Manchas pardas con anillos concéntricos, como una diana de tiro, en las hojas de más abajo y a partir de finales de junio. Ese dibujo es la firma de Alternaria, y quien lo aprende a leer se ahorra media docena de diagnósticos equivocados. La alternariosis es, junto con el mildiu, la enfermedad foliar que más cosecha se lleva por delante en el huerto español, y a diferencia del mildiu no necesita frío ni lluvia persistente: le basta con calor, rocío y una planta que empieza a estar cansada.
Qué es la alternariosis y quién la causa
Bajo el nombre de alternariosis se agrupan las enfermedades provocadas por hongos del género Alternaria, un grupo de hongos necrótrofos: matan el tejido con toxinas y después se alimentan de él. Esa estrategia explica casi todo su comportamiento, incluida la razón por la que atacan primero a las hojas viejas y a las plantas debilitadas.
No es una sola especie, y confundirlas lleva a tratamientos mal orientados. Las que importan en España:
Alternaria solani. El clásico. Provoca el tizón temprano o alternariosis del tomate y la patata. Es la especie que da las manchas en diana de manual.
Alternaria alternata. Muy polífaga y con varias razas especializadas. Una de ellas, la raza de la mandarina, causa la mancha marrón de los cítricos, un problema serio en las mandarinas 'Fortune', 'Nova' y 'Murcott' del Levante español.
Alternaria dauci. Tizón foliar de la zanahoria. Su daño más caro no es estético: destruye las hojas y los peciolos, y al arrancar mecánicamente la mata se rompe y la raíz se queda en tierra.
Alternaria brassicae y A. brassicicola. Mancha negra de las crucíferas: coles, coliflor, brócoli, rábano, nabo. Se transmiten por semilla con mucha facilidad.
Alternaria porri. La llamada mancha púrpura de cebolla, ajo y puerro, con lesiones alargadas que viran a un morado inconfundible.
También hay alternariosis en ornamentales —cinia, clavel, pelargonio, crisantemo—, en manzano ('Golden' sobre todo), en la judía y en el melón. El patrón de síntomas se repite con variaciones, pero cada especie de hongo tiene su hospedador preferente, así que una alternariosis en las coles no salta a los tomates de la parcela de al lado.
Cómo reconocerla
La secuencia típica en tomate y patata es siempre la misma:
Aparecen manchas pardo oscuras, angulosas, de 3 a 12 mm, en las hojas basales, las más viejas y las más cercanas al suelo. Al crecer, el tejido muerto se organiza en anillos concéntricos —de ahí el nombre popular de "manchas en diana"— porque el hongo avanza a tirones, según se alternan los periodos húmedos y secos. Alrededor de cada mancha se forma un halo amarillo provocado por las toxinas del hongo, que difunden más allá de la lesión.
Las manchas confluyen, la hoja entera amarillea y se seca, y la defoliación progresa de abajo hacia arriba. En el tallo y en los peciolos aparecen lesiones alargadas y hundidas, de color oscuro, también con zonación. En plántula, la lesión en el cuello estrangula el tallo y la mata. En el fruto, la infección entra por el cáliz o por una herida, y da una podredumbre firme, hundida, cubierta de un aterciopelado negro que son las esporas.
El error de identificación más caro es confundirla con el mildiu (Phytophthora infestans), porque el tratamiento y el momento son distintos. Las diferencias son claras cuando se saben:
El mildiu da manchas de aspecto grasiento, verde oliváceo, sin anillos y sin límite neto, con un fieltro blanquecino en el envés cuando hay humedad, y avanza a toda velocidad con temperaturas frescas (10-20 °C) y humedad continuada. La alternariosis da manchas secas, quebradizas, delimitadas y zonadas, sin fieltro blanco, y aprieta con calor (24-30 °C). El mildiu puede fulminar una plantación en cuatro días; la alternariosis va royendo hoja a hoja durante semanas.
Tampoco hay que confundir la alternariosis con la senescencia normal de las hojas bajas, que amarillean de forma uniforme y sin manchas definidas, ni con el Stemphylium o la cladosporiosis, que en invernadero da un aterciopelado marrón en el envés sin anillos concéntricos.
Por qué aparece: las condiciones que la disparan
El hongo pasa el invierno como micelio y como clamidosporas en los restos de cultivo del año anterior, en el suelo, en tubérculos de patata infectados y dentro de la semilla. En primavera, con temperaturas suaves, produce conidios que el viento, el agua de riego y las salpicaduras de lluvia reparten. Esas salpicaduras desde el suelo desnudo son la vía por la que la infección llega a las hojas bajas, y por eso las primeras manchas siempre están abajo.
Para germinar, un conidio necesita agua líquida sobre la hoja durante al menos dos horas, y la infección se completa con periodos de mojado más largos. El óptimo de temperatura ronda los 25-28 °C. Traducido al calendario peninsular: las noches de julio y agosto con rocío intenso al amanecer y días de 30 °C son el escenario perfecto, aunque no haya llovido en un mes. Esta es la creencia extendida que conviene corregir: la alternariosis no necesita lluvia. Necesita horas de hoja mojada, y el rocío basta.
El segundo factor es el estado de la planta. Alternaria ataca de forma desproporcionada a cultivos con carencia de nitrógeno o de potasio, con carga excesiva de fruto, con sequía intermitente o al final de su ciclo. Una tomatera bien nutrida y regada con regularidad puede convivir con inóculo alto y apenas manchearse; la misma variedad estresada se defolia en tres semanas.
Cómo prevenirla
Con un necrótrofo que sobrevive en el rastrojo y viaja en la semilla, la prevención rinde mucho más que cualquier fungicida.
Rote el cultivo tres años. Nada de solanáceas (tomate, patata, berenjena, pimiento) sobre el mismo bancal antes de tres campañas, y lo mismo con crucíferas o umbelíferas según el caso. Dos años es lo mínimo aceptable, tres es lo recomendable.
Retire los restos de cultivo en cuanto termine la campaña, en lugar de dejarlos secando en el bancal "para que se incorporen". Ese rastrojo es el almacén de inóculo del año siguiente. Si el compost no alcanza temperaturas altas, no los composte.
Use semilla sana. En crucíferas y zanahoria, la transmisión por semilla es la principal vía de entrada en una parcela limpia. La semilla certificada ya viene tratada; para semilla propia, el tratamiento clásico es agua a 50 °C durante 20-25 minutos, con termómetro y cronómetro, y secado inmediato. Cinco grados de más matan la semilla, así que sin control de temperatura no merece la pena intentarlo.
Riegue por goteo y por la mañana. El riego por aspersión al atardecer alarga el periodo de hoja mojada durante toda la noche y suma sus horas a las del rocío. Si no hay más remedio que regar por aspersión, hágalo a primera hora para que la hoja se seque antes del mediodía.
Acolche el suelo. Una capa de paja, restos de siega o plástico corta las salpicaduras que llevan las esporas del suelo a las hojas bajas. Es de las medidas más eficaces y de las menos usadas.
Airee. Marcos de plantación amplios, entutorado que levante la planta del suelo, deshojado moderado de las hojas basales cuando ya han cumplido, y orientación de las líneas a favor del viento dominante. Cualquier cosa que acorte el tiempo que la hoja está mojada resta infecciones.
Equilibre el abonado. Nitrógeno suficiente para que la planta no envejezca antes de tiempo, y potasio adecuado en la fase de engorde. La alternariosis es, en buena medida, una enfermedad de planta agotada.
No trabaje entre las plantas mojadas. Los conidios se pegan a la ropa y a las manos y se reparten por toda la fila.
Elija variedades tolerantes cuando existan. En patata, las variedades de ciclo largo suelen sufrir menos; en tomate hay materiales con tolerancia intermedia a A. solani y, sobre todo, con resistencia al cancro del tallo por Alternaria (gen Asc).
Tratamiento
Lo primero que hay que asumir: los fungicidas contra Alternaria son protectores, no curativos. Una mancha ya formada no desaparece con ningún producto. Lo que se protege es el tejido sano que todavía queda, y por eso el momento de la primera aplicación decide el resultado de la campaña. Esperar a ver la planta medio defoliada es tirar el tratamiento.
Cuándo empezar. En cuanto aparezcan las primeras manchas en las hojas bajas, o de forma preventiva cuando coincidan calor y rocío persistente y el cultivo entre en carga de fruto. Repetir cada 7-14 días mientras duren las condiciones favorables, acortando el intervalo si llueve.
Antes de tratar, corte hojas. Elimine y saque de la parcela las hojas basales más afectadas. Reduce inóculo y mejora la aireación. El error frecuente aquí es pasarse: un deshojado brusco deja los frutos expuestos al sol y provoca golpe de sol, que arruina más cosecha que la propia enfermedad. Vaya por pisos, unas pocas hojas por planta y semana.
Materias activas. En huerto familiar, los fungicidas cúpricos (oxicloruro de cobre, hidróxido cúprico, sulfato cuprocálcico) son la opción disponible y funcionan de forma razonable en preventivo; recuerde que el cobre se acumula en el suelo y que la dosis anual está limitada. Entre los sintéticos autorizados en cultivos hortícolas se usan difenoconazol, azoxistrobina, boscalida con piraclostrobina y ciprodinil con fludioxonil, siempre respetando el registro concreto para cada cultivo y el plazo de seguridad. Dos productos que quizá haya visto recomendados en textos antiguos, el mancozeb y el clorotalonil, ya no están autorizados en la Unión Europea: sus aprobaciones no se renovaron y el uso está prohibido. Si un consejo de internet los menciona, ese consejo está caducado.
Alterne modos de acción. Alternaria ha desarrollado resistencia documentada a las estrobilurinas (grupo QoI) y a los SDHI en varias regiones. No repita dos veces seguidas la misma familia química: alterne grupos FRAC distintos y no haga más de dos aplicaciones por campaña con cada uno.
Alternativas biológicas. Bacillus subtilis cepa QST 713, Bacillus amyloliquefaciens y preparados de Trichoderma tienen efecto en programas preventivos y encajan bien en producción ecológica, pero no rescatan un cultivo con la enfermedad ya instalada. Los extractos de cola de caballo o el bicarbonato potásico ayudan de forma marginal; no espere de ellos lo que dan los cúpricos.
En cítricos, la mancha marrón de la mandarina se maneja de forma distinta: tratamientos en las brotaciones sensibles, poda para airear la copa y, sobre todo, elección varietal, porque la sensibilidad es cuestión de variedad y las 'Fortune' o 'Nova' exigen un programa que otras mandarinas no necesitan.
En poscosecha, la Alternaria que ya entró por el cáliz sigue avanzando en la cámara. Frío rápido y no lavar la fruta con agua estancada, porque el cáliz se moja y es la puerta de entrada.
Errores frecuentes
Tratar tarde. Es el error central. Sin protección del tejido sano, el fungicida no hace nada.
Regar por aspersión al caer la tarde. Multiplica las horas de hoja mojada justo cuando la temperatura sigue siendo alta.
Dejar el rastrojo en el bancal. Es sembrar la epidemia del año siguiente.
Confundirla con mildiu y aplicar el producto equivocado. Mire si hay anillos concéntricos y si hay fieltro blanco en el envés; con eso se resuelve la duda en el 90 % de los casos.
Insistir con la misma materia activa. Es la receta para seleccionar cepas resistentes en la propia parcela.
Guardar semilla de plantas que tuvieron manchas. En crucíferas y zanahoria, esa semilla lleva el hongo dentro.
En resumen
La alternariosis la causan varios hongos del género Alternaria —A. solani en tomate y patata, A. dauci en zanahoria, A. brassicae en coles, A. porri en cebolla, A. alternata en mandarinas— y se reconoce por sus manchas oscuras con anillos concéntricos y halo amarillo que empiezan en las hojas bajas y defolian la planta de abajo hacia arriba. Necesita calor de 25-28 °C y unas pocas horas de hoja mojada, que el rocío de una noche de agosto ya proporciona: no hace falta que llueva. Sobrevive en los restos de cultivo y viaja en la semilla, así que la rotación de tres años, la retirada del rastrojo, la semilla sana, el goteo, el acolchado y un abonado equilibrado hacen más que cualquier producto. Los fungicidas son protectores: se aplican al ver las primeras manchas y se alternan familias químicas para no seleccionar resistencias. Y si el texto que consulta le recomienda mancozeb o clorotalonil, está leyendo información obsoleta.