El mejor momento para plantar frambuesas en España no es la primavera, sino pleno invierno. Entre diciembre y febrero, con la planta dormida y el suelo todavía frío, es cuando la raíz desnuda agarra sin sufrir y llega al verano con sistema radicular suficiente para aguantar el calor. Plantar en abril, que es cuando aparecen los plantones en los centros de jardinería, obliga a la planta a enraizar y brotar a la vez justo antes de la peor época del año.

El frambueso (Rubus idaeus) es un arbusto de la familia de las rosáceas, pariente cercano de la zarzamora, con una particularidad que condiciona todo su manejo: la raíz es perenne y vive muchos años, pero las cañas son bienales. Cada tallo nace, crece, fructifica y muere. Entender esto de entrada evita el 80 % de los errores que se cometen después con la poda.

Primero: qué tipo de frambueso vas a plantar

Antes de comprar conviene saber a cuál de los dos grandes grupos pertenece la variedad, porque cambian la época de cosecha, la poda y hasta si necesitas o no una estructura de alambres.

No remontantes (unifloros o de fructificación en caña de segundo año). La caña brota un año, pasa el invierno y fructifica al verano siguiente, entre junio y julio. Después de dar fruto, esa caña muere. Son las de fruto más grande y mejor sabor, y las que más frío necesitan. Variedades habituales: 'Tulameen', 'Glen Ample', 'Malling Promise', 'Zeva'.

Remontantes (bifloros). La caña nacida esta primavera fructifica ese mismo otoño en su tercio superior, de agosto a las primeras heladas. Si no se corta, al año siguiente vuelve a dar en la parte baja, a principios de verano. Son más agradecidas para el aficionado, se adaptan a inviernos más suaves y permiten una poda muy sencilla. Variedades: 'Autumn Bliss', 'Heritage', 'Polka'.

Para un huerto familiar en clima peninsular medio, una remontante es la apuesta segura: menos exigente en horas de frío, cosecha en septiembre y octubre cuando ya no hay casi nada más en el huerto, y poda que se resuelve con una tijera a ras de suelo en invierno.

Clima: dónde va bien y dónde va a costar

El frambueso es una planta de media montaña y clima atlántico. Necesita horas de frío invernal para brotar de forma uniforme (del orden de 800 a 1.600 horas por debajo de 7 °C en las variedades unifloras; bastante menos en las remontantes) y, sobre todo, no soporta bien el calor seco. Por encima de 30-32 °C con aire seco deja de cuajar, el fruto sale pequeño y desgranado, y la hoja se quema por los bordes.

Eso significa que en el norte y el noroeste, en zonas de montaña, en el Sistema Central o en la mitad norte de la meseta va prácticamente solo. En el interior de Andalucía, Extremadura o Murcia se puede cultivar, pero con dos condiciones: sombra durante las horas centrales del verano (orientación este, al pie de un muro o bajo malla de sombreo del 30-40 %) y riego constante. La producción comercial de Huelva, que es la más grande de Europa, se hace bajo macrotúnel y con variedades seleccionadas precisamente por eso.

En invierno la parte aérea aguanta sin problema hasta -15 °C o -20 °C. El frío rara vez es la limitación en España; el problema es siempre el verano.

Suelo: el punto que más plantaciones arruina

El frambueso quiere suelo suelto, profundo, rico en materia orgánica y ligeramente ácido, con pH entre 5,5 y 6,5. Y ahí está el conflicto: buena parte del suelo español es calizo, con pH de 7,5 a 8,5, y el agua de riego también lo es. En esas condiciones la planta no puede absorber hierro y aparece la clorosis férrica: hojas nuevas amarillas con los nervios verdes marcados, planta que no arranca y cosecha ridícula.

Si tu suelo es calizo tienes tres salidas realistas: plantar en un caballón o bancal elevado con sustrato preparado (tierra, compost y turba rubia o corteza de pino compostada), acolchar siempre con material acidificante (pinocha, corteza de pino, restos de poda de coníferas) y aplicar quelato de hierro EDDHA —el único que sigue siendo estable por encima de pH 7— una o dos veces en primavera. Con eso se cultiva bien. Sin eso, en suelo calizo, la frambuesa vegeta y se muere en dos o tres años.

El otro requisito no negociable es el drenaje. La raíz del frambueso es superficial (la mayor parte está en los primeros 30-40 cm) y muy sensible al encharcamiento; en suelos que se apelmazan aparecen podredumbres radiculares por Phytophthora que no tienen tratamiento. Si tu terreno es arcilloso, planta en caballón de 25-30 cm de alto y no lo pienses más.

Cuándo plantar, según cómo venga la planta

Raíz desnuda: de noviembre a finales de febrero, siempre con la planta en reposo y evitando los días de helada fuerte. Es la forma más barata y la que mejor arraiga. Si al recibirla no puedes plantar en el momento, entiérrala provisionalmente en arena o tierra húmeda ("en zanja") y no dejes que la raíz se seque ni una hora al aire.

En maceta o en alveolo: tiene más margen. Se puede plantar de octubre a abril. Otoño es preferible a primavera en casi toda la Península porque las lluvias hacen el trabajo del primer arraigue.

Lo que no tiene sentido es plantar en mayo o junio. La planta no tendrá raíz hecha cuando llegue el primer golpe de calor.

Cómo se planta, paso a paso

Prepara el terreno con antelación, idealmente un mes antes. Descompacta a dos palas de profundidad, retira los rizomas de grama y correhuela (después será imposible sacarlos de entre las cañas) e incorpora 4-5 kg/m² de compost o estiércol bien hecho. Estiércol fresco no: quema la raíz superficial.

Marco de plantación: 40-50 cm entre plantas dentro de la fila y 2-2,5 m entre filas. Parece mucha calle, pero el frambueso emite chupones a distancia y necesitas pasar a recolectar y a podar sin destrozar las cañas.

Abre un hoyo ancho más que hondo, extiende las raíces en horizontal y entierra de modo que el cuello quede a unos 5 cm bajo la superficie, ni más ni menos. Aprieta la tierra con el pie, riega abundantemente para que el agua asiente el suelo contra la raíz y acolcha con 5-8 cm de paja, pinocha o corteza.

Y un paso que cuesta ejecutar la primera vez pero que marca la diferencia: corta la caña que traía el plantón a 25-30 cm del suelo justo después de plantar. No vas a cosechar nada de ella y, si la dejas, la planta gasta en sostenerla la energía que necesita para emitir chupones nuevos y raíz. El primer año se planta para el segundo.

Frambuesas maduras en la planta

El emparrado: no es opcional

Las cañas del frambueso llegan a 1,8-2,5 m y se vencen con el peso del fruto o con una tormenta de verano. Sin sujeción acaban tumbadas en el suelo, con la fruta manchada de tierra y focos de Botrytis asegurados.

La solución estándar es una espaldera sencilla: postes cada 4-5 m, de 2 m de altura útil, y dos o tres alambres horizontales a 60 cm, 1,20 m y 1,70 m. Las cañas se atan al alambre con rafia o se conducen entre dos alambres paralelos, uno a cada lado de la fila, que las mantienen encajonadas sin necesidad de atar una a una. Este segundo sistema es mucho más rápido si tienes varios metros de fila.

Las remontantes cultivadas solo para cosecha de otoño, al ser cañas de un año y más cortas, a veces se manejan con un simple encañado perimetral. Aun así, un par de alambres ahorran disgustos.

Riego, acolchado y abonado

Riego por goteo, siempre. La raíz superficial no perdona los ciclos de secarse y encharcarse, y mojar la hoja y el fruto con aspersión es invitar a la podredumbre gris. En verano, en el centro peninsular, una plantación adulta puede pedir riego diario en pulsos cortos; lo que hay que conseguir es que los primeros 30 cm nunca lleguen a secarse del todo durante la floración y el engorde del fruto.

El acolchado no es decorativo: mantiene fresca la zona de raíces, ahorra agua, frena la hierba y aporta materia orgánica al descomponerse. Se repone cada año, en invierno.

Abonado: en febrero-marzo, un aporte de compost (3-4 kg/m²) más un fertilizante equilibrado con potasio suficiente. La frambuesa es muy sensible al exceso de cloro, así que evita el cloruro potásico; usa sulfato potásico. Y no te pases con el nitrógeno: da cañas largas, blandas, propensas al oídio y al pulgón, y con menos fruto.

La poda, según el tipo

Aquí es donde se ve si has identificado bien tu variedad.

Remontantes, sistema simple (una cosecha de otoño): en enero o febrero se cortan todas las cañas a ras de suelo. Sin excepciones. En primavera brota todo nuevo y en agosto-octubre da la cosecha. Es la poda más fácil que existe y además rompe el ciclo de plagas y enfermedades de la caña.

Remontantes, sistema doble: tras la cosecha de otoño se corta solo la parte apical que ya ha fructificado y se deja el resto de la caña, que dará una cosecha de junio. Se obtienen dos cosechas, pero ambas más flojas y con más problemas sanitarios. Para la mayoría de huertos no compensa.

No remontantes: nada más terminar la cosecha de verano se cortan a ras las cañas que han fructificado, que ya están secas o secándose. Se dejan las nuevas del año, y en invierno se aclaran hasta dejar 6-8 cañas por metro lineal de fila, las más gruesas y mejor colocadas, despuntándolas a la altura del alambre superior. El aclareo es el paso que más se olvida y el que más influye en el tamaño del fruto: una fila espesa da mucha caña y poca frambuesa.

Selección de las mejores cañas del frambueso

Controlar los chupones antes de que sea tarde

El frambueso se extiende por rizoma y emite brotes a uno o dos metros de la planta madre, incluido en medio de la calle o entre las lechugas del bancal de al lado. En tres o cuatro años, si no se interviene, la fila se convierte en una masa impenetrable.

La forma de controlarlo es doble: segar o azadonar los chupones que salen fuera de la banda de 40-50 cm de ancho que has definido como fila, y enterrar en el perímetro una lámina antirrizoma de 40 cm si el bancal linda con zonas donde no lo quieres. Arrancar tirando no sirve; hay que cortar el rizoma con azada.

Frambuesas en maceta

Funciona razonablemente bien con variedades remontantes, que son más compactas. Necesitas al menos 30-40 litros por planta, sustrato ácido (turba con corteza de pino y algo de compost), riego por goteo y abonado líquido cada 10-15 días en temporada, porque el sustrato se lava con cada riego. Coloca la maceta donde reciba sol de mañana y sombra de tarde. La producción por planta será menor que en suelo, pero es una solución válida para terraza.

¿Y sembrar frambuesas de semilla?

Se puede, y explicar cómo es fácil; lo honesto es advertir de antemano que casi nunca compensa. Las variedades de frambueso son híbridos seleccionados y la descendencia por semilla no se parece a la planta madre: sale fruto pequeño, ácido y de producción irregular. Además tardas dos o tres años en probar el primer fruto, frente a la segunda temporada de un plantón.

Si aun así quieres hacerlo por curiosidad: extrae las semillas del fruto maduro macerándolo en agua y frotando la pulpa en un colador fino, sécalas y somételas a estratificación en frío, mezcladas con arena o vermiculita húmeda, en la nevera a 3-5 °C durante 4 a 6 semanas. Después siembra a 0,5 cm de profundidad en semillero con sustrato ligero y mantén a 18-20 °C. La germinación es lenta y desigual, entre tres semanas y varios meses, y el porcentaje de nascencia bajo.

Para multiplicar en serio lo que se hace es aprovechar los chupones: en invierno se levanta con azada un brote enraizado de una planta buena, con su trozo de rizoma, y se planta directamente donde interese. Es gratis, es idéntico a la madre y produce al año siguiente.

Problemas frecuentes y cómo leerlos

Hojas nuevas amarillas con nervios verdes: clorosis férrica por suelo o agua caliza. Quelato EDDHA y acolchado acidificante.

Frutos que se desgranan o salen incompletos, con drupas secas: golpe de calor durante la floración o falta de agua. Sombreo y riego.

Manchas moradas en la caña alrededor de las yemas, que luego se agrieta: Didymella applanata, favorecida por exceso de densidad y de nitrógeno. Aclara cañas y elimina las afectadas.

Fruto que se pudre con moho gris ya en la planta: Botrytis cinerea. Ventilación, no mojar el fruto y recolectar cada uno o dos días en plena producción.

Punteado amarillo en el haz y telaraña fina en el envés: araña roja, típica de ambientes secos y calurosos. Sube la humedad ambiental y revisa el riego.

Gusanillo blanco dentro del fruto: larva de Byturus tomentosus. Se controla eliminando fruta afectada y con laboreo superficial en invierno, que expone las pupas.

Cosecha y vida de la plantación

La frambuesa se recoge cuando se desprende sola del receptáculo con un tirón mínimo, dejando el corazón blanco en la planta. Si hay que forzarla, no está. Se recolecta a primera hora de la mañana, en fresco, y aguanta dos o tres días en nevera como mucho: es una fruta que no viaja, y por eso la casera merece tanto la pena.

Una plantación bien llevada empieza a producir de verdad el segundo año, alcanza el pleno rendimiento hacia el tercero o cuarto y se mantiene productiva de 8 a 12 años. A partir de ahí conviene renovarla en otro emplazamiento, porque el suelo acumula patógenos radiculares específicos.

En resumen

Identifica si tu variedad es remontante o no antes de comprarla, porque de eso dependen la época de cosecha y toda la poda. Planta a raíz desnuda entre diciembre y febrero, en suelo suelto, drenado y ligeramente ácido, a 40-50 cm entre plantas y 2-2,5 m entre filas, con el cuello 5 cm bajo tierra, y corta la caña de plantación a 30 cm.

Si tu terreno es calizo, planta en caballón con sustrato preparado y cuenta con quelato de hierro EDDHA cada primavera. En clima cálido, sombra en las horas centrales del verano. Riego por goteo constante, acolchado renovado cada invierno y potasio en forma de sulfato, no de cloruro.

Poda todas las cañas a ras en invierno si es remontante, o elimina las que ya fructificaron y aclara a 6-8 por metro si no lo es. Controla los chupones desde el primer año. Y olvídate de la semilla salvo por experimento: un chupón enraizado de una buena planta te da en una temporada lo que la semilla no te dará nunca igual.


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