Un orificio de dos milímetros en la piel de la manzana, con un montoncito de serrín rojizo pegado alrededor: ese es el rastro de Cydia pomonella, y cuando aparece, la fruta ya está perdida. La larva lleva días dentro, avanzando hacia las pepitas, y no hay producto que la alcance ahí. Todo el control de esta plaga se juega antes, en las pocas horas que la oruga recién nacida pasa caminando por el exterior del fruto.

La carpocapsa, o polilla del manzano, es la plaga clave del manzano y el peral en toda España, y también del nogal. En una parcela sin manejo puede llevarse el 60-80 % de la cosecha en un año malo. En un manzano de jardín, el porcentaje suele ser aún peor, porque nadie hace nada hasta que muerde la primera manzana.

Qué es exactamente

Cydia pomonella es un lepidóptero de la familia Tortricidae. El adulto es una polilla discreta: unos 15-20 mm de envergadura, alas anteriores grises con un fino jaspeado transversal y, en el ángulo posterior del ala, una mancha ocelar bronceada o cobriza rodeada de líneas oscuras. Esa mancha es el carácter que permite identificarla en la trampa y distinguirla de la docena de polillas nocturnas que caen en la misma placa.

Adulto de Cydia pomonella, la polilla del manzano

La larva es lo que se encuentra dentro del fruto: hasta 18-20 mm, de color blanco crema al principio y rosado conforme crece, con la cabeza y el escudo torácico pardos. El tono rosado es diagnóstico y evita una confusión muy común: si dentro de la manzana hay un gusano blanco sin patas y sin cabeza diferenciada, no es carpocapsa, es una larva de mosca.

Ataca manzano, peral, membrillero y nogal, y de forma secundaria níspero y algún hueso. Sobre nogal es una plaga de primer orden en el valle del Ebro y en las plantaciones de Extremadura y Andalucía: la larva entra por la zona del pedúnculo y provoca caída masiva de nueces en verano.

El ciclo: dónde está la plaga en cada momento del año

Pasa el invierno como larva madura dentro de un capullo de seda, y el sitio importa: bajo las placas de corteza del tronco y las ramas gruesas, en grietas de los tutores y los postes, en las cajas de recolección apiladas, en los almacenes y, en menor medida, entre los terrones del suelo. Ahí sigue hasta la primavera, cuando pupa.

El vuelo de los adultos arranca cuando las temperaturas al atardecer superan de forma sostenida los 15 °C, porque la polilla es crepuscular y solo vuela y copula en esa franja. En el sur peninsular eso ocurre a finales de marzo o principios de abril; en el valle del Ebro y Cataluña, en abril; en la cornisa cantábrica y la meseta norte, hacia finales de abril o mayo. Suele coincidir aproximadamente con la caída de pétalos del manzano.

La hembra pone los huevos de uno en uno, aplanados y translúcidos como una lentejuela de un milímetro, sobre el fruto joven o sobre las hojas próximas. El desarrollo se rige por acumulación térmica con un umbral de 10 °C: desde el inicio del vuelo hasta el nacimiento de las primeras larvas se necesitan del orden de 90-100 grados-día. En una primavera normal eso son unas dos semanas, algo menos si viene un golpe de calor.

La larva neonata camina un rato por la superficie del fruto y penetra, con preferencia por la cavidad calicina (el ojo de la manzana) o por el punto donde dos frutos se tocan, porque ahí está protegida. Una vez dentro, excava hasta el corazón, come las semillas y expulsa los excrementos por el orificio: es el serrín rojizo característico. Tras tres o cuatro semanas sale, baja por el tronco y busca refugio para pupar o para invernar.

En España se completan dos generaciones en las zonas frescas del norte y tres en el valle del Ebro, Cataluña, Levante y el sur, con una tercera parcial más al norte en años cálidos. La segunda generación, la de julio, suele ser la más dañina porque parte de una población ya multiplicada y coincide con fruta grande y atractiva.

Los daños y cómo no confundirlos

Hay dos tipos de picada. La picada de penetración es la que prospera: orificio limpio, serrín rojizo al exterior, galería hasta las pepitas y frecuentemente un segundo orificio de salida. El fruto se pudre desde dentro y a menudo cae antes de tiempo. La picada abortada es una mordedura superficial que la larva abandona; deja una cicatriz suberificada en la piel que no afecta a la pulpa pero descarta el fruto para venta en fresco.

Larva de Cydia pomonella en el interior de un fruto

Diagnóstico diferencial, que es donde más se falla:

Mosca de la fruta (Ceratitis capitata): la picadura de puesta es un punto oscuro deprimido, sin serrín, y dentro hay varias larvas blancas ápodas que saltan. La carpocapsa deja una sola larva rosada por fruto y siempre excrementos visibles fuera.

Grapholita molesta, la polilla oriental: ataca sobre todo melocotonero y nectarino, y en frutal de pepita se ceba en los brotes tiernos, que se doblan y se secan por la punta. Si hay brotes marchitos en forma de gancho, es Grapholita, no carpocapsa. La carpocapsa no ataca brotes.

Larvas de otros tortrícidos (Pandemis, Archips): roen la piel del fruto en superficie, a menudo bajo una hoja pegada con seda, pero no perforan hasta el corazón.

Y un detalle práctico: la fruta caída bajo el árbol con orificio y serrín no es un problema resuelto. La larva sale de la manzana caída en pocos días y sube al tronco a refugiarse. Dejar esa fruta en el suelo es alimentar la generación siguiente.

Cómo se controla

Ninguna medida aislada basta. Lo que funciona es una combinación, y sobre todo hacer las cosas en la fecha correcta.

Monitorizar con feromona: para saber cuándo, no para matar

Las trampas de feromona sexual (codlemone) con base engomada capturan machos. Se colocan a la altura del tercio superior de la copa, antes del inicio previsible del vuelo, a razón de una o dos por hectárea en parcela comercial, y se revisan cada semana anotando capturas.

La primera captura sostenida marca el biofix, el punto cero desde el que se cuentan los grados-día. A partir de ahí se sabe cuándo van a nacer las larvas, que es lo único que interesa. Un umbral orientativo de intervención en fruta de mesa está en torno a 2-5 machos por trampa y semana, aunque la tolerancia real depende del destino de la cosecha.

Aquí está la creencia errónea más extendida de todas: las trampas de feromona no controlan la plaga. Colgar cuatro trampas en un huerto familiar esperando que capturen a los machos y se acabe el problema no funciona; una sola hembra fecundada pone más de cien huevos y basta un macho superviviente. Las trampas son un instrumento de decisión, no un método de captura masiva.

Confusión sexual

Saturar el aire con feromona para que los machos no localicen a las hembras es hoy la base del control en producción integrada y ecológica. Se colocan difusores —del orden de 500 a 1.000 por hectárea según el modelo— antes del inicio del vuelo, nunca después.

Tiene condiciones que hay que respetar o no funciona: parcelas de al menos una hectárea y preferiblemente compactas, poblaciones de partida bajas, y refuerzo de los bordes, que es por donde entran hembras ya fecundadas desde fuera. En parcelas pequeñas rodeadas de manzanos abandonados, la técnica se cae. Con presión alta se combina el primer año con tratamientos larvicidas y a partir del segundo se reduce la carga química.

Granulovirus: el larvicida más específico

El granulovirus de Cydia pomonella (CpGV) es un virus que solo infecta a esta especie. La larva lo ingiere al morder la piel del fruto y muere en pocos días, antes de profundizar. Es la herramienta central en producción ecológica y no afecta a la fauna auxiliar.

Sus limitaciones marcan cómo se usa: se degrada rápido con la radiación ultravioleta, así que hay que aplicarlo al atardecer y repetir cada 7-10 días mientras dure el nacimiento de larvas; y actúa por ingestión, de modo que necesita cobertura total del fruto. El primer tratamiento se posiciona al inicio de nacimientos, no al inicio del vuelo. Existen poblaciones europeas con resistencia a la cepa original y por eso hay formulados con cepas distintas; alternarlos es prudente.

Insecticidas convencionales

Los grupos útiles actúan sobre huevo o larva neonata: reguladores del crecimiento de insectos como metoxifenocida o tebufenocida, y diamidas como el clorantraniliprol, además de spinosad en programas más blandos. El posicionamiento es lo determinante: se aplican en el intervalo entre puesta y penetración, calculado con los grados-día del biofix.

Dos advertencias. La primera, tratar contra los adultos es inútil: vuelan al crepúsculo y no van a estar sobre la hoja cuando pase el atomizador. La segunda, el registro de materias activas cambia de una campaña a otra en la Unión Europea; hay que consultar el registro oficial vigente y respetar dosis y plazos de seguridad. Bacillus thuringiensis, que va tan bien contra otras orugas, aquí rinde poco, porque la larva ingiere una cantidad mínima de piel antes de entrar y queda protegida.

Medidas culturales y biológicas

Bandas de cartón ondulado alrededor del tronco a partir de junio: la larva que baja a buscar refugio se instala en las ondulaciones. Retirar y destruir las bandas periódicamente en verano y definitivamente en otoño. Es un método de reducción poblacional serio en árboles aislados, no un truco menor.

Recogida semanal de la fruta caída y de la picada en el árbol, sin dejarla en el suelo ni en el montón de compost abierto. Es la medida más rentable en jardín particular y la que menos gente hace.

Raspado de la corteza suelta del tronco en invierno y limpieza de cajas y almacenes, que es donde inverna una parte importante de la población.

Ensacado de frutos: cubrir cada manzana con una bolsa de papel o de malla fina tras el aclareo, cuando el fruto tiene el tamaño de una nuez. En un árbol doméstico da una eficacia próxima al total sin ningún producto. Es laborioso y por eso solo tiene sentido a pequeña escala.

Nematodos entomopatógenos (Steinernema feltiae, S. carpocapsae) pulverizados sobre el tronco en otoño contra las larvas invernantes. Exigen condiciones estrictas: temperatura por encima de unos 12 °C, aplicación al atardecer y humedad mantenida varias horas sobre la corteza, lo que en la práctica significa aplicar con tiempo húmedo o mojando antes y después.

Fauna auxiliar: parasitoides de huevo del género Trichogramma, el bracónido Ascogaster quadridentata, y depredadores de larvas invernantes como carboneros, herrerillos y murciélagos. Nidales para paridos y refugios de quirópteros no sustituyen a un programa de control, pero suman en huertos con poca presión química.

Los fallos más frecuentes

Tratar cuando se ve el orificio. La larva está dentro, protegida; ese tratamiento no salva ni un fruto de los ya picados y solo tendría sentido si coincidiera con un nacimiento en curso, cosa que no se sabe sin trampas.

Colocar la confusión sexual en mayo, con el vuelo empezado. Las hembras ya fecundadas ignoran la feromona y la técnica pierde la primera generación entera.

Aplicar granulovirus a mediodía con sol fuerte, o de una sola vez esperando persistencia. El ultravioleta lo inactiva en pocos días.

Y mantener en el huerto o en la linde un manzano abandonado sin recoger. Funciona como reservorio y reinfesta cada año todo lo que hay alrededor.

En resumen

Cydia pomonella es un tortrícido cuya larva rosada perfora manzanas, peras, membrillos y nueces, dejando un orificio con serrín rojizo y comiéndose las semillas. Inverna como larva bajo la corteza, vuela al atardecer cuando se superan los 15 °C y completa dos o tres generaciones al año en España según la zona.

La estrategia que funciona empieza por saber cuándo nacen las larvas: trampas de feromona para fijar el biofix y contar grados-día desde ahí, con el umbral de desarrollo en 10 °C. Sobre esa base se monta la confusión sexual —colocada antes del vuelo, en parcelas de al menos una hectárea—, el granulovirus aplicado al atardecer y repetido cada 7-10 días durante los nacimientos, y los larvicidas posicionados en el intervalo entre puesta y penetración, nunca contra los adultos. En un árbol de jardín, retirar cada semana la fruta picada, poner bandas de cartón en el tronco y ensacar los frutos resuelve el problema sin pulverizar nada.

Lo que no funciona, por mucho que se repita, es esperar a ver el agujero.


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