Las composiciones de crasas son bonitas el primer mes y un desastre al sexto, y casi siempre por la misma razón: se montan pensando en la foto y no en cómo van a convivir esas plantas durante dos años. Con cuatro decisiones tomadas al principio, la misma composición dura años y mejora con el tiempo.

Composición de cactus y crasas en un cuenco

El recipiente: la decisión que más pesa

Con agujero de drenaje, sin excepciones. Los cuencos de cristal cerrados y las tazas decorativas son la causa número uno de fracaso: el agua se queda abajo, la raíz se pudre y no te enteras hasta que la planta se cae sola.

Si te has enamorado de un recipiente sin agujero, tienes dos opciones honestas: taladrarlo con broca de vidrio o cerámica, o usarlo como cubremaceta con las plantas dentro de otro tiesto que sí drene.

Ancho y poco profundo funciona mejor que hondo: las crasas tienen raíz superficial y el sustrato sobrante en el fondo solo retiene humedad inútil. Entre 8 y 12 centímetros de profundidad sobra.

Barro sin esmaltar si puedes: transpira y ayuda a secar.

El sustrato

Aquí no valen atajos. Necesita secarse en dos o tres días. Una mezcla que funciona: un tercio de sustrato universal, un tercio de arena gruesa o pómice y un tercio de perlita.

Los sustratos comerciales «para cactus» suelen llevar demasiada turba; mejóralos añadiendo material mineral. Y nada de tierra de jardín, que se compacta en semanas.

Elegir las plantas: compatibilidad antes que estética

Es donde se decide si la composición sobrevive. Todas las plantas van a recibir el mismo riego y la misma luz, así que tienen que querer lo mismo.

Agrupa por necesidades. No mezcles cactus de desierto, que quieren sol pleno y sequía, con haworthias o gasterias, que son de sombra y algo más de agua. Una de las dos siempre va a estar mal.

Y por ritmo de crecimiento. Un Sedum o una Crassula vigorosa se come en un año a un Lithops lento. Si mezclas velocidades, cuenta con recomponer pronto.

Combinaciones que funcionan bien juntas: echeverias, sedums, sempervivums y crásulas, todas de sol y sequía parecida. O, en la otra familia, haworthias, gasterias y sansevierias pequeñas para un sitio con menos luz.

Componer: la regla de tres alturas

Igual que en cualquier composición vegetal:

Una pieza focal, la más alta o la más llamativa, ligeramente descentrada. Un cactus columnar, una echeveria grande, un aloe.

Plantas de relleno de altura media alrededor, en números impares.

Algo que caiga por el borde y rompa la línea del recipiente: Sedum morganianum, Senecio rowleyanus —el rosario—, Othonna.

Deja espacio entre plantas. Es lo más difícil de aceptar, porque una composición apretada queda espectacular el primer día, pero sin aire entre ellas hay hongos y no queda margen para que crezcan. Deja al menos dos o tres centímetros.

Montarla, paso a paso

1. Rellena el recipiente con sustrato hasta unos dos centímetros del borde.

2. Saca las plantas de su maceta y retira con cuidado el sustrato viejo de la raíz, sobre todo si venía en turba pura. Si alguna raíz está dañada, córtala y deja secar el corte unas horas antes de plantar.

3. Coloca primero la pieza focal, luego el resto. Haz los huecos con una cuchara o un lápiz.

4. Asienta el sustrato dando golpecitos, sin apretar mucho.

5. Añade un acabado de grava o gravilla volcánica. No es solo estético: mantiene el cuello de la planta seco, que es donde empiezan las podredumbres, y evita salpicaduras.

6. No riegues. Espera de cinco a siete días. Las raíces manipuladas tienen heridas, y regarlas de inmediato es la forma más eficaz de infectarlas.

7. Los primeros días, en luz brillante pero sin sol directo, para que se recuperen.

Cuidados después

Luz: el sitio más luminoso que tengas. Con poca luz se estiran, pierden color y el estiramiento no se corrige nunca.

Riego: solo cuando el sustrato esté completamente seco, empapando y dejando escurrir. En verano cada diez o quince días; en invierno, una vez al mes o menos. Riega al sustrato, no sobre las plantas: el agua en la roseta de una echeveria la pudre.

Abono: muy poco. Específico de cactus, a media dosis, una vez al mes de primavera a final de verano.

Mantenimiento: retira hojas secas, corta lo que se desmadre y replanta cuando alguna se coma a las demás. Los esquejes que quites enraízan solos: déjalos secar dos días y ponlos sobre sustrato apenas húmedo.

Los tres fallos que la matan

Recipiente sin drenaje. Regar con calendario en vez de con el sustrato seco. Y mezclar plantas que quieren cosas distintas.

En resumen

Recipiente ancho, poco profundo y con agujero; sustrato que seque en dos días; plantas con las mismas necesidades y ritmos parecidos; composición con focal descentrada, relleno impar y algo colgante, dejando aire entre ellas; acabado de grava; y una semana sin regar tras montarla.


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