Antes de aplastar nada, mírale bien el bicho. En un jardín corriente conviven decenas de especies de coleópteros y solo un puñado hace daño; el resto están ahí comiéndose pulgones, babosas o materia muerta. Tratar el jardín entero con un insecticida cada vez que aparece un escarabajo es la forma más rápida de quedarse sin los que trabajan a tu favor y de heredar el problema multiplicado al año siguiente.
Este artículo va de identificar quién es quién, de entender el ciclo de los que sí molestan y de atacarlos en el momento en que son vulnerables, que casi nunca es el momento en que los ves.
Los escarabajos que de verdad dan problemas aquí
El más conocido es el escarabajo de la patata (Leptinotarsa decemlineata), inconfundible por sus diez líneas negras longitudinales sobre fondo amarillo. Ataca patata, berenjena y, con menos entusiasmo, tomate y pimiento. Inverna como adulto enterrado a 10-25 cm en el suelo, sale cuando la tierra se calienta (marzo-abril en la mitad sur, abril-mayo en el interior y el norte) y la hembra pone huevos anaranjados en grupos de 20 a 60 en el envés de las hojas. Cada hembra puede poner varios cientos. En España da dos generaciones, y tres en años cálidos.
La galeruca del olmo (Xanthogaleruca luteola) deja las hojas de los olmos convertidas en encaje: las larvas raspan el envés y respetan los nervios. En chopos y sauces hace lo propio Chrysomela populi, un crisomélido rojo brillante.
Las pulguillas (Phyllotreta spp.) son escarabajos diminutos, de 2-3 mm, que saltan al acercar la mano y perforan las hojas de rúcula, rábano, nabo, col y berza dejándolas como un colador. Hacen su agosto en siembras de primavera con tiempo seco.
El gorgojo de la vid o barrenillo negro (Otiorhynchus sulcatus) es un caso aparte porque el daño visible y el daño grave los hacen fases distintas. El adulto, negro mate y sin alas funcionales, se alimenta de noche y recorta muescas semicirculares en el borde de las hojas de camelias, rododendros, hortensias, hiedra o fresal. Feo, pero tolerable. Lo que mata la planta son sus larvas: gusanos blancos apatas, con la cabeza marrón, que devoran raíces y cuello dentro de las macetas. Una planta en contenedor que se marchita sin motivo y se levanta del sustrato de un tirón suele tener gorgojo debajo.
En el suelo también están los gusanos blancos de los melolóntidos (Melolontha melolontha, Phyllopertha horticola, Anoxia spp.), que se comen las raíces del césped y hacen que este se levante como una alfombra. Y los gusanos de alambre, larvas de elatéridos (Agriotes spp.), duras, alargadas y de color miel, que perforan patatas, zanahorias y bulbos en terrenos que hasta hace poco fueron pradera.
Dos plagas cuarentenarias merecen mención. El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), un curculiónido de casi 4 cm, sigue matando Phoenix canariensis en toda la costa mediterránea. Y el escarabajo japonés (Popillia japonica), establecido en el norte peninsular desde 2018, es polífago y de declaración obligatoria: si crees haberlo visto, avisa a la administración agraria de tu comunidad en lugar de tratarlo por tu cuenta.
El error de confundir la larva de cetonia con un gusano blanco dañino
Esta es probablemente la equivocación más cara del jardinero medio. Al voltear el compost o trasplantar aparecen larvas blancas gordas en forma de C y la reacción habitual es matarlas todas. Muchas veces son larvas de cetonia (Cetonia aurata, el escarabajo verde metálico que ronda las rosas), y esas no comen raíces vivas: se alimentan de madera descompuesta y materia orgánica, y son excelentes compostadoras.
Distinguirlas es fácil con dos señales. La larva de cetonia tiene patas muy cortas, cabeza pequeña y un abdomen ancho, y sobre todo se desplaza boca arriba, reptando sobre el dorso. La larva de melolóntido dañina tiene patas largas y bien visibles, cabeza grande y anaranjada, y es incapaz de andar: se queda tumbada de lado retorciéndose. La primera, al compost. La segunda, fuera.
Lo mismo pasa con los adultos. Antes de tratar, comprueba que no estás ante carábidos (escarabajos negros brillantes y rápidos que cazan babosas y larvas de noche), estafilínidos (alargados, con élitros cortos que dejan el abdomen al aire), coccinélidos o los pequeños Stethorus depredadores de ácaros. Son aliados, y un piretroide de amplio espectro se los lleva por delante mucho más eficazmente que a la plaga.
Prevención: lo que decides en otoño se cobra en junio
La rotación de cultivos es la medida de mayor peso frente al escarabajo de la patata. El adulto inverna en el suelo de la parcela donde comió; si al año siguiente planta solanáceas a cincuenta metros de allí, obliga al escarabajo a caminar (sale del suelo antes de estar en condiciones de volar bien) y llega mucho más tarde y en menor número. Rotar en el mismo bancal no sirve de nada.
El laboreo de otoño expone larvas de gusano blanco y de gusano de alambre a las heladas y a los pájaros. En parcelas con historial de gusano de alambre, retrasar la plantación de patata y evitar incorporar mucha materia orgánica fresca reduce el ataque.
Las cubiertas de malla antiinsectos colocadas desde el mismo día de la siembra resuelven la pulguilla de las crucíferas sin más discusión. Es esencial ponerlas antes de que aparezcan los adultos, no después: si se cubre un cultivo ya infestado, se los encierra dentro.
Un jardín con setos, plantas de flor pequeña (umbelíferas, alyssum, hinojo, cilantro dejado subir a flor) y zonas sin remover mantiene poblaciones estables de depredadores. Y el suelo con acolchado vegetal favorece a los carábidos, que necesitan refugio diurno.
Control del escarabajo de la patata paso a paso
1. Revisa el envés dos veces por semana desde la brotación. Aplastar una puesta de huevos naranjas cuesta un segundo y ahorra cuarenta larvas. En huerto familiar, el repaso manual bien hecho durante tres semanas de abril suele bastar para toda la campaña.
2. Trata contra larvas pequeñas, nunca contra adultos. Las larvas L1 y L2, las rojizas y todavía menudas, son mucho más sensibles que las gordas de último estadio y que los adultos, cuyos élitros duros y su costumbre de dejarse caer al suelo los protegen bien.
3. Usa Bacillus thuringiensis var. tenebrionis (también llamado var. san diego). Es la variedad específica de coleópteros; la var. kurstaki que se vende contra orugas no le hace nada al escarabajo de la patata. Se aplica al atardecer, mojando bien el envés, y hay que repetir cada 5-7 días porque los rayos UV lo degradan rápido.
4. Si necesitas más contundencia, el spinosad y la azadiractina están autorizados en muchos productos de jardinería. Ambos son tóxicos para abejas en aplicación fresca: se aplican a última hora de la tarde, con las flores del entorno ya cerradas o sin abejas trabajando.
5. Alterna materias activas. Este insecto tiene un historial de resistencias que asusta: ha desarrollado tolerancia a docenas de insecticidas de familias distintas. Repetir siempre el mismo producto en la misma parcela es la receta garantizada para que deje de funcionar.
El acolchado con paja gruesa entre líneas de patata también dificulta la llegada de los adultos que caminan desde el suelo y favorece a los depredadores. Y no subestimes a las gallinas: sueltas media hora al día por un patatal soportan bastante bien la tarea.
Nematodos y hongos: la vía para lo que vive bajo tierra
Contra larvas de gorgojo y gusanos blancos en macetas, jardineras y césped, el recurso más eficaz al alcance de un particular son los nematodos entomopatógenos. Heterorhabditis bacteriophora para gusano blanco y gorgojo, Steinernema spp. para otras larvas de suelo.
Funcionan bien si se respetan tres condiciones, y fallan si se salta una:
Temperatura del suelo por encima de 12-14 °C. En la práctica, en España eso significa aplicar de mayo a junio o, mejor aún, de septiembre a mediados de octubre, cuando además las larvas son pequeñas.
Suelo húmedo antes y después. Riega bien la víspera, aplica el agua con nematodos y vuelve a regar para lavarlos hacia la zona radicular. Un sustrato seco los mata en horas.
Sin sol directo. Los rayos UV los destruyen. Aplicar al atardecer o en día nublado.
El hongo Metarhizium anisopliae es otra opción para larvas de suelo, y Beauveria bassiana se emplea contra picudo rojo y varios coleópteros. Frente al picudo, en cualquier caso, lo determinante es el tratamiento preventivo del cogollo de la palmera y evitar podas en época de vuelo, ya que las heridas frescas atraen a las hembras.
Trampas: útiles, inútiles y contraproducentes
Las trampas de cartón ondulado o de tablas colocadas boca abajo sobre el sustrato de las macetas funcionan de maravilla contra el gorgojo adulto: se refugia allí de día y basta con recogerlas cada mañana. Es control real y sin producto.
Las trampas cromáticas amarillas capturan pulguillas, pero sirven sobre todo para saber cuándo empieza el vuelo, no para reducir la población.
Las trampas de feromona con atrayente floral para escarabajos tipo Popillia tienen mala prensa merecida: atraen a más ejemplares de los que capturan, y colocadas en un jardín pequeño acaban concentrando la plaga sobre las plantas de al lado. Si se usan, van lejos de lo que se quiere proteger, nunca en medio del rosal.
Y una advertencia sobre las trampas eléctricas de luz ultravioleta: matan sobre todo insectos nocturnos inofensivos y polinizadores nocturnos. No solucionan ninguna plaga de escarabajos.
Cuándo hacer cada cosa
Febrero-marzo: planificar la rotación, colocar mallas en semilleros de crucíferas, revisar palmeras.
Abril-mayo: vigilancia intensiva del envés en solanáceas, eliminación manual de puestas, primeros tratamientos con Bt tenebrionis sobre larvas jóvenes.
Junio-julio: segunda generación de escarabajo de la patata; adultos de gorgojo activos por la noche, momento de las trampas de refugio.
Septiembre-octubre: ventana óptima para nematodos entomopatógenos en césped y macetas, con la larva aún pequeña y el suelo templado y húmedo.
Noviembre-diciembre: laboreo de las parcelas con antecedentes, retirada de restos de cultivo donde invernan adultos, limpieza de tutores y bordes.
En resumen
Acabar con una plaga de escarabajos no consiste en pulverizar más, sino en identificar bien a la especie, distinguir las larvas dañinas de las beneficiosas y actuar en su punto débil: los huevos y las larvas pequeñas para los que comen hoja, la fase larvaria en suelo templado y húmedo para los que comen raíces. Rotación, mallas, revisión manual del envés, Bacillus thuringiensis var. tenebrionis y nematodos entomopatógenos cubren la práctica totalidad de los casos de un jardín doméstico. Alternar materias activas y respetar a carábidos, estafilínidos y cetonias es lo que evita que el problema vuelva más grande cada temporada.