Durante décadas se vendió en tiendas de acuariofilia como planta ornamental y depuradora, y por eso sigue apareciendo en estanques particulares. Hoy la situación es otra, y cualquier artículo honesto sobre ella tiene que empezar por ahí: es una especie exótica invasora y su comercio está prohibido. Conviene conocerla igualmente, y bien —esa roseta verde pálido, aterciopelada, que flota sola con una melena de raíces colgando bajo el agua—, porque saber identificarla y entender su biología es justo lo que hace falta para no propagarla.

Rosetas de lechuga de agua flotando sobre la superficie

Qué es exactamente

Su nombre científico es Pistia stratiotes L., y es la única especie del género Pistia. Aunque su aspecto no lo sugiera, pertenece a las Araceae, la familia del potos, el anturio y la cala. Recibe nombres populares muy diversos: lechuga de agua, lechuguilla, repollo de agua, repollito de agua o alface-d'água en portugués.

Es una hidrófita flotante libre: no arraiga en el fondo. Toda la planta se sostiene sobre la superficie y toma los nutrientes directamente del agua a través de sus raíces sumergidas.

Cómo reconocerla

La roseta. Las hojas se disponen en roseta densa, sésiles, con forma de cuña ancha o espátula, truncadas o ligeramente escotadas en el extremo. Miden habitualmente de 5 a 15 cm y la roseta completa alcanza entre 10 y 30 cm de diámetro en buenas condiciones, aunque en aguas pobres se queda en ejemplares mucho más pequeños.

La textura. Es su rasgo más distintivo. Las hojas están cubiertas por una densa pilosidad aterciopelada e hidrófuga que atrapa aire entre los pelos. Gracias a eso el agua resbala en gotas y la planta no se moja ni se hunde aunque le caiga encima. Al tacto recuerda al fieltro. El color es un verde claro grisáceo, con nervios paralelos muy marcados y hundidos que recorren la hoja en abanico desde la base.

Las raíces. Cuelgan en cabellera, muy ramificadas y plumosas, de color blanquecino a pardo, y pueden superar los 30 cm de longitud en agua profunda y tranquila. Esa masa radicular es un microhábitat en sí misma.

Las flores. Pasan totalmente desapercibidas y casi nadie las ve. Son diminutas, agrupadas en un pequeño espádice envuelto por una espata verde pálida de menos de un centímetro, escondida entre las hojas del centro de la roseta. Es la estructura típica de las aráceas, en miniatura. Producen unos frutos en baya con semillas pequeñas.

Origen y ecología

Su área de origen se discute desde hace más de dos siglos. La hipótesis más aceptada la sitúa en África tropical, en la cuenca del Nilo, aunque existen registros fósiles que complican el cuadro y hoy aparece en aguas cálidas de los cinco continentes, con una distribución pantropical. En muchos de esos lugares es una introducción reciente.

Vive en aguas dulces, quietas o de corriente muy lenta: lagunas, embalses, brazos muertos de río, canales de riego, arrozales y balsas. Necesita calor: crece de forma óptima entre 22 y 30 °C, se ralentiza mucho por debajo de 15 °C y no sobrevive a las heladas. Tampoco tolera la salinidad, lo que limita su avance en aguas salobres.

El factor que lo cambia todo es el enriquecimiento en nutrientes. En aguas eutrofizadas por vertidos urbanos o por escorrentía agrícola con nitrógeno y fósforo, la lechuga de agua encuentra combustible ilimitado y su crecimiento se dispara.

Por qué crece tan rápido

Su multiplicación es sobre todo vegetativa y por estolones. Cada roseta madre emite estolones cortos que terminan en una roseta hija, la cual a su vez repite el proceso en cuanto alcanza cierto tamaño. En condiciones favorables una población puede duplicar su biomasa en cuestión de días o pocas semanas, formando mantos continuos que cubren por completo la superficie del agua.

Además produce semillas viables que se acumulan en el sedimento y pueden germinar más tarde, lo que hace que una eliminación aparentemente completa no lo sea. Y como no está anclada, se dispersa sin esfuerzo: la corriente, el viento, las aves acuáticas y las embarcaciones trasladan rosetas enteras aguas abajo. Basta un fragmento con una yema para fundar una nueva población.

El problema: por qué está prohibida

Un manto denso de Pistia stratiotes produce una cadena de efectos muy bien documentada:

Bloquea la luz. Bajo la cobertura no llega radiación al agua y desaparecen las plantas sumergidas y el fitoplancton, que son la base de la cadena trófica.

Provoca anoxia. Al impedir el intercambio de gases con la atmósfera y al descomponerse la enorme biomasa que genera, el oxígeno disuelto se desploma. El resultado son mortandades de peces e invertebrados.

Desplaza a la flora autóctona. Compite por nutrientes y espacio y homogeneiza la comunidad vegetal.

Aumenta la pérdida de agua. La evapotranspiración del manto es superior a la evaporación de una lámina libre, un detalle nada menor en un país con estrés hídrico.

Obstruye infraestructuras. Atasca canales de riego, tomas de bombeo, compuertas y rejillas de centrales, con costes de mantenimiento elevados.

Favorece a los mosquitos. La maraña de raíces y el agua estancada bajo el manto son criadero ideal para larvas de mosquito, con la consiguiente implicación sanitaria.

Por todo esto, Pistia stratiotes está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y también en la lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión Europea. En la práctica eso significa que están prohibidas su importación, posesión, cría, transporte, venta, intercambio y liberación en el medio natural. No es una recomendación: es una prohibición legal con régimen sancionador.

Qué hacer si la tienes en tu estanque

Es una situación bastante común, porque muchísima gente la compró cuando aún se vendía con normalidad. La forma correcta de proceder:

  1. Retírala por completo del estanque con un salabre, incluidas las rosetas hijas más pequeñas, que son las que pasan desapercibidas.
  2. Déjala secar al sol sobre una superficie impermeable hasta que quede completamente deshidratada. Es un material con muchísima agua y tarda varios días.
  3. Elimínala como residuo. Si tienes compostera de alta temperatura y la planta está ya seca, puede compostarse; si tienes dudas, va a la fracción resto, en bolsa cerrada.
  4. Nunca la tires a un río, acequia, arroyo, alcantarilla ni cuneta, ni regales esquejes ni los intercambies. Prácticamente todas las invasiones documentadas de plantas acuáticas exóticas en España proceden de vertidos de estanques y acuarios domésticos.
  5. Revisa el estanque durante la temporada siguiente, porque pueden germinar semillas del sedimento.

Una advertencia particular para el sur y el litoral mediterráneo: en el interior peninsular las heladas invernales matan la planta y eso ha frenado su naturalización, pero en zonas con inviernos suaves y en tramos de agua templada la especie sí puede sobrevivir de un año a otro. Ahí el riesgo de escape es real.

Alternativas legales para el mismo efecto

Si lo que buscabas era una flotante que depurase el agua, diese sombra y controlase las algas, hay opciones sin problemas legales ni ecológicos:

  • Hydrocharis morsus-ranae, el mordisco de rana: flotante autóctona europea, con rosetas de hojas acorazonadas y florecillas blancas. Es probablemente el sustituto estético más cercano.
  • Lemna minor, la lenteja de agua: minúscula, autóctona y muy eficaz consumiendo nutrientes, aunque hay que aclararla a menudo.
  • Nymphoides peltata: no es flotante libre, pero cubre la superficie con hojas pequeñas y aporta floración amarilla todo el verano.
  • Nenúfares de vigor adecuado al tamaño del estanque, que es la solución clásica para dar sombra a la lámina.
  • Oxigenadoras sumergidas como Ceratophyllum demersum, que compiten con las algas por los nutrientes sin ocupar la superficie.

Y si el objetivo de fondo era combatir el agua verde, el enfoque más eficaz no es añadir plantas sino reducir la entrada de nutrientes: no sobrealimentar a los peces, evitar abonos líquidos en el agua, retirar la hojarasca en otoño y mantener una carga de peces moderada.

Un uso legítimo, pero fuera del jardín

Conviene matizar algo, porque la lechuga de agua no es una planta "mala" en abstracto. Su enorme capacidad de absorción se aprovecha en fitorremediación: se ha investigado ampliamente su uso para retirar nitrógeno, fósforo y metales pesados en sistemas de depuración de aguas residuales. También se emplea como forraje y como materia prima para compost y biogás en algunos países tropicales.

La diferencia está en el contexto. En un tanque cerrado, controlado y sin conexión con el medio natural, es una herramienta. En un estanque de jardín conectado, directa o indirectamente, con un cauce, es un riesgo que la normativa ha decidido no asumir.

En resumen

La lechuga de agua, Pistia stratiotes, es una arácea flotante de roseta aterciopelada, nervios marcados y raíces plumosas, de origen probablemente africano y distribución hoy pantropical. Crece en aguas quietas y cálidas, se multiplica por estolones a velocidad explosiva y, en aguas ricas en nutrientes, forma mantos que bloquean la luz, agotan el oxígeno, desplazan a la flora autóctona, obstruyen canales y crían mosquitos. Por eso figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y en la lista europea de especies invasoras, y su venta, tenencia y liberación están prohibidas. Si la tienes, retírala, sécala y elimínala como residuo, sin verterla nunca a un cauce, y sustitúyela por alternativas como Hydrocharis morsus-ranae, Lemna minor, Nymphoides peltata o un nenúfar de tamaño adecuado.


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