Antes de comprar nada, dale la vuelta a tres hojas del tercio medio de la planta y míralas con una lupa. El azufre no mata pulgón. El jabón potásico no alcanza a la oruga que ya está dentro del fruto. Y ningún insecticida cura un virus que circula por la savia. Un tratamiento aplicado contra la plaga equivocada gasta dinero, mata fauna auxiliar y deja el problema exactamente donde estaba, así que el diagnóstico va primero.
Leer los síntomas antes de tratar
Hojas pegajosas y negras. Esa melaza y la negrilla que crece sobre ella la producen insectos chupadores: pulgón, mosca blanca o cochinilla. Sacude la planta; si sale una nube blanca, es mosca blanca. Si los bichos están quietos y apiñados en los brotes tiernos, pulgón.
Punteado fino y plateado, con puntos negros. Trips. Los puntos negros son sus deyecciones.
Punteado amarillento difuso y telaraña en el envés. Araña roja.
Galerías dentro de la hoja. Si son serpenteantes y estrechas, minador de las hojas. Si son manchas anchas, translúcidas e irregulares, y además hay frutos con orificios, Tuta absoluta.
Frutos agujereados con excrementos alrededor. Orugas.
Mancha oscura y hundida en el culo del tomate. Esto no es una plaga: es necrosis apical, un problema de calcio ligado a la irregularidad del riego. Tratar con insecticida no arregla nada y sí gasta dinero.
Una advertencia sobre productos: en España, el huerto familiar solo puede utilizar fitosanitarios autorizados para uso en jardinería exterior doméstica. Lo dice la etiqueta, y el listado oficial es el registro del Ministerio de Agricultura. Los formulados profesionales no son legales en una parcela de autoconsumo aunque los venda un almacén agrícola, y muchos exigen equipo de protección y carné de aplicador. Respeta los plazos de seguridad que figuran en el envase: en tomate suelen ir de 3 a 7 días entre el tratamiento y la recolección.
Pulgón
Sobre tomate aparecen sobre todo Myzus persicae, Macrosiphum euphorbiae y Aulacorthum solani. Colonizan brotes tiernos y el envés de las hojas jóvenes, deforman el ápice y sueltan melaza.
El daño directo por succión rara vez tumba una tomatera adulta. Lo grave es que Myzus persicae transmite virus como el Y de la patata (PVY) y el mosaico del pepino (CMV), y lo hace de forma no persistente: le bastan segundos de picadura de prueba para inocular. Consecuencia práctica que conviene entender bien: cuando aparecen los primeros pulgones alados, el insecticida llega tarde para evitar el contagio, porque el alado pica, transmite y muere después. Contra virus solo sirve la prevención —barreras, control de malas hierbas hospedantes, retirar plantas con síntomas—, no la curación.
Tratamiento. Jabón potásico al 1-2 % (10-20 ml por litro), mojando a conciencia el envés, repitiendo cada 5-7 días mientras haya colonias; actúa por contacto, no deja residuo y no protege lo que crece después. Azadiractina (extracto de neem) autorizada para uso doméstico, siguiendo dosis de etiqueta. Piretrinas naturales solo como choque puntual y al atardecer: son de amplio espectro y arrasan también con la fauna auxiliar. En cuanto a auxiliares, Aphidius colemani, larvas de crisopa y sírfidos hacen un trabajo excelente si no los estás matando con tratamientos generalistas cada semana.
Lo que dispara el pulgón: el exceso de nitrógeno. Una planta atiborrada de estiércol fresco o de abonado nitrogenado produce tejido tierno y savia rica en aminoácidos libres, y las poblaciones de pulgón se multiplican sobre ella mucho más rápido. Aquí conviene deshacer un malentendido muy extendido en el huerto ecológico: el purín de ortiga no es un repelente de pulgón, es un fertilizante nitrogenado. Aplicado con generosidad hace exactamente lo contrario de lo que se le pide. La ortiga sí está reconocida en la Unión Europea como sustancia básica, pero con ese uso hay que contar lo que realmente aporta.
Mosca blanca y los virus que trae detrás
Dos especies distintas y conviene separarlas: Trialeurodes vaporariorum, la clásica de invernadero, y Bemisia tabaci, más pequeña, con las alas en tejadillo y dominante en el litoral mediterráneo y el sur.
La diferencia importa porque Bemisia tabaci es el vector del virus del rizado amarillo del tomate (TYLCV, la "cuchara"): hojas pequeñas, curvadas hacia arriba, con los bordes amarillos, planta detenida y cosecha perdida. Lo transmite de forma persistente, así que una sola mosca infectiva que se instale en la planta basta. Ambas especies transmiten además el virus de la clorosis del tomate (ToCV), que amarillea el limbo dejando los nervios verdes y se confunde a menudo con una carencia de magnesio.
Tratamiento. Contra la mosca blanca establecida hay poco milagro, así que el esfuerzo va en prevención. Malla antiinsectos de 10x20 hilos por centímetro cuadrado si cultivas en invernadero o túnel —las mallas más abiertas no frenan a Bemisia—. Trampas cromáticas amarillas colocadas a la altura de la mata, que sirven sobre todo para detectar la llegada y medir la población. Jabón potásico y azadiractina sobre los estadios juveniles del envés, que son los que no vuelan y sí se mojan. Y sueltas de Eretmocerus mundus (específico de Bemisia) o Encarsia formosa (mejor sobre Trialeurodes) si la escala lo justifica.
Los míridos depredadores Nesidiocoris tenuis y Macrolophus pygmaeus son la herramienta seria en el tomate mediterráneo: comen mosca blanca, huevos de Tuta, trips y ácaros. Nesidiocoris tiene una contrapartida que hay que conocer antes de soltarlo: cuando se queda sin presa pica la propia planta y provoca anillos necróticos en tallos y pecíolos y caída de flores. Se maneja con alimento suplementario y sin excederse en la dosis de suelta.
Retira sin contemplaciones y en bolsa cerrada cualquier planta con síntomas claros de rizado amarillo. Dejarla en el bancal la convierte en fuente de virus para el resto del huerto, y arrancarla y tirarla al suelo al lado hace lo mismo mientras las moscas sigan vivas sobre ella.
Trips y el bronceado
Frankliniella occidentalis raspa el tejido y succiona, dejando ese punteado plateado con manchas negras. En fruto verde produce anillos y deformaciones.
Otra vez, el daño de verdad es vírico: es el vector del virus del bronceado del tomate (TSWV), que da manchas necróticas anilladas en hoja y fruto y suele acabar con la planta. Solo transmiten los adultos que se infectaron siendo larvas, y el virus tiene un rango de hospedantes enorme, incluidas ornamentales y adventicias del margen del huerto.
Tratamiento. Trampas cromáticas azules para el seguimiento. Orius laevigatus es un depredador muy eficaz de trips en cuanto hay flor abierta que le sostenga. Amblyseius swirskii controla larvas de primer estadio. Jabón potásico y azadiractina ayudan sobre poblaciones bajas, pero el trips se refugia dentro de la flor y en los ápices cerrados, donde el caldo no llega, así que el mojado tiene que ser abundante. Escarda de márgenes, porque las adventicias en flor concentran adultos que luego saltan al cultivo.
Tuta absoluta, la polilla del tomate
Llegada a España en 2006 y hoy instalada en toda la Península, Tuta absoluta es la plaga que más cosecha de tomate se lleva por delante. La mariposa es gris parduzca, de menos de un centímetro, nocturna. Pone los huevos en el envés y en tallos tiernos, y la larva se mete inmediatamente en el tejido: hace galerías anchas y translúcidas en la hoja, con excrementos negros dentro, perfora tallos y entra en el fruto por la zona del cáliz, dejando un orificio pequeño y una galería interna que se pudre.
Sus generaciones se solapan y en verano puede completar una cada tres o cuatro semanas, de modo que la población crece de forma explosiva si nadie la mira.
Tratamiento. Lo que funciona es la combinación, no un producto suelto:
Feromona sexual. Trampas de agua con feromona para detectar el primer vuelo y, en superficies pequeñas, para captura masiva. En un huerto familiar, una trampa cada 40-50 m² colocada a la altura de la planta y renovada según indique el fabricante.
Bacillus thuringiensis var. kurstaki. Es la base del control y solo sirve si se aplica contra larva recién nacida, antes de que se meta en la galería; una vez dentro, el producto no la alcanza. Aplicar al atardecer, porque la luz ultravioleta lo degrada, y repetir cada 5-7 días durante los picos de vuelo. Mojar bien el envés.
Míridos. Nesidiocoris tenuis depreda los huevos con mucha eficacia y es la razón de que en el invernadero mediterráneo se controle la plaga sin química dura.
Higiene. Retirar y sacar del huerto las hojas minadas y los frutos picados en cuanto se ven. Al final del ciclo, eliminar todos los restos: la crisálida inverna en el suelo y en los restos vegetales, y una tomatera vieja abandonada en un rincón es el inóculo de la campaña siguiente. Malla de 10x20 y doble puerta si cultivas protegido.
Minadores de hoja
Aquí hablamos de moscas agromícidas del género Liriomyza —L. trifolii, L. bryoniae, L. huidobrensis—, que no tienen nada que ver con la polilla anterior aunque el síntoma se le parezca. Su galería es estrecha, sinuosa y va ensanchándose conforme crece la larva, y sobre la hoja se ven además punteados de picadura de alimentación de las hembras adultas.
En tomate el minador es casi siempre una plaga secundaria y tolerable: reduce superficie fotosintética, pero rara vez compromete la cosecha si la planta está bien nutrida y regada. La razón por la que a veces se dispara es reveladora: lo tienen todo controlado sus parasitoides naturales, sobre todo Diglyphus isaea, y son los insecticidas de amplio espectro los que rompen ese equilibrio.
Tratamiento. Deja de tratar con piretroides y observa dos semanas. Retira las hojas más afectadas del tercio bajo, pero no defolies en exceso: si al mirar una galería a contraluz ves una larva blanca y otra oscura junto a ella, la segunda es el parasitoide y esa hoja conviene dejarla en la planta. Trampas amarillas para seguimiento. Azadiractina si de verdad se descontrola.
Orugas de mariposas nocturnas
Tres protagonistas: Helicoverpa armigera, la oruga que perfora el fruto con un agujero limpio y bien visible; Spodoptera exigua y S. littoralis, las rosquillas, que en los primeros estadios raspan la hoja en grupo y dejándola como un encaje; y Chrysodeixis chalcites, la falsa medidora, que camina arqueando el cuerpo y devora limbo a bocados. En el suelo, las larvas de Agrotis (gusano gris) siegan el tallo de los plantones recién trasplantados a ras de tierra, de noche.
Tratamiento. Bacillus thuringiensis kurstaki al atardecer contra larvas pequeñas; las orugas grandes ya no se controlan bien con Bt y salen mejor a mano, que en un huerto familiar es rápido y gratis. Contra Helicoverpa, una vez la oruga está dentro del tomate no hay tratamiento que la alcance, así que el momento útil es el vuelo, detectable con trampa de feromona. Para el gusano gris, revisar por la noche alrededor de los plantones caídos, escarbar los dos primeros centímetros y retirarlo; y collarines de cartón o botella alrededor del cuello en el trasplante.
Araña roja y ácaro del bronceado
Tetranychus urticae es un ácaro, no un insecto, y eso condiciona el tratamiento. Prospera con calor y aire seco: julio y agosto en el interior peninsular son su temporada. Punteado amarillo por el haz, colonias y telaraña fina por el envés, y en ataques fuertes la hoja se seca entera.
Menos conocido pero muy dañino en tomate es el ácaro del bronceado, Aculops lycopersici, un eriófido invisible a simple vista: el tallo y las hojas bajas toman un tono pardo dorado, brillante, como barnizado, y la planta se va secando de abajo arriba. Se confunde con un problema de riego o con un hongo de cuello.
Tratamiento. El azufre mojable a 3-5 g/l es eficaz contra ambos y está autorizado en uso doméstico, pero no lo apliques con más de 30 °C ni a pleno sol: quema la hoja, y en tomate la fitotoxicidad aparece rápido. Al atardecer y con mojado del envés. No mezcles azufre con aceites minerales ni lo apliques en los 21 días siguientes a un tratamiento con ellos. Subir la humedad ambiental y mojar el envés con agua a presión moderada frena a la araña roja, que odia el ambiente húmedo. Como auxiliares, Phytoseiulus persimilis es demoledor contra Tetranychus si hay algo de humedad, y Amblyseius californicus tolera mejor el calor seco. Ojo: el azufre y los acaricidas también matan a los fitoseidos, así que hay que elegir una estrategia u otra.
Nematodos del suelo
Si la planta se marchita a mediodía y se recupera de noche, crece a trompicones y no responde al riego ni al abonado, arráncala y mira la raíz. Los nódulos o agallas redondeados en las raicillas son Meloidogyne (M. incognita, M. javanica), y son el problema de los huertos que llevan años haciendo tomate en el mismo bancal.
Tratamiento. No hay solución química razonable en huerto doméstico. Lo que funciona: rotación larga alejando solanáceas y cucurbitáceas del bancal afectado durante tres o cuatro campañas, injerto sobre patrones con resistencia Mi —con la advertencia de que esa resistencia se cae cuando el suelo supera los 28 °C de forma sostenida—, solarización con plástico transparente en pleno julio y agosto durante seis semanas con el suelo húmedo, y aporte fuerte de materia orgánica, que favorece a la fauna antagonista. Los tagetes (Tagetes patula, T. erecta) reducen poblaciones, pero solo si se cultivan como cubierta densa durante meses y se incorporan al suelo, no plantando cuatro pies decorativos entre las tomateras.
Prevención: lo que decide la campaña
Planta sana y a tiempo. Un trasplante temprano, en abril o principios de mayo en la mayor parte de la Península, adelanta la cosecha respecto al pico poblacional de Tuta y mosca blanca de pleno verano.
Marco amplio y aireación. Plantas apretadas y hojas bajas tocando el suelo dan microclima húmedo, dificultan el mojado en los tratamientos y esconden la plaga.
Riego regular por goteo. El estrés hídrico y las oscilaciones de humedad favorecen a araña roja y trips, y provocan de paso la necrosis apical.
Nitrógeno contenido. Ya se ha dicho: abonar de más es alimentar al pulgón.
Márgenes cuidados. Las adventicias son reservorio de trips, pulgón y virus. Pero un seto con flor —caléndula, alisos, aromáticas— alimenta a los auxiliares. Hay que distinguir entre limpiar el borde inmediato del bancal y arrasar toda la finca con la desbrozadora.
Fin de ciclo limpio. Arrancar y retirar todas las matas y frutos caídos en otoño corta el ciclo de Tuta, minadores y araña roja de un año al siguiente.
Creencias que cuestan cosecha
"El cobre y el azufre valen para todo". El cobre es fungicida y bactericida; no tiene ninguna acción sobre insectos. El azufre sí actúa sobre ácaros y oídio, pero no sobre pulgón, mosca blanca ni orugas.
"Plantar albahaca aleja la mosca blanca". Es una buena asociación por otras razones y hay estudios sobre repelencia de volátiles, pero como método de control de una población establecida no aguanta la prueba de campo. No sustituye a la malla ni al seguimiento.
"Es ecológico, así que puedo aplicar lo que quiera y cuanto quiera". Las piretrinas naturales son de amplio espectro y matan abejas, míridos y crisopas. La azadiractina también afecta a auxiliares. Y solo se pueden usar formulados registrados: un extracto casero de tabaco, además de ilegal, es nicotina, un insecticida de toxicidad aguda alta para quien lo aplica.
"Ya tratamos, hemos terminado". Ningún producto de contacto autorizado en huerto doméstico tiene persistencia. Sin repetición cada 5-7 días durante el periodo crítico, y sin mojar el envés, el tratamiento sirve de poco.
"La planta con virus se recupera si la cuido bien". No. Los virus del tomate no tienen cura; la planta afectada es un foco. Cuanto antes salga del huerto, mejor para las de al lado.
En resumen
Las plagas serias del tomate en España son mosca blanca, pulgón, trips, Tuta absoluta, orugas nocturnas, araña roja y, bajo tierra, los nematodos. En los tres primeros casos el daño decisivo no es la picadura sino los virus que inoculan —rizado amarillo, clorosis, bronceado, mosaico—, y contra eso solo hay prevención: mallas de 10x20 hilos, márgenes controlados, retirada inmediata de plantas con síntomas. El arsenal legal y eficaz en un huerto familiar es corto y hay que usarlo bien: jabón potásico y azadiractina contra chupadores, Bacillus thuringiensis kurstaki al atardecer contra larvas recién nacidas, azufre mojable por debajo de 30 °C contra ácaros, trampas de feromona y cromáticas para saber cuándo actuar, y auxiliares como Nesidiocoris, Orius o Phytoseiulus cuando la escala lo permite. Todo por el envés, repitiendo cada cinco o siete días, y con el nitrógeno bajo control. Identifica primero, trata después, y no confundas una necrosis apical con un bicho.