Pocas plantas dan tanto color por tan poco esfuerzo como la Santa Rita. Es la trepadora que cubre fachadas enteras en la costa mediterránea con cascadas de fucsia, naranja o blanco durante meses, y que sin embargo se muere en el balcón de mucha gente al segundo mes. La diferencia rara vez está en el clima: está en dos o tres decisiones de cultivo que van justo en contra de lo que uno haría por instinto con una planta de flor.

Qué planta es la Santa Rita

Santa Rita es el nombre popular con el que se conoce en Argentina, Uruguay y Paraguay al género Bougainvillea, que en España llamamos buganvilla o buganvilia, y en México y Centroamérica, veranera o trinitaria. Pertenece a la familia Nyctaginaceae y es originaria de Sudamérica, principalmente de Brasil, Perú, Bolivia y el norte de Argentina.

El nombre científico rinde homenaje a Louis Antoine de Bougainville, el navegante francés en cuya expedición de circunnavegación se recolectaron los primeros ejemplares en Brasil, en 1768. Las especies que se cultivan habitualmente son Bougainvillea glabra, Bougainvillea spectabilis y sobre todo los híbridos agrupados como Bougainvillea × buttiana, de los que proceden la mayoría de cultivares comerciales de colores rojo, naranja, salmón, amarillo y blanco.

Lo que parecen flores no son flores

Esta es la primera cosa que conviene tener clara, porque explica muchos comportamientos de la planta. Las estructuras de colores llamativos no son pétalos, son brácteas: hojas modificadas, de textura fina y papel, agrupadas de tres en tres. En el interior de cada trío se encuentran las flores verdaderas, que son tres tubos pequeños de color blanco crema con la boca abierta en cinco puntas, bastante discretos.

De ahí que la floración dure tanto: una bráctea es tejido foliar y persiste semanas, mientras que la flor real se marchita en pocos días. Y de ahí también que la buganvilla se vea espectacular incluso cuando ya casi no hay flores abiertas. Cuando las brácteas empiezan a decolorarse y a caer en masa suele ser señal de estrés hídrico brusco o de cambio de ubicación, no de que la floración haya terminado.

Brácteas coloridas de la Santa Rita o buganvilla

Generalidades de la planta

Es una trepadora leñosa de crecimiento vigoroso que puede superar los 8 o 10 metros en condiciones favorables. Trepa mediante espinas axilares curvadas, no con zarcillos ni con raíces adventicias ni con ventosas. Esto tiene una consecuencia práctica que se pasa por alto continuamente: no se agarra sola a una pared lisa. Necesita un soporte al que atarla (pérgola, alambre tensado, celosía, reja) durante los primeros años. Si la plantas contra un muro liso esperando que suba sola, acabará echada por el suelo.

El follaje es simple, alterno, ovado y de color verde medio. En su clima natural es semiperenne: pierde parte de la hoja durante la estación seca. En España es habitual que se defolie en invierno, sobre todo en cuanto la temperatura baja de 8 o 10 ºC de forma sostenida. Que se quede sin hojas en enero no significa que se haya muerto; hay que esperar a mayo antes de dar nada por perdido y comprobar rascando la corteza si hay tejido verde debajo.

Existen portes muy distintos según el cultivar: desde las variedades trepadoras clásicas hasta selecciones enanas y arbustivas, que se cultivan como mata compacta en maceta o incluso como bonsái, y variedades de hoja variegada con menos vigor.

Dónde puede cultivarse en España

La buganvilla resiste heladas puntuales y ligeras, del orden de -2 a -4 ºC, con daño en la parte aérea que rebrota después desde la base si la raíz no se ha helado. B. glabra es algo más tolerante al frío que B. spectabilis.

En términos prácticos: en Canarias, todo el litoral mediterráneo, Baleares y el suroeste atlántico se cultiva sin problema en tierra y alcanza portes grandes. En zonas de invierno más marcado (interior de Andalucía, valle del Ebro, Levante interior) sobrevive en microclimas resguardados, contra un muro orientado al sur que acumule calor. En la meseta, el norte peninsular y la montaña, en tierra no es viable: hay que cultivarla en maceta y guardarla en invierno en un lugar luminoso y fresco, entre 8 y 12 ºC, con riego casi nulo.

Principales cuidados de la Santa Rita

Sol, y sin negociación. Necesita un mínimo de 6 horas de sol directo al día, y cuantas más, mejor. Es la causa número uno de que una buganvilla no florezca. En semisombra crece, saca hojas grandes y verdes, y no da brácteas. No hay abono que compense la falta de luz.

Riego escaso y esta es la clave de la floración. La buganvilla florece cuando percibe cierto estrés hídrico. Regada abundantemente y de continuo, dedica toda su energía a producir madera y hoja. La pauta correcta es regar a fondo y esperar a que el sustrato se seque bastante antes de volver a regar. En maceta y en pleno verano puede ser cada 3 o 4 días; en tierra, un ejemplar establecido de más de dos años apenas necesita riego en la costa mediterránea. En invierno, prácticamente nada. Si tienes una planta frondosa y verde que no florece, deja de regarla durante dos o tres semanas en primavera y observa lo que pasa.

Suelo. Le vale casi cualquiera con una condición innegociable: que drene bien. Tolera suelos pobres, pedregosos y calizos. Lo que no soporta es el encharcamiento, ni siquiera unas horas. En maceta, mezcla de sustrato universal con un 30 % de arena gruesa o perlita, y nunca plato con agua debajo.

El trasplante es su punto débil. Tiene un sistema radicular frágil, quebradizo y poco ramificado, con mala capacidad de regeneración. Este es el motivo por el que tantas buganvillas recién compradas mueren: al trasplantar se deshace el cepellón para "soltar las raíces", como se haría con otras plantas, y la planta no lo supera. La forma correcta es sacar el cepellón entero sin tocarlo, no desenredar ni cortar raíces, colocarlo en el hoyo a la misma profundidad que tenía y rellenar alrededor. La mejor época es la primavera, con el suelo ya templado.

Abonado. De marzo a septiembre, cada 15 o 20 días, con un abono bajo en nitrógeno y rico en fósforo y potasio. Los abonos de geranios o los específicos de plantas de flor funcionan bien. Un abono universal de nitrógeno alto es contraproducente: da hoja abundante y ninguna bráctea. Suspender el abonado a partir de octubre.

Poda. Florece sobre brotes del año, así que la poda estimula la floración en lugar de reducirla. Se hace a finales de invierno, antes de la brotación (febrero o marzo en la costa, algo más tarde en interior), acortando los brotes del año anterior a dos o tres yemas y eliminando madera seca, ramas cruzadas y chupones. Durante la temporada se pueden hacer despuntes ligeros tras cada oleada de floración para provocar la siguiente. Usa guantes gruesos: las espinas son largas, duras y se clavan con facilidad.

Ejemplar de Santa Rita cubriendo un muro

Problemas frecuentes

No florece. Por orden de probabilidad: falta de sol, exceso de riego, exceso de nitrógeno, maceta demasiado grande (una buganvilla algo apretada de raíces florece más), o poda hecha en el momento equivocado.

Hojas amarillas con los nervios verdes. Clorosis férrica, típica en suelos calizos regados con agua dura. Se corrige con quelato de hierro EDDHA aplicado en riego a principios de primavera, y a medio plazo acidificando ligeramente el suelo con materia orgánica y evitando el exceso de cal.

Hojas amarillas que caen en masa. Casi siempre exceso de agua o mal drenaje. Comprueba el sustrato antes de regar más, que es la reacción instintiva y la que remata la planta.

Brotes tiernos deformados y pegajosos. Pulgón, muy habitual en la brotación de primavera. Se controla con jabón potásico al 1 o 2 %, aplicado al atardecer y mojando bien el envés, repitiendo a los 7 días.

Bultos o algodones en las axilas y el tronco. Cochinilla, algodonosa o de escudo. Aceite de parafina en invierno y limpieza manual con alcohol en focos pequeños.

Punteado amarillento y telarañas finas en el envés. Araña roja (Tetranychus urticae), favorecida por el calor seco. Suele afectar a ejemplares bajo techo o muy resguardados.

Multiplicación

El método habitual es el esqueje semileñoso, tomado en verano de ramas del año que ya han empezado a lignificar. Se cortan trozos de 12 a 15 cm con tres o cuatro yemas, se eliminan las hojas inferiores, se moja la base en hormonas de enraizamiento y se plantan en una mezcla de turba y perlita a partes iguales, en ambiente cálido, húmedo y a la sombra. Enraizar puede llevar entre 4 y 8 semanas, y el porcentaje de éxito no es alto sin calor de fondo.

El acodo aéreo sobre una rama de dos o tres años suele dar mejores resultados en el jardín doméstico y produce una planta grande de golpe. Se practica en primavera avanzada.

En resumen

La Santa Rita o buganvilla (Bougainvillea) es una trepadora leñosa sudamericana cuyo color no procede de sus flores, sino de las brácteas que las rodean. Necesita pleno sol, suelo bien drenado, riego escaso y abono pobre en nitrógeno, y hay que atarla a un soporte porque trepa con espinas y no se agarra sola.

Resiste heladas ligeras de hasta -3 o -4 ºC, así que en el litoral mediterráneo y Canarias vive en tierra sin problema y en el interior norte hay que cultivarla en maceta y protegerla en invierno. Los dos errores que más ejemplares matan son deshacer el cepellón al trasplantar, porque sus raíces son frágiles y no se regeneran, y regarla demasiado, que además de pudrirla explica la mayoría de los casos de plantas verdes y frondosas que nunca llegan a florecer.


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