Hay pocas plantas capaces de aportar a un macizo un blanco plateado que se mantenga los doce meses del año. La cineraria marítima es una de ellas, y esa es la razón por la que lleva más de un siglo en los catálogos de jardinería sin caer nunca de moda: no compite con nada, realza todo lo que tiene al lado y sobrevive en condiciones que fulminan a la mayoría de las plantas de temporada.

Su nombre botánico tradicional es Senecio cineraria DC., aunque la clasificación actual la sitúa en el género Jacobaea, como Jacobaea maritima. Pertenece a las compuestas o Asteráceas, la familia de la margarita. En vivero la encontrarás como cineraria marítima, cineraria gris, "polvos de plata" o directamente por el nombre de su cultivar más vendido, 'Silver Dust'.

Mata de Cineraria maritima con follaje plateado

Una aclaración necesaria antes de empezar

Existe una confusión que arrastran muchos textos y bastantes etiquetas de vivero. Cuando alguien dice "cineraria" puede referirse a dos plantas completamente distintas:

La cineraria marítima (Senecio cineraria / Jacobaea maritima) es la que trata este artículo: una mata perenne de hojas blanquecinas y aterciopeladas que se cultiva por el follaje, mediterránea, de sol y sequía.

La cineraria de floristería (Pericallis × hybrida, antes Senecio cruentus) es una planta de flor que se vende en invierno y primavera, con grandes ramilletes de margaritas azules, moradas, rosas o bicolores sobre hojas verdes muy anchas. Procede de híbridos de especies canarias, se cultiva como anual de interior o de balcón fresco y sombreado, y muere en cuanto le da el sol fuerte.

Comparten género de origen y poco más. Los cuidados de una son casi los opuestos a los de la otra: la marítima quiere sol, sequía y suelo pobre; la Pericallis quiere sombra, frescor y riego constante. Confundirlas es garantía de matar una de las dos.

Características principales

Es una mata perenne o subarbusto de base leñosa que alcanza entre 40 y 80 cm de altura y una anchura similar, aunque los cultivares de jardinería son mucho más compactos y suelen quedarse entre 25 y 40 cm.

Su origen está en las costas rocosas del Mediterráneo central y occidental, incluyendo enclaves del litoral español y de las Baleares. Vive en acantilados, arenales y suelos esqueléticos, expuesta al viento cargado de sal y a varios meses de sequía absoluta. Todo lo que la caracteriza deriva de ahí.

La hoja es lo que la define. Es pinnatipartida, es decir, dividida en lóbulos redondeados que le dan un aspecto de recorte de encaje, de textura carnosa y consistencia gruesa. Está cubierta por ambas caras de un tomento densísimo, un fieltro de tricomas blancos que le da el color plateado.

Ese fieltro no es decorativo por casualidad. Cumple tres funciones fisiológicas: refleja la radiación solar y reduce el calentamiento de la hoja, atrapa una capa de aire inmóvil que disminuye la transpiración, y protege de la abrasión del viento salino. Comprender esto ayuda a cuidarla, porque explica por qué necesita sol (a la sombra el tomento se reduce y la hoja verdea) y por qué odia que la mojen (el fieltro retiene el agua durante horas).

La flor aparece en el segundo año, entre junio y agosto, en corimbos de capítulos amarillos de tipo margarita, de 1,5 cm. Estéticamente son discutibles: el amarillo mostaza contrasta mal con el gris y, sobre todo, la floración estira los tallos y desgarba la mata. La mayoría de los jardineros los cortan en cuanto asoman, y es lo recomendable si buscas el efecto de follaje.

Cultivares habituales:

'Silver Dust'. El más extendido. Hoja muy finamente dividida, casi de helecho, blanco brillante, porte compacto de 25-35 cm. Es el que se usa en planteles de temporada.

'Cirrus'. Hoja mucho más ancha y apenas dentada, de aspecto más redondeado y un gris algo más verdoso. Aporta masa donde 'Silver Dust' aporta textura.

'New Look'. Intermedio, hojas anchas y ovaladas, blanco muy puro.

'Candicans'. Vigoroso, de hoja grande, más apto para uso arbustivo en jardín que para jardineras.

Usos en el jardín

Como color neutro que ordena un macizo. Esta es su función principal. El gris plateado actúa como el blanco en una paleta de pintura: separa colores que chocarían entre sí y aumenta la saturación aparente de sus vecinos. Combina especialmente bien con azules y violetas (salvias, lavandas, agapantos, petunias moradas), con magentas y rosas fuertes, y con el granate oscuro del follaje de heucheras o cordylines.

Para jardines de costa. Es una de las pocas plantas de textura fina que aguanta la exposición directa al aerosol marino sin quemarse. En primera línea de playa, con arena y viento, es casi imbatible.

En xerojardinería. Una vez establecida, se sostiene con la lluvia en casi toda la mitad sur y este de la Península. Encaja de manera natural con romero, santolina, lavanda, teucrio, festuca glauca y helicriso.

Como planta de temporada invernal. Es su papel más frecuente en jardinería urbana española. Se planta en octubre-noviembre junto a pensamientos, violas, primaveras o coles ornamentales, y aporta el volumen claro que sostiene el macizo durante los meses en que las flores van y vienen.

En bordes y rocallas. Su porte bajo y redondeado dibuja muy bien el borde de un parterre o de un camino, sobre todo en jardines de trazado formal, donde se planta repetida a intervalos regulares.

En jardinería de contenedor. Funciona muy bien como planta "de relleno" en composiciones mixtas de maceta, y su tolerancia a la sequía perdona los descuidos del riego.

En floristería. El follaje cortado dura bien en jarrón y es un clásico como verde de acompañamiento en ramos, sobre todo en ramos de novia.

Detalle de las hojas tomentosas de la cineraria gris

Cuidados

Luz

Pleno sol, sin matices. Es la condición que no se negocia. Con menos de seis horas de sol directo la planta se ahíla, separa los entrenudos, se tumba y, lo que es peor para su propósito, pierde el color plateado: reduce la producción de tricomas y las hojas nuevas salen verdosas. En sombra parcial sobrevive, pero deja de tener sentido cultivarla.

Temperatura y rusticidad

Prefiere climas templados y secos. Aguanta perfectamente los 35-40 °C del verano peninsular siempre que el suelo drene.

En frío resiste en torno a -5 °C sin daños, y hasta -8 o -10 °C en suelo seco y con la planta bien establecida. Ahora bien, y esto es lo importante: lo que la mata no es el frío, es la combinación de frío y humedad. Un invierno de -3 °C con lluvia constante y suelo pesado la liquida; uno de -8 °C con suelo seco y arenoso lo pasa sin inmutarse. Por eso funciona tan bien en Levante, Andalucía, Madrid, Cataluña y Baleares, y es más problemática en zonas de invierno frío y muy húmedo.

Suelo

Quiere exactamente lo contrario de lo que se le da a la mayoría de las plantas de flor: suelo pobre, ligero, arenoso o pedregoso y con drenaje perfecto. Tolera bien el pH básico y los suelos calizos, que son la norma en España, y también los suelos salinos.

El encharcamiento es su única causa seria de muerte. En terreno arcilloso, plántala en caballón, en talud o en bancal elevado, mezclando arena gruesa o grava en el hoyo. En maceta, un sustrato universal con un tercio de arena de río o de perlita, y jamás plato con agua.

Riego

Muy escaso. Durante las primeras semanas tras el trasplante, riegos regulares para que enraíce. Una vez establecida, riega solo cuando el sustrato esté seco varios centímetros en profundidad: en verano, cada 10-15 días en suelo, y cada 4-7 días en maceta; en invierno, prácticamente nada más allá de la lluvia.

Dos reglas específicas: riega siempre al pie, nunca por aspersión ni pulverizando, porque el tomento retiene el agua, apelmaza el follaje, le quita el aspecto plateado y abre la puerta a los hongos. Y riega por la mañana, para que cualquier salpicadura se seque durante el día.

Abonado

Aquí conviene ir contra el instinto. La cineraria marítima no se abona, o se abona muy poco. Con exceso de nitrógeno produce hojas grandes, blandas y verdosas, entrenudos largos y una mata desmadejada que se tumba a la primera lluvia. Es una planta de suelos pobres y el suelo pobre es lo que le da su aspecto característico.

Si el terreno es realmente estéril, un aporte ligero de compost en primavera es más que suficiente. En maceta, un abono líquido a media dosis una vez al mes en primavera, y nada más.

Poda y mantenimiento

Pinzado. Despuntar los brotes en primavera obliga a ramificar y mantiene la mata densa y compacta. Es el gesto que más diferencia hay entre una cineraria bonita y una desgarbada.

Eliminación de flores. Corta los tallos florales en cuanto se distingan, salvo que quieras recolectar semilla. Ahorras energía a la planta y evitas que se abra por el centro.

Poda de rejuvenecimiento. A finales de invierno o principios de primavera (febrero-marzo), recorta la mata a un tercio o a la mitad de su altura, siempre dejando yemas o brotes visibles por debajo del corte. La planta rebrota con fuerza y recupera la forma compacta. No la cortes al ras sobre madera vieja y desnuda: el rebrote desde tejido lignificado es lento e irregular.

Renovación. Es una perenne de vida corta. A partir del tercer o cuarto año se lignifica, se abre por el centro y pierde densidad por mucho que la podes. Lo práctico es renovarla cada 2 o 3 años a partir de esquejes propios, que salen gratis.

Multiplicación

Por esqueje es el método más rápido y el que garantiza que mantienes el cultivar. Se toman esquejes semileñosos de 10-12 cm a finales de verano o principios de otoño (septiembre-octubre), o esquejes tiernos en primavera. Corta justo por debajo de un nudo, retira las hojas de la mitad inferior, deja secar el corte unas horas (es una planta carnosa y agradece que cicatrice), aplica hormona de enraizamiento si quieres acelerar y clava en una mezcla muy arenosa, apenas húmeda.

Colócalos en sombra luminosa y ventilada, y no los tapes con plástico: el exceso de humedad ambiental los pudre antes de que enraícen. Tardan entre tres y cinco semanas. Es una de las plantas más agradecidas de esquejar.

Por semilla se practica sobre todo en producción profesional. Se siembra de enero a marzo en semillero protegido, a 18-20 °C. La semilla necesita luz para germinar, así que se deja en superficie o se cubre con un espolvoreo mínimo de vermiculita. Germina en 10-15 días. Se repica cuando tenga dos o tres hojas verdaderas y se planta fuera en abril-mayo, o en septiembre-octubre si la quieres para el macizo de invierno.

Problemas, plagas y enfermedades

Es una planta notablemente sana. Los problemas que aparecen suelen ser consecuencia de un cultivo demasiado "generoso".

Podredumbre de raíz y cuello. Con diferencia, la causa número uno de muerte. Suelo pesado, riego excesivo o lluvias prolongadas en invierno. No hay tratamiento fiable una vez avanzada: se previene con drenaje.

Botritis (Botrytis cinerea). Moho gris en el interior de la mata durante otoños e inviernos húmedos, sobre todo si la planta es densa y está mal ventilada. Aclara el centro y retira los restos afectados.

Oídio. Ocasional, en primaveras húmedas y templadas con poca ventilación. Difícil de ver sobre una hoja ya blanca; se detecta al tacto y por la deformación.

Pulgón. Sobre todo en los tallos florales tiernos en primavera. Con jabón potásico o retirando el tallo entero se resuelve.

Minadores y orugas. Puntuales y poco relevantes.

Caracoles y babosas. Atacan a las plantas jóvenes recién trasplantadas y pueden acabar con un plantel entero en una noche húmeda.

Follaje verdeando. No es una enfermedad, es un diagnóstico de cultivo: falta de sol, exceso de abono nitrogenado o exceso de riego. Corrige la causa y las hojas nuevas volverán a salir plateadas; las que ya han verdeado no cambian.

Advertencia de toxicidad

Un punto que se omite casi siempre y que conviene tener presente. Como muchas plantas del grupo de los Senecio y Jacobaea, la cineraria marítima contiene alcaloides pirrolizidínicos, compuestos hepatotóxicos de efecto acumulativo.

Esto significa dos cosas. Primera, no es una planta comestible ni medicinal, por más que aparezca en recopilaciones de remedios tradicionales. Circula por internet un uso popular como colirio para las cataratas que es directamente peligroso: se han documentado lesiones oculares graves por su aplicación. No lo hagas ni se lo recomiendes a nadie.

Segunda, conviene evitarla en zonas de pasto de ganado y tenerla en cuenta si hay animales domésticos que roen plantas. La toxicidad por contacto es nula, así que manipularla y podarla es perfectamente seguro; el riesgo es exclusivamente por ingestión.

En resumen

La cineraria marítima (Senecio cineraria, hoy Jacobaea maritima) es una mata perenne mediterránea de hojas recortadas y cubiertas de un fieltro blanco que se cultiva por el follaje, no por su discreta flor amarilla, que conviene cortar. No debe confundirse con la cineraria de floristería (Pericallis × hybrida), la de flores moradas, cuyos cuidados son los contrarios.

Necesita pleno sol, suelo pobre y muy drenante, riego escaso al pie y prácticamente nada de abono. Resiste la sequía, el calor, la caliza y la salinidad marina, y aguanta hasta unos -5 °C; lo que la mata es el frío húmedo sobre suelo encharcado. Se pinza en primavera para mantenerla compacta, se poda a un tercio a finales de invierno y se renueva cada dos o tres años con esquejes semileñosos tomados en septiembre, que enraízan sin dificultad.

Si tus hojas están verdeando, la respuesta casi siempre es la misma: le sobra agua, le sobra abono o le falta sol. Y recuerda que contiene alcaloides pirrolizidínicos: es planta de jardín, no de botiquín.


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