A finales de abril, en un melocotonero que la semana anterior estaba impecable, el brote terminal de una rama se dobla y se seca de arriba abajo en dos o tres días. Si se corta ese brote por debajo de la zona marchita y se abre a lo largo, aparece una galería estrecha llena de serrín húmedo y, con suerte, una oruga parda de un centímetro escaso. Ese es el primer aviso de Anarsia lineatella, y llega semanas antes de que se vea un solo fruto picado.

La anarsia es un microlepidóptero de la familia Gelechiidae que ataca casi exclusivamente a frutales de hueso: melocotonero, nectarina, albaricoquero, almendro y ciruelo, y de forma ocasional al cerezo. En España es una plaga clásica en Aragón, Cataluña, Murcia, Extremadura y el valle del Ebro, y ha ganado peso en almendro desde que las plantaciones intensivas en regadío sustituyeron al secano tradicional. Su fama es menor que la de la polilla oriental, pero el daño que hace es igual de serio y, sobre todo, se controla de otra manera.

Adulto de Anarsia lineatella con las alas abiertas

Cómo es y con qué se confunde

El adulto es una polilla diminuta: entre 12 y 14 mm de envergadura, con el cuerpo de unos 6 o 7 mm. Las alas anteriores son gris ceniza con trazos negros longitudinales que le dan un aspecto veteado, y las posteriores, más claras y con un fleco largo de escamas. El rasgo más reconocible con lupa son los palpos labiales, curvados hacia arriba y hacia delante como dos cuernecillos, típicos de los gelequiidos. Es de hábitos crepusculares y nocturnos: durante el día permanece quieto en el envés de las hojas o en la corteza, y por eso casi nunca se ve volar.

La confusión importante no es con el adulto, sino con la larva. En una misma parcela de melocotonero conviven con frecuencia Anarsia lineatella y Grapholita molesta (la polilla oriental), y ambas barrenan brotes. Distinguirlas es determinante porque el calendario de vuelos y las feromonas son diferentes:

  • Anarsia: larva de color pardo rojizo oscuro, con la cabeza negra brillante y con bandas alternas claras y oscuras entre segmentos, que le dan aspecto anillado. Alcanza 12-15 mm.
  • Grapholita molesta: larva blanquecina o rosada, con la cabeza pardo claro y sin ese anillado. Además posee peine anal, que la anarsia no tiene.

En el fruto la diferencia también se nota: la polilla oriental entra a menudo por el pedúnculo y busca el hueso, mientras que la anarsia suele roer bajo la piel, en galerías más superficiales y frecuentemente en la zona de contacto entre dos frutos o entre fruto y hoja.

El ciclo, que es la clave de todo

Lo que hace peculiar a esta especie es cómo pasa el invierno. No inverna como crisálida ni como larva madura en un capullo, sino como larva muy joven (segundo o tercer estadio) dentro de un pequeño refugio de seda y excrementos llamado hibernáculo, alojado en las grietas de la corteza, en las axilas de las ramas, junto a las cicatrices de poda o bajo los restos de brotes secos. Esa larva ya está viva y esperando cuando el árbol arranca.

En cuanto la yema se hincha, entre finales de febrero y marzo según la zona, la larva abandona el hibernáculo y se dirige a lo más tierno que encuentre: yemas, flores en botón y los primeros brotes. Ahí completa su desarrollo, se transforma en pupa entre las hojas o en la corteza, y da lugar al primer vuelo de adultos, que en la mitad este peninsular suele situarse entre finales de abril y mediados de mayo.

A partir de ahí se suceden generaciones solapadas. En el interior y en el norte se cuentan dos generaciones completas y una parcial; en Murcia, Andalucía y el bajo Ebro se llega con frecuencia a tres, y en años cálidos a una cuarta incompleta. Las larvas de la última generación no llegan a desarrollarse: buscan un resquicio en la corteza entre septiembre y octubre y construyen el hibernáculo. Por eso el árbol entra al invierno con la plaga dentro, no en el suelo.

Las cuatro etapas, una por una

Huevo. Elíptico, de unos 0,4 mm, blanco amarillento al ponerlo y anaranjado al madurar. Las hembras lo depositan de forma aislada o en grupos de dos o tres, en el envés de las hojas jóvenes, en la base de los pecíolos, en brotes tiernos y, en las generaciones de verano, directamente sobre el fruto. Una hembra puede poner entre 50 y 100 huevos a lo largo de su vida. La incubación dura de 4 a 5 días con calor y hasta 10-12 en primavera fresca.

Larva. Es la única fase que causa daño. Al nacer mide un milímetro y penetra en el tejido en cuestión de minutos, lo que explica que los insecticidas de contacto aplicados tarde no sirvan de nada. Dentro del brote excava hacia abajo desde el ápice, y en el fruto trabaja bajo la piel. Pasa por cinco estadios y necesita entre dos y cuatro semanas en verano.

Pupa. Parda, de 5 a 7 mm, protegida por un capullo laxo de seda. Se forma en hojas plegadas, entre dos frutos pegados, en la corteza o en cualquier grieta del tronco. Dura entre 7 y 14 días según la temperatura.

Adulto. Vive de una a tres semanas. Empieza a volar al atardecer, y ese detalle importa: los tratamientos y la lectura de trampas se planifican sobre esa actividad crepuscular, y los vientos fuertes o las noches por debajo de 12-14 °C frenan los vuelos y desdibujan las curvas de captura.

Qué destroza exactamente

En flores y yemas. El ataque de la larva invernante sobre botones florales y yemas de madera es el menos visible y el que más se subestima. En almendro y albaricoquero puede reducir cuaje de forma apreciable, y en plantaciones jóvenes destruye las yemas que iban a formar la estructura del árbol.

En brotes. El síntoma característico. La larva entra por el ápice o por la axila de una hoja, hace una galería descendente de 5 a 15 cm y el brote se marchita, se curva en gancho y se seca. En árboles adultos y en plena vegetación es un daño estético y de vigor. En plantación joven, en los dos o tres primeros años, es un problema serio de formación: cada brote perdido obliga a rebrotar y deforma la copa.

En fruto. El daño económico. Las larvas de la segunda y tercera generación atacan el fruto en crecimiento y en maduración, casi siempre en puntos de contacto donde encuentran humedad y protección. La galería es superficial, con exudado de goma y serrín en el orificio, y la herida abre la puerta a Monilinia y a mosca de la fruta. En almendro perforan el pericarpio y llegan a la semilla, y en el momento en que la cáscara aún es tierna basta una larva para inutilizar el fruto.

Almendro dañado por el ataque de Anarsia lineatella

Vigilancia: sin trampas se trata a ciegas

El control de la anarsia se decide por fechas, y esas fechas cambian cada año. La herramienta básica es la trampa de feromona sexual específica de Anarsia lineatella, de tipo delta con fondo engomado, colocada a la altura del tercio superior de la copa antes del inicio previsible del primer vuelo, hacia mediados de marzo. Con una o dos trampas por parcela homogénea basta para leer la curva; el difusor se renueva según indique el fabricante, normalmente cada 4-6 semanas.

Un error muy repetido es usar una trampa de polilla oriental y dar por hecho que también captura anarsia. No es así: las feromonas son distintas y una parcela con anarsia puede dar capturas bajas de Grapholita y viceversa. Si hay duda sobre qué especie está causando el daño, se abre un brote seco y se mira la larva.

La regla práctica que mejor funciona es tratar contra las larvas recién nacidas: se toma el inicio del vuelo sostenido, se dejan pasar de 7 a 10 días y se aplica entonces, repitiendo si las capturas se mantienen altas. Frenar la primera generación en los brotes es lo que evita tener que perseguir la plaga cuando ya está en el fruto.

Métodos de defensa

Confusión sexual. Es hoy la mejor estrategia en melocotonero, nectarina y albaricoquero, y también funciona en almendro. Consiste en saturar el aire de la parcela con feromona mediante difusores para que los machos no localicen a las hembras. Exige condiciones: colocar los difusores antes del inicio del primer vuelo, cubrir superficies suficientemente grandes y compactas (por debajo de 1-2 hectáreas la eficacia cae por invasión desde fuera), reforzar los bordes de la parcela y aceptar que con poblaciones muy altas de partida hará falta un tratamiento de apoyo el primer año. Ventaja añadida: existen difusores mixtos que cubren a la vez anarsia y polilla oriental.

Medidas culturales. Cortar y retirar los brotes marchitos durante la primavera elimina larvas antes de que cierren el ciclo, y en plantaciones pequeñas es sorprendentemente eficaz. En la poda de invierno conviene eliminar madera con corteza muy agrietada y restos de brotes secos, que es donde se alojan los hibernáculos. Y hay un punto que se pasa por alto: el exceso de nitrógeno y el riego abundante en verano alargan el crecimiento vegetativo y ofrecen brotes tiernos justo cuando vuelan las generaciones estivales. Un árbol que para de crecer a tiempo recibe menos ataques.

Fauna auxiliar. Las larvas son parasitadas por bracónidos de los géneros Bracon y Apanteles, y los huevos por Trichogramma. No resuelven una infestación establecida, pero mantienen a raya las poblaciones bajas si no se abusa de insecticidas de amplio espectro. Es un argumento más para no tratar por calendario.

Tratamientos biológicos. Bacillus thuringiensis subsp. kurstaki actúa sobre larvas neonatas, antes de que penetren, y necesita por tanto un posicionamiento muy fino y, en general, dos aplicaciones separadas de 7 a 10 días. Se degrada con la radiación ultravioleta, así que conviene aplicarlo al atardecer. El spinosad, de origen natural, tiene mejor persistencia pero es tóxico para abejas hasta que seca el caldo: nunca en floración ni con cubierta vegetal florecida.

Insecticidas convencionales. Aquí hay que corregir una idea muy extendida en el campo: los organofosforados que se usaban de forma casi automática contra esta plaga ya no están disponibles. El clorpirifos y el clorpirifos-metil quedaron sin autorización en la Unión Europea en 2020, y el fosmet en 2022. Las materias activas que se manejan actualmente pertenecen a otras familias —diamidas, oxadiazinas y avermectinas, entre otras—, y todas exigen respetar plazos de seguridad, número máximo de aplicaciones y alternancia de modos de acción para no seleccionar resistencias. Antes de comprar nada, consulta el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura: es la única fuente que refleja qué está autorizado hoy para tu cultivo. Las listas de productos que circulan en foros e incluso en etiquetas antiguas están, en su mayoría, caducadas.

Qué no hacer. Tratar en pleno vuelo pensando que se mata al adulto (se controla mal y se destruye fauna auxiliar), aplicar una sola vez y darlo por hecho con generaciones solapadas, y confiar en trampas de captura masiva como método de control: sirven para vigilar, no para reducir la población.

En resumen

Anarsia lineatella es un gelequiido de frutales de hueso cuya larva barrena primero los brotes y después el fruto, y cuya particularidad decisiva es que inverna como larva joven dentro de la corteza del propio árbol, lista para atacar en cuanto brota. Se identifica por su oruga parda anillada de cabeza negra, que la separa de la larva blanco-rosada de la polilla oriental. Con dos a cuatro generaciones anuales según la zona, el control eficaz pasa por vigilar con trampa de feromona específica, tratar entre 7 y 10 días después del inicio del vuelo, eliminar los brotes atacados y, en parcelas de tamaño suficiente, instalar confusión sexual antes del primer vuelo. Moderar el nitrógeno y el riego de verano quita al insecto los brotes tiernos que necesita, y cualquier producto químico debe verificarse en el registro oficial antes de aplicarlo.


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