Una motosierra desafilada se reconoce sin mirar la cadena: en lugar de virutas gruesas expulsa serrín fino, hay que empujarla contra la madera para que avance, humea, y el corte se va torciendo hacia un lado. Ese momento no es solo incómodo: forzar una cadena roma es la forma más habitual de provocar un retroceso, que es el accidente serio de esta herramienta.
Afilar bien es cuestión de tres cosas: la lima correcta, el ángulo correcto y ser constante con el número de pasadas.
Antes de nada: qué lima necesitas
El diámetro de la lima redonda depende del paso de la cadena, que viene grabado en el eslabón de arrastre o en la documentación:
Paso 1/4": lima de 4,0 mm. Paso 3/8" bajo perfil (o 0.325" según modelo): 4,0 a 4,8 mm. Paso 3/8" estándar: 5,2 mm. Paso 0.404": 5,5 mm.
Usar una lima de diámetro equivocado estropea el perfil del diente y la cadena deja de cortar bien por mucho que insistas. Si no estás seguro, mira el manual de tu máquina: siempre lo indica.
Además necesitas una lima plana para los limitadores de profundidad, una galga —una plantilla barata que marca los ángulos y la altura del limitador— y guantes.
Para empezar, un afilador de guía, esos soportes que sujetan la lima al ángulo correcto, es una inversión pequeña que mejora muchísimo el resultado.
Preparar
Motor parado y, si es de gasolina, con la bujía desconectada. Sujeta la espada en un tornillo de banco o, en el campo, clava la punta de la espada en un tocón para inmovilizarla.
Tensa la cadena antes de afilar. Una cadena floja baila bajo la lima y salen dientes desiguales.
Marca el primer diente con un rotulador. Es la única forma de saber dónde has empezado y no dar dos vueltas.
Afilar los dientes de corte
1. Los ángulos. Son dos y hay que respetarlos: unos 30 grados en horizontal respecto a la espada —para cadenas de uso general— y unos 10 grados de inclinación vertical. La galga o el afilador de guía te los marcan; a pulso hacen falta bastantes cadenas de práctica.
2. La altura de la lima. Debe sobresalir aproximadamente una quinta parte de su diámetro por encima del borde superior del diente. Si va demasiado baja, el filo queda con un gancho que engancha; demasiado alta, no llega al filo.
3. Lima desde dentro hacia fuera, siempre en ese sentido y solo empujando. Al volver, levanta la lima: las limas cortan en una dirección y arrastrarlas de vuelta las embota.
4. Mismo número de pasadas en todos los dientes. Esto es lo que más determina el resultado. Tres o cuatro pasadas suelen bastar. Si un diente queda más corto que los demás, la cadena corta torcido, vibra y tira hacia un lado.
5. Afila primero todos los dientes de un lado, avanzando en la misma dirección, y luego date la vuelta y haz los del otro. Cambiar de lado a cada diente es la receta para perder el ángulo.
6. Iguala por el más gastado. Si un diente ha tocado piedra y está muy dañado, hay que bajar todos los demás a su altura. Es tedioso, pero una cadena desigual no corta recta.
Los limitadores de profundidad: el paso que casi nadie hace
Delante de cada diente hay un pequeño resalte, el limitador o «rastrillo». Determina cuánta madera muerde el diente en cada pasada.
Cada vez que afilas, el diente baja un poco de altura, pero el limitador no. Después de tres o cuatro afilados, el limitador sobresale relativamente demasiado y la cadena deja de morder aunque los dientes estén perfectos. Es la causa más frecuente de «la afilé y sigue sin cortar».
Para corregirlo: apoya la galga sobre la cadena y, si el limitador asoma por la ranura, líjalo con la lima plana hasta enrasarlo. Después redondea ligeramente su borde delantero para que entre suave en la madera.
No te pases: un limitador demasiado bajo hace que el diente muerda en exceso, la sierra tire con violencia y aumente muchísimo el riesgo de retroceso.
Cuándo afilar
Con más frecuencia de la que crees. Un repaso ligero cada depósito de combustible es la práctica habitual entre quienes trabajan con ella, y mantiene la cadena siempre en buen estado con muy poco esfuerzo.
Y de inmediato si has tocado tierra, piedra o un clavo, aunque sea un roce.
Señales para no dudar: serrín fino en vez de virutas, hay que empujar, humo, corte curvo, o vibración excesiva.
Cuándo cambiar la cadena
Cuando el diente de corte se ha reducido a unos 4 milímetros de longitud, o cuando aparecen grietas o eslabones dañados. También si se ha estirado tanto que ya no se puede tensar. Una cadena agotada es peligrosa; no merece la pena estirarla más.
Y una cosa más, que no es afilado
Revisa la espada: limpia la ranura y el orificio de engrase, y lima las rebabas de los bordes. Voltéala de vez en cuando para que se desgaste por igual. Y comprueba que el engrase de cadena funciona: sin aceite, la cadena mejor afilada del mundo se destroza en minutos.
En resumen
Lima del diámetro que pide tu paso de cadena, 30 grados en horizontal y 10 de inclinación, mismo número de pasadas en todos los dientes y limando solo hacia fuera. Y no olvides los limitadores cada tres o cuatro afilados: es la razón por la que muchas cadenas recién afiladas siguen sin cortar.