Un jardín acuático puede ser un estanque de veinte metros cuadrados o un barreño de zinc en una terraza. Los principios son los mismos y son pocos: profundidad suficiente, plantas en la proporción correcta y paciencia durante las primeras semanas. Lo que casi nunca hace falta es la maquinaria que suele venderse con ellos.

Pequeño jardín acuático con plantas

Empieza por el sitio

Sol, entre cinco y seis horas. Los nenúfares no florecen en sombra. Pero evita el sol de todo el día en zonas muy cálidas, porque el agua se calienta, pierde oxígeno y proliferan las algas.

Lejos de árboles de hoja caduca. Las hojas que caen al agua se descomponen, liberan nutrientes y son la causa número uno de agua verde y de fondos putrefactos. Si no puedes evitarlo, cuenta con poner una malla en otoño.

Nivelado, o el borde quedará visible por un lado.

Con acceso a agua para reponer la evaporación, que en verano es notable.

La profundidad, que es lo que más se subestima

Un estanque somero se calienta como una sopa en verano y se congela entero en invierno. Como referencia mínima:

40 centímetros para un estanque pequeño solo con plantas. 60-80 si quieres nenúfares grandes o fauna que inverne. Un metro si vives en zona de heladas fuertes.

Y lo ideal es hacerlo escalonado: una zona profunda en el centro y repisas a 20 y a 40 centímetros para las palustres y las de hoja flotante. Ese escalonado no es estético, es lo que permite tener los cuatro tipos de planta.

Deja siempre una orilla en rampa suave. Es la diferencia entre un estanque y una trampa: los erizos, los pájaros y los anfibios que caen necesitan poder salir.

Cómo contenerlo

Lámina EPDM. La mejor opción para estanques a medida: elástica, muy duradera —décadas— y se adapta a cualquier forma. Calcula largo + 2 veces la profundidad + medio metro de margen, y lo mismo para el ancho. Pon siempre una geotextil debajo, o cualquier piedra acabará perforándola.

Preformado rígido. Rápido y sin errores de cálculo, pero limitado en forma y tamaño. Cuidado al enterrarlo: hay que compactar bien la arena alrededor o se deforma al llenarlo.

Recipiente cerrado —barreño de zinc, tinaja, medio barril— para terrazas. Perfecto para empezar: un recipiente de 40 o 60 litros admite un nenúfar enano, unas oxigenadoras y alguna palustre pequeña.

El agua

Si usas agua del grifo, déjala reposar entre 24 y 48 horas antes de introducir plantas o fauna, para que se evapore el cloro. Mejor aún, llénalo con agua de lluvia si puedes.

Y no lo vacíes ni lo cambies. Un estanque establecido se mantiene solo; vaciarlo destruye la biología que consigue el agua clara y te devuelve a la casilla de salida.

Las plantas, en proporción

Esta es la parte que decide si tendrás agua clara o sopa verde:

Oxigenadoras: abundantes, en torno a un manojo por metro cuadrado. La cola de zorro (Ceratophyllum) es la más fácil, porque ni siquiera necesita plantarse.

Hoja flotante: nenúfares hasta cubrir entre el 40 y el 60% de la superficie. Elige la variedad según tu profundidad.

Palustres en las repisas: lirio amarillo, juncos, menta acuática.

Todo en cestas de rejilla con sustrato específico y grava por encima. Nunca sustrato de jardín ni abono soluble: alimentan a las algas.

Y evita las invasoras. El jacinto de agua y Myriophyllum aquaticum están catalogados y prohibidos en España; nunca tires plantas de acuario a un cauce.

¿Bomba y filtro?

Aquí conviene decidir qué quieres:

Estanque de plantas y fauna silvestre: no necesitas nada. Sin peces y con la proporción correcta de vegetación, el sistema se equilibra solo. Es la opción más barata, la más silenciosa y la que más biodiversidad atrae.

Estanque con peces: ahí sí. Los peces aportan una carga de nutrientes que las plantas no absorben, y necesitas filtro biológico y aireación.

Un matiz: si pones surtidor o cascada, ten en cuenta que los nenúfares no toleran el agua en movimiento sobre sus hojas. Déjales una zona tranquila.

Las primeras semanas

Casi con seguridad el agua se pondrá verde durante dos o tres semanas. Es normal: las algas colonizan antes de que las plantas se establezcan y ganen la competición por los nutrientes.

No uses alguicida ni vacíes. Espera, y si acaso añade más oxigenadoras. En un mes suele aclararse solo, y a partir de ahí se mantiene.

Mantenimiento anual

Primavera: divide plantas si están apretadas y retira el fondo acumulado si es mucho.

Verano: repón la evaporación y retira el exceso de flotantes.

Otoño: malla para hojas, y corta las palustres marchitas.

Invierno: si se hiela, no rompas el hielo a golpes —la onda expansiva daña a los anfibios—; deja flotar una pelota o funde un agujero con agua caliente.

En resumen

Sol, lejos de caducos, al menos 40 centímetros de profundidad, escalonado y con una orilla en rampa. Lámina EPDM sobre geotextil, o un simple barreño si empiezas. Muchas oxigenadoras, nenúfares cubriendo la mitad, todo en cestas, sin abono y sin peces si quieres poco trabajo. Y las tres primeras semanas, paciencia.


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