La fucsia es de las plantas más agradecidas para multiplicar. Enraíza con una facilidad que sorprende, no necesita hormonas ni invernadero, y de una planta madre puedes sacar una docena de ejemplares en unas semanas. Si alguna vez te has quedado con ganas de tener más de una variedad que te gusta, esta es la vía.

Fucsia en flor

Cuándo hacerlo

La mejor época es la primavera, de marzo a mayo, cuando la planta está sacando brotes tiernos y con ganas. También funciona bien a finales de verano, en agosto o septiembre, que es el momento clásico para guardar copias de seguridad de una planta antes del invierno, por si el frío se lleva a la madre.

En invierno no. La planta está parada y los esquejes se pudren antes de enraizar.

Qué esqueje coger

Aquí está el detalle que marca la diferencia. Busca un brote tierno pero no blando: verde, flexible, sin madera todavía, de la punta de una rama. Los tallos ya leñosos enraízan mucho peor.

Corta un trozo de 8 a 12 centímetros, con tres o cuatro pares de hojas. Hazlo por la mañana temprano, cuando la planta está bien hidratada.

Elige ramas sin flores ni botones. Si el esqueje trae flor, quítala: mientras la mantenga estará gastando energía en ella en lugar de en echar raíces.

Preparar el esqueje

1. Corta justo por debajo de un nudo, esa zona algo engrosada de donde salen las hojas. Ahí se concentran las células que van a generar raíz. Usa una cuchilla o tijera bien afilada y limpia; un corte aplastado se pudre.

2. Quita las hojas de la mitad inferior. Deja solo el par o los dos pares superiores. Las hojas enterradas se pudren, y además demasiada hoja hace que el esqueje pierda agua por transpiración cuando aún no tiene raíces para reponerla.

3. Si las hojas que quedan son muy grandes, córtalas por la mitad. Reduce la evaporación sin dejar al esqueje sin capacidad de fotosintetizar.

4. Hormona de enraizamiento: opcional. La fucsia no la necesita. Si la usas, acelera algo el proceso, pero no es la diferencia entre que salga o no.

En agua o en sustrato

En agua es el método más sencillo y el más vistoso, porque ves las raíces salir. Un vaso con agua, el esqueje dentro sin que las hojas toquen el agua, en un sitio luminoso sin sol directo. Cambia el agua cada dos o tres días. En dos o tres semanas verás raíces.

Tiene un inconveniente que conviene saber: las raíces formadas en agua son más frágiles y la planta sufre un pequeño parón al pasarla a tierra. Trasplántalas cuando midan dos o tres centímetros, no más, porque cuanto más largas más les cuesta adaptarse.

En sustrato da plantas más robustas. Usa una mezcla ligera: turba o fibra de coco con perlita a partes iguales, o directamente sustrato para semilleros. Humedece, haz un agujero con un lápiz, mete el esqueje hasta el primer par de hojas y aprieta suavemente alrededor.

El truco del ambiente húmedo

Un esqueje sin raíces no puede reponer el agua que pierde por las hojas, así que hay que reducir esa pérdida. Cubre la maceta con una bolsa de plástico transparente o media botella cortada, creando un mini invernadero.

Deja algún respiradero o abre un rato cada dos días para ventilar, porque si el aire se queda completamente estanco aparece moho. Y ponlo en luz indirecta: bajo el plástico, el sol directo lo cuece en una tarde.

Temperatura ideal, entre 18 y 22 grados.

Cuánto tarda y cómo saber que ha enraizado

Entre dos y cuatro semanas. La señal más fiable no es ver raíces, sino resistencia al tirar: da un tironcito muy suave del esqueje y, si se resiste, ya está anclado. Otra pista es que empiece a sacar hojas nuevas.

No lo desentierres para comprobar. Es la manera más eficaz de romper las raicillas que acaban de formarse.

Después

Una vez enraizado, quita el plástico de forma progresiva a lo largo de unos días, para que se aclimate al aire seco. Pásalo a una maceta de unos 10 centímetros con sustrato normal de calidad.

Y cuando tenga tres pares de hojas, despunta la yema central. Es lo que convierte un tallo único y desgarbado en una planta ramificada y compacta. Repite el despunte una o dos veces más conforme crezca.

Empieza a abonar suavemente al mes, cuando ya esté en crecimiento activo.

Por qué a veces fallan

Se pudre la base: exceso de agua, sustrato pesado o corte hecho con herramienta sucia.

Se seca de golpe: falta de humedad ambiental o sol directo bajo el plástico.

No pasa nada en un mes: el esqueje era demasiado leñoso, o la temperatura es baja.

Aparece moho: falta de ventilación. Airea a diario y quita las hojas afectadas.

Un consejo práctico: pon siempre más esquejes de los que necesitas. Cuestan nada y así el fallo de alguno no te deja sin planta.

En resumen

Punta tierna de 8 a 12 centímetros, corte limpio bajo un nudo, sin flores y con las hojas de abajo quitadas. En agua o en sustrato ligero, con humedad ambiental y luz indirecta. En dos o tres semanas tienes raíces, y con un despunte a los tres pares de hojas, una planta hecha.


Contenidos relacionados