La cebolla parece un cultivo sencillo y tiene una trampa que no es evidente: el momento en que forma el bulbo no lo decide el calendario ni el riego, sino la duración del día. Elegir una variedad equivocada para tu latitud da plantas espléndidas de hoja que nunca engordan por abajo, y no hay abono que lo arregle.

Cultivo de cebollas en el huerto

Día corto, día largo: la decisión que importa

La cebolla empieza a formar bulbo cuando los días alcanzan cierta duración, y cada variedad tiene su umbral.

Día corto (10-12 horas de luz). Bulbifican pronto, así que se siembran en otoño y se cosechan en primavera. Son las del sur peninsular y las Canarias. Ejemplos: Babosa, Temprana de Lérida.

Día intermedio (12-14 horas). El rango más versátil para la mayor parte de España. Aquí entra la Recas y buena parte de las de conservación.

Día largo (14-16 horas). Se siembran a final de invierno y se cosechan a final de verano. Son las del norte peninsular y las de guarda más duradera.

La regla práctica: en el sur, variedades de día corto; en el norte, de día largo; en el centro, intermedias. Una de día largo plantada en Almería crecerá de hoja y no formará bulbo, porque allí el día nunca llega a su umbral en el momento adecuado.

Cuándo y cómo plantar

Hay tres formas de empezar, y no son equivalentes:

Semilla. La más barata y la que da mejores bulbos de conservación, pero la más lenta: unos 4 o 5 meses hasta el trasplante. Se siembra en semillero de agosto a octubre para las de otoño, y de enero a marzo para las de primavera.

Plantel o cebollino. Plantitas jóvenes a raíz desnuda, con el grosor de un lápiz. Es lo más habitual y lo más equilibrado.

Bulbito (cebolla de siembra). Rápido y cómodo, pero tiene un inconveniente conocido: propensión a subirse a flor, sobre todo si el bulbito es grande. Elige los pequeños, de menos de dos centímetros.

Al plantar, entierra poco: el cuello debe quedar a ras de suelo y el bulbo formarse casi en superficie. Enterrarla demasiado es un error clásico que da cebollas pequeñas y alargadas.

Marco: unos 10-15 centímetros entre plantas y 25-30 entre líneas. Más juntas, bulbos pequeños.

Suelo y abonado

Quiere suelo suelto y bien drenado, sin piedras, con pH entre 6 y 7. En terreno pesado y encharcadizo se pudre.

Un detalle importante: no aportes estiércol fresco antes de plantar. El exceso de nitrógeno y la materia orgánica sin descomponer dan mucha hoja, bulbos blandos y problemas de conservación. Lo ideal es plantarla después de un cultivo que sí llevó estiércol el año anterior.

Durante el cultivo, abono equilibrado al principio y, cuando empiece a formar bulbo, cambia a uno rico en potasio y bajo en nitrógeno. El potasio es lo que da bulbos firmes que aguantan meses.

Riego

Regular durante todo el crecimiento, sin encharcar, mejor por goteo o a manta que por aspersión —la hoja mojada favorece el mildiu—.

Y aquí el detalle que decide la conservación: corta el riego dos o tres semanas antes de la cosecha, cuando las hojas empiecen a doblarse. Una cebolla regada hasta el último día se conserva mal y se pudre en el almacén.

Cuándo y cómo cosechar

La señal es inconfundible: el cuello se ablanda y las hojas se doblan solas y amarillean. Cuando lo haya hecho entre el 50 y el 80% de la plantación, es el momento.

No fuerces doblando las hojas a mano, como se recomienda a veces: adelanta la cosecha pero perjudica la conservación.

Arranca en un día seco, sacude la tierra sin lavar y déjalas curar al sol dos o tres días si el tiempo acompaña, y luego a la sombra en un sitio ventilado durante dos o tres semanas, hasta que las capas exteriores estén papiráceas y el cuello completamente seco.

Ese curado es lo que separa una cebolla que dura seis meses de otra que se pudre en tres semanas.

Conservación

En sitio fresco, seco, oscuro y ventilado. En malla o trenzadas, nunca en bolsa cerrada ni de plástico.

No las guardes junto a las patatas: las patatas desprenden humedad y etileno, y hacen que las cebollas broten y se pudran antes. Es uno de los errores más comunes de despensa.

Revisa cada pocas semanas y retira la que empiece a blandear, porque contagia.

Problemas frecuentes

Mucha hoja y poco bulbo. Variedad inadecuada para tu latitud, exceso de nitrógeno o plantación demasiado profunda.

Se sube a flor. Bulbito de siembra demasiado grande, o un golpe de frío tras un periodo templado. La que florece no se conserva: consúmela pronto.

Mildiu (manchas alargadas grisáceas con vello violáceo). Favorecido por humedad y hoja mojada. Riega al pie, airea el marco y rota el cultivo.

Mosca de la cebolla. Larvas que perforan el bulbo. Malla antiinsectos y rotación.

Rotación: no repitas liliáceas —cebolla, ajo, puerro— en el mismo bancal antes de tres o cuatro años.

En resumen

Elige la variedad según tu latitud —día corto en el sur, largo en el norte— porque eso decide si habrá bulbo. Planta somero, sin estiércol fresco, con potasio al bulbificar. Corta el riego dos semanas antes, cosecha cuando las hojas se doblen solas y cura bien antes de guardar, lejos de las patatas.


Contenidos relacionados