La canela no es una hormona de enraizamiento. Aparece en todas las listas de enraizantes caseros, funciona para lo que funciona, y no tiene ni una molécula con actividad auxínica. Empezar por ahí ahorra decepciones, porque una parte del prestigio de los preparados caseros viene de confundir dos cosas distintas: estimular la formación de raíces y evitar que el esqueje se pudra antes de formarlas. Las dos ayudan a que salga adelante, pero no son lo mismo y no se sustituyen entre sí.
Qué hace exactamente un enraizante
Cuando cortas un tallo, las auxinas que la planta fabrica en las yemas y en las hojas jóvenes siguen bajando por el floema y se acumulan en la base del corte. Ahí, si la concentración es suficiente, algunas células del cambium se desdiferencian, forman un callo y de ese callo salen raíces adventicias. Todo el negocio del enraizamiento consiste en conseguir esa concentración de auxina en la base del esqueje.
Los productos comerciales lo hacen con auxinas de síntesis, sobre todo ácido indolbutírico (AIB) y, en menor medida, ácido naftalenacético (ANA). Se usan de síntesis, y no la auxina natural de la planta (el ácido indolacético, AIA), por una razón práctica: el AIA se degrada con la luz y con las enzimas del propio tejido en cuestión de horas, mientras que el AIB aguanta y da un efecto sostenido. Los polvos de jardinería doméstica llevan entre 1.000 y 4.000 partes por millón de AIB; los preparados para especies leñosas difíciles llegan a 8.000 ppm en formulación alcohólica.
Ninguna preparación casera se acerca a esas cifras. Esto no las invalida, pero sí marca dónde tiene sentido usarlas: en esquejes de enraizamiento fácil o medio, donde un empujón modesto basta, y no en las especies que exigen dosis altas.
Una imagen que explica bien de dónde salen las auxinas naturales: la fresa. Lo que engorda no es un fruto, es el receptáculo del tallo floral, y lo hace porque los aquenios de la superficie (los "pipitos", que son los verdaderos frutos) segregan auxina hacia el tejido de debajo. Si se retiran los aquenios, el receptáculo no engorda; si se les sustituye por una pasta con auxina, engorda igual. Semillas y embriones son, en las plantas, la gran fábrica de auxina, y de ahí viene la mejor de las recetas caseras.
Agua de lentejas germinadas, la que más se acerca
Una semilla en germinación está produciendo auxinas, giberelinas y citoquininas a pleno rendimiento para construir su radícula y su plúmula. Machacar esas semillas germinadas y usar el extracto tiene, por tanto, un fundamento real, no folclórico. Con lentejas (Lens culinaris) sale bien porque germinan rápido, son baratas y no llevan inhibidores fuertes; con garbanzos, alubias o trigo también funciona.
Preparación. Pon 200 g de lentejas en remojo 12 horas. Escúrrelas y déjalas en un tarro o colador tapado con un paño, a temperatura ambiente, enjuagando dos veces al día. En tres o cuatro días, según la temperatura, tendrás brotes de 2 a 4 cm. Ese es el momento: cuando el brote es más largo que la semilla, la actividad hormonal ya cae.
Tritura las lentejas germinadas con medio litro de agua sin cloro, deja reposar la papilla dos horas y cuela con un paño fino. Sale un líquido turbio y espeso que se usa así, sin diluir, para sumergir la base del esqueje entre 4 y 8 horas antes de plantarlo. Como alternativa, se riega el sustrato del semillero con el extracto diluido al 50 %.
Lo importante que casi nadie dice: este preparado no lleva conservante y está cargado de azúcares y aminoácidos. En dos o tres días a temperatura ambiente es un caldo de cultivo bacteriano perfecto y hace más daño que bien. Guárdalo en la nevera y úsalo en 48 horas, o congélalo en cubitera y descongela lo que vayas a usar. Si huele a fermentado, tíralo.
Agua de sauce
El sauce (Salix spp.) es la excepción entre los remedios tradicionales: aquí sí hay algo más que ácido salicílico. Los brotes jóvenes de sauce contienen auxinas en cantidad apreciable, y por eso una estaca de sauce enraíza en un vaso de agua sin ayuda de nadie. El ácido salicílico que también aporta actúa como antiséptico y como señal de defensa, lo que reduce las podredumbres del corte.
Corta ramillas del año, de las verdes y flexibles, no la madera vieja. Trocéalas en pedazos de 3-4 cm hasta llenar un vaso, cúbrelas con un litro de agua tibia y déjalas 24-48 horas. Cuela y usa el líquido para el remojo del esqueje o para el primer riego. Se conserva unas dos semanas en la nevera, bastante mejor que el de lentejas.
No esperes milagros con esquejes difíciles: es un refuerzo suave. Y si vas a cortar sauce ajeno, recuerda que en riberas públicas está regulado.
Canela: útil, pero por otro motivo
El cinamaldehído de la canela (Cinnamomum verum, Cinnamomum cassia) es un antifúngico de contacto razonablemente eficaz frente a hongos del suelo del tipo Fusarium, Rhizoctonia o Pythium, los que se llevan por delante los esquejes en propagadores húmedos y calientes. Espolvorear la base del corte con canela molida reduce las podredumbres. Lo que no hace es inducir raíces: no acelera el proceso ni aumenta el número de raíces por esqueje en igualdad de condiciones sanitarias.
Dicho eso, es un buen complemento y se lleva bien con lo anterior: primero el remojo en el extracto de lentejas o de sauce, se escurre, y justo antes de plantar se moja la base y se pasa por canela. Y una advertencia razonable: en esquejes muy tiernos y en pleno verano, un exceso de polvo sobre la superficie de corte puede resecar el tejido. Una pizca basta.
Miel, aloe, aspirina y patata
Miel. Antiséptica por su presión osmótica y por el peróxido de hidrógeno que libera. Sin hormonas. Diluida (una cucharada en un vaso de agua templada, nunca caliente) sirve como baño protector. Sin diluir, sobre el corte, deshidrata.
Aloe vera. El gel fresco contiene salicilatos, polisacáridos y algunos compuestos con actividad antifúngica, y su textura mantiene húmeda la herida. Hay ensayos que le atribuyen mejoras modestas en el porcentaje de enraizamiento. Es de lo mejorcito del grupo de los "protectores", pero sigue sin ser una hormona.
Aspirina. Ácido acetilsalicílico, es decir, el mismo principio del sauce sin las auxinas del sauce. Media pastilla en un litro de agua actúa como antiséptico y activador de defensas. No enraíza.
Patata. El clásico de clavar el esqueje en una patata. Es el peor de todos: un tubérculo lleno de almidón, sin aireación, en contacto directo con una herida abierta y en ambiente cálido y húmedo. Termina en podredumbre blanda con una frecuencia altísima. Si algún esqueje de rosal ha salido adelante así, ha sido a pesar de la patata, no gracias a ella.
Levadura, lentejas sin germinar, agua de arroz, vinagre. Ninguna aporta auxinas. Las dos primeras aportan azúcares que alimentan a los hongos; el vinagre, en concentraciones caseras, quema el tejido de corte.
Lo que pesa más que el enraizante
Aquí está la parte que de verdad cambia los resultados. Un esqueje bien tomado en su época, sin hormona, gana por goleada a un esqueje mal tomado con el mejor producto del mercado.
La época y el tipo de esqueje. Herbáceos, de brote tierno del año, entre mayo y junio: coleos, plectranthus, tradescantias, crisantemos, dalias. Semileñosos, con la base ya endurecida y la punta tierna, de agosto a septiembre, que es la ventana grande en España: romero, lavanda, salvia, mirto, laurel, adelfa, hortensia, boj, camelia. Leñosos, con la planta en reposo y sin hojas, de diciembre a febrero: higuera, granado, vid, morera, membrillero, sauce, chopo, grosellero.
Dónde cortas. Justo debajo de un nudo. La concentración de auxina y de tejido cambial es mayor en el nudo que en el entrenudo, y ahí es donde se organiza el callo. Corte limpio con cuchilla o tijera afilada y desinfectada con alcohol de 96° entre planta y planta; una tijera de poda mellada machaca los vasos y condena el esqueje.
Superficie foliar. Deja dos o tres hojas y córtalas por la mitad si son grandes. Sin hojas no hay auxina ni fotosintatos y no enraíza; con demasiada hoja, transpira más de lo que puede reponer un tallo sin raíces.
Sustrato. Mezcla estéril y aireada: perlita y turba rubia al 50 %, o vermiculita, o perlita sola para especies propensas a pudrirse. Nunca tierra de jardín, nunca compost, nunca sustrato con abono. El esqueje no necesita nutrientes hasta que tenga raíces; necesita aire y humedad constante.
Ambiente. Humedad relativa alta (80-90 %) con una bolsa transparente sobre la maceta o un propagador, luz abundante pero indirecta, y aquí el truco que más rinde: calor abajo y fresco arriba. Con el sustrato a 20-24 °C y la parte aérea unos grados por debajo, las raíces se adelantan a los brotes. Un cable calefactor o un tapete de semillero es la inversión que más sube el porcentaje de éxito, muy por encima de cualquier enraizante.
Higiene de aplicación. No metas el esqueje en el bote del preparado. Saca una porción a un vasito y desecha lo que sobre. Contaminar el recipiente entero con hongos del primer esqueje enfermo es la forma más rápida de perder toda la tanda.
Y una precisión sobre dosis: más auxina no es mejor. Por encima del óptimo, la auxina inhibe la elongación radicular y provoca engrosamientos del callo sin raíces o quemaduras basales. Con los preparados caseros el riesgo es bajo por su baja concentración, pero explica por qué duplicar la dosis de un polvo comercial estropea el resultado en vez de mejorarlo.
Cuándo ningún enraizante casero va a bastar
Hay dos extremos donde el preparado casero no aporta nada.
Por abajo, las especies que enraízan solas y no necesitan ayuda de nadie: Salix, Plectranthus, Tradescantia, Coleus, Hedera helix, Ficus benjamina, menta, romero en verano. Con el Pelargonium conviene ir incluso al revés: sus esquejes prefieren un corte oreado unas horas y un sustrato más bien seco, y el exceso de humedad o de producto en la base favorece la podredumbre negra del tallo.
Por arriba, las leñosas de enraizamiento difícil, donde se necesitan 3.000-8.000 ppm de AIB y a menudo también acodo aéreo o injerto: Camellia japonica de variedades exigentes, Magnolia grandiflora, Quercus, Juglans regia, muchas variedades de manzano y cerezo, y los rosales de raíz difícil sobre pie franco. Con agua de lentejas no vas a sacar un nogal de estaca; ahí toca comprar el producto o cambiar de método de multiplicación.
El terreno donde los caseros compensan de verdad es el intermedio: lavandas, salvias, hortensias, geranios de hoja aromática, higueras, olivos jóvenes, aromáticas mediterráneas en general, y todo lo que ya enraizaría en un 50-60 % y puede subir unos puntos con un remojo y una base sana.
En resumen
De todo lo que circula como enraizante casero, solo dos preparados tienen auxinas de verdad: el extracto de lentejas germinadas, que hay que hacer con brotes de 2-4 cm y usar en 48 horas guardado en frío, y el agua de brotes jóvenes de sauce, más suave pero más estable. Canela, miel, aloe y aspirina no son hormonas: son antisépticos que evitan la podredumbre del corte, que es un problema distinto y también importante. La patata, directamente, sobra. Y por encima de cualquier preparado están la época correcta del esqueje, el corte bajo un nudo con herramienta limpia, un sustrato estéril y aireado, la humedad ambiental alta y el calor de fondo a 20-24 °C. Ordena primero eso y el enraizante casero se convierte en lo que es: una ayuda razonable en las especies de dificultad media, no una varita.