En 1990 se detectó en Mallorca una mariposita marrón de apenas dos centímetros de envergadura que hasta entonces solo volaba en Sudáfrica. Se llama Cacyreus marshalli, llegó con partidas de esquejes de pelargonio y en tres décadas ha colonizado toda la península, Baleares, Canarias y buena parte de Europa. Es la responsable de que balcones enteros de gitanillas se sequen en verano sin causa aparente, y de que cada año se tiren a la basura miles de plantas que tenían arreglo.
Primero, el nombre correcto
Se la conoce como mariposa del geranio, taladro del geranio o barrenador de los geranios. Este último es el más exacto y también el peor escrito: se lee a menudo «barredora del geranio», que no significa nada. Barrenar es perforar, y eso es justo lo que hace la oruga: taladra el interior del tallo y va comiendo por dentro.
Entender esa palabra no es una manía de precisión. De ahí se deduce todo lo demás, empezando por el motivo de que la mayor parte de los tratamientos que se aplican no sirvan: un insecticida de contacto pulverizado sobre la planta no toca a una oruga que está dentro del tallo.
Otra corrección importante: no ataca a los geranios de verdad. El género Geranium (el de Geranium sanguineum, Geranium macrorrhizum y compañía, plantas de jardín perennes) queda prácticamente libre. Lo que devora son los Pelargonium, que es lo que en España llamamos geranios: la gitanilla (Pelargonium peltatum) es su preferida con diferencia, seguida del geranio común o de pensamiento (Pelargonium zonale) y del pelargonio real (Pelargonium grandiflorum).
Cómo es y cómo vive
El adulto es una mariposa diminuta, de 15 a 27 mm de envergadura, con las alas de color marrón oscuro por encima y un dibujo jaspeado de marrones y blancos por debajo. El borde de las alas tiene un fleco blanco y negro a cuadros, y en las alas posteriores lleva un par de colitas finas muy características. Vuela bajo, a ras de macetas, y con un aleteo nervioso. Pasa desapercibida: se confunde con una polilla cualquiera.
Los huevos son blancos, aplanados y de menos de medio milímetro. La hembra los pone de uno en uno sobre los botones florales sin abrir, en los pedúnculos y en el envés de las hojas tiernas. Una hembra puede poner del orden de un centenar.
La oruga es lo que hace el daño. Mide hasta 13 mm cuando está desarrollada, es verde con líneas rosadas o rojizas y está cubierta de pelillos cortos. Nada más nacer se mete en un botón floral o en un tallo tierno y ya no vuelve a salir: excava galerías hacia abajo comiéndose el interior. Un tallo puede albergar varias.
El ciclo completo dura entre 4 y 6 semanas en verano. En la costa mediterránea hay hasta cinco o seis generaciones al año, con vuelos desde marzo hasta noviembre y actividad casi continua en inviernos suaves. En el interior peninsular, las orugas invernan dentro de los tallos y reaparecen en primavera. Esto explica por qué la plaga vuelve cada año aunque la hayas controlado: el inóculo se queda dentro de la propia planta durante el invierno.
Cómo saber si tus geranios la tienen
Los síntomas se confunden con falta de riego, exceso de sol o una podredumbre bacteriana, y por eso el diagnóstico llega casi siempre tarde. Estas son las señales, más o menos por orden de aparición:
- Botones florales que no abren. Se secan cerrados, se ponen marrones y caen. Si abres uno con las uñas, encuentras el interior comido y una oruguita verde.
- Agujeritos en los tallos de 1-2 mm, a menudo junto a la axila de una hoja, con serrín húmedo y oscuro alrededor o en la superficie de la maceta. Ese serrín (los excrementos mezclados con virutas) es la prueba definitiva.
- Brotes que se marchitan de golpe mientras el resto de la planta sigue turgente. El tallo se pone amarillo, luego pardo, y se seca de la punta hacia abajo.
- Tallos huecos. Corta uno afectado en transversal: verás el interior vaciado y de color oscuro, en lugar de la médula blanca y esponjosa.
- En fase avanzada, la planta se descompone por la base y se cae a trozos con solo tocarla.
Para descartar confusiones: si el tallo está blando, viscoso y huele mal, sospecha de podredumbre por Xanthomonas o de exceso de riego, no del barrenador. Si hay manchas anaranjadas pulverulentas en el envés de las hojas, es roya del geranio (Puccinia pelargonii-zonalis). El barrenador deja el tejido seco y hueco, no podrido.
Cómo eliminarla paso a paso
1. Poda sanitaria, que es lo que de verdad funciona
Antes de comprar nada, coge las tijeras. Corta todos los tallos que muestren agujeros, serrín o marchitez, por debajo de la zona afectada, hasta encontrar médula blanca y sana. Retira también todos los botones florales secos o que no abren. Desinfecta la tijera con alcohol entre planta y planta.
Lo cortado no va al compost ni se deja en un rincón del jardín: dentro siguen vivas las orugas y saldrán las mariposas. Métete todo en una bolsa cerrada y tírala al contenedor de restos, o quémalo donde esté permitido.
Esta operación sola, repetida cada dos o tres semanas durante la temporada, basta para controlar la plaga en una colección de macetas de balcón. Es tediosa, pero es la única medida que actúa sobre la oruga ya instalada.
2. Revisión semanal en primavera
De marzo a junio, dedica cinco minutos a la semana a mirar los botones florales y el envés de las hojas nuevas. Los huevos se aplastan con el dedo. Interceptar una puesta ahorra un mes de tratamientos.
3. Tratamientos, y en qué momento aplicarlos
La clave del calendario es esta: solo se puede matar a la oruga mientras está fuera del tallo, es decir, en las horas o pocos días que van desde que nace hasta que perfora. Por eso los tratamientos hay que dirigirlos a los botones florales y los brotes tiernos, y repetirlos cada 10-14 días desde que empiezan los vuelos en primavera.
- Bacillus thuringiensis var. kurstaki. Es la opción más razonable en un balcón con niños o mascotas: solo afecta a larvas de lepidópteros y no toca a abejas ni a mariquitas. Tiene que ser ingerido, así que hay que mojar bien los botones y los brotes. Se degrada con la luz, así que aplícalo al atardecer y repite cada 7-10 días. Inútil contra orugas ya barrenadas.
- Azadiractina (aceite de neem). Actúa como repelente de puesta y como regulador del crecimiento de las larvas jóvenes. Buen complemento preventivo, no un remedio de choque. Nunca lo apliques con sol directo sobre la planta.
- Piretrinas naturales, deltametrina o lambda-cihalotrina. Insecticidas de contacto autorizados para jardinería doméstica exterior. Matan adultos y larvas recién nacidas, pero no penetran en el tallo y además arrasan con la fauna auxiliar y con los polinizadores. Si los usas, hazlo al anochecer, cuando no hay abejas volando, y con moderación.
- Acetamiprid. Es el sistémico que sí sigue autorizado en algunos productos de uso doméstico y el único que puede alcanzar a la larva dentro del tejido. Respeta escrupulosamente la dosis del envase. El imidacloprid, que aparece recomendado en textos antiguos, dejó de estar autorizado para uso exterior en la Unión Europea y no debes usarlo.
Sea cual sea el producto, comprueba en la etiqueta que está registrado para uso en jardinería exterior doméstica. Los formulados profesionales de vivero no son legales en un balcón particular.
4. Poda de invierno
En noviembre o diciembre, cuando la planta ya no da flor, haz una poda de rebaje eliminando los tallos débiles y todo lo que tenga aspecto sospechoso. Es la manera de sacar de circulación a las orugas que iban a pasar el invierno dentro y de empezar la primavera siguiente con la población casi a cero.
5. Cuarentena de planta nueva
El barrenador viaja en los esquejes y en las plantas de vivero. Cuando compres geranios, revísalos tallo a tallo antes de juntarlos con los tuyos y, si puedes, tenlos aparte dos semanas.
Qué no funciona
Circulan varios remedios que solo hacen perder tiempo mientras la plaga avanza:
- Jabón potásico. Excelente contra pulgón, mosca blanca y cochinilla, porque actúa por asfixia sobre insectos de cuerpo blando expuestos. Contra una oruga barrenadora no hace nada.
- Trampas cromáticas amarillas. Capturan pulgones alados y mosca blanca. Los adultos de Cacyreus marshalli no acuden a ellas.
- Purines y macerados caseros de ajo o tabaco. Como mucho tienen algún efecto repelente sobre la puesta. El de tabaco, además, es ilegal y peligroso.
- Regar más. Como el síntoma parece sed, la reacción instintiva es aumentar el riego. Lo único que se consigue es encharcar el sustrato y añadir una podredumbre de raíz al problema.
- Cambiar la planta de sitio. La mariposa vuela, y en una ciudad con geranios en cada balcón la reinfestación es cuestión de días si no se elimina el foco interno.
Convivir con ella a largo plazo
Al ser una especie exótica, en Europa apenas tiene enemigos naturales que la regulen, así que la erradicación total en una zona urbana no es realista. El objetivo razonable es mantener la población baja con vigilancia y poda, y reforzar la resistencia del cultivo:
- Si vives en una zona muy afectada, plantéate sustituir parte de las gitanillas por geranios zonales, que sufren menos ataques, o por especies de Pelargonium aromáticos (Pelargonium graveolens, Pelargonium citronellum), mucho menos apetecibles para la mariposa.
- Evita el exceso de abono nitrogenado: los brotes tiernos y suculentos son justo lo que busca la hembra para poner.
- No amontones las macetas. Con separación y buena ventilación se detectan antes los daños y se llega mejor con los tratamientos.
- Coordínate con los vecinos si compartís patio o fachada. Una sola maceta abandonada mantiene el foco para toda la comunidad.
En resumen
La mariposa del geranio es Cacyreus marshalli, un lepidóptero sudafricano establecido en España desde 1990 cuya oruga barrena por dentro los tallos y los botones florales de los Pelargonium. Se detecta por botones que no abren, agujeros de 1-2 mm con serrín, brotes que se marchitan de golpe y tallos huecos por dentro. El tratamiento eficaz combina poda sanitaria repetida con destrucción del material cortado, revisión semanal de brotes y botones en primavera, y aplicaciones dirigidas de Bacillus thuringiensis o azadiractina cada 10-14 días durante los vuelos, reservando el acetamiprid para los ataques serios. Y una poda de rebaje en invierno para eliminar las orugas que invernan dentro. Lo que no sirve es pulverizar jabón potásico, colgar trampas amarillas o regar más: la oruga está dentro del tallo y solo la alcanza el que corta o el producto sistémico.