Cuando en España se habla de "azafrán silvestre" se están mezclando en realidad dos cosas distintas. Por un lado, los crocus silvestres autóctonos que florecen en nuestros montes en otoño y a finales de invierno. Por otro, el azafrán de la especia, Crocus sativus, que no es silvestre en ningún sitio: es una planta cultivada, estéril y clonada por el hombre desde hace milenios.

Distinguirlas importa más de lo que parece, entre otras cosas porque una de las plantas que más se confunde con ellas, el Colchicum, es mortalmente tóxica. Este artículo aclara qué es cada cosa, cómo se identifican, cómo se cultivan y cómo se recolecta el azafrán si decides plantarlo.

Qué es el azafrán y qué es un crocus

El género Crocus pertenece a la familia de las iridáceas, la misma de los lirios y los gladiolos. Son geófitas de cormo: sobreviven la mayor parte del año como un órgano subterráneo macizo del tamaño de una nuez pequeña, envuelto en túnicas fibrosas.

Un cormo no es un bulbo. No tiene capas carnosas superpuestas como la cebolla; es un tallo comprimido y macizo, con una o varias yemas en la parte superior. Cada temporada el cormo viejo se agota por completo y se sustituye por uno o varios cormos nuevos formados encima. Ese detalle explica por qué una plantación de azafrán se va acercando poco a poco a la superficie y por qué conviene levantarla y replantarla cada tres o cuatro años.

Los rasgos comunes del género son fáciles de reconocer: flor solitaria en forma de copa con seis tépalos, un tubo floral largo que emerge directamente del suelo sin tallo aparente, hojas lineares muy estrechas con una franja blanca central muy característica, y tres estambres.

Ese último dato es la clave de seguridad más importante de todo el artículo, y volveremos sobre él.

Flores de Crocus sativus con los estigmas rojos visibles

Los crocus silvestres de la península ibérica

En España crecen de forma natural varias especies de Crocus, y son estas las que merecen con propiedad el nombre de azafrán silvestre.

Crocus serotinus (con las subespecies salzmannii y clusii) es el más extendido. Florece en otoño, entre octubre y noviembre, con flores lilas de tubo largo. Aparece en pastizales, claros de encinar y matorrales de buena parte de la mitad occidental y del sur peninsular. Es el que se ve en Andalucía y Extremadura tras las primeras lluvias.

Crocus nudiflorus florece también en otoño, con flores violeta intenso, y ocupa prados de montaña del norte: Pirineos, Cordillera Cantábrica y sistema Ibérico. Su nombre alude a que la flor sale desnuda, sin hojas, que aparecen después en primavera.

Crocus carpetanus es un endemismo ibérico del Sistema Central y de las montañas del noroeste. Florece en primavera, justo cuando se retira la nieve, con flores blanquecinas o lilas pálidas. Sus hojas son distintas al resto: de sección redondeada, sin la quilla habitual.

Crocus vernus y Crocus versicolor se encuentran en zonas pirenaicas, con floración de finales de invierno.

Ninguno de ellos produce azafrán aprovechable en cantidad, y muchos están protegidos por normativas autonómicas. Recolectar cormos silvestres es una mala idea, legal y ecológicamente. Si quieres crocus silvestres en el jardín, cómpralos de producción controlada: se venden con normalidad.

El azafrán de la especia: Crocus sativus

El azafrán cultivado es un caso botánico singular. Es un triploide estéril: tiene tres juegos de cromosomas en lugar de dos, lo que le impide producir semilla viable. Todas las plantas de azafrán del mundo se han multiplicado exclusivamente por división de cormos durante miles de años, lo que significa que la variabilidad genética de la especie es prácticamente nula. Se considera derivado por selección de Crocus cartwrightianus, una especie del Egeo.

Su ciclo va al revés que el de la mayoría de plantas de jardín, y esto es lo que más despista al principiante:

Verano: reposo total. El cormo está seco bajo tierra y necesita calor y sequedad.

Octubre y noviembre: floración. Las flores lilas emergen del suelo sin hojas o con ellas apenas iniciadas, en un periodo muy concentrado de unas dos o tres semanas.

De noviembre a mayo: desarrollo de las hojas, que acumulan reservas en el cormo nuevo.

Mayo y junio: las hojas amarillean y se secan; comienza otra vez el reposo.

La parte aprovechable son los tres estigmas rojos del pistilo, largos y con el extremo ensanchado. Solo tres por flor. De ahí el precio: hacen falta del orden de 150.000 a 200.000 flores para obtener un kilo de azafrán seco, y toda la recolección es manual.

En España el cultivo tradicional está ligado a La Mancha, con Denominación de Origen Protegida Azafrán de La Mancha, y también hay producción en Aragón, Teruel y algunas zonas de Castilla y León. El clima continental, con veranos secos y calurosos e inviernos fríos, es exactamente lo que la planta pide.

La confusión peligrosa: Colchicum

Este apartado es el más importante del artículo. El Colchicum autumnale y sus parientes ibéricos (Colchicum montanum, la antigua Merendera) florecen en otoño, con flores lilas de tubo largo emergiendo directamente del suelo sin hojas. A ojos de cualquiera, son casi idénticos a un crocus otoñal. Se les llama popularmente "azafrán bastardo" o "quitameriendas".

La diferencia es tajante: el Colchicum pertenece a otra familia por completo, las colquicáceas, y contiene colchicina, un alcaloide extremadamente tóxico. La ingestión de una pequeña cantidad de cormo o de flor puede ser letal, y no existe antídoto específico. Los síntomas tardan horas en aparecer, lo que empeora el pronóstico.

Aprende a distinguirlos y no falles nunca:

Cuenta los estambres. El Crocus tiene tres. El Colchicum tiene seis. Es el criterio infalible y se ve a simple vista abriendo la flor.

Mira el estigma. En el crocus el estilo se divide en tres ramas, en el azafrán cultivado de un rojo intenso inconfundible. En el Colchicum hay tres estilos separados desde la base, blanquecinos o pálidos, nunca rojo escarlata.

Mira las hojas. Las del crocus son estrechas, casi filiformes, con una línea blanca central. Las del Colchicum son anchas, lanceoladas, de varios centímetros, parecidas a las de un puerro joven, y aparecen en primavera.

Mira el órgano subterráneo. El del crocus es un cormo redondeado y aplanado con túnicas fibrosas reticuladas. El del Colchicum es más grande, alargado y asimétrico.

Regla práctica: nunca consumas estigmas recolectados en el campo. El azafrán no se recolecta silvestre; se cultiva.

Campo de Crocus sativus en floración de otoño

Cultivo y cuidados

Ubicación

Pleno sol, sin discusión. El crocus, tanto el silvestre como el cultivado, necesita insolación directa para que el cormo madure y forme yemas florales. En semisombra vegeta pero no florece. Prefiere sitios donde el suelo se caliente y se seque en verano, lo que en un jardín significa evitar la base de setos y las zonas con riego automático estival.

Resiste bien el frío: soporta heladas de hasta -10 o -15 °C sin problema, siempre que el suelo drene. Lo que no tolera es la combinación de frío y humedad estancada.

Sustrato

Aquí se juega casi todo. El requisito absoluto es drenaje. Un suelo franco o franco-arenoso, algo calizo, con pH entre 6 y 8, es el ideal, y coincide con los suelos manchegos donde se cultiva tradicionalmente.

Si tu terreno es arcilloso y compacto, no plantes directamente: levanta un caballón de 20 o 25 cm o enmienda con arena gruesa y compost muy maduro. La causa número uno de fracaso con el azafrán es la pudrición del cormo por exceso de humedad en verano.

En maceta, usa un tiesto hondo, de 20 cm mínimo, con mezcla de sustrato universal y arena o perlita a partes iguales, y agujeros de drenaje amplios.

Riego

Menos del que crees. El calendario correcto es:

Al plantar, en verano o principios de otoño, un riego ligero para asentar la tierra y avisar al cormo de que empieza el ciclo.

De septiembre a mayo, riegos moderados solo si el otoño y el invierno vienen secos. En la mayor parte de España la lluvia estacional basta. Un riego generoso a principios de octubre puede adelantar y uniformar la floración.

De junio a agosto, nada de agua. Reposo seco absoluto. Regar el azafrán en verano es matarlo.

Abono

Es poco exigente. Un aporte de compost o estiércol muy descompuesto incorporado al suelo en el verano previo a la plantación, del orden de 3 a 4 kg por metro cuadrado, cubre buena parte de las necesidades. Nunca uses estiércol fresco: quema el cormo y favorece hongos.

Durante el ciclo, si el suelo es pobre, un abono con relación baja en nitrógeno y alta en fósforo y potasio en octubre y de nuevo en febrero ayuda a engordar los cormos hijos. Evita los abonos nitrogenados fuertes: producen mucha hoja blanda y menos flor.

Plagas y enfermedades

Plagas

Roedores y topillos. El problema más serio en cultivo en suelo. Los cormos son una despensa apetecible y un topillo puede vaciar una plantación en un invierno. La solución práctica en huerto pequeño es plantar en cestas de malla metálica enterradas.

Conejos y liebres ramonean las hojas en invierno, cuando hay poco verde en el campo. En parcelas pequeñas, malla perimetral.

Nematodos del género Ditylenchus pueden atacar el cormo. Se previenen con rotación larga: no repitas azafrán en la misma parcela antes de 8 o 10 años.

Ácaros del bulbo (Rhizoglyphus) aparecen sobre todo en cormos almacenados en condiciones húmedas.

Enfermedades

Podredumbre del cormo por Fusarium oxysporum, conocida en La Mancha como "mal del azafrán" o corrosión. Es la enfermedad de referencia. Produce manchas pardas hundidas en el cormo, brotación irregular y rodales que se van ampliando. No hay tratamiento curativo: se previene con drenaje impecable, cormos sanos, rotación larga y eliminando las plantas afectadas con su tierra.

Rhizoctonia crocorum, la llamada muerte violeta, cubre el cormo de un fieltro violáceo. Mismo enfoque preventivo.

Penicillium y podredumbres de almacén aparecen cuando los cormos se guardan sin secar bien.

La conclusión práctica es la misma en todos los casos: en azafrán, la sanidad se compra y se planta. Empieza con material sano y garantiza el drenaje, porque después no hay remedio.

Plantación paso a paso

Cuándo. Los cormos de Crocus sativus se plantan en verano, de junio a agosto, mientras están en reposo. Plantarlos en septiembre u octubre suele funcionar peor porque el cormo ya ha empezado a movilizarse. Los crocus silvestres ornamentales de floración otoñal se plantan también en verano; los de floración primaveral, en septiembre y octubre.

Calidad del cormo. Elige cormos de más de 2,5 cm de diámetro. Este es el punto que más resultados cambia: un cormo pequeño puede sobrevivir un año entero sin florecer, dedicándose solo a engordar. Deben estar firmes al tacto, sin manchas blandas ni moho.

Profundidad. De 10 a 15 cm, con la yema hacia arriba. Más profundo de lo que muchos suponen. En suelos ligeros y arenosos, 15 cm; en suelos más pesados, 10. La plantación profunda protege del calor, del frío y de los roedores, y retrasa el agotamiento del sitio.

Marco. De 10 a 15 cm entre cormos, en líneas separadas 25 o 30 cm. Para uso doméstico, calcula que necesitarás unos 100 o 150 cormos para obtener un gramo de azafrán seco al año una vez la plantación esté establecida. Es una cifra que conviene conocer antes de emocionarse.

Duración de la plantación. Los cormos se multiplican bajo tierra. Al tercer o cuarto año la densidad es tal que empiezan a competir y la floración cae. Ese es el momento de levantar la plantación en junio o julio, separar los cormos, descartar los enfermos y replantar en otra parcela.

Recolección del azafrán

La recolección es breve, intensa y no admite pereza.

Recoge las flores al amanecer, antes de que el sol las abra del todo y con el rocío aún presente. La flor abierta y calentada pierde calidad en los estigmas. En La Mancha esto se llama la "rosa" del azafrán y se recoge cada mañana durante las dos o tres semanas que dura la floración.

Corta o pellizca la flor entera por la base, deposítala en una cesta sin apretar y llévala a cubierto de inmediato.

La monda o desbriznado consiste en abrir la flor y separar los tres estigmas rojos. Corta justo donde el rojo se convierte en blanco o amarillo: la parte blanca del estilo no aporta aroma ni color y solo sirve para adulterar el peso. Es un trabajo minucioso que se hace el mismo día de la recolección.

El tostado es el paso que define la calidad y el que casi todo el mundo hace mal en casa. Los estigmas deben deshidratarse con calor suave y rápido, no secarse al aire durante días. En el método tradicional se colocan en cedazos sobre brasas o una fuente de calor muy suave, entre 40 y 50 °C, durante 20 a 30 minutos, hasta que pierden alrededor del 80 % de su peso y quedan quebradizos. Un secado lento al aire produce un azafrán apagado, sin el color ni el aroma característicos, porque no se desarrollan igual la crocina y el safranal.

Conservación. En recipiente hermético, opaco, en seco y lejos de la luz. El azafrán mejora ligeramente durante el primer mes de reposo y mantiene buenas cualidades entre uno y dos años. Y para usarlo, tuéstalo un instante y muélelo o infúndelo previamente en un poco de líquido caliente: echarlo entero al final de la cocción desaprovecha la mitad de su color.

En resumen

Bajo el nombre de azafrán silvestre conviven los crocus autóctonos ibéricos —Crocus serotinus, C. nudiflorus, C. carpetanus— y el azafrán de la especia, Crocus sativus, que no es silvestre en ninguna parte: es un triploide estéril multiplicado solo por cormos desde hace milenios.

Todos son geófitas de cormo que exigen pleno sol, suelo bien drenado y, sobre todo, reposo seco absoluto en verano. Se plantan en verano, a 10-15 cm de profundidad y con cormos de más de 2,5 cm si quieres flor el primer año. Las enfermedades importantes son podredumbres del cormo sin tratamiento curativo, así que todo se juega en la prevención: material sano, drenaje y rotación larga.

Y la advertencia que no debe olvidarse: el Colchicum, con flor otoñal casi idéntica, contiene colchicina y es potencialmente mortal. Cuenta los estambres —tres en el crocus, seis en el Colchicum— y no consumas nunca estigmas recogidos en el campo.


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