A 20 °C una semilla de col rompe el suelo en cuatro o cinco días. A 10 °C puede tardar más de dos semanas, y a 30 °C germina rápido pero con un porcentaje mucho peor y plántulas enclenques. Esa horquilla explica buena parte de los fracasos de semillero de brásicas: no es la semilla, es la temperatura a la que se le pidió trabajar.

Bajo el nombre de coles caben repollo, lombarda, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, romanesco, berza, col rizada y col china. Todas menos la última son Brassica oleracea en distintas variedades botánicas, y todas comparten el mismo comportamiento en la germinación. Lo que cambia entre ellas es el calendario y el tiempo hasta cosecha, no la forma de nacer.

Lo que la semilla necesita para germinar

La semilla de col es pequeña, redonda y de color pardo rojizo: entre 250 y 350 semillas por gramo según variedad. No necesita luz para germinar, no necesita frío previo ni escarificación, y no tiene latencia. Solo pide tres cosas.

Temperatura. Germina en un rango amplio, de 7 a 30 °C, pero el óptimo real está entre 18 y 22 °C. En ese rango la emergencia es rápida y uniforme. Por debajo de 12 °C se alarga tanto que da tiempo a que los hongos del sustrato ataquen la semilla antes de que nazca; por encima de 28 °C el porcentaje de nascencia cae y las plántulas salen alargadas y débiles. Sembrar coles de invierno en pleno agosto, en una terraza a pleno sol donde el semillero alcanza 40 °C, es la forma más habitual de perder una bandeja entera.

Humedad constante, no encharcamiento. El sustrato debe estar como una esponja escurrida durante todo el proceso. Un solo secado completo a mitad de germinación mata la radícula recién emitida y ya no hay vuelta atrás.

Profundidad correcta. Entre 0,5 y 1 cm, nunca más. La regla de enterrar la semilla a dos o tres veces su diámetro se cumple aquí con literalidad. A 3 cm de profundidad buena parte de la simiente agota reservas antes de asomar.

Calendario de siembra en España

El grueso de las coles se siembra de abril a agosto para trasplantar en verano y recolectar de otoño a invierno. Ese es el ciclo principal, y el que da mejores resultados en gran parte de la Península. Pero hay matices por especie:

Repollo y lombarda. Siembra de abril a julio para cosecha de otoño-invierno; en zonas de invierno suave también se siembra de septiembre a octubre para recolectar en primavera. Del semillero al plato pasan de 4 a 6 meses.

Brócoli y coliflor. Siembra de mayo a julio, trasplante de julio a septiembre, cosecha entre noviembre y marzo según el ciclo de la variedad, que puede ir de 90 a 220 días. Aquí la variedad importa más que en ninguna otra col: existen variedades de 60 días y variedades de invierno tardías que no se cosechan hasta febrero, y confundirlas descoloca el bancal entero.

Coles de Bruselas. Son las más lentas, de 5 a 7 meses. Se siembran de marzo a mayo para que la planta tenga porte suficiente antes del frío. Sembradas en julio no dan tiempo a formar repollitos decentes.

Col china (Brassica rapa subsp. pekinensis). Ciclo corto, de 60 a 80 días, y una manía propia: sube a flor si la siembras en primavera con días largos. Su siembra buena es de julio a septiembre.

Berza y col rizada. Las más tolerantes al calendario. De abril a agosto sin demasiado problema.

En el norte húmedo, las siembras de verano se pueden hacer directamente al aire libre. En el interior y el sur conviene sembrar en semillero a la sombra o bajo malla, regando dos veces al día, porque el problema del verano español no es la falta de calor sino el exceso.

Col lombarda desarrollada en el huerto

Semillero: cómo hacerlo bien

La col agradece el semillero y trasplanta sin traumas, así que salvo excepciones no compensa sembrar a golpe directo en el bancal. Ocupar la tierra buena durante seis semanas con plantitas de dos centímetros es un desperdicio de espacio y de riego.

Usa bandejas de alveolo de 4 a 6 cm de lado, o macetitas individuales. Alveolos más pequeños obligan a trasplantar antes de tiempo o producen plantas con el cepellón enrollado. El sustrato debe ser específico de semillero: fino, esponjoso, pobre en sales. Un sustrato universal muy fertilizado quema las raicillas y da germinaciones irregulares.

Coloca dos semillas por alveolo y aclara a una cuando tengan los cotiledones abiertos, cortando la sobrante a ras con tijera en lugar de arrancarla, para no desgarrar las raíces de la que se queda. Cubre con una capa fina del mismo sustrato tamizado y riega por inmersión o con pulverizador: el chorro directo desentierra las semillas y las amontona en una esquina.

En cuanto asome el primer brote, la bandeja necesita toda la luz posible. Es el punto donde más se falla en interior. Sin luz suficiente las plántulas se ahílan en cuarenta y ocho horas: el hipocótilo se estira, queda fino como un hilo y la planta ya no se recupera. Si el semillero está en casa junto a una ventana, sácalo al exterior en cuanto germine y protégelo solo de sol de mediodía y de la lluvia fuerte.

Damping off, el enemigo del semillero

La plántula nace, crece dos centímetros y de pronto se dobla por el cuello y cae, como si la hubieran cortado. Es la caída de plántulas, causada por hongos del suelo del género Pythium, Rhizoctonia o Fusarium. No se cura: cuando aparece, ese alveolo está perdido y hay que evitar que se extienda por la bandeja.

Lo que lo dispara es siempre lo mismo: exceso de agua, sustrato reutilizado, siembra demasiado densa y falta de ventilación. Las medidas que funcionan son preventivas. Sustrato nuevo o esterilizado, bandejas lavadas antes de usarlas, riego por abajo y espaciado que permita que el aire circule entre las plántulas. Si tienes el semillero tapado con plástico o campana, destápalo en cuanto germine: esa cubierta ayuda a nacer y a partir de ahí solo genera condensación y hongos.

De la germinación al trasplante

La plántula de col emerge con dos cotiledones acorazonados, muy característicos, y a partir de ahí saca hojas verdaderas cada cuatro o cinco días. El punto de trasplante son 4 o 5 hojas verdaderas y unos 10-12 cm de altura, entre 30 y 45 días después de la siembra según especie y temperatura.

Trasplantar tarde tiene consecuencias concretas. Una planta que se queda demasiado tiempo en el alveolo endurece el tallo, sufre un parón de crecimiento y en coliflor y brócoli puede provocar buttoning: forma una pella diminuta e inservible en lugar de crecer primero y cuajar después. En coles de Bruselas y repollos, una planta ya lignificada expuesta a semanas de frío puede recibir la señal de vernalización y espigar directamente en lugar de acogollar.

Antes de plantar, aclimata el plantel una semana sacándolo al exterior de forma progresiva. Y al plantar, entierra el tallo hasta justo debajo de los cotiledones: las brásicas emiten raíces adventicias del tallo enterrado y quedan mucho mejor ancladas, algo esencial en plantas altas como la berza o las coles de Bruselas.

Errores frecuentes que conviene desmontar

"Hay que poner las semillas en remojo la noche antes." Con semillas duras de leguminosa tiene sentido; con col no aporta nada y sí complica la siembra, porque la semilla mojada se pega a los dedos y se distribuye peor. Germina igual de rápido en seco sobre sustrato húmedo.

"Cuanto más grande esté el plantel, mejor arraiga." Es al revés. Una planta de 5 hojas arraiga mejor y más rápido que una de 10 hojas con el cepellón hecho una madeja.

"La semilla vieja ya no sirve." La semilla de col conserva buena facultad germinativa cuatro o cinco años guardada en seco y fresco. Antes de tirar un sobre de hace tres años, haz una prueba: veinte semillas sobre papel de cocina húmedo dentro de una bolsa cerrada a temperatura ambiente. Si en una semana han germinado quince, siembra normal; si han germinado ocho, siembra al doble de densidad.

"Sembrar todo el sobre de golpe." Las coles se cosechan cuando están, y diez repollos maduran a la vez. Sembrar en dos o tres tandas separadas por quince días escalona la recolección sin trabajo extra.

Protección desde el primer día

La mariposa de la col (Pieris brassicae) y la mosca de la col (Delia radicum) atacan al plantel recién trasplantado, cuando la planta es más vulnerable. Una malla antiinsectos sobre arcos, colocada el mismo día del trasplante y no cuando ya se ven daños, evita las dos plagas de una vez y ahorra tratamientos posteriores. Contra la mosca, un collarín de cartón de 12-15 cm alrededor del cuello es una alternativa sencilla y eficaz.

Y una precaución que se pasa por alto: no plantes brásicas donde hubo brásicas en los tres o cuatro años anteriores. La hernia de la col (Plasmodiophora brassicae) persiste en el suelo más de una década y entra sobre todo con plantel comprado o regalado de origen desconocido.

En resumen

La germinación de las coles es sencilla si se respetan tres parámetros: 18-22 °C, 1 cm de profundidad y humedad constante sin charcos. El grueso de la siembra va de abril a agosto, con la col china como excepción de finales de verano y las coles de Bruselas adelantadas a marzo-mayo por su ciclo largo. Siembra en alveolo de 4-6 cm con sustrato específico, da luz plena en cuanto emerja el brote para evitar el ahilado, riega por abajo y destapa el semillero tras la germinación para no invitar al damping off. Trasplanta con 4 o 5 hojas verdaderas, enterrando el tallo hasta los cotiledones, y cubre con malla antiinsectos desde el primer día. Escalonar la siembra en dos o tres tandas es la diferencia entre una avalancha de coles en noviembre y cosecha ordenada todo el invierno.


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