El Bacillus thuringiensis, abreviado casi siempre como Bt, es el insecticida biológico más usado del mundo y probablemente el más malinterpretado por quien lo compra en un centro de jardinería. Funciona muy bien contra lo que está pensado para controlar y no hace absolutamente nada contra el resto, y esa diferencia explica tanto sus éxitos como las quejas de quien lo aplicó esperando otra cosa.

Qué es exactamente

Es una bacteria del suelo, grampositiva y formadora de esporas, presente de forma natural en suelos, polvo y superficie de hojas de todo el mundo. Se aisló por primera vez a principios del siglo XX en Japón, en larvas enfermas de gusano de seda, y poco después en Alemania, en la provincia de Turingia, de donde toma el nombre.

Lo que la hace útil no es la bacteria en sí, sino lo que produce cuando esporula. Junto a la espora forma un cristal proteico —de ahí que a esas proteínas se las llame delta-endotoxinas o proteínas Cry— que resulta tóxico para determinados insectos y solo para ellos.

La especificidad depende de la subespecie, y este es el punto que decide si el tratamiento va a funcionar:

Bacillus thuringiensis var. kurstaki y var. aizawai. Activas contra larvas de lepidópteros, es decir, orugas de mariposas y polillas. Son las que se venden para jardín y huerto.

Bacillus thuringiensis var. israelensis (Bti). Activa contra larvas de dípteros: mosquitos, mosca negra y esciáridos o mosquitas del sustrato. Se usa en agua estancada y en macetas, no sobre el follaje.

Bacillus thuringiensis var. tenebrionis (también llamada san diego). Activa contra ciertos coleópteros, en particular el escarabajo de la patata.

Un producto de kurstaki no sirve para mosquitos y uno de israelensis no sirve para orugas. Son productos distintos aunque el nombre de la bacteria sea el mismo, y buena parte de los fracasos vienen de aquí.

Cómo mata

El mecanismo es lo que explica todas sus virtudes y todas sus limitaciones, así que merece la pena entenderlo.

La larva tiene que ingerir el cristal proteico comiendo hoja tratada. No hay efecto por contacto: si el producto cae sobre la oruga pero esta no come, no pasa nada.

Una vez dentro, el cristal se disuelve en el intestino de la larva, que es fuertemente alcalino, con pH por encima de 9 o 10. Ese medio alcalino es imprescindible: en un estómago ácido como el de un vertebrado, la proteína simplemente se digiere como cualquier otra y no ocurre nada.

Al disolverse, unas enzimas del propio intestino de la larva cortan la protoxina y liberan la toxina activa. Esta se une a receptores específicos presentes en las células del epitelio intestinal de ese grupo de insectos. Si el insecto no tiene esos receptores, la toxina pasa de largo.

La toxina unida perfora la membrana celular formando poros. El intestino se rompe, el contenido pasa a la cavidad corporal y la larva muere por parálisis intestinal y septicemia.

Consecuencia práctica muy importante: la oruga deja de comer en pocas horas, pero tarda entre dos y cinco días en morir. Mucha gente aplica Bt, ve las orugas todavía vivas al día siguiente y concluye que no funciona. El daño al cultivo se detiene casi de inmediato, aunque el cadáver tarde en llegar.

Oruga sobre planta de tomate

Contra qué plagas funciona en el jardín y el huerto español

Con las variedades kurstaki y aizawai:

Orugas del tomate, Helicoverpa armigera y Spodoptera spp. Las que perforan frutos y devoran hojas en verano.

Tuta absoluta, la polilla del tomate. Aquí funciona mejor la variedad aizawai, y solo si se aplica pronto, cuando la larva aún está en la superficie de la hoja y no dentro de la galería.

Oruga de la col, Pieris rapae y Pieris brassicae, y la polilla de la col, Plutella xylostella. Es uno de los mejores usos del producto: coles, brócoli, coliflor y berza responden muy bien.

Barrenador del geranio, Cacyreus marshalli. Muy extendido en toda España. Solo se controla si se trata cuando la larva es joven y aún no ha penetrado en el tallo. Una vez dentro, ningún producto de contacto o ingestión llega hasta ella.

Procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa. Es el tratamiento de referencia y el momento es clave: se aplica en otoño, entre septiembre y noviembre, cuando las orugas están en los primeros estadios y aún comen activamente. Tratar en invierno, con los bolsones ya formados y las orugas grandes, no sirve prácticamente de nada.

Polilla del boj, Cydalima perspectalis. Un problema serio en setos de Buxus en el norte peninsular. Requiere varias aplicaciones y buena penetración dentro del seto.

Carpocapsa y polilla del racimo. Aquí el resultado es irregular: las larvas entran rápidamente en el fruto o el grano y a partir de ese momento quedan fuera de alcance. Exige monitoreo con trampas y aplicaciones ajustadas al vuelo.

Con la variedad israelensis: larvas de mosquito en balsas, bebederos, fuentes y platos de macetas, y mosca del sustrato en macetas de interior, aplicada con el agua de riego.

Por qué es un buen insecticida

Es muy selectivo. No afecta a abejas, mariquitas, crisopas, sírfidos, arañas ni ácaros depredadores. Puedes usarlo en floración sin arrasar la fauna auxiliar, algo que ningún insecticida de amplio espectro permite. Con un piretroide matas la plaga y también a todo lo que se la comía, y a las tres semanas tienes un rebrote peor que el inicial.

No es tóxico para personas ni animales domésticos. El requisito de un intestino alcalino y de receptores específicos hace que en mamíferos, aves y peces no tenga efecto. Está autorizado en agricultura ecológica.

Plazo de seguridad prácticamente nulo. En la mayoría de registros es de cero días, lo que permite tratar una col o un tomate y recolectarlo poco después. Aun así, lava siempre el producto antes de consumirlo y respeta lo que ponga la etiqueta concreta.

No deja residuos persistentes. Se degrada por la luz ultravioleta en pocos días y no se acumula en el suelo ni en los tejidos vegetales.

No genera resistencias con la facilidad de otros productos, siempre que no se abuse. Al ser una toxina que actúa sobre receptores concretos, la resistencia es posible —está documentada en Plutella xylostella en cultivos intensivos—, pero es mucho más lenta que con insecticidas de síntesis.

No es oro todo lo que reluce

Las limitaciones son igual de importantes que las ventajas, y quien no las conoce acaba decepcionado.

Solo mata larvas, y solo por ingestión. No afecta a huevos, ni a pupas, ni a adultos. La mariposa que sigue volando por el huerto después del tratamiento seguirá poniendo huevos, y habrá que repetir.

Es mucho menos eficaz sobre larvas grandes. A partir del tercer o cuarto estadio la eficacia cae bruscamente. Este es probablemente el fallo más habitual: se trata cuando el daño ya es visible y evidente, que es justo cuando las orugas ya son grandes. Hay que tratar pronto, en cuanto se detectan las primeras mordeduras o los primeros huevos.

No llega a larvas dentro de galerías, frutos o tallos. Minadores instalados, carpocapsa dentro de la manzana, barrenador dentro del tallo del geranio: fuera de alcance.

Se degrada muy rápido con el sol. La radiación UV inactiva la toxina en un plazo de uno a tres días en verano. Por eso se aplica al atardecer, nunca a pleno sol de mediodía, y por eso hay que repetir cada 7-10 días mientras dure el vuelo de la plaga.

La lluvia lo lava. Si llueve en las horas siguientes a la aplicación, hay que repetir.

Es sensible al pH del agua de mezcla. Con agua muy alcalina, por encima de pH 8, la protoxina se degrada antes de tiempo. En muchas zonas de España el agua de red es dura y alcalina, así que conviene corregir el caldo a pH 6-6,5 con un acidificante o, en su defecto, aplicarlo inmediatamente después de prepararlo.

No se guarda preparado. El caldo se usa el mismo día. El producto en polvo o granulado, en cambio, se conserva bien en lugar fresco, seco y oscuro, y respetando su fecha de caducidad: son esporas vivas y pierden viabilidad con el tiempo y el calor.

Mata también a mariposas que no son plaga. Es selectivo con los lepidópteros, no dentro de ellos. Si aplicas Bt de forma indiscriminada sobre toda la vegetación, afectas a orugas de especies inofensivas o beneficiosas. Trata solo la planta afectada, no el jardín entero.

Cómo aplicarlo bien

Las claves de una aplicación eficaz son más de manejo que de dosis:

Momento. Al atardecer, con la larva joven y activa. En procesionaria, otoño. En orugas de huerto, en cuanto se ven los primeros daños.

Cobertura. La larva come donde come, así que hay que mojar bien el envés de las hojas y el interior de la planta, no solo la superficie exterior. En setos densos, insiste hacia dentro.

Dosis. La que indique la etiqueta del producto concreto, que varía mucho según la concentración de la formulación. Subir la dosis no aumenta la eficacia si el problema es que la larva ya es grande o que no come.

Repetición. Cada 7-10 días mientras haya vuelo, o antes si ha llovido. Dos o tres aplicaciones seguidas son lo normal, no una sola.

Mojante. Un poco de mojante mejora la adherencia sobre hojas cerosas como las de col o boj. Evita mezclarlo con productos de reacción alcalina o con cobre en la misma cuba.

Equipo limpio. Restos de herbicida en la mochila arruinan más tratamientos de los que parece.

En resumen

El Bacillus thuringiensis es una bacteria del suelo cuyo cristal proteico mata larvas de insecto por ingestión, y solo de los grupos que tienen el intestino alcalino y los receptores adecuados. Eso lo hace inofensivo para personas, mascotas, abejas y fauna auxiliar, y lo convierte en la mejor herramienta disponible contra orugas en huerto y jardín.

Sus reglas de uso son estrictas: elegir la variedad correcta según la plaga, tratar cuando la larva es pequeña, aplicar al atardecer, mojar el envés, y repetir cada semana o diez días. Si esperas a que el daño sea grave, aplicas a pleno sol o das una sola pasada, el producto tiene fama de no funcionar, y no es culpa del producto.


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