Antes de clavar la pala, dedica un domingo entero a mirar el jardín. Dónde da el sol a las diez y dónde a las seis, por dónde corre el agua cuando llueve fuerte, hasta dónde llega la sombra del árbol grande en agosto. Un estanque mal situado no se arregla después: se rellena y se hace otro. Lo que acaba saliendo mal en un estanque de jardín suele estar decidido antes de excavar, y por eso esta guía dedica tanto espacio a la ubicación como a la obra.

Dónde colocar el estanque

Sol, pero no todo el día. El punto ideal recibe entre cinco y seis horas de sol directo, preferiblemente de mañana, y algo de sombra en las horas centrales del verano. Con menos sol los nenúfares no florecen; con sol de doce horas en un verano de Córdoba el agua se calienta, pierde oxígeno disuelto y las algas se disparan.

Lejos de los árboles caducos. Chopos, sauces, plátanos de sombra y moreras dan dos problemas: la hojarasca de otoño, que se pudre en el fondo y consume oxígeno, y las raíces, que buscan el agua y son capaces de levantar o perforar una lámina. Deja como mínimo la distancia equivalente al radio de la copa adulta. Las hojas de nogal y de laurel-cerezo, además, sueltan sustancias que perjudican a los peces.

No en el punto más bajo del jardín. Parece lo lógico y es lo peor: en el punto bajo desemboca toda la escorrentía, que arrastra tierra, restos de abono del césped y cualquier herbicida que hayas usado. Si no queda más remedio, el borde del estanque debe quedar unos centímetros por encima del terreno circundante, formando un pequeño caballón.

Cerca de la casa y de un enchufe. Un estanque que no se ve desde ninguna ventana se acaba desatendiendo. Y necesitarás corriente permanente para la bomba: prevé una línea con diferencial de 30 mA, canalizada en tubo enterrado a 60 cm y señalizada, o instalación de baja tensión a 12 V. No lo resuelvas con un alargador cruzando el césped.

Comprueba qué hay debajo. Tuberías de riego, acometida de agua, arquetas, cable eléctrico. Y el nivel freático: si en tu zona el agua aparece a un metro, un vaso vacío o medio vacío puede llegar a flotar y deformarse.

Zona del jardín elegida para situar el estanque

Qué tamaño y qué profundidad

La regla que más disgustos ahorra: cuanto más pequeño, más difícil. Un estanque de 500 litros cambia de temperatura varios grados en un día de julio, se evapora entero en un mes y cualquier desequilibrio se nota al instante. Uno de 4.000 litros se comporta como un sistema estable y prácticamente se cuida solo.

Como mínimos razonables: 3 m² de superficie y 70-80 cm en la zona honda para un estanque con plantas y unos pocos peces rojos. Si quieres koi, olvídate de los números pequeños: piden 1,2-1,5 m de profundidad, 1.000 litros por ejemplar adulto y filtración seria, además de que se comen y desarraigan las plantas.

El perfil se construye por escalones, no en forma de cuenco:

Escalón marginal, de 15-25 cm de profundidad y unos 30 cm de ancho, para las cestas de iris, caltas y juncos. Escalón intermedio, 40-50 cm, para nenúfares enanos. Zona profunda, 70-120 cm, donde invernan los peces y donde irá la bomba.

Las paredes entre escalones no deben ser verticales: dales una inclinación de unos 20 grados respecto a la vertical (aproximadamente 1 de separación por cada 3 de bajada). Así la tierra no se desmorona, la lámina se adapta sin pliegues brutales y, si se forma hielo, empuja hacia arriba en lugar de reventar el borde.

Prevé también una zona de playa: una rampa suave de grava hasta el borde. Sirve para que los pájaros beban y, sobre todo, para que un erizo, un gato o un niño que caiga pueda salir.

Excavar

Marca la silueta en el suelo con una manguera de riego o con arena, y vívela unos días antes de cavar: las formas curvas y asimétricas parecen naturales; las de riñón perfecto o de gota, no.

Cava de fuera hacia dentro, dejando primero el escalón marginal y bajando después a la zona honda. Retira el césped en tepes por si quieres reutilizarlo. La tierra sobrante da mucho más volumen del que uno calcula: 4 m² por 70 cm son casi tres metros cúbicos de tierra, unas cinco toneladas. Piensa antes dónde va a acabar; una opción es levantar con ella una rocalla o el montículo de la futura cascada.

El nivel del borde es lo que más se falla. El agua siempre está horizontal, así que dos centímetros de desnivel en el perímetro se ven desde toda la casa y dejan la lámina a la vista por el lado alto. Comprueba con una regla larga o un tablón recto y un nivel de burbuja apoyado sobre él, girando desde el centro hacia todos los puntos del contorno. Repítelo cuando creas que ya está.

Termina retirando piedras, raíces cortadas y cualquier cosa punzante, y compacta el fondo pisándolo.

Excavación del hueco del estanque en el jardín

Los materiales de impermeabilización

Lámina de EPDM (caucho butilo), 1,0-1,5 mm. Es la mejor opción para estanques de forma libre. Muy elástica, se adapta a los escalones con pocos pliegues, resiste el ultravioleta y dura del orden de 30 años. Más cara y bastante pesada: un rollo de 5×6 m no lo mueve una persona sola.

Lámina de PVC, 0,5-1 mm. Más barata y ligera, pero se vuelve quebradiza con los años de sol y suele quedarse en 10-15 años. Válida para presupuestos ajustados y estanques pequeños.

Vaso prefabricado de polietileno o fibra. Rápido y a prueba de errores de instalación, pero el tamaño y la forma son los que son, los escalones suelen ser estrechos y el borde rígido es difícil de disimular. Bien para estanques de menos de 1.000 litros.

Hormigón. Duradero y permite bordes limpios, pero exige armado, junta de dilatación y un revestimiento impermeable; además hay que neutralizar la cal antes de introducir plantas y peces, o el pH se dispara por encima de 9. No es una obra para principiantes.

Para calcular la lámina, la fórmula es sencilla: largo total = largo máximo + (2 × profundidad máxima) + 60 cm de margen, y lo mismo para el ancho. Es preferible que sobre.

Debajo de la lámina va siempre un geotextil de 300 g/m², o en su defecto 5 cm de arena de río en el fondo y trozos de moqueta vieja en las paredes. Es la protección contra las piedras que siempre aparecen y contra las raíces que llegan desde abajo.

Colocar la lámina y rematar el borde

Extiende la lámina un día templado y soleado: el caucho caliente es mucho más dócil. Céntrala sin estirar, deja que caiga por su peso y empieza a llenar con la manguera. El propio agua la va pegando al terreno; tú solo vas ordenando los pliegues, que en las curvas se recogen en abanicos grandes en lugar de en muchas arruguitas pequeñas. Entra descalzo o con calcetines, nunca con botas.

Cuando esté casi lleno, recorta el sobrante dejando 30 cm de faldón por todo el perímetro y remátalo. Lo habitual es cavar una pequeña zanja alrededor, doblar ahí el faldón y colocar encima losas o piedra natural que vuelen unos 5 cm sobre el agua, de modo que se vea agua y no plástico.

Ojo con un detalle poco conocido: si el faldón de la lámina queda por debajo del nivel del agua en algún punto, o si dejas tierra o musgo tocando el agua y el terreno a la vez, se produce capilaridad y el estanque se vacía solo, lentamente, sin que aparezca ninguna fuga. El borde debe quedar siempre por encima de la lámina de agua en todo el contorno.

Bomba, filtro y UV

Un estanque solo de plantas, sin peces, puede funcionar sin bomba si está bien plantado. En cuanto hay peces, la filtración deja de ser opcional.

Bomba. El criterio habitual es que mueva todo el volumen del estanque cada una o dos horas. Para 4.000 litros con peces, una bomba de 2.000-4.000 l/h. Si alimenta una cascada, súmale la pérdida de carga por altura: los fabricantes dan tablas de caudal a distintas alturas, y un modelo de 3.000 l/h puede quedarse en 1.500 a dos metros. Colócala en la zona profunda, ligeramente elevada sobre un ladrillo para que no aspire lodo del fondo, y devuelve el agua por el extremo opuesto para que circule todo el vaso.

Filtro. Debe tener etapa mecánica (esponjas de distinta densidad, que retienen partículas) y etapa biológica (material poroso donde colonizan las bacterias que transforman el amoníaco en nitrito y este en nitrato). Dimensiona el filtro para el volumen real y con margen si hay muchos peces.

Clarificador UV-C. Aglutina las algas unicelulares en suspensión —el agua verde— para que el filtro las retenga. Como orientación, 1-2 W por cada 1.000 litros. No sirve contra las algas filamentosas ni sustituye al filtro biológico, y la lámpara pierde eficacia: hay que cambiarla cada temporada o cada dos, aunque siga encendiendo.

Y el error más repetido: apagar la bomba por la noche para ahorrar. Las bacterias del filtro biológico son aeróbicas y necesitan agua circulando; con unas horas de parada empiezan a morir y el filtro tarda semanas en recuperarse. La bomba de un estanque con peces va 24 horas de marzo a noviembre.

Filtro exterior para estanque de jardín

Llenar, plantar y esperar

Con agua de red hay que neutralizar el cloro; los acondicionadores de acuariofilia sirven, y si no, basta con dejar la bomba funcionando unos días antes de introducir nada vivo. Las plantas van primero, siempre: son las que consumirán los nutrientes.

Los peces, no antes de cuatro a seis semanas, y pocos. Sin ese tiempo el filtro no tiene colonia bacteriana y los peces se envenenan con su propio amoníaco. Como densidad prudente, un pez rojo (Carassius auratus) por cada 50-60 litros, contando con que crecen bastante más de lo que la gente supone: un pez rojo de estanque llega a 20-25 cm.

Dos advertencias más. Nunca sueltes peces de estanque, tortugas de Florida ni plantas sobrantes en un río, una charca o una acequia. Y si alguien te ofrece gambusias para los mosquitos, declina: Gambusia holbrooki es una especie exótica invasora catalogada en España y desplaza a peces autóctonos como el fartet y el samaruc. En un estanque con agua en movimiento y con peces, el mosquito no cría de todos modos.

Decoración y entorno

La diferencia entre un estanque que parece natural y uno que parece un jacuzzi está casi siempre en el borde. Algunas ideas que funcionan:

Piedra de la zona y de tamaños desiguales, colocada de forma irregular, mucho mejor que un cordón de cantos rodados idénticos formando un anillo perfecto. Ten en cuenta que las calizas y los mármoles endurecen el agua y suben el pH; el granito, la pizarra y el basalto son neutros.

Vegetación que baje hasta el agua: helechos, hostas, Astilbe, carex y gramíneas en la parte umbría; lavandas y romero si el entorno es seco y soleado. Ocultar la transición entre el borde duro y el jardín es lo que da naturalidad.

Un tronco o una piedra plana asomando al agua como posadero de pájaros y libélulas.

Iluminación sumergible o rasante de 12 V y protección IP68, con transformador fuera del agua. Poca luz y cálida; iluminar el estanque entero lo estropea.

Cascada o arroyo, si el terreno tiene desnivel o lo has creado con la tierra de la excavación. Además del sonido, oxigena. Impermeabiliza el cauce con la misma lámina y solápala bien sobre la del estanque.

En cuanto a la seguridad, si hay niños pequeños en casa hay soluciones discretas: una rejilla metálica justo bajo la superficie, apoyada en el borde, aguanta el peso de un niño y desaparece a la vista en cuanto crecen las plantas.

Mantenimiento por estaciones

Primavera. Arranca la bomba y el filtro, revisa y limpia las esponjas con agua del propio estanque (nunca con agua de grifo: mata las bacterias), divide y trasplanta las plantas que se hayan quedado sin sitio en la cesta, empieza a alimentar a los peces cuando el agua supere los 10 °C.

Verano. Repón la evaporación. En el interior peninsular es normal perder 1-2 cm de lámina al día en julio; si pierdes mucho más, tienes una fuga. Truco para localizarla: para la bomba y deja el estanque en reposo un día. Si el nivel se estabiliza, la fuga está en la cascada o en las conexiones, no en el vaso. Retira algas filamentosas a mano y vigila los peces al amanecer, que es el momento de menos oxígeno.

Otoño. Malla antihojas antes de que caigan, poda de las marginales por encima del agua, deja de alimentar a los peces cuando el agua baje de 8-10 °C, porque ya no digieren.

Invierno. En zonas con heladas, saca la bomba de la zona profunda o súbela a media altura para no enfriar el fondo, donde los peces están aletargados. Si se hiela la superficie, no rompas el hielo a golpes: la onda de choque daña a los peces. Usa un aro antihielo flotante o pon una olla con agua caliente sobre el hielo hasta abrir un ojo por el que salgan los gases de la descomposición.

En resumen

Elige el sitio con calma: cinco o seis horas de sol, lejos de árboles de hoja caduca y nunca en el punto donde se acumula la escorrentía. Hazlo más grande de lo que pensabas, con al menos 70-80 cm en la zona honda y escalones inclinados unos 20 grados. Geotextil siempre debajo de la lámina, EPDM si el presupuesto lo permite, y el borde perfectamente nivelado y por encima del agua para evitar la capilaridad. Dimensiona la bomba para mover el volumen entero cada una o dos horas y no la apagues por la noche. Planta primero, espera un mes largo y solo entonces mete unos pocos peces. La mano dura no es lo que hace bonito un estanque: es la paciencia de los tres primeros meses.


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