En octubre, cuando el resto de las coníferas del jardín llevan medio año fuera de la temporada de polinización, el cedro del Himalaya suelta nubes de polen amarillo que cubren coches y terrazas. Ese calendario invertido es una de sus rarezas: el género Cedrus poliniza en otoño y tarda casi dos años en madurar la semilla, algo que no hace ningún pino de nuestros montes.

Cedrus deodara (Roxb. ex D.Don) G.Don pertenece a la familia Pinaceae y es la especie de cedro verdadero originaria del Himalaya occidental. Vive de forma natural entre los 1.500 y los 3.200 metros de altitud en Afganistán, Pakistán, el norte de la India, Nepal y el oeste del Tíbet, donde forma bosques puros de gran porte. Es el árbol nacional de Pakistán y su nombre viene del sánscrito devadāru, "la madera de los dioses", por su uso ancestral en la construcción de templos.

Ejemplar adulto de cedro del Himalaya con ramas colgantes

Cómo reconocerlo entre los tres cedros

En parques y jardines españoles conviven tres cedros verdaderos y se confunden constantemente. El truco de campo más rápido está en la guía terminal, el brote que remata la copa:

  • Cedrus deodara: la guía se dobla y cuelga claramente, y las puntas de las ramas también van hacia abajo. El árbol tiene aspecto blando, casi llorón.
  • Cedrus atlantica, el cedro del Atlas: guía erguida o apenas inclinada, ramas ascendentes, aspecto rígido. Es el más plantado en la meseta.
  • Cedrus libani, el cedro del Líbano: de joven se parece al del Atlas, pero de viejo aplana la copa en pisos horizontales inconfundibles.

La segunda pista son las acículas. Las del deodara son las más largas del género, de 2,5 a 5 cm, de un verde glauco a azulado, agrupadas en fascículos de 20 a 30 sobre braquiblastos (ramillas cortas y engrosadas) además de ir aisladas en los brotes largos del año. Las del cedro del Atlas rara vez pasan de 2,5 cm.

Una precisión que conviene hacer porque genera errores en viveros y en obra: ninguno de estos cedros tiene que ver con el "cedro" de la carpintería americana. El cedro rojo del Pacífico es Thuja plicata, una cupresácea, y el cedro tropical de las guitarras y los humidores es Cedrela odorata, una meliácea de hoja caduca. Comparten nombre comercial y aroma, no parentesco.

Porte, crecimiento y longevidad

En su área natural supera los 50 metros de altura con troncos de más de tres metros de diámetro. En cultivo en la Península es realista esperar entre 20 y 30 metros con una copa que puede alcanzar los 10-12 metros de anchura en la base, y ahí está el error de plantación más caro que se comete con esta especie.

De joven crece deprisa para ser una conífera: en suelo fértil y con riego de apoyo, entre 50 y 80 cm al año durante las dos primeras décadas. Ese vigor inicial hace que muchas parcelas de chalet acaben con un ejemplar comprado como arbolito de Navidad que a los quince años ocupa el jardín entero, roza la fachada y llena la piscina de acículas.

La forma cambia mucho con la edad. Un cedro del Himalaya joven es un cono estrecho y regular, muy decorativo. Uno maduro pierde la punta cónica, ensancha, se abre en ramas horizontales potentes y adopta un porte irregular y monumental. Quien planta pensando en la silueta juvenil se lleva una sorpresa que no tiene marcha atrás.

Flores, conos y semillas

La especie es monoica: el mismo árbol lleva estructuras masculinas y femeninas. Los conos masculinos son cilindros erguidos de 4 a 6 cm, de color pardo dorado, que aparecen a finales de verano y liberan el polen entre septiembre y noviembre. Ese polen es un alérgeno respiratorio reconocido en zonas urbanas del centro y norte peninsular, y despista al alérgico porque llega fuera de la temporada típica de coníferas.

Los conos femeninos son otra cosa. Con forma de barril, erguidos sobre la rama, verde azulados y luego pardos, miden de 7 a 13 cm y tardan alrededor de un año en madurar. Cuando lo hacen, no caen enteros: se desarman escama a escama sobre el árbol y dejan el eje central clavado en la rama como un pequeño cirio de madera. Ver ese eje desnudo es la firma inconfundible de un cedro. Recoger un cono entero del suelo, por tanto, es prácticamente imposible.

Las semillas van con un ala grande y triangular. Si quieres propagarlo por semilla, necesitan estratificación en frío, unas tres o cuatro semanas a 4 °C en arena húmeda o en la nevera, y siembra en primavera en un sustrato muy drenante. La germinación es irregular y las plantas jóvenes son sensibles al damping-off, así que conviene no regar en exceso ni sembrar demasiado denso.

Cono y acículas del Cedrus deodara

Dónde funciona en España

Es sorprendentemente adaptable. Resiste el frío hasta el entorno de -20 °C en las procedencias buenas, lo que le permite vivir en Burgos, Soria o el Pirineo prepirenaico, y a la vez aguanta veranos secos y calurosos mejor que el cedro del Líbano una vez establecido. Se ha plantado con éxito en parques de Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia y buena parte de Andalucía.

Sus verdaderos límites son otros:

  • El encharcamiento. Es lo que lo mata. En arcillas pesadas mal drenadas, o en un alcorque que retiene el agua de riego del césped, aparece Phytophthora o Armillaria mellea en la base y el árbol se seca por sectores.
  • La caliza activa muy alta. Tolera suelos ligeramente básicos sin problema, pero en suelos someros sobre costra caliza acaba clorótico, con acículas amarillentas y crecimiento raquítico. No es la especie para un terreno margoso y delgado.
  • La sombra. Necesita pleno sol. A media sombra se deforma buscando la luz y pierde toda la densidad de copa.
  • La salinidad marina directa. El viento cargado de sal quema las acículas; en primera línea de costa hay opciones mucho mejores.

Plantación: la decisión que no se puede deshacer

La época correcta en clima peninsular es el otoño, de octubre a diciembre, para que las raíces se instalen durante el invierno y afronten el primer verano con ventaja. En zonas de invierno muy duro puede retrasarse a marzo. Plantar en mayo o junio implica riegos de socorro durante meses.

Sobre la distancia, sé estricto: nunca a menos de 8 o 10 metros de una edificación, de un muro o de una conducción, y bastante más si el ejemplar va a envejecer en el sitio. Las ramas bajas barren el suelo y no conviene eliminarlas, porque es precisamente ese faldón el que le da el porte característico. Un cedro del Himalaya no es un árbol de acera estrecha ni de patio de 60 metros cuadrados; es un árbol de parque, de finca o de jardín grande.

El hoyo debe ser ancho, al menos el doble del cepellón, pero no más profundo que este. El cuello debe quedar exactamente al nivel del terreno: enterrado un palmo, que es un error habitual, se pudre la base a medio plazo. Nada de aportar estiércol fresco al fondo del hoyo. Si el suelo es compacto, mejora la estructura de una superficie amplia antes que crear una "maceta" de tierra buena rodeada de arcilla, que actúa como depósito de agua.

Riego de apoyo durante los dos o tres primeros veranos, abundante y espaciado (mejor 60 litros cada quince días que 10 litros diarios). Después, en la mayor parte de la Península se mantiene solo, salvo en secanos extremos.

Poda: menos es mucho más

Aquí conviene ser tajante, porque el destrozo es frecuente. Las Pinaceae no rebrotan de madera vieja: carecen de yemas latentes en el tronco y en las ramas viejas. Si se despunta un cedro para "controlar la altura", el corte no vuelve a brotar y queda un muñón muerto para siempre, con el árbol deformado y una puerta abierta a los hongos de pudrición.

La poda razonable se limita a:

  • Retirar ramas secas, rotas o enfermas, en cualquier época.
  • Corregir una guía doble en ejemplares jóvenes, eliminando la más débil antes de que ambas engorden. Una horquilla en un cedro adulto acaba abriéndose con el viento o el peso de la nieve.
  • Como mucho, elevar ligeramente la copa por seguridad si estorba el paso, y aun así se pierde carácter.

Si necesitas un árbol que se pueda podar para mantenerlo pequeño, esta no es la especie. Existen cultivares enanos precisamente para eso.

Variedades de jardín

La selección hortícola ha resuelto casi todos los problemas de tamaño de la especie tipo:

  • 'Aurea': acículas doradas en los brotes nuevos, muy intensas en primavera. Menor vigor que el tipo, en torno a 10-12 metros.
  • 'Feelin' Blue': forma rastrera y azulada, apenas 1 metro de altura por 2 o 3 de anchura. Excelente para taludes y para jardines pequeños.
  • 'Pendula': guía y ramas totalmente colgantes; si se tutora se convierte en una cortina vertical, y si no, en una cubierta de suelo.
  • 'Karl Fuchs' y 'Eisregen': selecciones alemanas de procedencia afgana, con follaje muy azul y notable resistencia al frío. Interesantes para la mitad norte de interior.
  • 'Shalimar': seleccionado por rusticidad, de crecimiento vigoroso y buen porte.

Plagas, enfermedades y usos de la madera

El problema sanitario más visible en España son los pulgones del cedro, sobre todo Cinara cedri y Cedrobium laportei. Colonizan ramillas y acículas, producen abundante melaza y detrás llega la negrilla, ese hollín negro que ennegrece la copa y todo lo que hay debajo. En árboles de porte pequeño y en ataques fuertes se puede intervenir con jabón potásico o aceite de parafina, pero en ejemplares grandes lo más sensato es favorecer la fauna auxiliar y asumir el ciclo, que suele remitir solo. Un árbol bien alimentado y sin estrés hídrico aguanta mucho mejor.

Tras veranos de sequía severa aparecen secas de ramillas por hongos oportunistas del tipo Sphaeropsis o Botryosphaeria, que se ceban en tejidos debilitados. La respuesta es cultural: evitar el estrés y retirar la madera afectada. En el suelo, ya se ha dicho, la amenaza real es la asfixia radicular y los hongos que la acompañan.

La madera del deodara es aromática, de color pardo claro, ligera y muy duradera gracias a sus terpenos, que la hacen naturalmente resistente a la pudrición y a las termitas. En su área de origen se ha usado durante siglos en templos, puentes y traviesas de ferrocarril, y de la madera y las raíces se destila un aceite esencial empleado en perfumería. Ese aceite es un producto concentrado: como cualquier aceite esencial, no debe aplicarse puro sobre la piel ni utilizarse sobre animales domésticos, y en gatos concretamente hay que evitarlo. El árbol en sí no es tóxico por contacto ni por ingestión accidental de acículas.

Variedad ornamental de cedro del Himalaya en jardín

En resumen

Cedrus deodara es el cedro de guía colgante y acículas largas y glaucas, originario del Himalaya occidental, rústico hasta cerca de -20 °C y bien adaptado al clima peninsular siempre que tenga pleno sol y un suelo profundo que drene. Se reconoce por la punta caída de su copa, por los conos en barril que se deshacen escama a escama sobre la rama y por polinizar en otoño, al revés que las demás coníferas. Sus dos puntos críticos son la plantación y la poda: exige espacio de sobra, nunca menos de 8 o 10 metros de cualquier construcción, y no admite despuntes porque no rebrota de madera vieja. Para jardines pequeños, la respuesta no es podarlo sino elegir un cultivar enano como 'Feelin' Blue'.


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