Bajo el mismo nombre de género se venden en España dos plantas que no comparten ni el medio en el que viven: una tapiza parterres municipales bajo el sol de julio y la otra crece sumergida en un acuario, a 25 ºC y con inyección de CO₂. Las dos son Alternanthera, y los cuidados de una no sirven para la otra. Conviene saber cuál se tiene entre manos antes de plantar nada.
Qué es el género Alternanthera
Alternanthera es un género de la familia Amaranthaceae —la misma del amaranto, la remolacha y la espinaca— con alrededor de 80 a 100 especies aceptadas, distribuidas sobre todo por las regiones tropicales y subtropicales de América, con representantes en África, Asia y Oceanía.
Son hierbas o subarbustos de porte bajo, con tallos cuadrangulares o acanalados, hojas opuestas y flores diminutas reunidas en glomérulos axilares blanquecinos o pajizos, sin ningún valor ornamental. Todo el interés del género está en el follaje: verde lima, amarillo, bronce, rosa, granate, púrpura casi negro, con frecuencia jaspeado o veteado en la misma hoja.
El nombre del género alude a la alternancia de estambres fértiles y estaminodios estériles en la flor, un detalle botánico que solo se aprecia con lupa.
Dentro del grupo conviene separar tres bloques de uso muy distintos:
- Ornamentales de exterior: Alternanthera ficoidea (con la vieja A. bettzickiana incluida hoy dentro de ella), A. dentata —la del popular cultivar 'Purple Knight'— y A. brasiliana.
- Acuáticas de acuario: sobre todo Alternanthera reineckii, con sus variedades 'Mini', 'Rosanervig' y 'Pink'.
- Especies problemáticas: Alternanthera philoxeroides, la hierba caimán, y A. sessilis, ambas invasoras agresivas. Sobre esto conviene detenerse al final del artículo.
Alternanthera ficoidea: la planta de los parterres bordados
Es una herbácea perenne originaria de América tropical, de 15 a 30 cm de altura, muy ramificada desde la base, que forma alfombras densas y compactas. Las hojas son pequeñas —de 2 a 5 cm—, lanceoladas u ovadas, a menudo onduladas o rizadas en los cultivares seleccionados, y su color va del verde con manchas amarillas al rojo cobrizo o al carmín, según variedad.
Se ha cultivado en la jardinería pública española desde el siglo XIX para mosaicultura y parterres de alfombra: esos dibujos geométricos, escudos y relojes florales que aún se ven en jardines históricos. Su virtud es que soporta el recorte constante, rebrota con densidad y mantiene el color durante todo el verano sin necesidad de flores.
Entre los cultivares más habituales están 'Party Time' (verde oscuro con salpicaduras rosa fucsia), 'Snowball' (hoja pequeña verde crema, muy usada como línea de contorno), la antigua bettzickiana en sus formas rojas y amarillas, y en el grupo de A. dentata, 'Purple Knight', de hoja púrpura oscura y porte mayor, hasta 50-60 cm.
Clima y rusticidad
Aquí está la limitación decisiva: no resiste el frío. Por debajo de 5 ºC se detiene y las hojas se manchan; con la primera helada muere. En la práctica se comporta como planta anual en casi toda España, y solo se mantiene de un año para otro en el litoral subtropical de Canarias, en la costa de Málaga y Almería y en microclimas muy resguardados de la costa levantina.
Su óptimo está entre 20 y 30 ºC. El calor le sienta bien mientras no le falte agua, lo que la convierte en una planta de verano cómoda para el interior peninsular… siempre que haya riego.
Ubicación y luz
A pleno sol. Es un error frecuente colocarla en sombra pensando que el color intenso indica delicadeza: ocurre justo lo contrario. Los pigmentos antociánicos y los jaspeados se desarrollan con luz directa; en sombra la planta se estira, pierde el contraste y vira a un verde plano. En zonas de veranos muy severos, como el valle del Guadalquivir o Extremadura, sí agradece sombra en las horas centrales, pero por el estrés hídrico, no por la luz.
Suelo y riego
Quiere suelo fértil, mullido y con buen drenaje, enriquecido con compost antes de plantar. No es en absoluto una planta de secano: el riego debe ser regular y el suelo mantenerse fresco. Un golpe de sequía se paga con hojas caídas y ennegrecidas que tardan semanas en recuperarse, y en un parterre de dibujo eso arruina el diseño.
En verano, en jardín, riego cada dos o tres días; en maceta o jardinera, a diario cuando aprieta el calor. Aun así no tolera el encharcamiento: los tallos se pudren por la base con facilidad si el drenaje falla.
Abonado, y el error que apaga el color
Un abono equilibrado de liberación lenta al plantar suele bastar para toda la temporada. Si se opta por abono líquido, cada 15-20 días a media dosis.
El fallo más habitual es pasarse de nitrógeno. Una Alternanthera sobrealimentada crece deprisa, se ahíla, pierde compacidad y —lo peor para lo que se busca en ella— reverdece: las hojas rojas o jaspeadas se vuelven verdosas porque la clorofila enmascara los pigmentos. Si tu planta ha perdido color y está en pleno sol, revisa el abonado antes que cualquier otra cosa.
Poda y mantenimiento
El recorte no es opcional, es lo que la mantiene como una alfombra. Se despunta al plantar para forzar la ramificación y después se recorta cada tres o cuatro semanas durante la temporada de crecimiento, incluso con tijera de setos si se trabaja una superficie amplia. Cuanto más se recorta, más densa se vuelve.
Conviene también eliminar las inflorescencias en cuanto aparecen: son insignificantes, consumen energía y desdibujan la superficie lisa del dibujo.
Multiplicación
Por esquejes, y con una facilidad notable. Se cortan trozos de tallo de 6-10 cm, se les quitan las hojas inferiores y se clavan en un sustrato de turba y perlita, o incluso en un vaso de agua, donde enraízan en una o dos semanas a temperatura templada.
El calendario práctico en España es este: se toman esquejes a finales de agosto o en septiembre, se enraízan y se invernan las plantas madre en un lugar luminoso a 12-15 ºC como mínimo (invernadero frío, galería, interior junto a una ventana muy luminosa), y en abril o mayo, pasado el riesgo de heladas, se plantan fuera. Así se conservan cultivares año tras año sin volver a comprarlos.
También puede multiplicarse por división de mata en primavera. La semilla apenas se usa: los cultivares seleccionados no se reproducen fielmente por vía sexual.
Plagas y enfermedades
Los brotes tiernos atraen pulgón en primavera, y bajo calor seco aparece la araña roja, que deja las hojas punteadas y mates; aumentar la humedad ambiental y no dejar secar el suelo es la mejor prevención. En invernadero y en interior, la mosca blanca es habitual. Los caracoles y babosas pueden arrasar plantones recién puestos en una sola noche húmeda. En suelos mal drenados, podredumbres del cuello por Rhizoctonia o Pythium.
Como planta de interior
Se vende también en maceta pequeña para interior, y ahí la experiencia suele ser mediocre. Necesita mucha luz y humedad ambiental alta; con menos, se ahíla, pierde las hojas bajas y se convierte en un manojo de tallos desnudos en pocos meses. Si se cultiva dentro, lo razonable es situarla junto a una ventana muy luminosa, pulverizar o usar una bandeja con grava húmeda y despuntar con frecuencia, asumiendo que habrá que renovarla por esquejes cada año o dos.
Alternanthera reineckii: la planta roja del acuario
Procede de humedales y riberas del sur de Brasil, Paraguay y el norte de Argentina, y es una planta anfibia: vive emergida en la orilla durante la estación seca y sumergida cuando sube el nivel del agua. Esa doble vida explica casi todo lo que le pasa en un acuario.
Sumergida es una planta de tallo, de 20 a 50 cm, con hojas lanceoladas opuestas, verde oliva o bronce por el haz y rojo intenso o magenta por el envés. Es una de las pocas plantas rojas de acuario que se mantienen razonablemente bien sin condiciones extremas, y por eso se usa tanto en plano medio o como acento de color entre masas verdes.
Variedades habituales: 'Mini', compacta, de 5-10 cm, ideal para primer plano; 'Rosanervig', con las nervaduras blanquecinas o rosadas por contraste; 'Pink', de tono más claro; y 'Variegated'.
El derretido de las primeras semanas, explicado
Este es el punto donde más plantas se tiran a la basura sin motivo. Buena parte de los ejemplares que se compran en tienda —los que vienen en maceta con lana de roca o en cesta— se han cultivado emergidos, fuera del agua, porque así crecen más rápido y se transportan mejor. Sus hojas están adaptadas al aire.
Al sumergirlas, esas hojas se derriten en una o dos semanas: se vuelven transparentes, se deshacen y se desprenden. Parece que la planta se muere. Lo que ocurre en realidad es una conversión: el tallo emite hojas nuevas, de textura distinta, adaptadas al medio acuático. Si el tallo sigue firme y verde, hay que dejarla y esperar.
Qué hacer mientras tanto: retirar la lana de roca por completo, separar los tallos y plantarlos individualmente con dos o tres centímetros de separación, ir recogiendo las hojas descompuestas para que no disparen los nitratos y no tocar nada más. Al cabo de tres o cuatro semanas la planta suele estar emitiendo brotes nuevos.
Parámetros y luz
- Temperatura: 22-28 ºC. Aguanta hasta 18 ºC, pero crece muy lenta.
- pH: 5,5-7,5; se comporta mejor en la banda ligeramente ácida.
- Dureza: agua blanda a media, hasta unos 15 ºdGH. En aguas muy duras y calcáreas —como la del grifo en amplias zonas de España— crece peor y palidece; conviene mezclar con agua de ósmosis.
- Luz: media-alta. Es la variable que decide el color. Con poca luz sobrevive, pero se estira, alarga los entrenudos y vira a un verde parduzco.
CO₂ y nutrientes
Se vende a menudo como «planta roja sin CO₂», y esa media verdad genera decepciones. Sin inyección de CO₂ la reineckii vive, pero crece lentamente, se queda pequeña y conserva poco el rojo. Con CO₂ inyectado a unos 20-30 mg/l, luz suficiente y abonado completo, la diferencia es evidente: hojas más grandes, entrenudos cortos y color saturado.
En cuanto al abonado, es una planta exigente en hierro y micronutrientes; el hierro quelatado favorece la pigmentación. Necesita también macronutrientes en columna de agua —nitratos, fosfatos, potasio—, y no conviene forzar el ayuno de nitratos con la idea de intensificar el rojo: si los nitratos caen a cero, la planta se debilita, se queda translúcida y aparecen agujeros en las hojas viejas. El déficit de potasio, por su parte, produce perforaciones con el borde amarillento. Un sustrato nutritivo bajo la grava ayuda mucho, porque desarrolla raíces potentes.
Poda y propagación
Como toda planta de tallo, se propaga por esqueje apical: se corta la parte superior, de 8-12 cm, se retiran las hojas de los dos nudos inferiores y se planta en el sustrato con unas pinzas. El tallo que queda enraizado rebrota lateralmente y se hace más denso, de modo que podar es también la manera de espesar el grupo.
Es preferible replantar las puntas y descartar los tallos viejos cuando se han quedado desnudos por abajo, en lugar de intentar recuperarlos.
También puede cultivarse emergida, en paludario, terrario húmedo o incluso en maceta con el sustrato siempre encharcado, y ahí muestra otro aspecto: hojas más pequeñas, verde bronceado y flores blanquecinas en las axilas.
Cuidado con las invasoras del género
No todas las Alternanthera son plantas de jardín. Alternanthera philoxeroides, la hierba caimán o alligator weed, es una acuática sudamericana de crecimiento explosivo que forma balsas flotantes, colapsa canales y desplaza a la vegetación de ribera. Está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, lo que prohíbe su posesión, transporte, comercio y liberación al medio. A. sessilis es también una mala hierba seria en arrozales y zonas húmedas de medio mundo.
De ahí una norma que vale para cualquier planta acuática: los restos de poda de un acuario nunca se tiran a un río, a un arroyo, a una acequia ni al inodoro. Se secan al sol y van a la basura orgánica. Un fragmento de tallo de unos pocos centímetros basta para fundar una población.
En resumen
Alternanthera reúne plantas de follaje llamativo con dos usos que no se tocan. A. ficoidea y sus parientes de exterior son tapizantes de verano, sensibles al frío y por tanto anuales en casi toda la Península: quieren sol pleno, suelo fértil y fresco, riego regular, poco nitrógeno —el exceso las reverdece— y recortes frecuentes; se conservan de un año para otro tomando esquejes en septiembre y guardándolos por encima de 12 ºC. A. reineckii es una planta de acuario que exige luz media-alta, agua no muy dura, hierro y, si se quiere el rojo de verdad, CO₂; su derretido inicial es la conversión de hojas aéreas a sumergidas y no un síntoma de muerte. Y una advertencia legal que conviene no pasar por alto: dentro del mismo género hay especies invasoras catalogadas, así que ni se compran ni se sueltan restos vegetales en el medio natural.