antes. Y si dudas entre regar hoy o dentro de cuatro días, espera los cuatro días. De sequía se recupera; de encharcamiento, casi nunca.
Riega al pie, sin mojar los tallos, y no dejes plato con agua debajo bajo ningún concepto.
Abonado
Es una planta poco exigente, pero un abonado moderado mejora mucho la floración. Usa un fertilizante líquido para cactus y crasas, bajo en nitrógeno y con potasio relativamente alto, cada 3-4 semanas desde abril hasta septiembre, y aplícalo a la mitad de la dosis que indique el envase.
Nada de abono universal de plantas verdes: el exceso de nitrógeno produce tallos hinchados, blandos y de piel fina que se pudren al primer descuido y que además atraen a la cochinilla. En invierno no se abona.
Multiplicación
Es de las suculentas más agradecidas de reproducir. Por esquejes de tallo, el método normal:
- De mayo a septiembre, separa un tallo entero por su unión con el rizoma, con un cuchillo limpio.
- Déjalo secar a la sombra entre 5 y 10 días, hasta que el corte forme una película seca. Este paso no es opcional: un esqueje fresco plantado en sustrato húmedo se pudre casi siempre.
- Apóyalo o entiérralo un centímetro en pómez o arena gruesa, sin abono.
- No riegues hasta pasada una semana; luego, pulverizaciones ligeras o riegos mínimos.
Enraíza en tres o cuatro semanas. Sabrás que ha prendido cuando aparezca un brote nuevo en la base.
Por semilla también es sencillo si consigues los folículos: se abren solos y liberan semillas planas con un penacho de pelos sedosos, muy parecidas a las del vilano del diente de león. Germinan en menos de una semana a 22-25 ºC sobre sustrato mineral, pero pierden viabilidad rápido, así que hay que sembrarlas recién recogidas. Ojo: si tienes varias especies del grupo, se hibridan con facilidad y la descendencia no será igual a la madre.
Plagas, podredumbres y cómo salvarla
La cochinilla algodonosa es la plaga principal, y su escondite favorito son las axilas entre tallos y la base de la mata, donde no se ve. Aparecen motas blancas algodonosas y, con el tiempo, negrilla. Se retiran con un bastoncillo mojado en alcohol de 70º y, si la colonia es grande, se trata con jabón potásico o aceite de neem por la tarde, nunca a pleno sol. Existe también una cochinilla de raíz que solo se detecta al desmacetar: si la planta se estanca sin motivo, mira el cepellón.
El pulgón ataca los botones florales en primavera y verano y puede impedir que la flor abra. Con jabón potásico se controla bien.
Pero lo que de verdad mata a las Orbea es la podredumbre basal, causada por hongos del suelo del tipo Fusarium o Phytophthora aprovechando un sustrato encharcado o frío. Empieza como una mancha oscura y blanda en la base de un tallo y sube. Cuando la ves, ya hay raíces afectadas.
La actuación correcta no es tratar la planta entera con fungicida y esperar, sino cortar por lo sano y volver a empezar: saca la planta, corta tallos sanos por encima de cualquier tejido descolorido, tira el sustrato y la maceta original o desinféctala, deja cicatrizar los esquejes una semana y replántalos en material mineral seco. Es habitual perder el ejemplar madre y recuperar la planta entera desde tres o cuatro tallos.
Frío y calendario en España
No tolera heladas. Con el sustrato seco puede aguantar puntualmente 3-5 ºC, pero a partir de ahí los tallos se marcan y luego colapsan. La referencia práctica es no bajar de 8-10 ºC si quieres conservarla sin daños.
En la costa mediterránea, en Canarias y en el sur de Andalucía puede vivir todo el año fuera, a resguardo de la lluvia invernal, que combinada con el frío es peor que el frío solo. En Madrid, Castilla, Aragón o el norte hay que entrarla de noviembre a marzo a un porche cerrado, un invernadero frío o una habitación luminosa y fresca. Si entra en casa con calefacción, aléjala del radiador y ponla junto a la ventana más luminosa, o se estirará todo el invierno.
Y un detalle que fastidia a mucha gente: la mata que ha pasado el invierno demasiado caliente y con algún riego suele florecer mal al verano siguiente. El reposo invernal seco y fresco es lo que induce una buena floración.
Cómo elegirla al comprarla
Se encuentra en garden centers, en viveros especializados en cactáceas y suculentas y en ferias de coleccionistas, casi siempre en maceta de 8,5 o 10,5 cm y a un precio muy bajo. Al elegir ejemplar, fíjate en tres cosas:
- Tallos cortos y gruesos, no estirados: los alargados vienen de invernadero sombreado y tardarán en compactar.
- Base firme. Aprieta suavemente la mata donde toca el sustrato; si cede o está blanda, hay podredumbre en marcha.
- Sin restos algodonosos entre los tallos.
Al llegar a casa, lo más recomendable es trasplantarla a una mezcla mineral propia. El sustrato de producción suele ser turba pura, pensado para un invernadero controlado, y en un balcón español es una trampa.
En resumen
La Orbea variegata —la vieja Stapelia variegata— es una suculenta sudafricana sin hojas, de tallos cuadrangulares dentados, que produce en verano flores estrelladas moteadas polinizadas por moscas, con un olor a carroña que solo se percibe de cerca y durante unas horas.
Quiere mucha luz pero no sol de mediodía en verano peninsular, sustrato mineral muy drenante en maceta ancha, riegos abundantes y espaciados de junio a septiembre, reposo seco por debajo de 12 ºC en invierno y abono para cactus a media dosis cada tres o cuatro semanas en primavera y verano. Se multiplica sin dificultad por esquejes de tallo dejando cicatrizar el corte una semana.
Sus dos enemigos son la cochinilla escondida en la base y la podredumbre por exceso de agua o frío húmedo. Si te ocurre lo segundo, no intentes salvar la mata entera: corta tallos sanos y reenraiza. Es una planta que se recupera desde casi nada, siempre que le quites el agua de encima.